Wuaaasaaa
Chuuya era un adulto responsable de treinta y dos años, es un empresario conocido de las empresas "Bungou"
Él con la corta edad de veintidós años se encontró con dos niños en la calle que luchaban por sobrevivir, uno de ellos era un albino de ocho años y el otro era un pelinegro de diez años, a pesar de haber estado estudiando aún en la universidad, los llevo a casa y los crió como sus hijos. Actualmente Akutagawa y Atsushi tienen veinte y dieciocho años, quieren mucho a Chuuya y lo protegen de todo. Por ejemplo, ahora Chuuya llevo tres años de noviazgo con Dazai, pero los chicos aún no aceptan al castaño, ya que tienen el presentimiento de que ese imbécil podría dañar a su papi
—Chicos, vistanse
—¿Por qué?
Pregunto el pelinegro que estaba en pijama en el sillón mientras estudiaba de su libro universitario de Fonoaudiología, a su lado estaba Atsushi usando pijama mientras estudiaba para su examen de inglés
—Vendrá Osamu
—¿Otra vez?
Pregunto un tanto fastidiado Atsushi, después de todo no había día que él castaño no fuera a casa
—Prácticamente ya vive aquí
Hablo molesto el pelinegro, era el colmo, no podían tener un día en paz los tres
—Pronto podría ser así
Susurró el mayor con un leve sonrojo en las mejillas
—Me iré a duchar, ustedes vistanse
Chuuya se fue caminando al baño y se encerró para ducharse ya que hoy le tocaba. Akutagawa y Atsushi se miraron de forma cómplice y subieron rápidamente al ático en busca de algunas cosas
[ × × × ]
Las horas y pasaron y luego de dos, Chuuya salió del baño bien peinado y arreglado, siempre quería verse divino, por lo cual todas las noches se ponía una mascarilla en la cara para despertar con la cara divina. Solo le faltaba cepillarse los dientes y enseguida sonó la puerta
—¡PASA OSAMU!
Gritó el pelirojo a todo pulmón para que lo escucharán. Dazai siguió las indicaciones y entró a la casa ya que tenía la llave desde hace un año, al entrar le cayó pintura azul en todo el cuerpo
—…………
Akutagawa tiro una pequeña cuerda y enseguida miles de plumas de gallina y pollo cayeron sobre el castaño. Chuuya bajo emocionado las escaleras y quedó en schook al ver a su novio cubierto de pintura y plumas
—..Me gusta tu nuevo estilos, es...am.... ¿Único?
—No vine así desde casa
—¿Entonces?
—Pues..am...
Akutagawa y Atsushi se quedaron mirando el suelo, el regaño de Chuuya seguro vendría con golpe
—Unos niños me juraron una broma en un semáforo
—Ve a ducharte, da igual si manchas todo, yo limpiare
—Bien
Dicho eso el castaño subió las escaleras dirigiéndose al baño para tomar una ducha. Una vez que lo vieron desaparecer, Chuuya se quedó viendo a sus hijos
—No soy idiota, soy consciente de que teníamos pintura azul en el ático
—………
—¿Acaso no pueden ver que él busca su aprobación? No los delató, mintió para que no se metieran en problemas
—Bueno..supongo que...tal vez podríamos darle una oportunidad
Susurró el albino mirando a su hermano, después de todo el castaño nunca les a gritado, golpeado o faltado el respeto, además quería ver a su madre feliz, pensó que por lo menos debería intentarlo ¿No?
—¡No!
Gritó molesto Akutagawa
—..No quiero que te hagan daño, las personas son malas
—..Akku, dime, ¿Me consideras una persona mala?
—¡No! Tú nos salvaste, jamás podría verte como el malo
—De un millón de personas me encontraron a mí, que estuve dispuesto a apoyarlos..puede que Osamu sea otra de esas personas que son tan difíciles de encontrar
—..Si te llega a hacer algo, no se lo perdonaré
—Si Osamu me llegase a hacer daño, lo cual dudo mucho...yo mismo le saco la mierda al bastardo
Ambos chicos sonrieron al escuchar eso, les gustaba que su madre no se dejará pisotear..al principio odiaban al castaño y ahora sigue siendo igual, les resultaría muy difícil acostumbrarse a ese gran cambio, después de todo llevan muchos años viviendo y siendo felices sólos los tres, pero..ambos estaban dispuestos a hacer un esfuerzo con tal de ver feliz al chico que les salvo la vida y los rescato de la miseria, era su turno de poner de su parte
—Por cierto, lo de la pintura azul estuvo muy mal, ahora mí novio parecerá un pitufo toda la semana, imagínense la vergüenza que pasaré paseandome con él por todos lados
Ambos chicos bajaron la cabeza al ser regañados
—Pero...me gustó lo de las plumas, eso ni a mí se me hubiera ocurrido
Susurró el pelirojo aguantando la risa. Los tres sonrieron y se fueron a terminar de preparar la cena para el castaño, un intruso que llegó a sus vidas...un intruso qué tal vez, solo tal vez, no sea tan malo como pensaban
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Dedicado a Wuaaasaaa
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