Stuck in Class
One-shot ★ CHANYEOL | KAI
Otro nuevo semestre y otra clase más por cursar.
Sinceramente, no espero mucho de esta materia: ni de los compañeros, las actividades, las evaluaciones o la profesora. Saber que ninguna de mis amigas compartirá esta clase conmigo y que debo integrarme con nuevas personas me parece agotador y molesto, pero no tengo otra opción más que resignarme.
Soy de las primeras alumnas en llegar al salón de clases. Después de decidir que así es más cómodo y paso más desapercibida, tomo asiento en la extremo izquierdo de la primera fila de pupitres, en el lado opuesto a la puerta y dejando un asiento libre a cada lado. Poco a poco, el aula recibe a más estudiantes de diversas carreras universitarias. Después de que reviso mi reloj, el cual marca las 3:02 de la tarde, la profesora se interna en el salón de clase. Ella saluda a todos y sustrae su material docente con calma, parece amigable y relajada.
Recargo mi barbilla sobre mi mano con incertidumbre y aburrimiento, preguntándome por qué no fui más insistente con mis amigas para que inscribieran esta materia conmigo. No me imagino los días aburridos que pasaré de ahora en adelante hasta que acabe el semestre. Con ese pensamiento, vuelvo la cabeza hacia la entrada; justo cuando hago ese movimiento, un chico cruza el umbral de la puerta.
Mi mandíbula cae hasta el centro de la Tierra y deseo con todas mis fuerzas que el suelo del segundo piso del edificio D se abra y me trague. El chico que acaba de entrar no es nada más ni nada menos que Kim Jong In: mi primer crush universitario y con el que metí la pata hasta el fondo.
Nuestra historia es bastante tonta como yo: tuve un enamoramiento unilateral hacia él bastante fuerte y, llevada por la locura, la ilusión y el miedo de que "me lo bajaran", hice algo muy bobo y vergonzoso. El chico alto e increíblemente atractivo saluda cortésmente a la profesora y después recorre el aula con la mirada en busca de un asiento desocupado. Cuando está a punto de posar sus ojos en mi fila, me agacho y finjo que busco algo en mi mochila.
—Oye, ¿está ocupado este asiento? —pregunta un chico a mi lado derecho.
—No, no hay nadie —responde el chico que estaba sentado a dos lugares de mí.
Mientras sigo "buscando" en mi mochila, escucho cómo la silla es arrastrada, cómo el recién llegado toma asiento y sustrae su material. Estoy mil por ciento segura de que si me incorporo y miro hacia la derecha indudablemente me encontraré con la bella presencia de Jong In; así que antes de hacerlo, inhalo profundo para calmar mi desordenada y avergonzada existencia. Pasan unos segundos después de que estoy sentada derecha en mi asiento, y unos más cuando él repara en mi presencia. Cuando Jong In y yo hacemos contacto visual, en sus ojos reconozco que sabe quién soy yo.
—¡Hey, eres tú! —Exclama Jong In, sorprendido y alegre. Diablos, tiene una sonrisa de muerte... *suspiro imaginario*.
—¡Oh por Dios, qué sorpresa! —Expreso con fingido asombro.
—Eres tú, ¿cierto? ¡Wow, qué coincidencia que estemos en la misma clase!
—Lo mismo digo —declaro y suelto una risilla que denota más nerviosismo que diversión.
—Ya era hora de que compartiéramos una clase juntos. —Dioses, mirarlo a los ojos y a una distancia tan corta hace que mis piernas tiemblen—. Después de lo que pasó he querido hablar contigo, siento que te lo debo...
¡Oh por Dios, no! A lo que Kim Jong In se refiere es cuando le envíe una nota muy ñoña e intentamos tener una conversación en línea después de que comenzamos a seguirnos mutuamente en Instagram. Fue tan vergonzoso porque a duras penas él me respondía y porque la conversación murió rápidamente. Eso sucedió el semestre pasado, hasta ahora por fin estábamos hablando frente a frente.
—¿A qué te refieres? No me debes nada... —Declaro y vuelvo a reírme, pero ahora incómoda.
Desvío ligeramente la mirada porque algo en mí me lo pide y porque Kim Jong In puede llegar a acalorarte con su hipnotizante y simpática mirada oscura. En ese momento, mis ojos se fijan de nuevo en la puerta y mi mandíbula cae por segunda vez.
¡Por favor, Diosito, llévame ya!, ruego en mi mente cuando observo que Park Chan Yeol entra en el aula. ¡Maravilloso! Primero mi crush de la Universidad, y ahora mi primer amor de la Secundaria (que sospechosamente estudia en la misma universidad que yo), ¿qué más puede suceder en esta clase?, me quejo mentalmente.
Es evidente que tengo una suerte terriblemente inexistente y que este será un semestre complicado siempre y cuando a Chan Yeol no se le ocurra hacerme la vida imposible (de nuevo).
—¡Mira a quien tenemos aquí! —escucho la voz grave de Chan Yeol a mi lado izquierdo, llamando mi atención.
—¡Hey, qué milagro verte después de muchísimo tiempo, Chan! —respondo en saludo cuando dirijo mi atención hacia él. Chanyeol toma asiento en el lugar vacío y ahora estoy entre él y Jong In: entre mis años de Secundaria y mis recientes momentos en la Universidad.
—Pues no tanto tiempo porque el semestre pasado nos cruzábamos en los pasillos casi todos los días. Recuerdo que no me saludabas, no te detenías para hablar ni siquiera me mirabas, creo que siempre me ignorabas —dice Chan Yeol con una fatídica y arrogante sonrisa—, pero no te preocupes, yo no soy rencoroso.
En vez de defenderme como usualmente lo haría, le dedico una sonrisa forzada para que me deje en paz y le doy la espalda, dirigiendo toda mi atención a Jong In. A penas estamos retomando nuestra conversación, cuando el carraspeo de Chan Yeol nos interrumpe.
—¿Con quién hablas tanto? —pregunta cuando lo miro de nuevo.
—Disculpen, que grosera soy —expreso con voz falsa—. Chan Yeol, él es Kim Jong In, a quien conocí cuando comenzamos la carrera. Jong In, él es Park Chan Yeol, mi compañero de la Secundaria.
Ellos se miran y se saludan amigablemente (muy extraño para la personalidad arrogante de Chan Yeol).
—Gusto en conocerle un amigo a esta tímida chica. ¿Qué estudias, Jong In? —dice Chan.
—Estudio Negocios, ¿y tú?
—Ingeniería Industrial.
—Genial, ¿así que ustedes se conocen desde la Secundaria? —cuestiona Jong In con curiosidad.
—Sí, estábamos en el mismo salón y éramos cercanos —respondo, tratando de explicarle.
—Sí, muy cercanos —agrega Chan Yeol, con un tono sugestivo—. Tal parece que el destino quiere que sigamos siendo cercanos porque estamos en la misma Universidad y ahora en la misma clase.
—Ja, ja, no seas ridículamente supersticioso, Chan —menciono con ironía y enojo. Esta es la jodida razón por la cual te ignoraba, ¡ugh, te odio, Park Chan Yeol!
Él intenta agregar algo, pero la voz de la maestra anunciando que pasará lista le interrumpe. No tarda tiempo en nombrarnos y retomamos la conversación, o más bien, Chan Yeol lo hace.
—¿Y tú, Jong In, cómo conociste a esta insolente chica?
—Bien, fue algo muy raro, pero bastante peculiar —responde el aludido—. Empezamos a coincidir varias veces en la Universidad: en los pasillos, en la cafetería, en la biblioteca... Al parecer ambos éramos tímidos para acercarnos, hasta que un día, una compañera de la carrera se convirtió en nuestra mediadora y nos presentó. Realmente conectamos el día en que esta insolente chica me envió una linda nota, que por cierto aún conservo.
¡Dios, Kim Jong In no puede ser más perfecto!, pienso en mi interior. La manera en que rememora el tiempo en que nos conocimos mientras me mira directamente a los ojos, me derrite el alma y los huesos. ¡Aprende algo de dulzura y romanticismo, Park Chan "basura arrogante" Yeol!
—Oh, ¿a ti también te escribió una nota? A mí me escribió varias, creo que es algo muy típico de ella —presume Chanyeol sin dejar de mirarme y sonreírme cínicamente, posteriormente se inclina levemente hacia mi oído y susurra—. ¿No es verdad, bebé?
¡Serás un patán estúpido, Park Chan Yeol!, pienso enfurecida. Con cuidado de que Jong In no me vea, me dirijo hacia el patán y articulando con los labios le pido que se detenga. Él simplemente se encoge de hombros con inocencia y compone una maliciosa sonrisa, denotando que no parará su juego.
—Creo que sí —responde Jong In—. Es lindo porque ella tiene una creatividad y una habilidad muy grandes, su letra es muy bonita y los dibujos que hace son geniales y originales.
—Estoy de acuerdo en eso, ella hizo miles de cartas, notas y dibujos para mí, soy el primero que puede comprobar su creatividad —presume Chan Yeol de nuevo—. ¿No una vez hiciste una preciosa caricatura sobre mí?
—Yo, yo no...
—Sí lo hizo, aún conservo todo porque es especial. —Chan Yeol se apresura a contestarse antes de que yo lo haga—. Nadie hace algo así a menos de que sienta algo por ti, ¿no creen?
¡Qué jodidos! ¿Cuál es tu problema, Park Chan Yeol?
—Sí, claro, pero supongo que después de varios años los sentimientos cambian y las personas no se dan cuenta cuando ahora están haciendo dibujos o dedicando notas y cartas a alguien a quien quieren más. —La respuesta de Jong In es como un gancho en el hígado de Chan Yeol, hasta yo he entendido la indirecta.
Creo que Chan Yeol ha comprendido perfectamente de lo que Jong In habla ya que parece ofenderse por ello. Cruzo los dedos de mis manos y de los pies para que no empiecen una pelea a mitad de la clase. Finjo que pongo atención a la maestra y muy pronto un brazo cae sobre el respaldo de mi silla.
—¿Cuál es tu problema, Park? —Sin quitar la vista del frente, susurro molesta al chico que ahora está más cerca de mí.
—Estoy a punto de poner en su lugar a este idiota.
Chan Yeol se inclina hacia mi lado, pasando por detrás de mi cabeza. Adivino que le dirá algo a Jong In, de seguro algo muy estúpido.
—No te sientas tan especial, niño, los sentimientos de los demás podrán cambiar fácilmente, pero los de esta chica no, ni siquiera cuando ya han pasado más de siete años. Y te lo voy a demostrar.
No puede ser más arrogante y más idiota porque sería un delito, pienso dándome un golpe mental. Estoy molesta y a la vez nerviosa porque no quiero ser el blanco de Chan Yeol, y mucho menos cuando se trata de hacer resurgir sentimientos que estaban un noventa y nueve por ciento superados.
—¿Eso crees? Pues ya lo veremos. —Sorpresivamente Jong In también se ha acercado y murmura sus palabras detrás de mí, dirigiéndole una peligrosa amenaza a Chan Yeol.
¡Oh mi Dios, ahora sí estoy frita hasta las chanclas! En el momento en que soy consciente de que este par de locos se han declarado la guerra, también me doy cuenta de que no sólo estoy atrapada en esta clase, sino entre dos chicos y el amor.
★
Basado en posibles hechos reales *Upsi dupsi*.
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