23va conversación

Tuvo que retroceder saltando hacia atrás dado que una de las rocas del derrumbe venía hacia él, la oscuridad lo inundó a su alrededor y tuvo que espera a que su vista se costumbrara de nuevo a ella, quitó los bloques de metal ya destrozados liberando sus manos, buscó y recogió el pergamino frente a él, miro a su alrededor primero viendo el derrumbe en las escaleras y después hacia atrás caminando al fondo del sótano.

—Siempre te encuentras encerrado en un lugar oscuro Hidan— la voz de una mujer que reconoció de inmediato no lo hizo detenerse hasta tocar la pared de piedra buscando un acceso con las manos— no me sorprende lo loco que te has vuelto con el tiempo si esto es habitual.

—Cállate—observó molesto hacia atrás de él para ver con claridad la imagen de una chica de cabellos azulados y ojos negros.

Él volteo a seguir buscando entre las rocas algún acceso.

—¿Llevas todos estos meses sin verme y así es como me tratas?, definitivamente me agrada esa chica... llamada.... Tenten... si eso.... te enseñó a comportarte frente a ella al grado que no ves cosas que no existen en su presencia, cosas como yo—escuchó el suspiro casado de la chica— aunque estoy celosa, si yo no hubiera muerto pude haber hecho lo mismo y hasta mejor.

—Desaparece, me molestas— le mencionó con molestia caminando a la otra esquina del sótano— estás muerta no necesito tu opinión.

— Si que la necesitas Hidan, además recuerda que no soy Saiya realmente— la voz se transformó en una de hombre de repente haciéndolo voltear— eso es lo divertido, ¿no? puedo ser quién tu quieras que sea.

Entrecerró los ojos con molestia viendo a su compañero Kakazu frente a él.

Él sabía que no era real, después de todo como podría ver perfectamente a una persona frente a él rodeado de tanta oscuridad, por otro lado siempre pasaba cuando estaba solo, su mente jugaba con él.

—Siempre fuiste un idiota, lo sigues siendo ahora, rindete y muérete de una vez pedazo de basura.

Hidan sonrió divertido hacía él.

—Si, eso te agradaría ¿no es así?— le respondió riendo — algo debe de estar muy mal cuando tu propia mente te dice que te mueras.

Volteó y siguió buscando la salida de aquel encierro antes de que sus alucinaciones siguieran hasta que probablemente se perdiera en ellas.

—Basta ya, Hidan— se detuvo en seco cuando escuchó aquella voz que conocía la perfección, volteó sorprendio viendo a Tenten frente a él, ella lo miró con preocupación en su rostro mientras tomaba el bulto de su vientre entre sus manos— si regresas a Konoha por mí te volverán a encerrar de nuevo, ¿cuál es la diferencia entre este encierro y ese?

Negó con la cabeza cerrando los ojos, repitiéndose a sí mismo que ella no estaba muerta y que tampoco estaba ahí frente a él, que sólo era su mente jugando con él como siempre, abrió los ojos cuando creyó sentir la sensación de ella abrazándolo, después lo tomó por la mejilla mirándolo con ternura él le regresó la mirada con seriedad.

—Estoy a salvo, ellos no me harán daño, ellos no me dejarán ir tampoco— ella se acercó tocando casi sus labios— si vas por mi harás que nos maten a ambos y no podrás seguir con el mandato de Jashin nunca más, quedémonos aquí un tiempo lo suficiente para que las cosas se calmen y todo esto se olvide, hacerles pensar que desapareciste del mapa y que yo no te importo, así cuando me encuentres de nuevo después de un tiempo podrás descuartizarme como prometiste algún día hacerlo.

—El bebé...— mencionó apenas en un susurro sólo observando sus labios apunto de tocarse con los suyos.

—Está bien Hidan no te preocupes por eso, sólo seremos tú y yo como Jashin lo quiso siempre, quédate aquí conmigo.

Cuando estuvo apunto de besarlo él se separó y sonrió con locura hacia ella.

—Así es querida, tú y yo juntos bendecidos por Jashin— rio un poco— justamente así, esa es la razón por la que iré por lo que me pertenece y no dejaré que nadie vuelva a tocarlo nunca más.

La Tenten frente a él le miró con seriedad y finalmente sonrió cómplice antes de desaparecer.

Él regresó a buscar aquella fisura entre las rocas y finalmente lo hizo, presionó la roca y está se deslizó hacía abajo, una escalera se formó piedra por piedra hacia abajo, camino llevándolo hasta una entrada trasera en aquel bosque, sacó su guadaña del pergamino en donde estaba y luego sonrió viendo hacia la dirección qué con seguridad su presa había tomado.


Se dirigía a su aldea al fin, con aquellos pergaminos en su espalda sonrió triunfante al salir con lo que quería, claro que no sentía mal con haber encerrado a un criminal clase S, le había hecho un favor a Konoha y a la alianza de naciones, un favor del que nunca hablaría con nadie más.

Volteó de inmediato hacia atrás al sentir como algo se dirigía hacia ella con gran velocidad, retrocedió al darse cuenta de las puntas afiladas que ella esquivó y que se terminaron clavando en el árbol detrás de ella, después simplemente se puso a la defensiva cuando la figura que ya conocia se colocó en el mango de aquella guadaña roja sonriéndole divertido, ella contuvo la respiración, definitivamente eso no era nada bueno.

— Te tengo maldita— Hidan bajó del árbol quitando la guadaña y la atacó, ella tuvo que soltar la bolsa de pergaminos y defenderse con los puños de roca contrarrestando los ataques retrocediendo, apenas pudo reaccionar cuando la pierna de Hidan golpeó el costado de sus costillas derribandolo, en el suelo hizo un Jutsu y formó un escudo de piedra al rededor de ella, escuchó varios golpes el metal de la guadaña contra la piedra, después de que se detuvo se aproximó a salir de ahí dejando un doble en su lugar escabullendose por sus pergaminos para irse.

Hidan se dio cuenta de lo que ella trataba de hacer y fue por los pergaminos antes que ella, le sonrió de nuevo mientras ella le miraba furiosa.

—Las bases de nuestra amistad ya están escritas— tomó la guadaña amenazando con destrozar la bolsa de pergaminos.

—Basta— Kurotsuchi le dijo con furia— hazles daño y te mataré aquí mismo.

—Que irónico, yo pensaba matarte después de destrozarlos frente a ti.

—Inténtalo maldita basura— le mencionó enojada y después sonrió hacía él— si yo no llego a Iwagakure ellos tienen la orden de ir a matar a tu amante, así que más te vale que me dejes ir.

—Tranquila me aseguraré de que llegues— sonrió hacía ella con locura— te mandaré en pedazos a sus puertas.

Kurotsuchi entrecerró los ojos hacía los pergaminos en la mano de Hidan, ella sabía que no podía darse el lujo de perderlos de nuevo, no antes de lograr hacer lo que más quería en ese momento.

—Ok lo siento— la chica alzó las manos suspirando con molestia— yo era la que tenía que correr por mi vida antes de que me matarás, no me culpes por querer seguir viviendo, si lo piensas con cuidado yo no tenía muchas alternativas— puso sus manos en sus caderas y lo miró con seriedad— pero va en serio lo de la orden que tienen mis ninjas, si me matas despídete de la seguridad de ella y de tu próximo hijo, así que dame los pergaminos y hasta aquí acabará nuestra relación, ¿entendido?

—En realidad, tengo una mejor idea que esa, es mi turno de negociar— le sonrió con malicia mientras ella sólo fruncía el ceño hacia él.

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