Una batalla
Lexell POV
-¿Qué tal? ¡Por fin te tengo enfrente!
Gruñí, desesperada, al dar la vuelta después de derribar a alguien: Malcolm Merlyn me miraba con una sonrisa desafiante.
Si apenas y había podido defenderme de un guerrero tras otro, estar ahora frente a uno de los miembros más aptos de la Liga de los Asesinos cuando empezaba a sentir que me dolían las piernas, me cayó como balde de agua helada.
-¡Un placer, Malcolm Merlyn!- saludé burlonamente -Estoy cansada, ¿me das una mano? Porque dicen que no puedes darme dos.
-¡Qué graciosa!- sonrió encantadoramente -Tan fácil como decir chistes, será revelarme la ubicación del Capitán Hunter, ¿cierto?
-¡Faaaalso!- empuñé la espada, recibiendo un gesto de fastidio.
-¡Por favor!- se quejó, sin intenciones de ponerse en posición de pelea -Dénnos la Lanza, y no volveremos a pelear nunca más, ¿no dices que estás cansada?
-Tanto que no voy a hacer un heróico discurso sobre cómo pelearé a pesar de estar cansada- sonreí.
-¡Acabas de hacerlo!- Merlyn soltó una corta risa irónica -Linda charla, ¿ya descansaste?
-¡Ah! ¿Por eso era? ¡Eres todo un caballero!
-¡Excepto para ser el primero en golpear!- exclamó lanzándose sobre mi con la espada en alto, apenas y pude esquivarla.
Tal vez tenía alta la adrenalina, tal vez me había vuelto muy buena con la práctica, pero no me estaba costando demasiado trabajo evitar los golpes después de esa primer embestida inesperada.
Supongo que el destino decidió que las cosas no se me podían quedar tan fáciles, porque alguien me atacó por la derecha, y luego alguien más por la izquierda... derecha, izquierda, por mi espalda, detrás de mi... eran demasiados, empecé a sentir los golpes y la cota de malla cediendo poco a poco.
Alguien me alcanzó el ojo y por un segundo la mitad del mundo se volvió rojiza, recibí unos golpes más al no poder dimensionar distancias, hasta que el otro se adaptó a mirar por ambos.
-¿Demasiados, muchacha?- escuché la voz de Malcolm Merlyn -Te lo pregunto caballerosamente una última vez, porque si te caes, te levantarás con una de esas cosas en tu cabeza que te obligará a decirlo: ¿Dónde está Hunter?
-¡¿EN TU CORAZÓN?!- alcancé a burlarme antes de que alguien me golpeara la cabeza, no pude evitar otro impacto en las piernas que me derribó.
Sentí el sabor de la tierra que levanté al caer y entró en mi boca que buscaba más aire, traté dejuntar fuerzas para ponerme en pie pero un peso enorme cayó en mi espalda. Aferré la espada como si sirviera de algo cuando no podía ni levantarla.
-¡Lex! ¡Lex!- escuché una voz acercándose... ¿Nate? ¿No iban a irse?
-Creo que vienen a salvarte- ahora la voz era de Merlyn, asumí que era él quien me levantaba y me sostenía, mientras alguien tomaba una de las diademas y se acercaba a ponérmela.
-No... no... no...- supliqué, tratando de resistirme.
-Te lo pedí amablemente, querida- se burló Merlyn, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas calientes -. Ahora ya no queda tiempo para seguir tan educado.
Escuché un golpe, caí al suelo, todo se apagó de pronto.
Phil POV
-¡Soy Sir Raymond de Lepalms!- sonreí un poco, Ray se anunciaba así simplemente al tocar la puerta del refugio.
Moví con cuidado al niño que se había dormido en mi regazo, despertó y se talló los ojos perezosamente, en ese bendito instante de no recordar aún que todo estaba del asco cuando te dormiste.
Me levanté estirando las piernas, sonriendo para recibir a mis amigos con mi mejor cara... pero solo Ray entró por la puerta, con cara de angustia.
-¿Ray?- pregunté, llamando su atención mientras me buscaba con la mirada -¿Qué pasó? ¿Dónde-
-Tenemos que irnos- me interrumpió, causándome un escalofrío con la manera en que me miró.
Corrí a alcanzarlo, mientras decía al guardia "Todo está bien, ya pueden salir, pero de verdad debemos irnos".
Ray POV
Traté de ignorar a Phil, que no paraba de preguntar qué había pasado y dónde estaba Lexell.
-Ella está muy mal, Phil- le respondí por fin, sintiendo que se me hundía el corazón al ver su cara de pánico y deteniéndose por un momento de nuestra carrera de regreso a la Waverider -. La llevamos a la nave, pero no quiere que Gideon la atienda. Le dió algo para soportar el dolor sin dormirse, solo está preguntando por...
-¿Mi?- preguntó, antes de agitar la cabeza y volver a correr.
Ya no teníamos nada que esconder... con esos aparatos que controlaban la mente, la discreción sobre venir del futuro se había destruído y habíamos acercado la nave fuera del castillo, por lo que no tuvimos que avanzar demasiado.
Aunque de cualquier manera Phil llegó resollando al Puente, Gideon nos indicó que no podía dejar a Lexell mucho más tiempo desatendida, así que hizo un último esfuerzo por correr a la enfermería.
Quise ponerme a llorar con la expresión desolada de ese hombre que se parecía tanto a Rip, al mirar a la mujer en la camilla, llena de heridas, con un ojo cerrado cubierto en sangre seca, respirando lentamente. La llamó, desesperado, corriendo junto a ella para tomar su mano.
-Estás aquí- Lex alcanzó a decir, apenas en un susurro que salió de sus labios secos y el inferior sangrando de una rajada -. Estás aquí, por fin... Rip.
Phil POV
"Rip".
El nombre retumbó hasta lo más profundo de mi alma.
Me hirió, por un segundo lo único que pensé y sentí, fue cuánto me hirió.
Era tan claro, tan obvio, ¿porqué esperaría otra cosa? En este estado tan terrible, ella quería ver a Rip, no a mi.
Quería tanto ver al hombre que amaba, que su cerebro la engañó haciéndola creer que estaba ahí, a su lado, tomando su mano.
-Aquí estás- repitió, en un susurro anhelante.
-Sí- respondí, con el corazón oprimido, convenciéndome de no ponerme a llorar ahí mismo, reclamándole que no soy Rip, que soy Phil.
-No vuelvas a irte, por favor- suplicó, con el ojo que luchaba por seguir abierto lagrimeando, por el esfuerzo y el dolor.
-Shhhh- acaricié su frente, con cuidado -. Cuando despiertes estaré aquí- me esforcé en sonar lo más británico que pudiera, aunque tal vez no era necesario, pensando que no estaba diciéndole una mentira: estaría ahí cuando despertara -. Gideon tiene que atenderte, por favor, ya no te resistas.
Asintió con un movimiento lento y suave, antes de sonreír un poco -¿Rip, puedes darme un beso?
Sentí que me tiraban un piano encima.
De todas las cosas en el universo, ¡tenía qué pedir un beso! Me bloqueé por un momento, sin tener idea de qué hacer, hasta que soltó un gemido de dolor contenido.
Tenía que hacer algo rápido, Gideon tenía que curarla, así que suspiré y me incliné, besé con todo el cuidado que pude... su frente.
-Tramposo- sonrió un poco.
-Te di un beso, como querías. ¿Ya vas a dejar que Gideon haga su trabajo?- pregunté, acariciando su mejilla, ella asintió y por fin cerró los ojos, confiada.
Sentí que las lágrimas se agolpaban en los míos.
-¿Gideon?- llamé, cuando habían pasado unos minutos, y tuve que soltar la mano que había estado sosteniendo para que pudiera ser revisada.
-Aquí estoy, señor Gasmer- respondió, con esa voz suave que ya se me hacía familiar, mientras me enderezaba y revisaba que ya no tuviera los ojos húmedos.
-Siempre lo estás- sonreí, antes de soltar un sonoro suspiro -. Por favor dile a los demás que los veo en el puente. Debemos... debo... terminar con esto.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Eso... terminó leyéndose tan mal como lo veía en mi cabeza...
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