Parte única.
Francisco. Fran. Alto. Ojos verdes. Narigón. Marcado lo suficientemente para que cumpla con mi "estándar" de chico perfecto.
Como mencioné antes, el mejor amigo de Matías. De ahí que lo conozco.
Si me preguntan sí me veo compartiendo el resto de mi vida con alguien respondo Francisco. Además de cumplir mis "estándares" de chico perfecto, también tenemos muchas cosas en común. Intereses, gustos, podría jurar que conozco su palma de la mano tanto como la mía. Nos entendemos.Por eso digo que pasaría el resto de mi vida con el, porque nos conocemos. O como prefiero llamarlo yo ~comodidad~. Con Francisco no puedo fingir. El sabe lo que me gusta y lo que no.
Yo estaba en mi cuarto año de secundaria cuando empezamos a hablar frecuentemente (por no decir todos los dias) con Francisco.
Hablabamos de cosas normales, o al menos eso creía yo. Recordemos que es el mejor amigo de Matías, el chico que le había roto el corazón cuando volvía de la escuela. No tenía ojos para Francisco (aunque me parecía lindo). Era el mejor amigo de Matías, no podía mirarlo de otra manera.
Un día en la escuela le muestro un mensaje a mi compañera de banco, Martina. Un mensaje que me había enviado Francisco que me llamo la atención. Y cuando digo que me llamo la atención me refiero a que me estaba ~encarando~ yo no lo podía creer porque en lo cabeza lo único que sonaba era "es el mejor amigo de Matías" entonces necesitaba verificarlo con alguien. Martina.
A lo que me dice "-es obvio que te está encarando." Yo negada a creerlo porque era el mejor amigo... Ya saben.
Una vez que admiti las intenciones de Francisco le seguí el juego. Estuvimos un par de meses (y cuando digo un par de meses fueron un par de meses) escribiendonos. Ninguno de los dos se animaba a dar el "primer paso", de encarar directamente la situación. No por vergüenza sino por: ¿Qué va a pensar Matías sí se entera?.
Un domingo 6 a.m. (a la vuelta del boliche) me escribe Francisco diciendo que quería verme. Yo cual acuariana despistada y un poco colgada vi el mensaje al otro día a lo que le respondo "-recién veo el mensaje." "-creo que flashe" me respondió. El termino "flashe" se utiliza como sinónimo de "me equivoque". Poniéndolos en contexto: domingo al mediodía, almuerzo familiar, resaca. Y Francisco después de meses se ánimo a decirme que quería verme pero "flashó". Yo estaba decidida como nunca antes en mi vida a lo que le digo "-no hagamos cosas sí después nos vamos a arrepentir". Esa frase nos dio el coraje a los dos para vernos el fin de semana siguiente.
Nunca viví una situación tan tensa como esa primera vez que me vi con Fran. La charla era escasa. Estábamos súper nerviosos. Pasadas creo yo unas tres horas (no miento) nos dimos un beso. ¡Al fin!
Estuvimos dos, tres meses viéndonos así una o dos veces por semana. La pasábamos bien. Me gustaba. Y yo a el. Y en lo único en que pensaba era qué iba a decir de Matías. A esas alturas no sabía sí Francisco le había contado que nos estábamos viendo, nunca tocábamos ese tema. Pero, en el fondo sabía, y estaba muy segura de que Matías no se iba a enojar. Sí realmente me deseo lo mejor a mí y a mi relación futura, no se iba a enojar. Y así fue. Mucho tiempo después pude hablar de esto con Matías a lo que me dijo "-mientras estés bien y se quieran...". ¿O no que Matías es el mejor? Diría que es una de las personas más comprensivas y con una enorme capacidad de perdonar (eso fue una de las cosas que aprendió de nuestra relación).
Volviendo al segundo chico que amé, ese verano, Francisco me planteó que queria ~exclusividad~ algo así como salientes oficiales, novios pero no tanto. Le dije que si. Yo estaba atravesando esa etapa de rebeldía, razón por la cual se disolvió la relación de no novios que duró tres meses. Pero la excusa de Francisco fue que no sabía lo que quería.
Sí, Francisco nunca sabe lo que quiere. Eso lo aprendí años después.
Estuvimos meses sin hablarnos (dos o tres). Termino el verano, yo empecé otra vez la escuela. El se había ido a estudiar a Rosario.
Volvimos a hablar. Y otra vez lo mismo. Estuvimos mucho tiempo escribiendonos sin animarnos a encarar la situación. Yo seguía igual de enganchada que siempre. Casualidad que nos volvemos a ver a la vuelta del boliche. Y así estuvimos casi hasta fin de año. El se pasaba la semana en Rosario porque tenía que ir a la facultad, nos escribíamos todos los días, y los sábados nos volvíamos juntos después del boliche. Yo muy confundida. Cada que volvía a verlo tenía la ilusión de que podíamos "volver a ser lo de antes" de estar bien. Pero Francisco estaba ~cómodo~ así, viéndonos una vez a la semana pero, ¿entonces por qué me decía que me extrañaba cuando nos veíamos? ¿Para hacerme confundir? ¿O para quemarme la cabeza? Como tanto le gustaba hacer a él. Hasta que un día no podía sostener más esa situación, no me hacía bien, yo lo quería, y no me alcanzaba con verlo una vez a la semana y que no seamos nada. Entonces le hice la pregunta más difícil que le podés hacer a alguien que no sabe lo que quiere: ¿vos qué querés? "-yo estoy bien así" dijo. No me quedo otra que amoldarme a lo que el quería. Años después aprendí que también importa lo que quiero yo, pero en ese momento era elegir verlo una vez a la semana u olvidarlo, y eso no era una opción. Y elegí humillarme, hacer lo que cualquier persona enamorada hubiera hecho. Lo elegí a él antes que a mí. Francisco siempre tuvo sus idas y vueltas y yo, siempre firme para cuando el decidiera volver.
Así fue un tiempo, hasta que aprendí a no elegirlo tanto a él y un poco más a mi.
Cada vez que le decía que no me apretaba el corazón.
Hasta el día de hoy que de vez en cuando nos vemos. Pero ya no es lo mismo. O un poco si porque cada que vuelvo siento viva la ilusión de volver a lo de antes, de estar bien. Pero ya no lo quiero como antes. Tendría que volver a enamorarme de él ¿será eso posible? ¿volver a enamorarme de mí ex?
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