LA ESPOSA INFIEL 2/2
Dalma Almeida, era la asistente del marido de Alejandra, morena, esbelta, sexy, metro setenta aprox. Vivía en un chalet a las afueras de la ciudad, la dirección coincidía con la casa que yo había visitado hace varias noches y donde obtuve la grabación. Según mis investigaciones el flechazo entre ellas fue en la oficina de su marido, la vio y eso bastó para que ambas se gustaran empezando una relación que ya tenía alrededor de seis meses.
Tal y cómo lo hice con Alejandra mis intenciones era sacar el máximo provecho a la situación y todos contentos. Dejé pasar unos días y vigilaba a Dalma, quería saber cuáles eran sus pasos, una vez y pasado el tiempo llamé a la oficina del marido de Alejandra, sabía que él no estaba, seguía de viaje, pero mi intención era hablar con Dalma.
—Lo siento, pero el Sr. Domínguez no se encuentra, volverá la otra semana. Si desea le puedo agendar una cita— Me dijo Dalma con una voz que ya me provocaba cierta excitación.
—Lo que pasa es que tengo unos documentos que entregarle al Sr. Domínguez y si no le importa entonces se los dejaré a usted. ¿Le parece? —
—Ok. Perfecto. Venga por aquí cuando quiera, nuestro horario es de 8 a 12 pm y de 2 a 6pm
—¡Waow!, ¿No le importaría esperarme hasta las 6:30?, es que tengo una reunión y no podría ir hasta esa hora— le dije esperando una respuesta satisfactoria. Además, la estaba intentando llevarla a mi terreno.
—Está bien, pero por favor no se retrase— me respondió.
—Ok. Perfecto— mi plan iba viento en popa. Así que nada podría fallar.
Eran las 6 de la tarde y ya los trabajadores estaban saliendo de sus oficinas, tenía que llegar hasta el piso 12 que era donde se ubicaba la oficina del señor Domínguez y donde me esperaba Dalma. Después de que el portero confirmara mi cita tomé el ascensor hasta el piso en cuestión y mientras lo hacía notaba como ya me excitaba, solo la idea de intentar seducir a Dalma, tenía a mi favor que conocía sobre sus gustos por la información que me había dado su amante, Alejandra... pero lógicamente ella no me conocía, notaba como mi entrepierna ya se calentaba solo de pensarlo.
Cuando llegue a la oficina Dalma estaba sentada es su escritorio, llevaba el cabello recogido, traje gris de falda y chaqueta, unas curvas de impresión y un perfume que disparaba mis sentidos.
—¡Hola! Buenas noches. Soy Óscar Cáceres, había quedado con su asistente para entregarle unos papeles para su jefe, el señor Domínguez—
—¡Claro! Por favor, soy yo, estaba esperándolo.
Noté como me miraba, sorprendida, ya que seguramente no esperaba ver a un hombre joven, elegante, porque me había esmerado en mi vestir ya que quería impresionarla, y al parecer lo había logrado.
—Son unos informes de mi agencia que estaba esperando el señor Domínguez, (cosa que era cierta, ya que eran los informes de la investigación sobre su esposa). Van en sobre cerrado tal como el señor Domínguez me solicitó—
—Perfecto. Muy bien...gracias—
Me quedé un rato esperando hasta que de la nada le pregunté, —Perdone, sabrá de un sitio cercano y tranquilo para hospedarme...llevo todo el día sin parar y no me apetece mucho viajar, lo que quiero es darme una buena ducha y descansar para salir temprano—
—Pues cerca de aquí hay un buen hotel...si quiere lo acompaño, está justo a la vuelta— me dijo.
—¡Ah! Ok. De verdad, ¿No le molesta? — le respondí.
—No es molestia— me sonrió —Solo deme 5 min y salimos—
Bajamos a la calle, giramos la esquina y fuimos al hotel, procure en todo momento comportarme como un hombre caballero, decente y galante...pero sexy a la vez...y ella lo notaba. Justo cuando íbamos a despedirnos en la recepción del hotel...le dije:
—Por qué no se queda un ratito, le invitó a cenar...no me gusta cenar solo. ¿Acepta, por favor?
Dalma dudo por unos segundos, estaba confusa...por una parte era una invitación natural a cenar, pero por otra su atracción hacia mí se le notaba y debía de aprovecharlo.
—Está bien, de acuerdo. Muchas gracias...acepto—
—Bien, subamos primero a la habitación...me ducho y bajamos al restaurante. ¿Le parece?
—Ok— me respondió.
"Está en mi terreno", pensé. Subimos a la habitación...nada más entrar...me despoje de la chaqueta, camisa y pantalón de la forma más natural posible, Dalma me miraba de reojo cuando me vio en semidesnudo, solo con bóxer no tuvo más remedio que hablar.
—¡Oh! Me encanta ver a un hombre en bóxer... me parece tan sexy—
Me detuve en lo que estaba haciendo y me acerque a ella, que estaba de pie junto a la cama, estaba nerviosa, me puse frente a ella y tocándole el muslo derecho y subiendo con mi mano su falda gris llegue hasta su cadera.
—¿En serio te parece sexy? Le pregunté acariciándola.
—Si— contestó débilmente.
Me acerqué más y la besé, tiernamente, penetrando bien mi lengua en su boca, saboreando sus carnosos labios, mientras mis manos rodeaban sus nalgas por debajo de la falda y hacían hueco entre sus braguitas. Ella también empezó a acariciar mi espalda con sus dedos, subiendo suavemente yo daba sutiles besos por el cuello, saboreando su piel como si fuera un helado, abrí el cierre de su falda y la deje caer, después comencé a besarla y a lamerla mientras desabrochaba su blusa, entre los pechos y bajando por su escultural abdomen luego la tumbe en la cama, deje sus pechos en libertad para empezar a saborearlos, rozando sus pezones erectos los cuales devore como si fueran caramelos y de vez en cuando mordiéndolos lo cual le producía una excitación especial que la obligaba a arquearse de placer.
—Dios, esto no es posible, no estoy haciendo bien— me decía en tono culposo, pero dejándose llevar por sus instintos.
—¡Shhhh! No hables, solo estamos tú y yo... Disfrútalo—
Mientras devoraba sus senos mi mano izquierda estaba por encima de sus braguitas, notando esa humedad producida sin duda por su flujo...agarre las bragas y las baje de un tirón, —¡Ahhh, siiii, me gusta...sigue— me dijo.
Sus gemidos me ponían a cien así que cada vez que tocaba su vagina y la masajeaba, ella encogía las piernas y no paraba de moverse...yo notaba como me estaba corriendo solo de la excitación que me provocaba ver a tal hermosa mujer gozar de esa manera.
De pronto, Dalma tomó la iniciativa, con gran energía se puso encima mío y empezó a mover sus caderas sobre mi bóxer eso hacía que mi pene endureciera, al a vez besaba mi cuello, orejas...bajando hacia mi pecho, especial atención puso en eso —Me encanta tu pecho es tan fuerte— me dijo susurrando, habilidosamente se despejó de mí y me despojo de mi bóxer dejando salir al animal que tenía debajo de esta tela, una erección visiblemente atractiva para ella sin darme tiempo a relajarme abrió mis piernas y metió su cabeza entre ellas para chupar mi pene, —¡Ohh! Dalma sigue así, me encanta como se mueve tu boca favor...no pares— me chupaba con dedicación y esmero, eso me encantaba.
Aquella lengua era realmente fascinante, se contorsionaba de forma que no dejaba lugar sin chupar, mi miembro se hinchaba más con cada mamada y ella lo hacía sin pausa, yo me corrí abundantemente...y ella aprovecho ese orgasmo para llenar su boca y entregármelos es un beso apasionado, húmedo, con sabor a hembras en celo.
—Es mi turno— le dije después que me recupere. La acosté boca arriba y le abrí las piernas, se despegaron sus labios vaginales y le devolví con intereses la mamada con la que ella me había hecho correr, su sabor era realmente sabroso, se mezclaban con el perfume de su piel y producían efectos afrodisíacos, era como saborear una rica fruta tropical, ella se masajeaba los pechos mientras yo me alimentaba de sus fluidos.
—Sí, sigue, sigue... Ahhh, me voy correr, eres genial— me decía con su respiración entrecortada y gemidos hasta que noté una nueva oleada de flujo invadir mi boca, aproveché para darle la vuelta, dejé su culito redondito y moreno a mi servicio, rápidamente fui al bolsillo de mi pantalón y saqué un par de condones, me coloque unos mientras veía como la morena se movía como una serpiente, toqué su oscuro agujero con mis dedos para cerciorarme que estuviese bien lubricado al confirmar que era así metí lentamente miembro esperando a que ella se acostumbrara, —¡Uff! Siiii que ricooo mételo— me dijo mientras la besaba la nuca...ella a su vez levantaba y bajaba su trasero y se masturbaba con mi pene hasta que tomé el control y la embestía deliberadamente, el placer que sentía era indescriptible, aquel cuerpo me fascinaba, esa piel tersa, esas curvas...aquella mujer era realmente un capricho de los dioses ahora entendía a Alejandra perfectamente, quién no iba a caer en una infidelidad así, si la tentación era una mujer como Dalma.
Pronto nuestros orgasmos llegaron juntos, aquello me hizo perder la noción del tiempo, sentía que me desmayaba de placer y me dejé caer rendido en su espalda hasta que me di vuelta y caer boca arriba en la cama. Pasaron unos minutos para recuperarnos, ducharnos y por supuesto que la invitación a cenar seguía en pie. En ningún momento le revelé quién era realmente y lo que sabía. Intercambiamos números de celulares para estar en contacto y establecer nuevos encuentros.
Con esto cerraba el caso del Sr. Domínguez, él me pagó muy bien por mis servicios, estaba contento por disipar cualquier sospecha de infidelidad por parte de su mujer... ¡Pobre!, tal y como se había quedado con Alejandra, Dalma y yo, todos satisfechos.
En cuanto a los videos, todavía guardo unas copias celosamente que a veces veo y me hace pensar. "¡Esos cuerpos fueron míos!".
**** FIN ****
Nota: Próximo CASO 2: Servicios Especiales (Narrador Nuria Alarcón).
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¡Hola! Espero esten bien. Comenzamos nueva ficción corta, espero que les haya gustado, tanto como a mi escribirla y me encantaria saber sus impresiones de este primer caso.
Abrazos.
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