Capítulo 5 : Conociendo al enemigo

Victoria

" Y apareces cuándo la oscuridad llega, y no soy capaz de verte como eres "

HORAS DESPUÉS ...

Horas después de estar inconciente como hace pocas horas atrás,desperté en una habitación sin entender lo que pasaba. Con paredes grises deprimente, cortinas rojas que le daban una combinación hermosa a está pero siniestra a la vez, sin cuadros que la hacia sentir vacia y color alguno. A excepción de las cortinas vino.

Me levanté de la cama con cuidado ya que estaba mareada y temia a caerme, vi la sombra de una persona masculina que estaba sentada detrás mio. Me di la vuelta para saber quién era y me encontré con un hombre de pelo castaño y ojos verdes que me miraban fijamente como si estuviera buscando algo, fría y sin expresión alguna.

No era un vampiro, eso era lo que pensaba pero dejé eso de lado cuando mostró sus faures salir. Sus colmillos blancos era lo único que iluminaba la habitación o tal vez era sólo cosa mia por que estaba atenta a él. Yo estaba sucia, tenía mi pelo mojado y mis manos : junto con mi rostro estaba cubierto por el color de las cenizas.

Se levantó de la silla de un movimiento tan ejemplar que me dejó helada y se acercó hacia mi con paso firme y seguro. Como si él fuera el depredador y yo su débil presa para cazar. Me tense ya que era un desconocido y desvíe mi mirada de aquel desconocido hermoso, era hermoso pero qué diablos digo. Era un maldito sexi excitante y más que nada vampiro.

Llevaba un traje negro, con una corbata gris a rallas azules y camisa blanca que le quedaba más que bien, muy alto y unos zapatos charol negros a juego.

El viento de verano movia las cortinas rojas, que dejaban ver los rayos de sol del alba.
-- Otra vez fuera de casa -- El pecho se me hundió cuando dije eso en mi mente desolada.

Lo miré de reojo y me di cuenta que estaba al frente mio con una postura imponente, sentí que un escalofrío recorrió mi espalda para luego estremecerme. Se acercó a mi oreja y dijo mi nombre en un susurro haciendo que mi piel se erizara por chocar su aliento dulce en mi.

Su voz era ronca pero a la vez...¿Sexi?-- Si, era sexi, cállate Toria, no te dejes vencer -- habló mi yo racional.

Se alejó de mi oreja lento, para luego mirarnos mutuamente. No sabia por qué extraña razón esos ojos me confundían y me dejaban ver como una tonta. Me hacia sentir intimidada e inferior cerca de él, sentia que sus ojos me comian de a poco el alma pero a la vez no.

---- Creo que no nos conocemos ---- Replicó con una sonrisa macabra en su rostro, sabia que él era peligroso. ---- Pero yo a vos si, tienes el mismo olor de siempre ---- Añadió cortante.

Sabia perfectamente quién era, no tenias que ser adivino ni nada por el estilo.

Pero no quería hablar por muchas cosas, una de ellas era que estaba confundida y nerviosa. Mi conciencia estaba en blanco, no podia registrar lo que mis ojos veian hasta que de un momento para el otro me acordé de todo. El pueblo destruido, mi hermano y junto a la muerte de todas las personas, en especial la de mi padres adoptivos y biológicos.

Me acerqué más a él y le pegué una cachetada que sonó en toda la habitación desconocida. Él tocó la mejilla que le habia pegado y me miró con furia, sus ojos verdes se esfumaron para dar la aparición de unos negros.

---- Te odio ---- Afirme con un tono desagradable y repugnante.

Él agarró mis dos muñecas atrayendome más hacia él. Su agarre era fuerte, tanto
que no pude aguantar para soltar un gemido de dolor. Mis ojos se humedecieron por el dolor y mis piernas dejaron de reaccionar del miedo que provocó en mi con su mirada negra.

---- ¡¿Crees que puedes pegarme?, soy tú Rey y me respetaras mocosa! ---- Su grito se escuchó en toda la habitación, haciendo que mi piel se pusiera de gallina ---- En estos momentos quisiera matarte ---- En sus palabras salía veneno, sus ojos seguian negros y el ambiente tenso no se iba de nuestro circuito.

---- ¿Y por qué no lo haces? ---- pregunté desafiante, mirándolo a los ojos fijamente con el mismo odio que él. Su aliento tocaba mis mejillas, su respiración acelerada tambien. Pero algo en él me fascinó, su aliento. Era cómo una droga para mi.

Tenia miedo, mis piernas temblaban, mi cara estaba pálida. No sabia si lo que decia era verdad o mentira, hasta que me soltó bruscamente que casi me caigo en el frio suelo color marrón.

Se dio vuelta para no mirarme de seguro, igual, yo tampoco tenia ganas de hacerlo. Habria querido que me mate, pensé. Asi ya no sufriría más, pero no debia ya que tenia que vengarme de todo lo que hizo y me hizo a mi más que nada.

Rompí el silencio preguntándole porqué me odia con lágrimas de rabia que caían en mi remera, él se dio vuelta mirándome desconcertado, seguia teniendo el mismo color de ojos tanto como su mirada fria e intimidante

----  Porque nunca debiste haber nacido niña, tú fuiste la causante de mis problemas desde que viniste al mundo ---- Habló cerca mio, tomando otra vez mi muñeca. La soltó y me pegó una bofetada que me hizo caer al suelo. La mejilla me ardia mucho y por eso una lágrima salió de mi y nada más que eso.

Él se marchó sin decir nada más,  dejándome con la intriga de saber más y la bronca de decirle unas cuantas barbaridades por haberme pegada . Encerrada en una habitación desconcida, golpeé la puerta y grité de ira,  pero nadie entró. Me di cuenta que estaba sola ahora.

A la hora y media una chica de casi mi edad entró. Era una sirvienta, lo deduje bien por su vestimenta. Se acercó a mi para ayudarme a levantarme del suelo, se veia muy inocente y a la vez preocupada por mi estado.

---- Señorita, levantese. Le daré un baño y luego comerá, no se siente bien ---- Refunfuño al lado mio levantándome con cuidado ya que estaba débil.

---- ¿Quién la trago? ---- Pregunté con dificultad. Pensando en que alguien se habia apiadado de mi, pero ¿quién?: yo no conocía a nadie en esté Castillo.

---- El rey, señorita ---- Habló y yo abrí los ojos como platos, al igual que mi boca por la información que me hacia confundir.¿Por qué lo habría hecho?, sin bien era algo inédito.

Marcus

No estaba seguro de dejar a Victoria sola sabiendo que corre peligro,pero no podia dejar que el niño muera en mis brazos así que acepté sus ordenes. Cuando llegué a la cabaña vi que algo llamó la atención, la puerta estaba abierta.

Bajé de Nevve con cuidado por el niño ya que estaba en un estado muy delicado. Entré y dejé al niño en un sofa que estaba cerca, saqué mi espada caminando a dónde se escuchaban los ruidos, al parecer estaba en la cocina. Seguro que era un vagabundo que queria robar mi comida -- Últimamente, la economía de nuestro país no bastaba para comer --.

Me acerqué a la puerta y vi que habia un hombre muy alto, de cabello castaño y a la vez que estaba de espaldas. Se me hacia conocida, pero dejé eso a un lado para no distraerme y comencé a dar pasos cortos y sigilosos para que no se diera cuenta.Al llegar al hombre, por que no era un vampiro por el olor: Puse mi espada de metal sobre su cuello y hablé:

---- ¿Por qué diablos hay un hombre en mi casa? ---- Exclamé, el hombre se dio vuelta lentamente y me quedé helado al saber que...era mi hermano Christopher que tenia un sándwich en la boca.Saqué mi espada de su cuello tan rápido como pude y él apartó el sándwich de su boca con los ojos abiertos por el susto.

----  Me asustaste, imbécil ---- Exclamo y abracé a Chris para luego él también hacerlo con palmadas en nuestras espaldas. Nos separamos y nos miramos con felicidad, uno por la razón de que no lo veia desde hace varios meses y la otra de que gracias a mi mente paciente que no lo maté.

----  ¡Casi me matas vampiro! ---- Habló con algo de susto en sus palabras.

Él es humano, si. Es raro que él no sea un vampiro como yo. A mi me convirtieron unos vampiros impuros cuando estaba de viaje por Londres, ahi fue cuando conocí al padre de Victoria, que en esa epoca era el principe de Rumania. Él me defendió de ellos y también los mató. Luego de un tiempo me lo crucé de nuevo en un bar, estaba sólo y me senté con él para darle las gracias.

Desde ése mismo momento creamos un lazo como amigos. Me ofreció trabajo como Guardia Real ya que había escuchado que era bueno con el arco y flecha y acepté sin pensar.

Chris y yo fuimos huérfanos desde temprana edad, más él ya que era un recién nacido y yo tenia alrededor de unos diez años. Unos Hombres lobo habian matado a nuestra familia, la familia más rica de Alemania.

Cuando los mataron nos hicieron venir hasta aquí como inmigrantes a Rumanía y crecimos aqui con una familia adinerada que eran amigos lejanos de mi padre. La supimos valorar, ahora ellos viven en Milan ya que es un lugar más tranquilo.Por que aquí cada vez hay más peligro a la vista y la culpa la tiene Alen que no hace nada al respecto. La otra vez me dediqué a verlos, nos extrañaban mucho y su salud cada vez empeoraba con el pasar de los dias.

Siempre quise convertirlos en vampiros, pero son tan tercos que no escuchan a nadie más que a ellos mismos. A pesar de que no llevemos sus sangre, compartímos características muy similares.

---- ¿Qué hay de tu vida? ---- Preguntó Chris curioso, pero sabía que en esa pregunta a la vez de haber curiosidad había algo más ---- ¿Encontraste a la princesa? ---- preguntó antes de beber el agua en manos. Asenti y me acordé del niño que me habia dejado a cargo.

---- Ah... cierto ---- Dije pensando en voz alta. ---- Me tengo que ir ---- Informé ; ----¿podrias curar a esté niño? ---- Pregunté mientras caminaba hasta la sala y él me seguía con paso veloz ya que yo estaba muy apurado.  No debía darme vuelta para saber que estaba perplejo.

---- ¿Por qué hermano? ---- Preguntó y su voz era de confusión.

---- Es que tengo que ir a buscarla, por favor hermanito ----  Dije suplicando, nunca habia suplicando pero tenia que hacerlo por que queria ir a buscar a Victoria antes de que pase algo y luego me arrepienta.

---- Esta bien, pero luego me cuantas todo ---- Asenti y salí de la cabaña,  me dirigi a caminando hasta Nevve para subirme e ir a buscar a ella.

Sólo cabía eso en mi mente, desde que los ex-gobernadores me comandaron hacerlo me dedicaba a hacer mi trabajo. Recuerdo los últimos dias de hace diecisiete años y mis músculos se tensan, también recuerdo los últimos latidos y respiraciones de mi amada que se fue.

"La vida no sólo te hace felíz, aveces puede darte peleas que no sabras salir solo. Pero recuerda, yo siempre estaré contigo".

Y otra vez, esas palabras me quemaron de nuevo. Era lo mismo de siempre, vivir del pasado y recuerdos, pero por más que duela algún dia tendrá que ser distinto.

Belén Ramírez

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