Capítulo 5

Del otro lado de la ciudad.


— ¡Espera un segundo Wade, no puedes simplemente decir ésto así porque si! —me sujeta por los hombros — ¡Ese no es tu lado de la ciudad! Si no es como mercenario ¿Que harás para sobrevivir?

—Posiblemente Wiss —alejo sus manos —Utilizar los millones que he robado con el tiempo.

—Wiss déjalo tranquilo —Dice desde el sofá levantando la mano —Es un adulto, o más o menos lo es... Él sabrá lo que hace...

— ¡Pero aún así Al! —Dice desesperado girandose a mí — ¿Wade estás seguro?

—Ya dije que si —suspiro cansado —voy a buscar un apartamento de cuarta y un trabajo de mierda para poder vivir ahí.

—Aun así Wade —menciona tranquila levantándose —Si necesitas ayuda o las cosas no salen bien, ya sabes que mi casa está aquí para tí.

Junto mis manos contra mi mejilla — ¡Oh, Al! Eres tan romántica vieja gruñona.

—Hombre —se recarga de mi hombro —el bar siempre está abierto para tí, cualquier cosa Wade.

—Ese es mi amigo —golpeo levemente su estómago —Ahora debo irme, necesito conseguir estancia antes de que el niño salga de la escuela.

— ¿Escuela?

Dándole un beso a Al en la frente me apresuro a salir con mi maleta en mano sin olvidarme de darle una última palmada a Wiss en el brazo, Doppinder recibe mis maletas arrojandolas en la parte trasera y rápidamente entra a mi lado riendo entre nuestro choque de palmas.

— ¿A dónde vamos hoy señor Pool?

—Al otro lado de la ciudad, y hoy Dopinder —lo abrazo por el hombro — ¡Dopinder hoy si te pagaré!

— ¡Vaya señor Pool! —encendiendo el auto se despide de los chicos — ¿Está de buen humor a pesar del fracaso de la última vez?

Riendo observo la ciudad —Gracias por recordarme lo Dopinder, pero... A decir verdad creo que encontré algo mejor que el oro.

— ¿Y que es eso señor Pool?

Riendo lo despeinó —Es un secreto, pero dime ¿Que tal están Ginta y los niños? Dopinder.

—Todo bien señor Pool, a pesar de la demanda de mi primo Bandú... Ginta se ha dado cuenta de todo el amor que siento por ella —sonriendo por lo bajo me mira —Mi pequeña hija debe estar ahora en los brazos de su madre.

—Eso es genial Dopinder, ahora solo debes protegerlas con tu vida... A partir de ahora ellas son lo más importante para tí y debes de cuidarlas.

—Lo tengo muy claro señor Pool, estoy haciendo lo posible por darles lo mejor.

El viaje es tranquilo entre estaciones de radio, me siento feliz por Dopinder, aún cuando no le di el mejor consejo Ginta termino enamorada de él, y es que él se la merece, él es un gran hombre, merecedor de una gran mujer. Ahora yo trataré de volver al mundo, dejaré de ser Batman y Wade Wilson renacerá solo por esa pequeña araña. Apenas llegamos a la otra mitad de la ciudad me bajo con entusiasmo.

—Sabe señor Pool, jamás me dijo su verdadero nombre.

—Soy Wade —extiendo mi mano a él —Wade Wilson, no creo que nos veamos en un tiempo así que... —le doy lo del pasaje —Cuidate Dopinder, saluda a Ginta de mi parte —comienzo a alejarme — ¡Dile que por fin encontró a un buen hombre!

— ¡Gracias Wade!

Siguiendo mi camino por las calles algo repletas de gente termino deteniendome a comprar un periódico en una pequeña tienda de la calle, la gente sigue viéndome, pero... Ya me da igual.

—Disculpe hombre —llamo la atención del vendedor — ¿Cuartos baratos? Tan sucios como los cuartos de un motel, como para vivir ahí un buen tiempo...

—Creo que tengo uno perfecto —se asoma dándome señas —Esta en la siguiente avenida, y para tú suerte hay una lavandería decente en la esquina.

—Eso suena bien ¿Y los cuartos como son?

—Rente ahí un tiempo, la cama es peor que la acera de la calle, ay ratones por los pasillo, pero seguramente ya arreglaron las tuberías —rie recargandose de su mostrador —el edificio es rojo, lo reconoceras por el mal grafiti de un trasero en la puerta.

— ¡Bien! —le doy una moneda —Gracias por la recomendación amigo.

Guardando aquel periódico en mi maleta camino hasta la siguiente avenida encontrándome tal cual ha dicho, un mal graffiti de un trasero un poco muy mal hecho... Apenas abro la puerta un ratón sale corriendo siendo perseguido por un gato, luego de perderlos del otro lado de la acera entró por fin encontrándome con una mujer algo subida de peso que mastica un chicle con una cara de desinterés.

—Ha... Disculpa primor —me recargo de la barra —Necesito una habitación para unos meses.

—Habitación 3A —me desliza las llaves —Sube las escaleras, ahora subo a arreglar todo contigo.

—Gracias.

Subiendo las escaleras me siento llegar a un cine cualquiera, los escalones están llenos de refresco, jugo y palomitas y galletas por doquier, puedo escuchar perfectamente el despegar de mis zapatos del suelo. Al llegar al tercer piso me encuentro con las luces parpadeantes del pasillo o de una perfecta película de terror, apretando mi puño al frente no puedo evitar la perfección del lugar; y finalmente el gran espectáculo, al llegar a mi habitación un olor inusual me llena la nariz, hay condones en el suelo, gran parte del piso está roto al igual que las paredes de las cuales se desprende la pintura como partes de ellas, Inhalando ese horrible aroma siento como la mujer llega a mi lado. Hicimos el trato rápidamente y le pagué la primer semana para que saliera; arrojando mis cosas al suelo me arrojo sobre la cama, pero un ratón chilla ante mi caída y sin más me dejó caer al suelo mirándolo salir corriendo.

Después de descansar un poco me levanto tronando los dedos y cerrando la puerta que a final de cuentas queda abierta solo me dirijo a la planta baja y me despido de la mujer para salir cuánto antes. No tan lejos encuentro una tienda, compró bolsas de basura, guantes de limpieza, algunos aromatizantes y aerosol, pienso quitar ese desorden y hacer el mío propio. Apenas regreso comienzo y apenas todo está reluciente saco la basura a la calle y vuelvo arriba para abrir mis maletas y arrojar toda mi ropa al suelo; con todo listo es momento de buscar al chico y como necesito no llamar mucho la atención debo intentar cubrir mi horrible rostro, posiblemente una máscara... Si, pero claramente no la normal.

[Más tarde en los alrededores de la escuela de Peter]

Excelente, seguro la máscara de Hulk que he conseguido no llamará mucho la atención, después de todo el gran monstruo verde es muy conocido y querido, lo único malo... El tema con los mocosos que se aferran a mis manos para jugar. Después de correr a muchos niños y que el sol se pusiera me quedé en la banca de un parque mirando estados de Faebok, al parecer Al y Wiss están muy divertidos drogándose, me encontraba riendo cuando reconocí su voz.

— ¡Que duró! —se quejaba entre un suspiro —con el trabajo de la editorial y el laboratorio no he tenido tiempo de ir a visitar a mi tía...

—Te comprendo Peter —acomoda las cosas de su bolso —Yo también he estado muy atareada, pero seguro la tía lo comprende.

—Eso es seguro Mary Jane —rie estirándose un poco —Ya sabes cómo es ella, aunque seguramente estará preocupada por mi alimentación.

Levantándome comienzo a seguirlos con discreción y la mirada en el móvil.

—Como cualquier señora de edad un poquito avanzada —sonrie animada.

Riendo la sigue tranquilo —Si ¿Irás a la cafetería Mary Jane?

—Ha... Pues si —dice desanimada —necesito el dinero así que debo ir —ella suspira sujetandose de su hombro —Tal vez no debimos crecer Peter —bromea.

—Tal vez no —sonrie animado.

La chica de pronto entra a una tienda y agachándome comienzo a fingir atar mi zapato ante su mirada que regresa hacia atrás. 

—Que raro —sujeta su nuca nervioso —juraría que mi sentido arácnido vibró... —suspirando se gira —Bueno... Igual estaré al pendiente.

Siguiendo su camino entro corriendo a un bus y yo lo sigo rápidamente sentándome casi frente a él, su mirada no para de dirigirse a todas dirección mientras finge mirar su móvil, robe por lo bajo una revista y con ella intento cubrir un poco mi rostro, aunque un niño no deja de molestar jalando mi manga para que lo deje ver mi máscara de Hulk, molesto me acerco a su rostro.

—Oye mocoso, deja de molestar o está noche un monstruo te arrastrará debajo de tu cama.

Los ojos del mocoso se cristalizan enseguida y antes de que empiece a acusarme con su madre y llorar, solo me aparto sin encontrar algún asiento libre hasta que puedo ver su mano haciéndome señas.

—Oye amigo Hulk, aquí a mi lado hay un asiento.

— ¿Ha? —tragando grueso doy un asentimiento —Si, si gracias.

—A veces —me mira con una sonrisa —los niños pueden ser muy molestos, pero ahora ese chico lastima mis oídos —rie.

—O... Si, grita muy fuerte.

—Bueno —me muestra sus audífonos —Escuchare música.

—Oh, claro, adelante.

Él simplemente se los coloca y comienza a subir todo el volúmen, ante mi altura no puedo evitar mirar sus facciones; al paso de las calles él comenzó a cabecear entre su cansancio, sonriendo lo miro casi caer y reponerse enseguida... Divertido solo suspiro dirigiendo mi mirada hacia la ventana de enfrente ¿Porqué me siento tan tranquilo a su lado? De pronto lo siento caer sobre mi hombro, él solo se remueve un poco acomodándose y con sus labios entre abiertos suspira para dormir tranquilamente. Las calles siguen pasando y yo solo puedo verlo dormir hasta que un mensaje entra en su celular haciéndolo vibrar y casi caer, mis ganas de tocarlo se están desbordando y deteniendome solo sujeto su celular y suspiro para sujetar su pierna.

—Oye... —hablo con suavidad.

— ¿Mm? ¿Ya llegamos? —frota sus ojos — ¿Mm? ¿Qué?

—Ha... Tu celular —se lo doy —casi se cae, y no estoy seguro de si vives por aquí...

Dudoso me mira sin comprender y apretando los ojos solo golpea su frente avergonzado entre su risa. De verdad quiero sacarme está maldita máscara y besarlo ahora mismo.

—De verdad lo siento —guarda su móvil mirándome de reojo — ¿Porqué traes esa máscara? —riendo mira hacia afuera — ¡Diablos, disculpé voy a bajar!

Con prisa me levanto detrás suyo, y aunque sorprendido Peter solo me sonríe amigable siguiendo al frente conmigo, apenas pagamos nos miramos de frente.

—Yo no pensé —sujeto mi nuca nervioso —Que también vivieras por aquí chico...

Riendo me da la razón —Bueno, yo tampoco sabía sobre usted... La máscara, entonces ¿Qué hay con la máscara?

—Ha... Bueno, no lo sé —bajo un poco la mirada —Pienso que mi cara no es la mejor del mundo, es por eso que la cubro.

—he... —rie dudoso —oido eso antes, y al igual que a esa persona le preguntó ¿Qué tan mal puede estar?

—Ni te imaginas.

—Bueno —se coloca la mochila al hombro —No creo que sea gran cosa, yo... —apunta hacia la derecha —Ire por esa dirección, ¿Hacia donde vive usted?

—Lastimosamente, lado contrario, ha Sido un placer hablar contigo.

—Bueno —asiente —espero verlo luego, usted... Es muy divertido.

(Aclaró que la máscara que utiliza es de plástico, la voz cambia)

—Adios.

Él asiente y solo comienza a alejarse mientras con rapidez me adentro a un callejón para cambiar mi ropa. Apenas listo salgo a toda prisa entre la obscuridad de las calles, parece aún estar lejos de su casa, pero puedo notar perfectamente el peligro de estás calles, es muy solitario por aquí... No creo que sea un buen sitio para un chico como él. De pronto su mirada vuelve atrás e inquieto solo rasca su nuca volviendo a avanzar; una vez llegó a su edificio espero a que la luz del apartamento encienda para correr al edificio de enfrente y poder verlo desde las sombras, su pálida figura delgada se encuentra en su habitación sacando su camisa y pantalón para solo arrojarse a la cama y caer dormido en cuestión de segundos aún con las luces encendidas.

—Que chico tan problemático, aún siendo tan lindo...

Me quedo mirándolo por un rato hasta verlo levantarse adormilado, contesta una llamada y rápidamente corre hacia su armario dejándome ver ese traje rojo con azul escondido detrás de un fondo falso. Con prisa bajo las escaleras hasta el callejón, justo a tiempo para verlo salir de su casa y abalanzarse por los edificios mientras lo sigo por tierra, aunque poco faltó para que me notará.

— ¿¡Deadpool!? —se detiene en la pared de un edificio — ¿Acaso te has mudado a éste lado de la ciudad?

— ¡Algo así! —grito desde abajo — ¿¡Estás ocupado!?

— ¡Un poco! —dudoso lanza su telaraña para seguir avanzando — ¡Debo ir por unos ladrones!

— ¡Déjame ayudarte! 

El silencio se hace por un momento, él sigue avanzando por los edificios y de pronto me mira al casi llegar a la carretera principal.

— ¡Pero eres un ladrón como ellos!

— ¡Solo confía en mí!

La duda se hace de él, pero aún así baja y me pide que me sujeta a su espalda para enseguida seguir avanzando.

—Espero no arrepentirme de ésto.

—No lo harás.

Al llegar no tardamos nada en atrapar a los ladrones del banco, la policía casi intenta llevarme, pero él se interpuso diciendo que yo le había ayudado, eso me hizo feliz, pero también me dolió dejar ir los diamantes que esos imbéciles habían hurtado.

—Entonces, ¿Dónde te dejo?

—En cualquier edificio está bien Peter, digo... Hombre araña.

Sin poder evitarlo comienza a reír — ¡Dios! ¡Lo estás haciendo a propósito idiota!

—Un poco si... ¿Irás a tu nido de araña?

—Ha... Supongo que sí —me mira de reojo — ¿Estarás mucho tiempo por aquí?

—Posiblemente, ¿Me guiarás por el buen camino?

Niega entre su risa —Olvidalo, eres un caso perdido...

Se que lo dice de buena manera, detrás de esa máscara es seguro que está sonriendo; apenas me deja en un techo se despide animado y solo se marcha sin más. ¡Hoy fue un buen día Wade! ¡Ahora es momento de volver a mi casa!

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