Un amor del pasado y un amargo presente
A la mañana siguiente, Gabriella se dirigió al Studio On Beat para esperar a las chicas y cuando entró chocó con un chico al que, tras verle se quedó muda al igual que él pues al darse cuenta de quien era la chica con la que había chocado, el chico se fijó en el colgante que Gabriella llevaba en el cuello, era el mismo que le había regalado antes de que ella se mudara a Japón.
Entonces, cuando el muchacho elevó su mirada hacia la chica lo único que pudo decirle con una pícara sonrisa fue:
-No sabes lo feliz que me hace el volver a verte Gabi-.
La chica aún no se lo podía creer, aquel chico con el que se acababa de tropezar era Diego, su amor de la infancia y salvo lo mucho que había crecido seguía siendo aquel niño con la mirada misteriosa y juguetona que la volvía tan loca de niña.
-¿Es que no me vas a dar un abrazo?- le preguntó el chico abriendo los brazos.
-Es que no sé que decir, la verdad es que no me esperaba encontrarte aquí- le contestó aún conmocionada.
Ambos adolescentes no dejaban de mirarse, los dos estaban perdidos en sus recuerdos de cuando eran unos niños y que pensaban que nada los separaría.
-No sabes lo mucho que te eché de menos cuando te fuiste- le confesó el muchacho a la vez que posaba su mano en la mejilla de Gabriella.
Pero, de repente, una voz femenina llamó al chico quien sorprendido retiró la mano y cuando ambos se giraron hacia la dirección en donde provenía la voz vieron a una chica con el pelo negro y brillante que vestía con ropa de marca, lo que llevó a Gabriella a pensar que aquella chica era muy popular en el estudio.
Aquella misma chica caminó con decisión hacia la pareja y tras echarle una mirada cargada de odio a Gabriella se dirigió hacia Diego para preguntarle por qué llegaba tarde.
-Perdona Melania es que me he entretenido hablando con mi amiga Gabriella-.
Aquella explicación no agradó a ninguna de las dos chicas pues, por una parte, a Gabriella le había herido muy profundamente el hecho de que para Diego ella sólo había sido una amiga de la infancia, mientras que por otra parte, a Melania no le hacía ninguna gracia que el chico hablara con otra chica y mucho menos que la tocara.
-Oh, así que tú eres la amiga de la infancia de mi novio, que mona- saludó la chica con burla.
Aquel comentario no pasó desapercibido para Gabriella porque, cuando aquella chica llamó novio a Diego, no sólo su corazón empezó a romperse en mil pedazos como si fuera de cristal. sino que también se dio cuenta que a pesar de no conocer de nada a Melania, sabia que en el fondo no era más que una persona manipuladora y ella no estaba dispuesta a dejarse pisotear por ella.
-Es un placer conocerte- contestó Gbariella de forma educada y seria.
-Sí, seguro que si- dijo sujetando el brazo de Diego- vamos cariño tenemos que irnos.
-Luego nos vemos Gabriella- se despidió el chico llamándola por su nombre completo antes de marcharse con su novia.
La chica estaba tan confusa en ese momento que ni siquiera se dio cuenta que sus amigas ya habían llegado.
-Gabi ya estamos aquí- la llamó Violetta con una sonrisa sin percatarse del cambio de ánimo de la muchacha.
-Hola chicas- saludó Gabriella no muy animada.
-¿Qué te pasa? ¿ocurre algo?- le preguntó Francesca preocupada.
-Es largo de explicar, ¿podemos ir a buscar a Maxi y Andrés?- pidió sin ganas de hablar.
Entonces las chicas, al ver que su amiga tan deprimida decidieron no agobiarla y se fueron a buscar a los chicos los cuales se encontraban en el aula de canto.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top