O23.⠀❨ Lo que pasó después de la quinta cita ❩⠀


En la primera cita, Jesse llevó a Anthony a Gulf n' Stuff, aquél lugar que ambos habían querido ir y la primera cita que Jesse le había cancelado a Anthony para juntarse con los Cobras.

Se tomaron fotos en la cabina, haciendo muecas y sonriendo como bobos, se subieron a todos los juegos que pudieron y en los autos chocadores Anthony siempre iba a perseguirlo mientras Jesse escapaba entre carcajadas divertidas y chocaba a otros jugadores en el proceso.

Terminaron la primera cita caminando de las manos hasta el dojo en donde los hermanos Hardaway se estaban quedando, para despedirse Anthony le había dado un suave beso en la mejilla que dejó a Jesse atontado por el resto de la noche.

Su segunda cita y después de muchas réplicas por parte de Jesse, fue en un Burger king para almorzar, allí hablaron de todo lo que había sucedido en esos tres meses que estuvieron separados.

A Anthony le encantó oír que Jesse había comenzado a verse las películas de Star wars, y cómo Jesse le contaba emocionado que en ciertas escenas podía recordar la propia voz de Anthony de las muchas veces que le había contado curiosidades y detalles de cómo se habían filmado las películas.

Jesse había dicho que Jar Jar era una mierda, Anthony lo miró ofendido y no le habló el resto de la cita hasta llevar a Jesse a casa, en donde finalmente le pidió a Jesse que prometa no hablar mal de sus personajes favoritos y lo despidió con un efímero beso en la comisura de su boca.

Esa noche, Jesse no durmió, pensando emocionado qué podrían hacer en su próxima cita, ya que esta vez le tocaba a él elegir.

Al final, Jesse se decidió por laser tag, Porqué, ¿qué plan más romantico que ir a pelearse con pistolas de láser? A Anthony le encantó la idea y la cita fue un completo exito, esa vez Anthony se despidió con un beso en la mejilla de Jesse que duró casi cinco segundos.

Los mejores cinco segundos del mundo.

Habían pasado ya dos semanas desde que Anothony y Jesse se encontraron hasta su cuarta cita, Anthony decidió llevarlos a un parque y ambos hicieron un picnic con las cosas que Amanda LaRusso les había conseguido, es decir, prácticamente la mejor comida que alguien podría conseguir para un picnic.

Al principio, Anthony se encontraba tímido con la propuesta, balbuceando que era muy cliché y que estaba bien si Jesse decidía apartarse, pero Jesse se negó y dijo que le encantaba, y lo hacía, el clima estaba lo suficiente fresco como para que sea agradable estar afuera en verano sin estar sudando de calor.

Se quedaron hasta que oscureció, en algún momento el parque había quedado vacío y ambos se habían apropiado de unas hamacas, en dónde cada uno se impulsaba con más fuerza para ver quién llegaba más alto.

Anthony ganó, Jesse se quejó de que solo fue porque Anthony tenía piernas más largas, Anthony lo llamó mal perdedor y no le respondió nada porque sabía que sí lo era.

La cuarta cita terminó esta vez con Jesse acompañando a Anthony hasta su casa, después de muchas réplicas de Jesse en donde se quejaba de que no eran los ochentas y él no era una niña que deba ser acompañada todo el tiempo.

Jesse aprovechó la oportunidad y dejó un largo beso en la comisura de Anthony, sintiendo la sonrisa divertida de Anthony tan cerca de sus labios que casi lo arruina y lo besa, pero logró contenerse al último instante.

La quinta cita fue esa misma tarde, ya un mes después de reencontrarse, la última cita la había decidido Jesse y fue en el cine, buscó una película que se estaba repitiendo sabiendo que a Anthony le gustaba y no habría mucha gente así que podría escuchar los comentarios de Anthony.

Al final en la gran sala del cine fueron solo seis personas, incluyendolos a ellos, había una pareja en el fondo que ni siquiera estaba viendo la película, Jesse los envidió en silencio y quería copiar su ejemplo, si los gemidos bajos eran solo una indicación, pero en cambio se concentró en escuchar los comentarios de Anthony, y como señalaba la pantalla cada vez que estaba por pasar algo importante.

Aquí, aquí. Mira bien esta escena, prestale atención a la de rojo. En otros momentos y con otra persona, Jesse habría odiado que estén diciéndole a qué prestar atención, pero era Anthony, y estaba luciendo tan tierno y adorable mientras sostenía la mano de Jesse que no pudo hacer más nada sonreír y asentir.

El problema que Jesse descubrió en al menos su segunda cita, era que estaba teniendo cada vez más un fuerte impulso por tomar entre sus brazos a Anthony y olvidarse de que prometió esperar hasta después de la quinta cita.

No lo entendía, él juraba que se controlaría cada vez pero cada vez fue más difícil. Solo Anthony LaRusso encontraría la manera de ser increíblemente adorable y absolutamente atractivo todo al mismo tiempo, estaba enloqueciendo a Jesse.

Al final de la película, Jesse le pidió a Anthony acompañarlo a su casa, y mientras caminaban por las calles Jesse solo podía pensar en una cosa, la última cita ya está por terminar.

—¿Cuándo lleguemos a tu casa ya damos por terminada la última cita? —preguntó Jesse, acariciando suavemente el dorso de la mano de Anthony, el cuál tarareó pensativo.

—Seh, ¿Por qué? ¿Tienes algo en mente? —preguntó el muy arrogante. Jesse casi podía sentir como estaba pintado en tinta roja todo lo que Jesse tenía en mente.

—Algo. —se encogió de hombros, la emoción precipitandose al ver a lo lejos la gran mansión -Anthony decía que era una casa común y corriente, Jesse insistía en que era una mansión- de los LaRusso.

Caminaron en un tranquilo silencio hasta la puerta y Anthony dió media vuelta para enfrentarlo, sus manos aún juntas y Jesse no podía ni pensar en dejarlo ir tan pronto.

—Me gustó mucho hoy. —admitió Anthony, una sonrisa complice ya se estaba asomando por sus labios, Jesse casi se sentía saltando de la emoción, una energía nerviosa recorriendo todo su cuerpo.

—¿Ya? ¿Terminamos la quinta cita? —preguntó Jesse sin poder contenerse.

Anthony se detuvo pensativo, colocando su mano libre sobre su barbilla y mirando al horizonte, Jesse casi rueda los ojos, pero su emoción no le permitió ser sarcástico ni un segundo. Después de unos minutos, Anthony dijo—. Sí, ya se terminó.

Y con eso, Jesse lo besó.

No se parecía en nada a los besos que Jesse recordaba.

Ni siquiera era como los besos que se había estado imaginando en las noches que lo extrañaba.

No, era mejor.

Siente como Anthony sonrie contra el beso pero aún así le corresponde gentilmente, sus labios se moldean contra los de Jesse como si estuviera hecho para esto, como si ambos estuvieran hechos para eso, y es casi casto hasta que su lengua se desliza contra los labios de Jesse y Jesse abre su boca para encontrarla, gimiendo al sentir la lengua de Anthony contra la suya.

El beso no dura mucho y cuando Anthony se separa Jesse casi lloriquea sobre los labios del contrario, en un intento de volver a acercarse.

—¿Quieres subir a mi cuarto? —Anthony pregunta suavemente, sus manos aún entrelazadas y Jesse siente como la mano libre de Anthony había bajado hasta su cintura.

Sin pensarlo, asiente. Porque ahora mismo no puede pensar en nada más que no sea Anthony y que Anthony lo besó y que ahora lo quiere llevar a su habitación.

Jesse casi no recordaba cómo lucía el cuarto de Anthony, pero una vez que ambos entraron juntos fue como si nunca se hubiera ido, como si el tiempo no había pasado desde la primera pijamada que tuvieron, en donde compartieron chupetines y posteriormente su primer beso.

Cuando la puerta se cerró, Anthony no perdió el tiempo, luciendo tan desesperado como Jesse mismo se sentía, tal vez Jesse lo estaba aún más.

Sus labios se vuelven a encontrar en un suave beso mientras Jesse siente como es empujado hasta la puerta, mientras Anthony profundiza el beso.

Una mano sube a su garganta y Jesse siente el pulgar en un lado de su mandíbula y el dedo índice en el otro, la presión contra su boca aumenta hasta que Jesse prácticamente está atrapado contra la puerta.

No puede evitar pensar en lo mucho que Anthony ha estado entrenando este tiempo y la diferencia que ambos cuerpos tienen,  recuerda cuánto Anthony es más grande, la fuerza en sus manos y la sensación de estar cubierto hacen que los ojos de Jesse se pongan en blanco.

Anthony sostiene su garganta casi con delicadeza, pero no hay nada delicado en la forma en que lo besa, ambos tan necesitados por eso desde hacía un mes pero lo seguían postergando, durante tanto tiempo que ahora Jesse no podía ni comenzar a pensar en separsrse.

La forma en que la lengua de Anthony lame más y más profundamente la boca de Jesse con cada pasada, saboreando cada centímetro que toca.

No sabe lo que están haciendo sus manos hasta que tocan la piel cálida, y Jesse vuelve en sí lo suficiente para darse cuenta de que está agarrando la muñeca de Anthony con una mano, manteniéndola en su lugar mientras su otra mano roza la suave piel de su pecho allí en donde Anthony tiene unos botones desabrochados de su camisa, y Jesse mueve su mano en un camino hasta la parte posterior del cuello de Anthony, queriendo acercarlo aún más.

Justo cuando cree que va a despertar de cualquier sueño que sea, porque es tan bueno que siente que tiene que ser un sueño, Anthony chupa el labio inferior de Jesse, tirando de él y arrastrando sus dientes sobre la suave carne antes de soltarlo.

Anthony se inclina hacia atrás, manteniendo su mano alrededor de su garganta, y Jesse se estremece. Anthony lo mira fijamente con una expresión en su rostro que es casi amenazante en su intensidad, ojos llameantes mientras capta cada microexpresión en el rostro de Jesse.

Jesse está tan jodidamente duro.

La mirada de Anthony se suaviza un poco para sonreírle encantadoramente, Jesse le devuelve la sonrisa.

—No te vas a detener... ¿Cierto? —murmuró Jesse, observando los ojos brillantes de Anthony, como sus pupilas se encontraban dilatadas y oscureciendo sus ojos, su rostro sonrojado y sus labios hinchados y húmedos.

Jesse no cree poder soportar la vista por mucho tiempo más, así que vuelve a besarlo.

Pero después de unos segundos, Anthony se separa, lo cuál solo hace que Jesse lloriquee y bese su mejilla, en un intento de volver a besarlo—. Anthony... —se queja, y se estremece de nuevo cuando Anthony aprieta un poco su mano sobre su garganta en respuesta—. Por favor...

Jesse no sabe porqué está pidiendo por favor, no sabe exactamente qué le está pidiendo a Anthony que haga, pero está bien porque Anthony parece entenderlo de todos modos.

Se inclina ligeramente, dejando caer su mano de la garganta de Jesse y pasando sus dos manos por las piernas de Jesse, levantándolas para engancharlas alrededor de su cintura antes de levantar a Jesse por completo y girarlo para que ahora esté Anthony de espaldas a la puerta.

Jesse siente conscientemente como Anthony sube una de sus manos para doblar su antebrazo alrededor de la parte baja de la espalda de Jesse, juntando sus caderas y haciendo que Jesse vea estrellas.

Puede sentir el contorno de la erección de Anthony contra la suya y es como una provocación, un adelanto.

Deja caer la cabeza hacia atrás y cierra los ojos para disfrutar de la sensación, y expone su garganta lo suficiente para que Anthony cubra la piel con besos firmes y con la boca abierta.

Es casi como aquella noche en la fiesta, solo que mucho mejor en todos los sentidos.

Anthony da unos pasos y luego hace una pausa, alejándose de su cuello, colocando ahora ambas manos sobre la cadera de Jesse. La distancia le permite a Jesse tomar una inhalación muy necesaria.

Por un segundo, no puede abrir los ojos. Es como si Anthony lo hubiera drogado con algún tipo de feromona sexual al besarlo, como si Anthony lo hubiera puesto en celo.

Hay una sensación de hormigueo en su rostro y abre los ojos cuando Anthony frota la punta de la nariz contra la suya.

—Lo siento. —murmura Anthony, rozando sus labios contra los de Jesse en un beso que no es del todo uno, y Jesse tararea en respuesta, tratando de perseguir su boca cuando se retira.

—¿Por qué lo sientes?

Anthony sonríe y la sonrisa muestra todos sus dientes.

—Por esto.

Y con eso tira a Jesse sobre la cama.

—¡Hey! —se queja Jesse, aliviado de haber caído sobre las almohadas y no hacer algún ridículo como rebotar una segunda vez y estrellarse contra el suelo.

—Pensé que había dejado claro que... Los besos son hasta la quinta cita. —dijo Anthony, sin subirse encima de Jesse como Jesse había estado deseando.

Jesse se sienta para observar como Anthony se acerca hasta la consola, encendiendola y trayendo dos controladores hasta la cama.

Jesse se siente sonrojado, excitado y lento, y le cuesta tiempo comprender a que se refiere Anthony.

—Espera, ¿No piensas seguirlo? —balbuceó confundido, sentía su piel ardiendo en todos los sitios que Anthony había tocado, si se asomaba hasta el espejo Jesse sabía que encontraría chupones en su cuello y sus labios tan rojos como los de Anthony.

No estará pensando en dejarme así, ¿cierto?

—Nope. Te lo dije, solo los besos hasta después de la quinta. —dijo Anthony, tan complacido de si mismo con esa sonrisa fanfarrona que Jesse quería apartar de un golpe, un golpe con sus propios labios, para hacer que guarde silencio y vuelva a seguir besándolo.

—Yo... No, tú no dijiste eso. Solo dijiste, "sin besos hasta la quinta cita" lo recuerdo bien Tony, vamos... —se quejó Jesse, acercándose hasta donde Anthony le estaba dando la espalda y rodeandolo con sus brazos, dejando caer su cabeza sobre el hombro de Anthony—. Tony, Tony, vamos, ¿podemos seguir?

—¿Quieres quedarte a dormir?

—Sí, sí, sí, sí.

—Bueno, entonces vamos a jugar un rato. —señaló Anthony la pantalla.

Jesse se mordió el labio inferior y se separó de la espalda de Anthony, mirándolo con todo el odio posible, Anthony lo miró por sobre su hombro y Jesse le dedicó el más tierno de sus pucheros, Anthony le devolvió el mismo gesto.

—Pero...

—Pero... —Anthony se burló.

—Ya está bien, miedoso. —se quejó Jesse, finalmente tomando el controlador y observando como la introducción del juego seguía y seguía, a Anthony no le gustaba sacarlas incluso después de haberlas vistos millones de veces.

—No es miedo, aún no te lo has ganado. —comenta Anthony, y su voz es tan decidida que Jesse no puede hacer más que guardar silencio.

Está bien... Entonces esta es tu venganza... Okay, ya me rogarás Tony, ya me rogarás...

Jesse le dedicó una tierna sonrisa y asintió de acuerdo, Anthony lo miró con confusión por el cambio tan abrupto pero al final terminó por rodar los ojos.

—No vas a lograrlo hoy, Jess. —comentó Anthony iniciando el juego.

Jesse se encogió de hombros y le guiñó un ojo—Haz tus apuestas.

***
OMG!!

Intenso todo, pero, ¿saben que es más intenso? ¡Solo faltan dos capítulos para que esta historia termine!

Así que recuerden votar y comentar que su apoyo depende en si esta historia termina con final feliz o tremendo plot twist tragico jiji /wink

Nah, es broma, soy firme creyente de los finales felices para los niños gays, pero aún así sigan votando y comentando que los estoy viendo 👀

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