CAPITULO 25


SAMADHI




Sentí la cálida respiración de Clarence en mi cabello. Me envolvía en un cálido abrazo, mientras seguía apoyada sobre su pecho desnudo.

Abrí lentamente los ojos, pues los pequeños rayos de luz solar que entraban por la ventana, dañarían mis pupilas si abría los ojos de golpe.

Omití movimiento alguno, pues no quería que se despertara.

La cabeza me dolía demasiado, gracias al alcohol ingerido el día de ayer. Lo extraño es que solamente me tomé un vaso que nos había ofrecido aquel tipo de ojos marrón.

Por otra parte, no se me olvidaba que, cuando llegamos al bar Sara, Lucas y yo, Gerard y los demás hablaban de una chica llamada Hanna. Todos abrazaban a William, como si realmente lo lamentaran.

¿Creen que se aparezca Clar? — preguntaba Gerard a Lucas. Quien después de pensárselo por unos minutos, lo negó.

¿Quién es ella? ¿Quién es Hanna? ¿Alguna ex novia de William? ¿Por qué preguntaron por Clarence después de mencionarla? ¿Sera alguna ex novia de Clar? ¿Sera hermana de William?

Las preguntas y dudas eran demasiadas, que mi mente explotaba. Lo poco que sabía de William gracias a Lucas, era que había perdido a toda su familia, debido a un accidente automovilístico que tuvieron hace ya algunos años. Según Lucas, William había entrado en una depresión horrible, haciendo que ingiriera extensas sobredosis de drogas a su cuerpo.

Menos mal al día de hoy ya se encontraba mucho mejor.

Después de un rato en el bar, Clar sí se apareció.

Me moví solo un poco sobre su pecho. Y éste último se despertó.

— Buenos días preciosa — musitó con la voz ronca —. Es agradable despertar contigo en mis brazos.

Le esbocé una sonrisa que solo reservaba para él. Mi corazón se llenó de alegría gracias a sus palabras.

Me levanté de la cama para dirigirme al baño de Clarence. No sin antes tomar los analgésicos que había traído el día anterior.

— Buena chica — me miró aun recostado.

Su semblante era diferente, estaba más alegre. No furioso y enojado como ayer.

— Me daré una ducha — le hice saber.

— ¿Me invitas? — preguntó el descarado.

Me reí de él. Estaba claro que no lo dejaría.

— Estás loco — le respondí, tomándolo de la barbilla, depositando un casto beso en la comisura de sus labios —. No eres digno.

Solo se limitó a sonreír. Y volvió a recostarse.

Me metí al cuarto de baño, y cerré la puerta con candado. No me fiaba para nada de Clarence, quien seguramente se las ingeniaría para entrar.

Abrí el grifo dejando salir el agua tibia, me recorrió el cuerpo entero, el agua fría o tibia, me hacia sentir viva. Al salir, envolví mi cuerpo en una toalla. Abrí la puerta y Clar no se encontraba. Lo único que visualice en la cama, era un pantalón de chándal y una camiseta blanca. Busqué entre sus cajones uno de sus bóxer, y me lo puse. Ni de loca usaría nuevamente la ropa sucia que acaba de quitarme. Coloqué el resto del atuendo sobre mi cuerpo, quedándome algo holgada y grande, pero no me importo, pues el perfume fresco de Johnson se encontraba en su interior.

Salí al corredor para dirigirme a la cocina por un poco de agua. Y mi vista se dirigió a la mesa y a Clar, quien ya me esperaba.

— ¿Desayuno? — preguntó. Asentí sonriente, pues me dio en lo que más me gustaba. La comida.

No sabía que sentir, o que pensar de Clar.

El ir a sacarme así como si nada del bar ayer y el traerme a dormir a su casa, me desconcertaba. ¿Qué quería Clar en realidad?

Me senté en una de las sillas color negra, pues estábamos en la mesa y no en la isla de la cocina.

Clarence ya se había duchado, el cabello alborotado lo traía mojado. Llevaba puestos unos jeans y una camiseta color marrón.

Mirandolo de reojo me pregunté a mi misma: «¿Por qué tuve que enamorarme de ti?»

— ¿Pediste el desayuno? — le pregunté, para reducir el silencio de nuestro alrededor.

— No, yo mismo lo preparé — me le quedé viendo, y me reí. Claramente no lo había preparado él —. ¿Dudas de mi capacidad culinaria? — preguntó.

— Para nada — negué —. De lo que dudo es que lo hayas preparado en menos de una hora — sonrió.

— Desayuna Samadhi, que seguramente tus defensas son demasiado bajas, gracias a la borrachera que te pusiste anoche.

Asentí con un ademan, y me dispuse a desayunar. Me serví de todo, pan cakes con mermelada de zarzamora, después huevos revueltos y tocino, con un delicioso café. Por un momento me dio pena, pero la verdad es que estaba demasiado hambrienta, y mi estómago es primero.

Disfrutaba de la compañía que tenía a mi lado, y al parecer también él, ya que se le notaba sonriente.

Al terminar, di un suspiro gracias a lo llena que había quedado.

— Gracias por el desayuno Johnson — le agradecí.

— De nada — me miró de reojo, mientras leía uno de esas revistas de negocios.

Ya no podía ocultarlo más.

— ¿Qué quieres de mi Clar? — le pregunté — Vas y me sacas a rastras de ese bar, me tomas como si fuese de tu propiedad, cuando tú mismo me dejaste en claro que no sientes nada por mí — ésto último le sorprendió —. Dime, ¿Qué quieres de mí? Porque estoy dispuesta a ceder a cualquier petición que tengas hacia mí, pero solo si tú estás de acuerdo.

¡Bien! Lo había dicho. Esto me había estado dando vueltas en mi cabeza todos estos días.

Lo pensó por un momento, masajeando sus sienes.

— Nunca he tenido una relación Samadhi — tragué. Lo que dijese a continuación seguramente rompería mi corazón. Pero lo hecho, estaba hecho. Así que tomaría ese riesgo.

Me paré de la silla y me acerqué a él. Lo tomé de la mano y la coloqué sobre mi pecho, pegué su mano sobre la libélula que él mismo me había regalado. La respiración se me aceleró, mi corazón latía como un loco, quería que sintiera, que sintiera el latir de mi corazón por su presencia.

— ¿Lo sientes Clar? — pregunté — Mi corazón no puede mentir, quiere que comprendas que yo me he enamorado de ti...

Cerró sus ojos por un momento, mientras yo le miraba el rostro. Tan perfecto como siempre para mí. Tomó el dije por un momento, detallando la superficie del mismo.

Sabia a la perfección que no solo era un regalo de él para mí. Había algo más detrás de ello.

— ¿Qué te impide ser feliz Clar? — musité ahora sobre sus labios — Déjame conocerte, por favor — sentía una presión en el pecho, quería conocer a Clarence desde cero.

Dio un suspiro, si se negaba a mi petición, no haría nada, simplemente me alejaría, pues suficiente tenía con lo que sentía al no ser correspondida.

— Mi pasado es tormentoso Samadhi, no quiero decepcionarte — habló —. Dame tiempo — dijo después, tomándome de las manos y acercándome más a él —. Prometo intentarlo, haré lo que pueda para responderte como lo mereces — acarició mi nariz con la suya.

Esbocé una sonrisa radiante. Sus palabras eran como música para mis oídos. Quería demostrarle que él también podía enamorarse. Así que simplemente asentí.

— A parte, una cosa ¿Qué hacías en ese bar? Si aún eres menor de edad — comentó mirándome a los ojos.

— No dices lo mismo cuando me haces tuya — enarqué una ceja y sonreí.

— Bueno, hay excepciones — responde.

— Aún pueden llevarte a la cárcel — me acerco más a él.

— Dudo mucho que te atrevas a denunciarme — murmuraba con delicadeza cerca de mis labios. ¡Dios mío, me fascina demasiado!

— Entonces aún no me conoces.

Dejé un casto beso en sus labios, para después soltarme de su agarre y recoger los platos.

La emoción me invadía de lleno, ahora podía llegar a conocer mucho más a Clar.

Estaba fregando los platos y utensilios que habíamos utilizado, cuando sentí al amigo impertinente de Clar en mi trasero. Dejé de fregar y tragué en seco.

— Mi ropa te queda muy bien — comenzó a besar y aspirar el aroma de mi cuello —. Hueles a mi perfume.

— ¿Excitado Johnson? — pregunté divertida. Cada día que pasaba cerca de él me volvía más descarada de lo normal.

— No lo sé, tu dímelo Stone — presionó más su entrepierna, y las miles de sensaciones florecieron nuevamente sobre mi cuerpo.

Con las manos mojadas, me giré para encararlo. Sus pupilas yacían dilatadas, y sentí el ardor de mis mejillas, que seguramente ya estaban rojas por el calor que desprendíamos los dos.

— ¡Llegamos! — gritó Lucas entrando al apartamento como si nada.

Los dos nos exaltamos, y Clarence se recargó sobre mi hombro.

— Creo que tenemos visita — le susurré al oído.

— Ni me digas, estoy pensando seriamente en mandarlo a otro departamento.

Los dos reímos, y Lucas entró con Sara a la cocina.

— Pero mira quienes están aquí — nos miró un Lucas sonriente.

Sara me hizo un gesto y me tomó de la mano para después llevarme a uno de los sofás. Clarence y Lucas platicaban animadamente en donde los habíamos dejado.

— Y dime — continúo Sara.

— ¿Qué te digo? — pregunté confundida.

— Pasaron la noche... — titubeo — ¿Juntos?

— Si — respondí sonriente, viendo la expresión de Sara —. Pero no pasó nada, si es lo que piensas.

— Menos mal, no creo que a Clarence le guste la necrofilia — las dos nos pusimos serias por su comentario, pero después nos reímos al unísono.

— Y... ¿Qué pasa entre Lucas y tú? — le pregunté. Sara me sonrió ampliamente.

— Ya somos novios — susurró, para que no escucharan ellos —. Tal vez sea demasiado pronto, pero nos dimos la oportunidad para conocernos más.

Me alegraba por ella, pues había demostrado que era una buena amiga.

Después de lo ocurrido con Clar hace dos semanas, ella corrió a mi casa. Sabia como me encontraba. Me derrumbé al verla parada en el umbral de la puerta. Lloré como una estúpida. Pero con su ánimo y su buen humor, hicieron que me levantara y limpiara las lágrimas que había derramado.

Clarence se lo pierde, tú te lo ganas — declaraba —. Es un imbécil, es el principal de mi lista negra. Así que a la primera que te haga...

Sara es una buena amiga. Recordé las veces que estuve para apoyar a Sony. Hasta cierto punto sentía pena por ella, pues su insistencia con ir a mi casa para que habláramos seguía. No es que no quisiera verla, ella aún era mi amiga. Era la culpa que sentía lo que no me permitía.

— Me alegro por los dos — le hice saber.

Clar y Lucas se nos unieron después.


(***)


Después de mediodía Clar me llevó a casa. Los cuatro planeamos ir en la noche a la playa. Claro, sumándole a Leonard y Gerard. Los cuatro amigos inseparables.

El grupo de amigos de Clar me encantaba, eran buenos, leales y sinceros. Ellos nunca se andaban con rodeos.

— ¿Sigues sola? — preguntó Clar, aparcando la motocicleta en la entrada. Recordé que había dejado su cazadora en la cama.

— Sí, mi madre llega mañana — dio un profundo suspiro. Mientras yo me bajaba.

— Menos mal, no me gusta que te deje tanto tiempo sola — me miró con ternura —. A parte no te pregunté eso ayer que te lleve a mi casa.

— Lo sé. Es por su trabajo, y lo comprendo — respondí. Ya los había perdonado por haberme dejado plantada en mi graduación.

— Ven aquí — con una de sus manos me tomo de la mandíbula, y con la otra me acercó para darme un apasionado beso.

Sentir los gruesos y carnosos labios de Clar, era como si estuviera probando un manjar. Me fascinaban, siempre quería más.

— Te extrañaba — murmuró después de habernos separado para tomar aire. Y el revoloteo de libélulas comenzó a volar.

— Yo no — le sonreí, mordiendo mi labio inferior.

— Pues demuestras lo contrario.

Depositó un beso en mi frente, y suspiré.

¡Rayos! Estaba perdidamente enamorada de él.

Me adentré a mi hogar, y al cerrar la puerta mi madre ya me esperaba.

— Se puede saber ¿Dónde estabas? — espetó furiosa.

Me quedé congelada, ¡se suponía que llegaba mañana!

— Ma... madre — tartamudeé. Dio un suspiro.

— Sé que ya eres lo suficientemente grande Samadhi como para saber que es correcto y que no, así que espero me des una explicación más tarde y... — me miró de arriba para abajo, viendo mi atuendo — ¿Pero que traes puesto? — hizo una mueca, con un gesto de decepción en su voz — Tenemos una plática pendiente. Por lo pronto, quiero presentarte a alguien, bueno, tal vez ya lo conoces — pero que mier...

— Hola Samadhi — una voz gruesa habló detrás de mi madre, y la persona que vi ahí, fue a la que menos me esperaba.

Cabello castaño, ojos verde mar, por supuesto aun guapo para su edad. Efectivamente, era el papá de Brad.




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¡Bieeen! Estoy super emocionada, pues estamos por llegar a los 2k de Perfección ♥ Y todo gracias a ustedes, mis lectoras bellas.

Y para mis hermosas lectoras fantasma GRACIAS infinitas por seguirme en esta historia, que es para ustedes ♥

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