Capitulo 5: Algo estupido

Salí de la habitación de Leslie, tan solo para apoyarme en la puerta y lentamente dejarme caer, las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, sentía una extraña mezcla de sentimientos que era un boleto directo a la confusión. La mirada de mi padre y Clared se posaron sobre mi. Cerré los puños y golpee el piso con fuerza, Clared se arrodilló a mi lado.

---Largo de mi vista, esto es tu culpa Clared, tuviste que traerme aquí para esto ¿no?---Intenté apartarla con mi mano

---Patrick todo esto fue culpa de ambos, tanto tuya como de ella, no lo hagas más difícil, sé que la amas, que ésta vida no la deseas.

---No es de tu incumbencia---Miré sus ojos, mi enojo escalaba varios escalones en la cima de malas actitudes, me levanté dejando a los dos en silencio, caminé hasta la entrada, el frío invadía mi pecho pero un "No" era un "No", ya había visto suficiente. Regresé al trabajo, y aunque las citas estaban canceladas hice el papeleo que no había podido hacer la noche anterior "Meghan". Yo iba a ser padre. Que irónico, lo que menos quiero es un hijo.

Al terminar la noche conduje a mi apartamento, ¿como se vería lleno de cosas de niños?, en ese estante habrían juguetes, en esa pared habrían rayones y fotografías con ellos, no dejara de sonar música infantil del televisor, ellos estarían cenando a esta hora, y ella estaría aquí para recibirme, con esa extraña sonrisa que refleja felicidad y a la vez cansancio de un día entero de trabajo. Pero al final de cuentas sólo estaba yo aquí, solo, en un sin fin de pensamientos es algo estúpido pero cierto. Ha sido nuestra culpa. Caminé torpemente hasta mi despacho y me senté en el suelo, abrí el pequeño gabinete de malos momentos para extraer una botella de elixir de malas decisiones o mejor conocido como ron, nunca fui de la bebida, pero en ese momento me importaba muy poco. Entre trago y trago esa realidad se me hacía tan vacía y dolorosa

---Vamos Leslie, baila conmigo---Me levanté como lo hice alguna vez, el reproductor de musica de mi tableta estaba programado para cualquier momento para musica romántica, por algún motivo era las únicas que quería en ese momento. Las notas de Kissing a fool cantadas por Michael Bublé, susurré la letra bailando completamente ebrio, quería ir a ella, ¿qué clase de idiota regresa al infierno por gusto?. Continué bebiendo y todo aquello comenzaba a darme risa. ---Maldita, eres una maldita, eres una maldita zorra Leslie White.---Miré el resto de la botella, tenía alrededor de un cuarto, luego miré la pared y la lancé con fuerza, la botella se rompió en varios pedazos. Al día siguiente desperté en el piso del despacho hecho trizas, me levanté y fui al baño, me di una excelente ducha de agua fría, ese día no iría a trabajar. Hice mi propio desayuno como si realmente tuviera hambre, entonces miré mi ropa, era formal. A donde iba no necesitaba vestir así.

Una chaqueta, unos jeans rotos, unos tenis, mi gusto de ropa juvenil, me encantaba, una pequeña sonrisa apareció entonces. Sin necesidad de mi auto o mi teléfono móvil salí de casa en busca de ayuda para alinear todas las ideas de mi vida de ese momento y conocía a la persona correcta para ellos. El viaje a pie tardaba alrededor de media hora pero me daba igual, aún estaba de día. La gente corría animosa en día algo caluroso pero aún se sentía la brisa fresca. Al final de la calle California había un gimnasio. Calmé todos mis pensamientos y saqué mi mejor sonrisa, y al entrar vi a mi muchacho lanzar golpes en el aire.

—¡Hey!—Me acerqué a él con animo, el cual al verme corrió a abrazarme.

—¡Tio Pat viniste!—Valentine había crecido mucho, ahora era boxeador de clase media. Era cada vez más idéntico a su padre en sus tiempos de gloria.—, ¿te vas a quedar para el combate?.

—Obvio amigo, estaré apoyándote al máximo en primera fila, ahora ve y gana.—El chico asintió y volvió a donde estaba el entrenador, Thomas hubiera estado emocionado de ver esta pelea, su hijo peleando en la final del torneo de clase media. Tremendo alboroto hubiera armado, casi seguramente hubiera dormido en el sofá por enojo de Valebra.

Al caer la tarde subimos a un autobús y este nos lleva a un pequeño estadio de donde se iba a celebrar los encuentros, cuatro categorías y la única que llamaba la atención era la de Valentine. El corazón se aceleraba a cada rato, habían camarógrafos, reporteros, para ser algo muy chico llamaba la atención de todo. Y a finalmente a cuando la luz del sol se comenzaba a ocultar empezaron los combates. Estar en primera fila en casi escalofriante al ver como dan y reciben golpes a diestra y siniestra de primera mano.

—Mierda Valentine, ¿en qué líos te metes?—Suspiro intentando pensando en que estará bien y en que Valebra no va a necesitar primeros auxilios de Bianca. Las luces se apagan y el presentador sube nuevamente al ring a presentar el combate. Anuncia al otro chico y luego a Valentine, el público enloquece y grita emocionado.

El combate inicia, movimientos alrededor del ring, los primeros puñetazos al aire, algunos le dan a Valentine, otros los recibe el otro chico, todo bien y todo normal hasta que en el tercer round un upper derriba a Valentine. El corazón se acelera y cubro mis ojos con mis manos. Escucho el conteo avanzado, tres..., cuatro...

—¡Arriba muchacho!—El frío recorre mi cuerpo, empiezo a escuchar aplausos y veo a Valentine de pie. En sus ojos lo veo.

—¡Thomas hazlo caer!—Mi voz retumba en la sala, los ojos de Thomas están tienen algo extraño, jamás había visto algo así en él. —¿Thomas?.

Trago fuerte al revivir ese momento, es casi igual a ver a Thomas en aquél callejón, avanza rápido y el rival lanza uno, dos golpes y el los esquiva como si nada, Valentine lanza varios jabs con su izquierda, cada vez más rápido, y más, el rival empieza a bajar la guardia mientras recibe golpes tras golpe.

—¡Ahora!—Un grito sale desde el fondo de mi alma y casi inmediatamente Valentine lanza una derecha y lo golpea en toda la sien. El público queda en silencio, el rival cae mientras una sombra de Thomas va a la esquina, el referí se acerca y examina al rival para luego alzar las manos dando fin al combate, el silencio perdura mientras el entrenador sube al ring, me levanto de mi asiento y con a abrazar a Valentine. —¡Muchacho!, lo lograste, tu padre estaría orgulloso. En sus ojos un niño aún se esconde, las lágrimas brotan y se hunde en mi pecho.

Cuando todo acabó necesitaba hablar con alguien, era medianoche ya, suspiré y pedí un taxi. El letrero decía: Menos ropa, más chicas. El olor a tabaco y a cigarro barato se expandía por el lugar y ni siquiera había puesto un pie dentro del local, el guardia de la entrada ya me conocía así que me dejó entrar a pesar de la larga fila. Secrets de The Weeknd sonaba a mi alrededor, las chicas con solamente ropa intima de encaje bailaban atractivamente sobre varios escenarios, algunos hombres lanzaban dinero mientras que otros pagaban de más por un baile íntimo o algo más intenso para ellos.

—Busco a Thea.—El hombre detrás de la barra me miró seriamente.

—Está con un cliente, sabes las reglas.—Gruñí y maldije internamente, la luz tenue del lugar le daba un toque atrevido e interesante al lugar aunque sólo fuera en bar desnudista.—, ¿qué eres de Thea?.

—Thea es solo una conocida, nada fuera de lo común amigo. —Entrecerró los ojos  mientras se cruzaba de brazos, en ese instante un par de idiotas salieron de una sala y vinieron a la barra. Ahora Thea estaba libre. Caminé hasta dentro de la sala y allí estaba ella, subiéndose una ligera bata de seda mientras tarareaba.

—Lo siento, necesito unos minutos.—dijo sin verme.

—Al igual que yo, pero dudo mucho que quieras follar conmigo—Volteó rápidamente la mirada, unos ojos azules y una hermosa y corta cabellera quedaron a mi disposición.

—Follar, solo tu puedes decirlo tan formal, tan serio, tan amargado, cariño la palabra correcta es coger—Una sonrisa picara escapó de sus labios—, mira nada más, un buen cuerpo, esa mirada, ese olor, puchu haz crecido mucho en poco tiempo.

—Deja de llamarme así Thea, o empezaré a llamarte...—Se acercó rápidamente y puso su dedo índice en mis labios, sonreí tomando su cadera—, bien, esta vez deseo hacerlo contigo, pido las negras.

—Vaya niño, parece que vas en serio, pero primero debes pagar la cuota—Hice un gesto serio y saqué mi billetera, al abrirla saqué varios dolares y se los di. Con una sonrisa me lanzó un beso, sacó un ajedrez de debajo de la mesa con todas las piezas.

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—Ay puchu, ¿entonces crees qué ese bebé es tuyo?—Asentí mientras miraba el tablero en completo silencio. —, ¿cómo lo sabes?.

—Mi padre hizo el cálculo al respecto del tiempo, y fue justamente cerca de la fecha de su boda.

—Pudo acostarse con el otro y quedar embarazada.—Movió una pieza mientras sonreía sintiendo que se acercaba a darme jaque.

—Astley se hizo la vasectomia hace años, cuando trabajaba con él hizo de las suyas y para evitar el riesgo de una empleada y una demanda me pidió que le hiciera una cita.

—Que asco ese dato, pero muy valioso—Dejé escapar una risa a secas y moví un peón.

—Lo sé, es un asco pero ahora eso me carcome, porque ella iba a tener un bebé mío, jaque.

¿De qué demonios hablas?, allí no hay jaque.—Movió su reina hacia mi peón derrotándolo por completo, pero dejando libre a su rey, una risa comenzó a salir de ella.

—Bien jugado puchu, pero es algo tonto, imaginar la vida como un ajedrez, se levantó y se dejó caer en mis piernas, apoyó su cabeza en mi pecho, su olor era un misterio para mi, ella olía a alguien limpio, a alguien que no es malo.

—No deberías estar aquí—Suspiró y volteó a verme, ambos guardábamos secretos.—, no eres una de ellas.

—Soy una prostituta Patrick.—Miró mis ojos.

—Sigues siendo virgen.—Mordió su labio con rabia sabiendo que decía la verdad.—, que otros hombres te vean y admiren tu cuerpo no es malo, y más si te pagan por ello, pero no eres así, Thea.—Comenzó a negar.

—Tu cuota está por terminar.—La ira la invadía.

—Si quieres puedo tomarte—Cerró fuerte sus ojos intentando encontrar una fuerza para hacerme irme sin romper las reglas de su trabajo. —, si me dejas llamarte por tu nombre.—Intentó bofetearme pero retuve su mano.

—Idiota—Comenzó a llorar por la rabia que tenia dentro suyo.—, eres un grandisimo idiota.

—Sky, sigues siendo mi amiga, pero esta vida no es la tuya, hueles a limpio, hueles alguien buena, tu no perteneces aquí, pude pagar tus estudios, incluso ayudarte pero esa voluntad tuya es increíble, pero, esto no eres tu.—Me acerqué a su mejilla y le di un tierno beso.—Abrigate, allá afuera hace frio, y deja bailar desnuda para idiota, solo traeras problemas. —Acaricié su cabeza mientras suspiraba. Me levanté y salí de aquel lugar, caminé gran parte de la noche hasta el apartamento. Entré a la inmensa oscuridad, no me di la molestia de encender luces y me fui directo a la cama.

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