Papeles Invertidos

El castaño llevo una mano en su fleco, levantándolo de forma algo atractiva a la vista de los demás. El color de sus ojos brillaba un poco, por la iluminación del sol, logrando que se apreciara de mejor forma. Su cabello estaba amarrado en una coleta.

Ese antiguo Loon había cambiado, a pesar de que la ternura permanecía, su timidez se había esfumado y su valentía lo había invadido. Ya no se curvaba o acobardaba cómo antes, su cuerpo ahora estaba enderezado y su mirada levantada.

Miró a su alrededor y se percató de las miradas hacía él, sonrió un poco y se fijó en una de ellas, un chico de ojos rojos y tes morena le miraba con un sonrojo.

Camino hacia él, quedándose frente suya, unos cuantos centímetros de su rostro.

— ¿Me recuerdas, Fred? Vaya que sigues siendo el mismo, aunque ahora bajo mi estatura, te vez un poco más bajito

— ¿Q-qué? ¿Q-quien? —. Tartamudeo un tanto sorprendido. Le había hipnotizado por completo que ni de dio cuenta que estaba tan cerca de él.

— Soy Loon, el pequeño debilucho al cual molestabas en secundaria

— ¿¡E-eh!? —. Contesto un tanto alarmado, mirando al chico de arriba hacia abajo, su sonrojo aumento al ver que el contrario se reía de su reacción. ¿Cómo era que ese niñito pequeño había crecido tanto? Inclusive su ternura se había convertido un poco más en algo... sensual.

— Pues creo que estaremos en el mismo salón a partir de ahora, llevémonos bien~ —. Aprovecho que Fred seguía inmóvil para abrazarlo y estrecharlo amistosamente con su cuerpo, dándose el atrevimiento de pasar sus manos por las caderas del contrario.

— ¿Q-q-qué haces? —. Se separo un poco alarmado y nervioso, causando pequeñas risas, por el contrario.

— Oh, vamos, Fred, ya deberías saber lo que hago o más bien, lo que quiero

— N-no sé de qué hablas

— ¿No recuerdas esa vez en la secundaria? Cuando te burlaste de que nunca había besado a nadie

— N-no... —. Trago saliva nervioso, claro que lo recordaba.

— Pues, yo sí y ¿sabes qué? Te puedo probar lo contrario —. Sus manos volvieron a atraerlo contra su cuerpo, volviendo a pasar sus manos por las caderas del contrario, con un poco de más firmeza. Se acerco a su rostro, sus respiraciones se mezclaban, su vista se dirigió a los labios resecos del contrario.

— O-oye, s-suéltame —. El contrario se moría de pena, jamás pensó en encontrarse en una situación así con el chico al cual solía molestar.

— ¡Oh~! ¿Tienes miedo?

La sangre de Fred empezó a hervir entre los nervios y el enojo. Le molestaba que le hicieran tal pregunta.

— N-no tengo m-miedo

— ¡Pues, mejor para mí! —. Sonrió el más alto, terminando por unir sus labios con el contrario. Empezó a moverlos de forma lenta, succionando un poco, saboreando la textura raspada a pesar de que le dolía un poco, pero se sentía tan bien la fricción que hacían. Se separo con las mejillas un poco sonrojadas y una sonrisa ladina, permitiéndose admirar la vista sonrojada frente a él.

— ¿y bien?

— E-eso no es nada... —. Murmuro entre dientes, Fred sintiendo como le ardía todo el rostro.

— Esperaba a que dijeras eso —. Sonrió malicioso, acariciando un poco sus caderas y acercándolo más a él para volver a besarlo. Esta vez de una forma más rápida, moviendo sus labios en una forma más apasionada, pero no era suficiente, Loon quería adentrarse más a la boca del lobo.

— ¡Ouch! ¡¿N-nhg?! —. Soltó el menor al notar como el contrario mordía su labio inferior, provocando que abriese su boca un poco, grave error. La lengua del contrario se adentró sin permiso alguno, tocando cada rincón y jugueteando son su lengua. In consiente mente movió su lengua con la del contrario, teniendo un fuerte contacto.

— N-nmh, F-fred —. Loon gimoteo un poco ante la sensación que le producía. Era la primera vez que escuchaba al castaño hacer esa clase de ruidos, el rey de la oscuridad se sintió preso ante la sensación de placer. Fred abrió los ojos saliéndose de su trance, separándose del beso un tanto jadeante.

— ¡N-no vuelvas a hacer eso! —. Gritó con los labios adoloridos por él hinchazón en su resequedad.

Loon lamio sus labios con satisfacción viendo las reacciones del contrario, la cual eran adorables para él. Sentía toda esa gloria al recordar como él solía ser así, jamás pensó que se sentiría tan bien poner en su lugar a alguien, aunque sea callándolo con un beso.

— Me alegra de qué te gustará

— N-no me gusto

Una risita salió sin permiso por parte de Loon.

— Tus labios correspondiendo ante mis movimientos me dicen lo contrario, lobito, sedes muy rápido~

Fred trago saliva nervioso, esquivando la mirada. En el lío en que se había metido con este tipo.


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