05. Tiempo de obra

—A ti te gusta Kayano-san

Nagisa no respondió. Seguía procesando las palabras de su mejor amigo.

¿Era... verdad?

Kayano era su mejor amiga, por eso se había negado a aceptar que podía verla de otra forma, sin embargo, desde esa vez en su casa no podía parar de pensar en ella. En ellos...

Se sonrojó al recordar algunas cosas que había llegado a pensar. Ellos dos estando saliendo solos de nuevo, tomándose de las manos, juntos como algo más que amigos. Tenían más sentido ahora.

—Hey~ Tierra llamando a Nagisa-kun~ ¿sigues aquí?— la voz de Karma lo sacó de sus pensamientos.

—S-sí, Karma-kun...

— ¡Qué bien! Entonces, ¿estoy en lo correcto o no?

—Y-yo, s-sí... Sí, ¡Me gusta Kayano-san!— respondió Nagisa emocionado. La respuesta había estado frente a él todo el tiempo.

Sólo quedaba un problema.

—Pero... probablemente yo no le guste a ella— dijo desanimado. La idea de que ella lo viera de la misma manera no le parecía posible.

Karma suspiró ante el pesimismo de su amigo. Entendía que, gracias a su madre y su apariencia, tenía poca confianza en sí mismo. Pero se había propuesto ayudarlo.

—Nunca sabrás si no le preguntas— dijo intentando darle ánimos.

—Supongo...

Nagisa parecía perdido en sus pensamientos otra vez. Jugaba con la envoltura de su popote hasta casi deshacerla. Karma trataba de pensar en otra cosa que decirle, pero antes de que pudiera decir cualquier cosa, su amigo levantó la mirada con un destello de decisión en sus ojos.

— ¡Tienes razón Karma-kun! ¡Ahora que lo sé no puedo darme por vencido tan fácilmente!

El repentino cambio de actitud sorprendió a Karma que se quedó callado mirando a Nagisa. Luego empezó a reír.

—¡Karma-kun!

—Lo siento, lo siento— se disculpó el pelirrojo entre risas— es sólo que no me esperaba eso. Creí que te rendirías o algo así.

—Cree lo que quieras— dijo Nagisa a la defensiva. —Aún no estoy seguro de cuándo, pero ¡Definitivamente le haré saber cómo me siento!

***

Aunque por supuesto era más fácil decirlo que hacerlo.

Ese día con Karma la emoción lo desbordaba, pero en cuanto llegó a casa y recordó todo lo que había dicho... Después de todo no sería tan sencillo como pensó.

Y parecía que los eventos no estaban a su favor. El domingo se desveló pensando en distintas maneras de declararse, y por poco y no llega a clases. Después, Isogai les dio la noticia de que tendrían que hacer una obra para presentarla en esa misma semana. No contaban con presupuesto, tendrían que acarrear todos los materiales desde la montaña y para colmo, la tendrían que presentar mientras los demás cursos almorzaban. Lo único que los confortaba eran las palabras de Asano.

—Entonces, Hazama-san estará a cargo de la historia y el guion— comentó Kataoka —y en cuanto a los protagonistas... ¿alguien tiene una propuesta?

— ¡Yo nomino a Kayano-chan!— dijo Kurahashi mientras levantaba la mano. —Parecía llevarse bien con los niños aquella vez.

—Era porque son realmente parecidos jaja. No creo que funcione con chicos de secundaria— se burló Terasaka, logrando recibir un golpe por parte de la peliverde.

—Pues yo... — antes de poder decir que prefería trabajar tras bambalinas, Nagisa la cortó.

—Hazlo, Kayano-san— le susurró Nagisa. Le había dicho que quería dedicarse a la actuación, así que esa podía ser una oportunidad de practicar.

—Yo... lo haré— dijo finalmente después de pensarlo un poco.

— ¡Genial! Entonces el otro protagonista tiene que ser Nagisa-kun— opinó Karma.

—Claro— Nagisa estaba perdido mirando a Kayano que tardó en darse cuenta de lo que acababa de decir. — ¡¿Qué?! No, ¡esperen! Lo que quería decir era que...

—Si no hay objeciones, entonces Kayano y Nagisa serán los protagonistas— dijo Isogai ignorando a Nagisa—. Mañana comenzaremos con los ensayos. Es todo, Koro-sensei, puede comenzar las clases.

***

El día transcurrió normalmente, clases e intentos de asesinato. Para todos, excepto para un pequeño peliazul.

Se la había pasado pensando en dos cosas: su confesión y la obra. Con ese pequeño evento en puertas, no se sentía lo suficientemente capaz como para confesarse. En el peor de los casos, crearía incomodidad entre él y Kayano, y eso arruinaría la obra. Con esos pensamientos todo su entusiasmo se iba por el drenaje.

"Quizás sería mejor si lo hago después de presentarla" pensó de camino a casa.

De todas maneras, con los ensayos no se le presentaría la oportunidad.

***

El día llegó y con él los nervios.

Para Kayano era normal actuar, así no se sentía para nada nerviosa. Por el otro lado, Nagisa era un manojo de nervios. Sólo de pensar que interpretaría esa obra con Kayano...

Y que obra, sino otra que "Romeo y Julieta". Por supuesto, la versión de Hazama.

Cuándo estuvieron a punto de empezar, Nagisa se acercó a Kayano para tratar de calmar los nervios.

—Kayano-san, hola —dijo intentando pensar que otra cosa le diría.

—Hola, Nagisa-kun, ¿nervioso? —sonrió ella al verle estrujar sus manos con insistencia.

—Y-yo... sí, mucho —admitió.

—No te preocupes, saldrá bien —le dijo en un intento de tranquilizarlo —. ¡Oh! ¿Recuerdas al gato que adopte? Ya tiene nombre —agregó para cambiar de tema.

—¿En serio? —parecía que hablar de otra cosa funcionaba —¿Y cuál es?

—¡Aguri! —respondió ella muy efusivamente.

—Y, ¿ese nombre tiene algún significado? —preguntó con curiosidad.

—Tal vez...

Antes de que pudiera hacer otra pregunta, Hazama llegó para decirles que tenían que empezar. Era el momento.

Ritsu comenzó a contar la historia, claro que con las variantes de la clase de asesinato. Dos grupos pertenecientes a la mafia que son enemigos a muerte. Un par de jóvenes, hijos de los líderes que se conocen por casualidad y terminan enamorándose. Una confrontación que se avecina.

Todo concordaba, hasta que llegó el final.

Un par de asesinos enmascarados enviados por cada una de las familias se enfrentan en un duelo a muerte para lograr su objetivo: matar al líder del grupo contrario. Atacan y se defienden, retroceden y vuelven a avanzar.

Los espectadores sueltan una exclamación de sorpresa cuando uno de ellos logra dar en el blanco y su enemigo cae entre gemidos de dolor.

El vencedor descubre su rostro. Es Romeo, que voltea a ver por última vez a su contrincante.

Su expresión triunfante se desvanece cuando mira su rostro descubierto. Es Julieta, su amante y enemiga.

En ese momento, todos los demás integrantes de los grupos aparecen. Todos viendo a su respectivo heredero.

Antes de que cualquiera pueda iniciar un ataque, Romeo se acerca en silencio al cuerpo de Julieta. La toma entre sus brazos y, después de unos segundos, profiere un gemido desgarrador. Sus lágrimas caen en el rostro de su amada que sigue consciente. Pero no por mucho. Después de susurrar "Te amo" sus fuerzas se acaban y exhala su última respiración.

Ambos líderes se acercan a sus hijos sin saber que decir o que hacer. Repentinamente Romeo toma su navaja de nuevo y sin decir nada la clava en su pecho. Muere en el acto.

El silencio se hace presente. La pena plasmada en los rostros. Pero el arrepentimiento es mucho mayor. Si no se odiasen. Si no hubiesen hecho esa tontería, entonces...

Al final los líderes se acercan e, inundados de pena, terminan con su enemistad con un abrazo. Dándose consuelo entre sí. Sus hijos tuvieron que cerrar los ojos para siempre, para que ellos los pudieran abrir.

El telón se cierra y los aplausos no tardan en llegar.

Momentos después se vuelve a abrir, mostrando a la clase E.

Nagisa mira a Kayano y toma su mano para realizar una reverencia. Los demás siguen su ejemplo y se inclinan.

Pero ellos dos eran los únicos que se tomaban delas manos y sentían que ese pequeño momento era muy especial. 

*****

Y... ¿qué les pareció?

No estaba segura de que obra escoger xD Pero al final escogí esa porque... porque... En realidad no se porque, pero creo que quedó bien.

Y sí, ya se que fue Julieta quien se clavó la daga, pero me gustó como quedo, así que se aguantan(?

Ok no xD pero lo dejaré así.

InfiniteTrigger_uw

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