15. Tiempo del adiós
La eterna luna menguante brillaba ajena al trágico escenario que se presentaba frente al edificio de la clase E de Kunugigaoka.
Abrazos apretados, sollozos reprimidos, lágrimas que mojaban mejillas y hombros.
En el centro de un círculo formado por los alumnos estaba Nagisa, más triste que nadie, aun sintiendo un dolor indescriptible no lloraba, no se sentía capaz de ello siquiera. Destrozado por dentro tenía en brazos a una inerte Kaede, que parecía dormir completamente ajena a la situación.
—Iré por una manta —Chiba hizo amago de ir al edificio, pero fue detenido por Koro-sensei.
—Mantenla en tus brazos Nagisa-kun, es mejor minimizar el contacto con cualquier bacteria.
Los estudiantes se miraron entre ellos desconcertados, ¿de qué hablaba? Era más que obvio que Kaede estaba... bueno, nadie se atrevería a decirlo en voz alta.
—Alumnos, su profesor cometió muchos errores en el pasado. Debemos aprender de ellos, para no volver a cometerlos en el futuro —hizo aparecer de entre sus tentáculos una esfera de un color rojo brillante. Casi como...
—Está hecho de la sangre y células de Kayano-san, me las arregle para recoger hasta la última gota y me aseguré de almacenarlas en un núcleo rodeado de aire limpio. Entonces, es momento de empezar la operación para reconectar todas las células— dijo antes de sacar varios utensilios extraños y comenzar a trabajar rápidamente.
Movía sus tentáculos a una velocidad vertiginosa, como si supiese exactamente lo que tenía que hacer.
Un año. Tiempo suficiente para mejorar sus habilidades y buscar la forma de utilizarlas en beneficio de los demás. Poder ayudar cuando alguien está en problemas, dar consejo cuando alguien lo necesita, salvar una vida cuando se ha puesto en riesgo...
Todo aquello que no pudo hacer antes de convertirse en lo que era ahora, lo que no pudo hacer para salvar su vida...
Los jóvenes miraban extasiados como su profesor ensamblaba poco a poco cada una de las células de Kayano, poniéndolas en su lugar cual cirujano experto, e incluso añadiendo algunas suyas cuando se necesitaba. Con cuidado tomo pequeñas muestras de sangre de Itona y Karma para poder hacer una transfusión, reponiendo la sangre perdida.
Entre tanto, Nakamura se vio obligada a recoger los restos del pobre pastel caído antes de la batalla para dárselos a Koro-sensei mientras seguía con la operación.
Con cuidado siguió hasta colocar la última célula, cerrando la herida sin dejar una sola cicatriz. Después de eso llegaba la parte más crítica: hacer latir su corazón de nuevo.
Creo una leve corriente eléctrica con sus tentáculos y los colocó sobre el pecho de Kaede, enviándola directamente a su corazón.
Durante unos segundos nada ocurrió. Nagisa podía sentir una horrible tensión el aire, todos esperaban algún movimiento.
"Vamos, tú puedes" pensó, "Tienes que volver, te necesito, no te vayas. Regresa por favor..."
A mitad de sus suplicas un ligero espasmo recorrió el cuerpo de la chica. Dio un respingo y abrió la boca en busca de aire. Se incorporó con una expresión de sorpresa. ¿Qué había pasado?
—Me salvaste... de nuevo
—Lo haría las veces que sean necesarias, estoy seguro que tu hermana haría lo mismo.
Sin poder esperar un segundo más sus compañeros se abalanzaron sobre ella, llorando de felicidad esta vez. Kanzaki y Manami fueron quienes más tiempo tardaron. Incluso Aguri había salido de su escondite para acercarse.
Nagisa se encontraba mirando desde un costado, seguía en shock. Estaba viva. Estaba con el de nuevo.
Cuando ambas chicas se separaron de la peliverde él se acercó lentamente, como si temiera que todo fuese una ilusión que se desvanecería en cualquier momento. Se arrodilló a su lado y tomó su rostro entre sus manos, mirando cada detalle, asegurándose de que era real. Sin que se diera cuenta las lágrimas que llevaba reprimiendo comenzaron a aflorar.
—No vuelvas a hacer algo tan estúpido como eso nunca más —dijo atrayéndola hacía él y abrazándola tan fuerte como sus temblorosos brazos se lo permitieron.
—No lo haré, lo prometo.
Ambos amantes se fundieron en un abrazo de esos que sólo se dan los que han estado a punto de perderse saben dar, desoyendo a su compañeros y sus vítores.
Un ruido sordo fue lo que los regresó a la realidad. Koro-sensei estaba agotado y se había dejado caer en el suelo sin hacer amago de volver a levantarse.
—Vamos, ¿cómo pueden hacerse llamar asesinos si pasan por alto una gran oportunidad para acabar con su objetivo? Ahora es el momento para matarme, nuestro tiempo se ha acabado...
Tenía razón, aún si ellos no lo mataban lo haría el láser que dispararía en cualquier momento, pero ¿cómo podrían hacerlo? Llevaban un año tratando de acabar con su vida, pero ahora que había llegado el momento se sentían... incapaces.
—Debemos tomar una decisión —habló Isogai, como buen representante—, levante la mano quien no quiere matarlo —las manos se levantaron una a una, todas y cada uno de ellas—. Ahora, quien este de acuerdo en que debemos matarlo.
Una vez más, todos los alumnos de la clase E levantaron sus manos con pesar. ¿Qué más podían hacer? Durante un año entrenaron para acabar con la vida de su profesor y ese era el lazo que los unía, asesino y objetivo, tenían esa responsabilidad.
Con pasos lentos pero decididos se acercaron a Koro-sensei. Cada uno tomo un tentáculo suavemente primero, pero afirmando su agarre al tiempo que los recuerdos llegaban a sus mentes. Al lado de su cabeza, sentada junto a Kayano, la gata ronroneaba frotando su cabeza contra la pierna de la peliverde como si tratara de consolarla.
—Entonces, ¿Quién va a acabar con él?
Buena pregunta. Y una sola respuesta.
—Permítanme hacerlo, por favor —Nagisa, quien no estaba sosteniendo ningún tentáculo llego hacia ellos con un cuchillo anti-sensei en sus manos y una expresión determinada en su rostro.
El mejor asesino de la clase, el mejor alumno. El único capaz de enfrentarse a los peligros con una sonrisa... Ahora se posicionaba sobre su profesor para realizar su último asesinato.
Estuvo a punto de retirar su corbata, pero Koro-sensei alegó que podía realizar el corte a través de ella, después de todo era un lazo importante para él.
(Antes de seguir les recomiendo escuchar esta canción mientras leen, no esta traducida, pero creo que el efecto se logra...)
https://youtu.be/8JYGWvWtNZk
—Si tuviera que despedirme de todos individualmente, ni siquiera un día completo sería suficiente. He dejado mis últimas palabras para cada uno en el salón. Ahora permítanme pasar lista por última vez.
La expectativa se cernía sobre ellos.
—¡Oh! Pero antes de ello, debo dar mis respetos a mis colegas, Irina-sensei, esta es tu ultima oportunidad para asesinarme, de otra manera no podrás tener la recompensa.
—No, este es un momento que les pertenece solo a ti y a los niños, ustedes ya me han dado demasiado este año —replicó con una sonrisa, mientras se sentaba en el pasto.
Koro-sensei asintió y fijo su mirada en Karasuma.
—Karasuma-sensei, fuiste el mentor de estos chicos y los convertiste en lo que son ahora, espero que en el futuro puedas seguir guiándolos.
—Claro. Me has causado muchos problemas y dolor este año, pero este será uno que jamás olvidaré. Esta es la despedida, Koro-sensei —declaró con el semblante serio, pronunciando por primera y última vez el nombre que los estudiantes le habían dado.
Sin más distracciones comenzó a pasar lista, como si fuese un día cualquiera.
Karma, Isogai, Okajima, Okano...
Los nombres se sucedían como de costumbre.
Okuda, Kataoka, Kayano, Kanzaki...
Sus alumnos, la prueba viviente de su existencia y el legado que prometió proteger.
Kimura, Kurahashi, Nagisa, Sugaya...
¿Había hecho un buen trabajo? No podía evitar preguntárselo, estaba seguro de que sí y esperaba que Aguri estuviera orgullosa de él, donde quiera que estuviera.
Sugino, Takebayashi, Chiba, Terasaka...
Y hablando de Aguri, ¿por qué podía sentir su presencia tan cerca de él? ¿Era porque estaba a punto de cruzar la delgada línea que lo separaba de ella?
Nakamura, Hazama, Hayami, Hara...
Casi podía sentir la suave piel de su rostro, igual que la primera vez que se tocaron.
Fuwa, Maehara, Mimura, Muramatsu...
Casi podía escuchar su voz diciendo su nombre, llamándolo con una sonrisa. Esperando para poder reunirse una vez más. Para siempre.
Yada, Yoshida, Ritsu, Itona...
¡Ah! Quien diría que estar al borde de la muerte podía ser tan... liberador.
Con el término de la lista el ambiente era cada vez más tenso. El tiempo se había acabado.
Era momento de llevar a cabo su cometido como la clase de Koro-sensei.
Y Nagisa era quien sostenía el cuchillo.
Recuerdos de los 365 días junto a su profesor, riendo llorando, sufriendo. Superando obstáculos juntos y aprendiendo de él.
De repente se sentía incapaz de mantener el cuchillo firme. Sus manos temblaban descontroladamente, indicándole que debía darse prisa.
Con un grito desesperado alzó el cuchillo, pero antes de que pudiera dejarlo caer un tentáculo se posó suavemente en su cuello.
—Nunca debes asesinar por una emoción. Mantén la calma y sonríe —Koro-sensei se había dado cuenta de su desesperación, y aun así de débil lo seguía ayudando.
Los mismos recuerdos volvieron a deslizarse por la mente del muchacho, esta vez lograron arrancarle una sonrisa.
—Adiós, Koro-sensei.
—Este es el adiós...
Con más seguridad, volvió a empuñar el cuchillo, alzándolo lo suficiente como para permitir que la gravedad le ayudara a terminar el trabajo.
El arma se clavó fácilmente en la suave piel de la criatura, llegando al corazón sin obstáculos.
De la herida comenzó a brotar una luz casi cegadora.
Poco a poco ligeras esferas de luz se alzaron desde el cuerpo del educador, que se disolvía en manos de sus alumnos. Colándose por entre sus dedos y despareciendo en la oscuridad, llevándose consigo la vida de su querido Koro-sensei, dejando atrás cientos de recuerdos.
La clase E al completo lloraba la perdida de alguien especial.
Alguien se había ido, dejando un hueco en sus corazones, una herida que no terminaría de cicatrizar sin importar el tiempo que pasase.
Incluso Irina y Karasuma lloraban, aferrados el uno al otro.
Con la pena pesando en sus corazones, todos se dirigieron al aula una última vez, sin querer pensar demasiado en lo sucedido. Algo imposible en ese momento.
En parejas, por grupos, se consolaban los unos a los otros en silencio. Las palabras no son necesarias cuando los une un solo sentimiento.
Antes de entrar, Kayano se dio la vuelta buscando algo entre las sombras. Aguri.
No la vio por ningún lado. Se había ido y algo le decía que esta vez era para siempre.
***
—Así que, en verdad eras tú todo este tiempo —dijo una voz flotando incorpórea sobre el tejado del edificio.
—Sí, no podía sólo abandonarlos así —respondió una voz más suave y femenina a su lado.
—Dime Aguri, ¿hice un buen trabajo?
El fantasma de una sonrisa se dibujó en el aire.
—Un excelente trabajo...
Ambas presencias se desvanecieron con la brisa, retirándose a algún lugar lejano, desde dónde podrían ver crecer a sus pequeños.
*****
Y fin!!!
...Del capitulo!
Koro-sensei :'( no se que decirles esta vez, se me acabaron las palabras gracias a esa muerte :'''(
Pero la historia no acaba aqui, todavía quedan cosas para nuestros tortolitos (y lamento que no haya muchos momentos de ellos dos si se supone que el fanfic es sobre ellos, pero bueno , ustedes entienden... Korosensei :c)
Pues también les dejo el link de la canción traducida (ignoren las imagenes, esos tipos estan medio mal, pero se hacen querer <3):
https://www.facebook.com/UVERandom/videos/965090853578664/
Y... por último, creo(? estaba pensando en cambiar la portada, e hice estas dos pruebas, como no sabía cula elegir hagamos votación!(?
Portada 1:
Portada 2:
Y nos vemos en el siguiente video...
No esperen, esa no era :v
Nos leemos luego ü/
InfiniteTrigger_uw
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top