Germán y Angie

-¡Aqui traemos una riquísima tarta de chocolate y zumo de naranja!- exclamó Francesca entrando a la habitación con una bandeja seguida de Camila, quien al ver a las dos chicas sonriéndose mutuamente, les preguntó si había ocurrido algo a lo que ambas le explicaron que no era nada por lo que debiera preocuparse.

Después de merendar un poco Violetta fue hasta el escritorio donde cogió una carpeta con varias partituras que le entregó a Gabriella para que eligiera alguna canción para cantarla en la prueba de canto y tras leerlas con mucho interés eligió una que le entusiasmaba mucho cantar.

-Ah, Te creo, es una buena canción- señaló Camila.

-¿Por casualidad se puede cantar en otro idioma tanto en la prueba de canto como en la de música?-.

-Si, no hay ningún problema con que cantes en otro idioma y a parte de ganar puntos, eso les gustará mucho a Pablo y a Angie- contestó Francesca.

-¿Quién es Angie?-.

-Es mi tía- le explicó Violetta- Era la hermana pequeña de mi madre y también es nuestra profesora de canto-.

Aquella revelación sí sorprendió mucho a la chica, pues su caso era un poco distinto al de Violetta pues a pesar de que sus padres eran grandes artistas, ellos sólo se encargaron de introducir a su hija en mundo de la música y no en ser sus tutores personales.

-Es una de las mejores profesoras que existen y también están Berto y Gregorio- le explicó Camila.

-Berto es el profesor de música, es un poco alocado pero es un buen hombre pero nuestro profesor de baile, Gregorio,...no tanto y tiende a ser bastante estricto- contó Francesca.

-Pero seguro que tú bailas muy bien así que no te preocupes- la animó Violetta al ver que Gabriella empezaba a asustarse al oír cómo era el profesor de baile del estudio.

Pero Violetta tenía razón porque Gabriella no sólo había recibido clases de baile desde hacía años sino que lo llevaba en la sangre porque su abuela había sido una de las mejores bailarinas de ballet de todos los tiempos.

-Vamos chicas tenemos que preparar la canción- avisó Camila, quien junto a sus dos amigas tenían mucha curiosidad por oír cantar a Gabriella en italiano.

https://youtu.be/qsIOupt3d-Y

Al finalizar la canción, Gabriella se fijó en que sus amigas la miraban asombradas y empezaron a aplaudir muy efusivamente.

-Ha sido increíble Gabi- la felicitó Violetta.

-Sí, no sabíamos que cantabas tan bien y mucho menos en italiano- dijo Camila muy impresionada.

-Bueno, la verdad es que además del español y el italiano también canto en inglés y en japonés- explicó Gabriella un poco avergonzada.

-No deberías avergonzarte- le dijo Camila al ver la expresión de la chica- Ya nos gustaría a nosotras saber cantar en otros idiomas tan bien como tú-.

Las cuatro chicas continuaron practicando la canción durante toda la tarde hasta que Olga las avisó para que bajaran a cenar un poco, pero antes de bajar Gabriella pensó que lo mejor sería llamar primero a Mameha para ver si le daba permiso para quedarse en casa de Violetta un poco más y cuando se lo contó su niñera, esta no vió ningún inconveniente en darle permiso para quedarse con su nueva amiga.

Al bajar al salón Gabriella se encontró con un hombre que vestía un traje negro y a una mujer con el pelo rubio quienes al verla se acercaron a ella con una sonrisa.

-Hola papá- saludó Violetta al hombre al mismo tiempo que le daba un abrazo.

-Hola hija, ¿cómo te ha ido el día?- le preguntó con interés.

-Muy bien, hemos estado ayudando a nuestra amiga Gabriella- le explicó la joven a la vez que dirigía su mirada hacia su amiga.

-Ah, encantado de conocerte yo soy Germá, el padre de Violetta- saludó el hombre pensando en que ya conocía a la nueva amiga de su hija- Por cierto esta es Angie, la tía de Vilu- señaló con una sonrisa a la mujer antes de que esta la saludara con dos besos en la mejilla.

-Es un placer conocerte- la saludó con una tierna sonrisa.

-Para mí también es un placer conocerles-.

-Bueno chicos, la cena ya está servida- avisó Olga. Niñas, ¿vosotras también os vais a quedar a cenar?-.

-Si- respondieron Francesca, Gabriella y Camila al unísono.

Durante la cena, Gabriella empezó a conocer más cosas sobre la familia de Violetta como por ejemplo que Germán era un famoso arquitecto y que cuando él y su hija volvieron a Buenos Aires, Angie tuvo que ocultarle su verdadera identidad para que no se marcharan de nuevo.

-¿Y cómo hiciste para evitar que te descubrieran?- preguntó Gabriella muy curiosa a Angie.

-Me hice pasar por institutriz- le explicó un poco avergonzada.

-Y al mismo tiempo era nuestra profesora- señaló Camila.

-Bueno Gabriella, háblanos un poco de tí- le pidió Ramallo.

-Está bien, nací en Madrid y a los 10 años me fuí a vivir con mis padres a Japón- les reñató a los adultos, quienes al oír que la muchacha había vivido en el país del sol naciente se quedaron bastante sorprendidos.

-Y ahora a venido aquí para estudiar en el Studio On Beat- dijo Francesca.

-Ah, seguro que tienes mucho talento- respondió Angie muy sincera.

-Sí, tiene una voz increíble y también sabe varios idiomas- señaló Violetta.

Gabriella ya comenzaba a sentir un poco de vergüenza pues a pesar de que sus amigas intentaban que se enorgulleciera de sí misma, ella no podía evitar sentirse un poco mal porque algunas personas podrían empezar a tenerle envidia. Pero tras haber conocido a aquellas tres chicas se dio cuenta de lo buenas que eran y que con ellas a su lado, todo sería posible.

Tras la cena las cuatro chicas se despidieron de Violetta y su familia no sin antes quedar al día siguiente para seguir ensayando con los chicos.

Al llegar a su casa, Gabriella le contó a Mameha todo lo que le había ocurrido aquel día, incluso le contó lo familiar que le había resultado el rostro de la madre de Violetta cuando la vio en la foto y aunque ella tampoco sabía mucho de aquella mujer, Gabriella se marcó un nuevo propósito: Descubrir de qué conocía a la madre de Violetta.






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