~Capítulo 1/2~

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de la gran Rumiko Takahashi.

Aviso:Contiene lemon fuerte y lenguaje explícito.

>"Narración de autora"<

>"-Dialogo de personaje-"<

>"(Notas de autora o aclaraciones)"<

>"Pensamientos de personajes o charla interna"<

>"Dialogo de inuyasha yokai"<

>"•×××××××××××××××××××××ו" (cambio de escena)<

¡Disfruten!

•×××××××××××××××××××××××××××××××ו

La era sengoku, el tiempo de guerras entre humanos y yokai's, la época donde el más débil es eliminado y el más fuerte siempre es el vencedor. Donde los yokai's siempre estarán por encima de los humanos.
Donde un peculiar grupo de viajeros de un Inu-Hanyo, u
na miko del futuro, un monje libidinoso pero poderoso, una cazadora de yokai's, un cachorro de kitsune mágico y una nekomata yokai, se ven envueltos en cualquier tipo de problemas, adversidades y enfrentamientos con yokai's...Pero para ellos no todo eran problemas, había amor, amistad, diversión, burlas, bromas, amigos espías, momentos divertidos con la familia de la sacerdotisa, etc.¿Qué más se podía pedir en un mundo tan cruel?.

•×××××××××××××××××××××××××ו

Una tarde, el grupo de viejos descansaba en un claro rodeados de miles de flores y olores que mareaban a los que tenían sangre yokai. Recién habían acabado de pelear con una kanna y kagura, y estaban agotados. El hanyo, como siempre que no había pista de naraku o este escapaba, estaba refunfuñando y echando humos por las orejas.

-Amigo mío, vamos no estés tan molesto- el monje se sentó al pie del árbol donde su amigo se encontraba.- No es la primera vez que nos pasa esto. Anímate, tarde o temprano acabaremos con el.

-Su excelencia tiene razón inuyasha, va a ver muchas situaciones similares a esta, pero no importa cuantas sean al final lograremos vencerlo.- sango y kagome llegaron a un lado del monje sentándose una en cada lado mientras que miraban entretenidas como la nekomata jugaba con el kitsune en el campo con una gran variedad de flores de diferentes colores.

-Tranquilo inuyasha, es mejor que descanses. Te esforzaste mucho peleando.- la serenidad en la voz de kagome hacia que todo el cuerpo de inuyasha olvidara la tensión que sentía en ese momento.

-¡Khe!- Respondió altanero cerrando sus ojos y volteando la mirada a otro lado para ocultar su sonrojo.- ¡¿Como voy a estar tranquilo con ese maldito aroma?!

El hanyo estaba inquieto, desde hace días había notado el leve aroma a celo que despedía la miko; que cada vez iba creciendo más y más, esto lo mantenía distraído y excitado. Todas las noches, desde que esto había comenzado, el miraba atentamente a kagome mientras dormía en ese extraño futón portátil que llevaba siempre en su gran mochila. Para el kagome era la mujer más hermosa y sexy que halla conocido nunca, y no poder tocarla era una verdadera tortura. Había veces en las que dejaba esa excitante tarea para eliminar a los yokai's que se acercaban al campamento atraídos por el aroma de hembra en celo. No, Inuyasha Taisho no dejaría que tocaran a SU mujer, primero tendrían que matarlo a él para hacerle algo a kagome, y esta claro que el no se dejaría matar tan fácil, iba a pelear con garras y colmillos para conservar lo que es suyo.

Había aprendido a vivir ya con la costumbre de darse baños lo suficientemente fríos para bajar la maldita erección que provocaba verla y olfatear ese maldito aroma. ¡demonios! ¡esta mujer era un pecado andante! ¡Y sin mencionar las malditas ropas que lleva puestas!...esa maldita falda que dejaba ver esas blancas, fuentes, largas y apetitosas piernas no dejaba nada a la maldita imaginación. Esa playera que pertenecía a su uniforme se transparentaba con los rayos del sol y dejaba a la vista esa estorbosa tela que cubría sus pechos, lo cuales no eran ni grandes ni pequeños, pero sabía que quedarían perfectamente al tamaño de su mano.

-¡Idiota!...¡deja de pensar en eso! ¡No eres un pervertido como miroku!- deberia de hacerlo, porque si no habría más probabilidades de que tomará la chica y la llevara lejos de sus amigos para hacerla suya para siempre, pero es que simplemente no podía.

-¿Siente eso señorita kagome?- Inuyasha salió de sus pensamientos y miró a sus amigos. Estaba tan distraído que no se dio cuenta cuando ellos se pusieron en guardia y miraban en dirección a unos frondosos árboles que estaban cerca de ahí.

-Si, son tres yokis (energías demoníacas) muy fuertes y con ellas vienen tres fragmentos de La Perla- kagome preparó una flecha y su arco, la nekomata se transformó, el pequeño kitsune se escondido detrás del Monje, la exterminadora preparó su valioso hiraikotsu ya vestida con su traje de exterminadora y Inuyasha bajo inmediatamente del árbol envainando a tesseiga frente a sus amigos en forma de protección.

De entre los árboles aparecieron tres yokai's. Estos tres tenían apariencia humana, el primero tenía escamas por todo el cuerpo, su cabello era blanco, sus ojos azules y portaba una armadura de Samurai rota, vieja y descuidada. El segundo tenía cabello rojo a lo igual que su piel, y sus ojos eran violetas, a diferencia del anterior, su armadura estaba muy bien cuidada y sin ningún rasguño. Y el tercero que era el más grande, y a simple vista más fuerte, tenía cabello negro, ojos verdes resplandecientes y su armadura se veía más resistente. Además de que portaba una gran espada en su espalda, mientras que los otros solo llevaban pequeñas armas pero letales. Algo que le llamó la atención a kagome, es que todos tenían fragmentos de la perla contaminados por la oscuridad en un brazo, cuello y frente.

-¡Entregenos los fragmentos de La Perla ahora!- hablo el yokai de cabellera blanca amenazante, mientras que los otros parecían estar neutrales mirándolos atentamente.

-¡¿Quien demonios son ustedes?!- tesseiga inmediatamente tomó la apariencia de lanzas de diamante.

-Perdone la descortesía de mi hermano, es que es un estúpido eh imprudente- habló el más grande con su voz grave pero con un tono amable.- Mi nombre es koisuru y ellos son mis hermanos, kaisen y el estupido teiko. Nuestro jefe nos a ordenado conseguir los fragmentos de La perla que ustedes tienen su posesión. Así que amablemente les pido que nos los entreguen, así nadie saldrá herido.- Los viajeros casi caen de espaldas por la amabilidad en la voz de yokai y con la sinceridad de la que hablaba.

-¿Jefe? Mm....Ahora entiendo todo, ¿Asi que naraku ha decidido enviarlos ustedes para hacer el trabajo sucio?- dijo miroku sarcásticamente detrás de Inuyasha.

-El señor naraku no tiene tiempo para enfrentarse basuras como ustedes- dijo el segundo de los hermanos que estaba cruzado de brazos, kaisen.

-¡¿Pero si tiene tiempo para jodernos?! ¡a mí no me vengas con estupideces, no les entregaremos los fragmentos de La Perla!- inconscientemente se colocó delante de kagome delatandose a si mismo, los yokais identificaron a la mujer inmediatamente como el punto débil del hanyo.

-Qué agradable aroma tiene esa mujer- murmuró el menor de los hermanos relamiendose los labios siendo escuchado por la gran audición del hanyo.

Inuyasha gruño internamente por la estupidez que acababa de cometer, ahora esos malditos irían por kagome primero, pero él no se los dejaría tan fácil.

-Por favor señores, tratemos de arreglar esto civilizadamente. Pelear no arreglará nada, tempoco lo haría lastimar a tan bellas mujeres que os acompañan, solo entreguen los fragmentos y no habrá necesidad de matarnos por ellos.- sonrio levantando sus manos en señal de paz. Pero no debían de confiarse; estos tipos a pesar de verse muy inofensivos, despedían un poderoso yoki aumentado por el poder de los fragmentos

-Debes de estar bromeando, no les entregaremos los fragmentos de la perla por qué si. Nosotros tratamos de quitárselos de las manos a naraku, no ayudarlo para que termine la perla y acabe con todo. Hay personas que han sufrido millones de cosas malas por la culpa de la perla y nuestra mision es acabar con todo ese dolor y sufrimiento de una vez por todas- después de estar de espectadora, dijo esas palabras con muchos sentimientos ocultos, recordando a su hermano kohaku, lo que le sucedió a su padre y sus amigos en aquella misión.

-Sango-chan tiene razón, nos hemos esforzado mucho como para entregar los fragmentos así como asi, no se los entregaremos al causante de todas nuestras desgracias para que cometa más dolor. ¡Soy unos estupidos si piensan que si!

-Bien dicho- pensó el hanyo orgulloso.

-Koisuru, ya no es necesario que lo intentes. Estos estupidos no te entregarán los fragmentos por más que lo ruegues- el hermano segundo se descruzo de brazos y camino demostrando confianza con la mirada seria, hasta quedar frente a inuyasha- Si no los entregan por las buenas, lo harán por las malas- el hanyo gruño fuertemente tratando de alertar a los enemigos.

-Kaisen, estupido por primera vez tienes razón- dijo el menor sonriendo sadicamente- No sabes cuanto daria por ver los rostros agonizantes de esas dos chichas- señaló a sango y kagome con una espada recién envaidana por el- que excitante...-sus mejillas se tornaron rojas, sus ojos lagrimosos y se relamia los labios.

-Este tipo es peor que jakotsu- murmuró el kitsune horrorizado.

-Mmm, yo esperaba evitar problemas, pero es imposible- el más grande bostezo y envaino su gran espada- Trataremos de terminar lo antes posible con esto.- sonrió antes de desaparecer, el grupo no tuvo tiempo de reaccionar cuando esté atacó Inuyasha de un costado lanzando lo lejos de ahí destruyendo toda la vegetación a su paso destrozando lo que antes era un hermoso claro.

-¡Inuyasha!- el monje trató de llegar a su amigo para auxiliarlo pero el segundo hermano les impido el paso.

-Tu, monje pelearas conmigo, a koisuru no le gusta que le estorben- este envaino su gran alabarda de color negra con la hoja roja por la fuerte miasma que despedía- Ella es Notameru y su hoja contiene la misma miasma de los insectos de naraku y está más que feliz de pelear contra ti- kaisen sonrío mostrando sus afilados colmillos.

-Maldición! venían preparados...- pensó miroku al ver la peligrosa situación en la que se encontraba. Si esa cosa llegaba tocarlo, todo su cuerpo absorberá el veneno y se abrirían de nuevo sus heridas.

-Yo pelearé con estas chicas...- teiko lamió la hoja de su espada extasiado por enfrentarse a la castaña y la azabache- Ah! quiero ver su sus expresiones cuando las está cortando con mi sigashina- exclamó excitado, sonrojado y emocionado.

A ambas mujeres les corrió un escalofrío por la espalda y prepararon sus armas a ver que el enemigo se acercaba lentamente a ellas con una expresión sádica y excitada.- el olor de esa hembra me vuelve loco...quiero probarla antes de matarla.- ambas chicas se confundieron ¿de quién hablaba? Bueno eso no era lo importante, lo importante ahora es que se protegerían entre las dos para que no les sucediera nada y este loco no las matará.- Hey tú- señaló a kagome con su espada- ¿Cuál es tu nombre, perra?- kagome se sintió ofendida por el referente apodo por el que la llamó- Siéntete afortunada, porque el gran teiko te tomara antes de matarte- dijo antes de lanzarse ha sango para atacarla con su sigashina, cortando uno de sus brazos profundamente.

-¡Sango!- gritó el monje esquivando uno de los ataques de kaisen.

-No se preocupe excelencia. Esto no es nada- tomo la a tela que guardaba en una de sus coderas y la rasgó un poco para vendarse de brazo- ¡kirara! Quédate al lado de kagome. No te separes de ella en ningún momento- la nekomata asintió y se acercó a kagome colocándose frente a ella para protegerla, mientras que la azabache apuntaba al yokai más grande que caminaba lentamente hacia donde había arrojado a Inuyasha.

-Ah! ¡kagome! ¡Qué hermoso nombre!- gritó excitado con el rostro rojo- Siempre lo recordaré, como una de mis víctimas favoritas.

-¡Cállate y pelea maldito!- grito sango enfurecida por la forma en la que el yokai miraba su amiga.

-Oh pero qué grosera- hizo una expresión exagerada de dolor- pero si pelea quieres....pelea te daré- al terminar de decir esto su cuerpo fue impactado por la fuerza del hiraikotsu.

Sango sonrió triunfante por el jadeo de dolor que salió de los labios el yokai.

•×××××××××××××××ו

-Pudimos arreglar esto de una manera menos violenta si ustedes nos hubieran entregado los fragmentos así nada más.- decía confiado mientras acercaba a donde el hanyo había quedado postrado, pero no encontro a nadie, sonrió el saber que estaba jugando con él.- tal vez no los entregarían sí fuéramos por esa chica humana ¿no es verdad?- el hanyo que estaba oculto entre las hojas de un gran árbol se encontrba enfurecido por el comentario del yokai- ¿sabes? su aroma es más que exquisito, no sé cómo no has decidido tomarla de una vez. Oh! es verdad, eres un hanyo. Y los hanyo's no merecen tener una compañera como kagome, sí....¿Ese es un hombre verdad?- este maldito se reía de él...pero aprendería una valiosa lección hoy... nadie-se-burla-de-Inuyasha-Taisho.

-Sal de una vez, quiero terminar con esto ahora para llevarme a esa hembra con el señor naraku tal como lo pidió, para hacerla su compañera para siempre- el yokai simplemente encontraba una forma de hacerlo enfurecer. De ataque sorpresa por la ira, bajo del árbol listo para cortarle la cabeza al yokai con tesseiga bien sujetada, pero no esperaba que éste se moverá con tal rapidez que terminó esquivandolo y dándole un fuerte golpe en la espalda haciéndolo enterrarse en la tierra húmeda y su fiel arma caiga lejos de él perdiéndose en algún lado del bosque.- Vamos no seas tan egoísta...el señor naraku no le hará nada malo...simplemente quiere tenerla para el como...su juguete personal...¿que puede salir mal de eso?- dijo esto pisando fuertemente en repetidas veces la espalda del hanyo haciendo que el sonido de sus huesos rompiéndose se hicieran más fuertes. Se acunclillo aún con su sonrisa "amable" a un lado de un inuyasha herido y cansado, y lo tomo de un mechon de cabello levantando su rostro lo suficiente para ver el gesto de el, de su boca salía sangre, sus ojos estaban entreabiertos y su respiración estaba corta.- ¿qué pasa? ¿Te comieron la lengua los ratones?- koisuru saco de su espalda una pequeña daga que puso peligrosamente en el cuello de inuyasha.- ¿Sabes? El señor naraku me dará un buena recompensa por tu cabeza....

-P-pudrete- escupió sangre tratando de levantarse con todas sus fuerzas, pero koisuru no se lo permitió poniendo su rodilla sobre sus manos y espalda haciendo cada vez mas presión.

El yokai volvió a pasar la daga en su cuello e inuyasha notó que esta tenía miasma en la hoja por el simple corte que le hizo sin ningún esfuerzo. Iba a enterrar la daga con más profundidad pero inuyasha no dejaba de moverse.

-¡Deja de moverte!- grito con la paciencia por los suelos, uso más presión en su espalda sacándole el aliento a inuyasha.- Antes de morir, despídete de tu querida miko y ruega a kami para que no muera después de ti....- le susurro cerca de la oreja.

Inuyasha se sentía inútil, ¿por qué es tan débil? ¿Por qué tenia que ser un hanyo? ¿Por qué el destino se aferra en arrebatarle a las mujeres que ama?. El yokai presiono más la daga en el cuello de inuyasha, provocando que la sangre comenzara a caer manchando su kosode. Koisuru comenzó a reír burlonamente por la expresión de dolor en el rostro del hanyo...¿Donde estaba esa impresionante fuerza que siempre lo sacaba de situaciones como esta?. Sus párpados pesaban, su cabeza dolida y su cuerpo estaba perdiendo toda la fuerza que le quedaba...¿Este sería su final?. Aunque tratara de evitarlo, no podía, sus costillas estaban rotas y tesseiga había caído lejos de él...

-¡Inuyasha!- fue lo que se escuchó antes de el sonido de la flecha lanzada por la sacerdotisa que dio de lleno en el brazo del yokai desintegrandolo al instante, haciendo rugir a koisuru de dolor y soltar a inuyasha. El hanyo tomó aire el sentir como se desvanecía la presión en su espalda que obstruía el aire de sus pulmones.- ¡Ahora kirara!- la nekomata descendió del aire a un lado de inuyasha, lo tomo de las ropas y como pudo lo subió en su lomo obteniendo un jadeo de dolor de parte del peli-plata por lo que emitió un ronroneo como disculpa.

-No te preocupes kirara....estoy bien...-murmuro con mucho dolor.

La nekomata asintió aun sabiendo que eso era mentira, voló de nuevo hacia kagome mientras que el yokai seguía gruñendo e insultando a la miko. Con ayuda de shippo, kirara bajo a inuyasha cuidadosamente a un lado de una kagome furiosa por lo que le estaba pasando a su amado, apuntando al yokai con una nueva flecha y el ceño fruncido.

-¡Maldita perra, hija de puta!- grito el yokai con furia al no poder regenerarse rápidamente como siempre lo hacía.
Kagome ignoro eso y dio la vuelta dejando salir un jadeo de horror al ver el estado de su amado, su garganta con una ligera pero peligrosa cortada de donde aún salía sangre igual que de su boca, su haori estaba manchado, sus ojos entrecerrados y su respiración irregular.

-¡I-nuyasha!- Se dejó caer de rodillas y recostó la cabeza del hanyo en su regazo- ¡Shippo! ¡La mochila! Rápido!- el pequeño kitsune asintió y como pudo llevó a rastras la gran mochila a donde kagome, quien estaba acariciando con las manos temblorosas el rostro de su amado.- T-todo saldrá bien...tranquilo....

-¡Aquí está kagome!- dijo shippo una vez que un lado de ella. Kagome rápidamente sacó su botiquín de su mochila y de este saco gasas, vendas, algodón y alcohol. Pero primero tenia que purificar la miasma, las cosas de su mundo no servirían para eso...-¡Resiste perro tonto!- grito shippo al borde de las lágrimas.

-Inuyasha....esto dolera, pero trata de resistir- sus manos temblorosas estaban al rededor del cuello del hanyo sin tocar la herida para no lastimarlo, suspiro profundamente y comenzó a purificar la miasma, obteniendo un gruñido de dolor por parte del hanyo...-Solo resiste...-murmuraba tratando de calmarlo al ver sus garras enterrarse en la tierra.- ¡Listo!- separó sus manos y comenzó a limpiar y vendar la herida. Limpio su rostro con un pañuelo y sus lágrimas bajaban lentamente por sus mejillas...

-¿Ya terminaste?- la brutal voz detrás de ella provocó que se le elara la sangre y un escalofrío recorriera su espalda. Lo siguiente que sintio, fue la gran mano del yokai tomarla por el cabello y levantarle en el ire- ¡Me las pagarás por lo que hiciste maldita perra!

-¡Kagome!- grito sango al ver el peligro en el que se encontraba su amiga deteniendo con su hiraikotsu la sigashina del oponente. Su cuerpo tenía cortaduras por todas partes pero no eran graves.

-¡Señorita kagome!- se distrajo el monje apenas esquivando la Notameru. El no estaba mejor, debido a la miasma en la alabarda del oponente las cortaduras en su cuerpo estaban comenzando a cansarlo, pero el enemigo lanzaba ataque a diestra y siniestra sin dejarlo tomar aire siquiera.

-¡Suéltame maldito!- pataleo tratando de safarse pero eso solo hacia incrementar su dolor, llevó ambas manos a la del yokai que un sostenía su cabello, junto toda su energía espiritual en ellas y quemó gran parte del brazo de koisuru que la soltó inmediatamente. Kagome tomo su arco y flechas mientras que kirara aprovecho para atacar al enemigo lanzándose sobre el para morderlo y arañarlo con sus garras pero koisuru tomo de una de sus colas a kirara y la azotó contra el suelo, nekomata se quejó de dolor y sin más energías regreso a su forma de gatita.- ¡kirara! ¡Maldito!- kagome disparo una de sus flechas al enemigo en dirección a los ojos, pero este lo esquivo fácilmente- ¡Shippo, ve por kirara!- el kitsune asintió temeroso y sigilosamente se acercó a donde la gatita sufría de dolor. Como pudo, la tomo en sus brazos sin lastimarla y la recostó a lado de un inuyasha alardeante.

-¡Inuyasha! ¡Levántate! ¡Kagome está en problemas! ¡Te necesitamos! ¡inuyasha!- gritaba el pequeño kitsune observando como el enemigo esquivaba todas y cada una de las flechas que kagome disparaba, acercándose aún más y más.

-Ka-go-me- ¿porque?...¿porque era tan estúpido? ¿Por qué tenia que pasar esto?....¿porque el maldito de naraku siempre encontraba una forma de joderlos? ¿Por qué no puede proteger nunca a las mujeres que ama? ¿Por qué es tan débil?....

-Por ser un hanyo...- una voz más ronca que la de el se escuchó en su cabeza.

-Quien eres tú?...

-¿Encerio? ¿no sabes quién soy? ¿Estar sellado dentro de un despreciable hanyo te suena?- dijo la voz con ironia.

-No tengo tiempo para juegos...kagome me necesita...

-Por eso mismo estoy aquí hanyo (suspira) soy tu, imbecil... ¿contento?

-¿"yo"? Te refieres a~

-Si estupido! Estas sordo o que?!

-Pero...¿como?

-Sabes muy bien eso...

-¿Y que quieres?

-Lo mismo que hanyo..salvar a kagome...

-Salvar a kagome?...tu si la reconoces?...

-¿Como no lo haría? Ella es MI perra

-NUESTRA perra...- ¿por que dije eso?

-Que bien que lo reconoces hanyo, mj- el yokai reía internamente- hagamos un trato ¿te parece?

-¿Que clase de trato?...

-Dejame salir y yo salvo a nuestra perra...

-¡¿Dejarte salir?! ¡Estas loco!

-Estamos locos hanyo, pero es por ella...¿Acaso quieres que kagome muera...? O ¿sigues con la estúpida promesa que le hiciste a la maldita bolsa de barro y huesos?

-Yo....no quiero que ella muera...

-Eso pensé....ahora déjame salir hanyo, no hay tiempo.

-¿Como estoy seguro de que no le harás nada a ella o a nuestros amigos...?- no estaba muy seguro de esto...¿que pasa si lastimaba a kagome?

-En primera: ella es Mi compañera, mj perdón, NUESTRA compañera, y en segunda: ella me odiara si lastimo a esos molestos humanos...y ningún macho quiere el odio de su hembra sobre el...

-¿Prometes que no le harás nada....?

-Lo prometo...ahora desaste de esa funda de la tesseiga, no quiero que cuando salga ella me selle de nuevo...- esto esta saliendo mejor de lo que pensé...- se dijo así mismo el yokai

×××××××××××××××××××××××ו

-S-shippo- murmuró mirando al pequeño y asustadizo kitsune. Shippo con lágrimas en sus ojos miró a inuyasha- T-toma la funda de tesseiga y aléjate lo más que puedas...lleva a k-kirara contigo...

-Q-que?- ¿que trataba de hacer?- Pero inuyasha, tu...¡perderás el control!

-Lo sé...pero lo necesitamos ahora...por favor, confía en mi...no hay tiempo...k-kagome morirá si no lo hago...

-E-esta bien...solo sálvala- decidido pero temeroso retiro la funda de la tesseiga del cinturón de inuyasha, se trasformo en la gran bolita rosa y se alejo con kirara sobre el lo más que pudo. -Confio en ti, inuyasha...

Agradecio con la mirada al pequeño kitsune...

-Ya está...puedes salir- pensó bajando todas sus defensas para que el yokai no tuviera problema para salir.

Mientras esto sucede, sango y miroku ya estaban a los lados de kagome, evadiendo y esquivando los ataques de sus enemigos, extrañados por la acción del kitsune...¿por que se habrá llevado la funda de la tesseiga?

-¡Solo déjame jugar un poco con esa miko! ¡No seas celosa, también para ti hay!...¡anda! ¡¿si?! Jajaja- su risa siniestra y sus ataques no dejaban concentrar a sango, quería deshacerse de este loco para ayudar sus amigos pero el seguía atacando y diciendo cosas horribles que le haría a kagome y a ella si llegaban a perder la batalla.

-No seas pervertido Teiko, concéntrate y no los subestimes- aun sin dejar de atacar los tres hermanos hacían que lo viajeros retrocedieran más, cerrando más en círculo en sus espaldas sin dejarles ninguna salida.

-¡Kagome, cuidado!- sango, en un intento de salvar a kagome del golpe que recibirá por el yokai, la rodeó con sus brazos y su espalda fue la afectada, sangre salió de su boca y como pudo (por sus huesos rotos) hizo retroceder a kagome dejándose caer en sus brazos, ¿por qué no utilizó el hiraikotsu para detener el golpe? Fácil, la fuerza de este lo partiría en dos al instante y no quería perder el único recuerdo de su padre.

-¡Sango!- el grito con el nombre de su amada hizo enfurecer al monje.

-¡Malditos!- el monje se separó lo más que pudo de los enemigos con sus amigos a su espalda habrío la kazana sin estar consciente de que ellos portaban fragmentos de la perla absorbiendo los árboles, vegetación, fauna y los yokai's que estaban por allí pero a ninguno de los hermanos, quienes se habían mantenido a salvo gracias a sus armas enterradas sobre la tierra.

-¡Esperaba que hicieras eso!- kaisen, sonriendo demente busco algo entre sus ropas y saco uno de los panales de los insectos de naraku. El monje trató de cerrar la kazana pero ya era tarde, millares de insectos entraron en la kazana provocando dolor en todo su cuerpo...

-¡Miroku!-grito asustado el kitsune sobre un gran árbol, lejos de la poderosa absorción de la kazana- ¡Inuyasha! ¡Hazlo ahora!

La gran audición del hanyo detectó el grito del kitsune, cerro los ojos fuertemente desesperado.

-¡Hazlo ya!

-Espera...

-¡No puedo esperar! ¡ellos están en peligro!

-Quiero ver cuanta resistencia tienen esos humanos para mantener a salvo a nuestra perra...

-¡Ellos son lo suficientemente fuertes para hacerlo, no puedes subestimarlos! ¡Ahora sal de una vez!

-Esta bien hanyo pero se lo cobraré a kagome...

-Como sea! Pero hazlo ahora!

-¡Inuyasha!- el grito de la miko detuvo la disputa interna de inuyasha con el yokai, abrió sus ojos un poco y su corazón se detuvo por lo que estaba viendo.

Sango, en el suelo a un lado de él...inconsciente, con cortaduras en todo su cuerpo y un gran moretón que se dejaba ver en su espalda por el traje de exterminadora roto.

Miroku, con medio traje destrozado de rodillas en el suelo agonizando de dolor, sosteniendo su mano con la kazana aún abierta y sus heridas volviendo a abrirse.

Kagome, tratando de disparar sus escasas flechas para detener y purificar al enemigo, pero era inútil, ellos se movían con agilidad y no les hacía ningún rasguño. Su uniforme tenía leves rasguños y estaba sucio.

Cuando miroku no pudo más se dejó caer de lleno en el suelo inconsciente. Ahora con miroku y sango inconscientes, ¿Que sería de la miko?.

-Resultaron ser unos malditos insectos- el segundo de los hermanos se acercó al monje con intención darle el golpe final. Pero la última flecha de la miko detuvo la acción.

-¡No te atrevas a tocarlo!- por tono amenazante de la miko, los yokai's comenzaron a reír acercándose al medio grupo de viajeros inocente siendo valientemente protegido por la miko.

-Acéptalo niña, solo eres una simple humana ¿Que daño podrás hacernos tú?- el yokai de cabellera roja comenzó a caminar al rededor de ella como una bestia acorralando a su presa.

-¿Sabes? El señor naraku estará más que agradecido que le llevemos a una hembra en celo y pura. Era lo que el más deseaba, ya que no pudo tener a la miko de barro ¿por qué no tomar a su reencarnación?- los otros dos hermanos se unieron al peli-rojo rodeándola sin dejarle ninguna escapatoria.

-¿Crees que el señor naraku se moleste si la tomo yo primero?- el menor de los hermanos miraba sin recato alguno el cuerpo de kagome, excitado por la hermosa visión de sus piernas descubiertas.- Esa ropa es demasiado extraña...pero es excitante...

-El señor naraku nos dio la estricta orden de llevarla pura hasta el, y eso haremos- en un momento de distracción por kagome el segundo de los hermanos tomó cada uno de sus brazos y los sujeto con una soga detrás de su espalda.- pero primero pagarás por lo que hiciste- el yokai más grande la tomo del cuello y la elevo en el aire muy lejos del suelo. Kagome pataleaba para que la soltara pero el solo hacía más presión.- ¿Donde esta tu "valiente" hanyo?- sus ojos comenzaban a pesarle y las lágrimas se agruparon en ellos ¿Este es su final o sería peor? No, ella prefería que la mataran ahora que ser tocada por alguien que no sea el hanyo. Se resigno y dejó de moverse entregada a la muerte que le esperaba. El yokai se puso furioso al ver que los movimientos de la miko cesaban, quería ver más sufrimiento y resistencia de su parte, quería que pagara por lo que le había echo a su brazo. -¿Tan rápido de rendiste? Que patéticos humanos, son unos seres débiles incap~

Sus palabras se detuvieron por una silueta roja que cortó rápidamente el brazo que sostenía a la miko, dejándola caer y atrapandola en el aire.

Kagome, al dejar de sentir la presión en el cuello y unos cálidos brazos rodeándola en un posesivo abrazo, abrió los ojos lentamente encontrándose primero con el pecho del hanyo cubierto por el kosode manchado de sangre y el haori rojo manchado de lodo. Lentamente levantó la mirada esperando encontrarse con esos ojos ambar que la cautivaron desde un inicio, pero su corazón se detuvo al encontrarse los ojos carmesí que la miraban fijamente.

-Inuyasha....- el suspiro con su nombre salió sin permiso de su boca por lo que rápidamente se la cubrió con ambas manos. Esto cautivó al yokai, ¿que daría por escuchar eso de nuevo? Absolutamente todo. No sabia cual sería la reacción de su hembra, aunque...también le valía un comino que pensara, lo haría de todos modos. Llevo una de sus manos con esas filosas y grandes garras al pequeño pómulo de la azebeche quien cerro los ojos fuertemente esperando un posible ataque pero el solo acarició la pálida y suave piel de su perra. No podía negar que, el que su hembra le tuviera miedo le había dolido bastante, pero como buen yokai el no se iba a rebajar a demostrarlo.

-¿Estas bien perra?- bajo lentamente a la azebeche y tomo su rostro con ambas manos.

-Estoy bien...pero inuyasha ¿que pas~

-Bien, ahora vete

-Eh?- ¿Que le pasa? ¿Por qué tan rápido cambia de actitud?

-Hachi- dijo de repente separándose de ella.

-¿Hachi? - unos arbustos se movieron detrás de ellos y de ahí salió el gordo mapache con la cabeza abajo y sus manos adelante.- ¿es capaz de reconocernos?

-Digame, señor inuyasha- el mapache tragó duro. El aspecto del hanyo le causaba terror.

-Llevelos lejos de aquí -avanzo dos pasos mirando divertido a los hermanos- Pero te advierto algo- dejo de apestar atención a los yokai's para mirar al obeso yokai's- Si algo se pasa a kagome, créeme que disfrutaré mucho descuartizarte.- la sonrisa sádica de inuyasha provoco que tanto la sangre de la miko y de los dos pequeños yokai's se detuviera.- Entendiste?- regreso sus atención hacia los yokai's sin esperar alguna respuesta.

Hachi, con el corazón latiendo al mil y el sudor corriendo por todo su cuerpo, se transformó (en la madre esa :v). Con ayuda de shipoo y kagome subieron a la Taijiya, el Hoshi y la nekomata sobre el.

Inuyasha aún tenía la mirada fija en los yokai's que lo miraban divertidos. Mientras que kagome ya estaba lista para marcharse.

-Ten cuidado por favor inuyasha....- pensó antes de subir a hachi y marcharse de ahí dejando atrás el campo de batalla y los pocos animales que rondaban por la zona para ser testigos de la brutal pelea de yokai's.

-¿Te transformaste en yokai para proteger a esa perra? No cabe duda que eres demasiado débil hanyo- dijo con burla el segundo de los hermanos desenvainando su Notameru.

-El señor naraku ya nos había hablado de esto...tu sangre yokai sale a la luz simpre que estas al borde de la muerte...que patético- suspiro pesado el más grande de los yokai's.

Inuyasha los miraba divertido ¿lo creían débil? ¿Patético? Ja! El no era el híbrido, el era un yokai y se los demostraría ahora, los haría sufrir lentamente hasta clamar por piedad. Pero primero...iría por el menor...por que a pesar de estar sellado dentro del híbrido estaba al pendiente de todo lo que decía sobre lo que le haría a su perra, y nadie la desearía más que el...y el que se atreviera a hacerlo, no iba a vivir para contarlo.

Sonrio, y con movimiento lentos se retiro el haori y el kosode dejando al aire su trabajado abdomen, los dejó caer en el suelo aún con su sonrisa perversa.

-Me divertiré como nunca...- murmuró antes de moverse con rapidez superando a koisuru, los hermanos no percibieron su presencia, movimientos u aroma, ni siquiera cuando se acercó a sus espaldas y perforó el estómago de teiko desde atrás. Saco su mano llevándose un gran pedazo carne en las garras e inmediatamente la destrozó.

Inuyasha lamio sus garras con cierto placer....cuánto le encantaba esto...sus manos llenas de sangre lo excitaba a gran medida. Teiko con la boca sangrante, cayó de rodillas al suelo tomándose con ambas manos el estómago para detener la hemorragia,pero era imposible, la herida era lo suficientemente grande como para cubrirla con algo. Koisuru, enojado empuñó su gran espada contra inuyasha pero éste ágilmente la esquivo dando un brinco por los aires hasta aterrizar en un gran árbol, su sonrisa triunfante no se borraba de su rostro.

-M-maldito hanyo...ahg!....¿c-como te atreviste...puaj!- escupió una gran cantidad de sangre...sabía que a esto ya no sobreviviría.

-La pregunta es ¿cómo te atreves a desear a la perra de otros? Kagome es mía y no voy a dejar que un ser repugnante como tu la toque...- se sentó sobre la rama del árbol tranquilamente observando a su agonizante enemigo- Este es el precio de tu imprudencia- dijo tranquilamente las manos detrás de su cabeza, las piernas cruzadas, los ojos cerrados y una sonrisa de satisfacción.

-¡Maldito hanyo! ¡Pagaras muy caro lo que has echo!- kaisen y koisuru, furiosos empuñaron sus armas y se abalanzaron hacia el árbol con la intención de asesinar al hanyo, pero este inmediatamente saltó lejos de ellos, siendo el pobre árbol víctima del brutal ataque.

-Si quieren jugar solo díganmelo mjaja- su risa macabra heló la sangre de ambos yokai's quienes inmediatamente se dieron media vuelta quedando pasmados y asustados. Inuyasha con un pie sobre lo que era el cuerpo de su hermano, sonriendo triunfante y con la cabeza de su pequeño hermano entre las garras.

-¡¿En qué momento lo hizo?!- pensó pasmado el hermano medio.

-Ni siquiera pudimos verlo....¡¿que diablos pasa con este tipo?!

-¿Que? ¿Les comieron la lengua los ratones?- arrojo la cabeza hacia atrás y se acercó caminando tranquilamente. Aunque no lo aceptaba del todo, el hanyo dentro de él estaba disfrutando la masacre que el yokai estaba cometiendo, era placentero...verlos atemorizados, demostrando sus miedos....el hedor a terror emanaba de ellos...queria mas...quería más muerte, más sangre, gritos, dolor y placer....bueno, eso último se lo daría después...- Ustedes cometieron el grave error de meterse con un Taisho y su perra- sonríe preparándo sus garras.- No saldrán vivos por su osadía....- sin que los yokai's pudieran reaccionar el se lanzó al ataque.

•××××××××××××××××ו

Hachi aún con los nervios de punta, sobrevolaba el bosque en busca de un refugio seguro para los viajeros. Kagome noto que ya estaban lejos de la batalla por lo que trato de ayudar a sus amigos a recuperarse. Purificó la miasma en las heridas de miroku, densinfecto y vendo sus heridas. Con sango no pudo hacer mucho aún sobre el aire, solamente densinfecto y vendo los cortes que le provocaron los ataques de la sigashina de Teiko. El golpe en la espalda lo trataría con más calma hasta que encontraran un lugar para descansar. Solo le dio unas cuantas pastillas (Que con trabajos pudo tomar :'v) para tratar el insoportable dolor en su espalda.

-¡Mira!- grito el pequeño kitsune-¡ahí hay una cabaña!- señalo una vieja cabaña que estaba justo debajo de ellos, no estaba en buen estado pero serviría para pasar la noche.
El mapache aliviado aterrizó frente a la cabaña, shippo ayudo a kagome a bajar a la taijilla y el hoshi lo hizo por su propia cuenta, le dolía su cuerpo pero no quería preocupar más a la azebeche. La miko se adelantó y extendió su bolsa para dormir en el suelo donde recostaron a sango boca abajo para poder tratar el incesable dolor que sentía en la espalda. Rápidamente y con delicadeza le retiro el traje de exterminadora (miroku como buen caballero, se quedo fuera de la cabaña) y cubrió el resto de su cuerpo con una manta.

De su mochila sacó lo necesario para la recuperación de su amiga, un ungüento para el dolor y vendas para su espalda.
Sango dejó salir un jadeo sintiendo el frío ungüento hacer contacto con su piel, dejó escapar muchos más por la leve presión que ejercía la azebeche; era terriblemente doloroso pero tenía que soportarlo. Ella era fuerte.
Kagome, aún tenía dudas muchas más de lo que pensaba...¿Como inuyasha pudo ser capaz de reconocerlos? Se supone que en su forma de yokai no es capaz de controlarse....¿por que ahora es diferente? ¿Por qué shippo tiene consigo la funda de tesseiga? ¿Donde está tesseiga? Inuyasha...¿El estará bien?. Sacudió la cabeza repetidas veces. Debería dejar de torturarse.

-Sango, necesito que te incorpores, se que dolerá pero es necesario tengo que ponerte las vendas.- la taijilla sin hacerse mucho del rogar asintio y se sentó sobre sus piernas con ayuda de su amiga, kagome tratando de que la exterminadora no sienta mucho dolor comenzó a poner vendas al rededor de su cuerpo, tapando el horrible moreton de su espalda. Sintió un poco de tristeza cuando vio la cicatriz que le dejó el ataque de su propio hermano, ese era un amargo recuerdo. Termino de vendar a la taijilla y le ordeno descansar cubriendola completamente con una manta.

Hizo al pequeño kitsune y al Hoshi pasar a la cabaña para descansar mientras ella preparaba el poco ramen que quedaba, con ayuda de shippo encendió una pequeña fogata.

Mientras esperaban que el agua para el ramen hirviera un silencio turbio se formó entre los viajeros, nadie sabia que decir. El echo de que casi morían ese día los había dejado pasmados ¿Tal débiles eran?¿Con ese poder derrotarían a naraku cuando casi no salen con vida por enfrentarse a esos yokai's? Además de esa preocupaciones algo más los tenía inquietos. Estaba anocheciendo y su amigo no llegaba, no es que quisieran enfrentarse a él en el estado que se encuentra pero estaban preocupados aunque no más que la azebeche.

-¿Por qué? ¿Por qué aún no viene?- entro en pánico- ¿y si algo le pasó? ¿Si esos yokai's lo derrotaron? Tal vez este herido o....¡No! ¡No pienses en eso! El estará bien, siempre lo está.- no muy convencida apreto su falda sobre sus piernas. Al parecer la nekomata lo notó por qué aún con dolor se restregó en sus piernas ronroneando, kagome sonrió y acarició el suave pelaje amarillo de la gatita. Sintió un piquete en su cuello por lo que inmediatamente aplasto lo que sea que estuviera causándole esa molestia. Bajo su palma dejando ver a la anciana pulga aplastada.

-Mioga-jisan ¿Que hace aquí?- la pulga se levantó aún poco mareada y como pudo se cruzó de pies y brazos en la mano de kagome.

-Kagome-sama ¿que sucedio? ¿Donde está el amo inuyasha?- la pulga recorrió toda la cabaña con la mirada pero no encontró a su amo por ningún lado.

-Bueno, supongo que debemos explicarle la situación adecuadamente.- el Hoshi hablo cruzándose de brazos y los ojos cerrados.- Será un poco largo así que le pido que este lo más cómodo posible- la pulga así lo hizo atento a cada palabra del Hoshi. Miroku son serenidad contó todo lo que había sucedido durante la pelea, y extraño comportamiento de su amigo ¿Porque no se había comportado como una bestia sanguinaria en busca de muerte como simpre? No lo sabia, pero algo le decía que esto iba a ser muy malo.

Al terminar la explicación la cabaña quedo en completo silencio, la pulga pensaba muy seriamente ¿por que el comportamiento de su amo? ¿Que fue lo que realmente hizo su amo?

-Esto huele mal...¿como fue capaz de reconocerlos? No hay ninguna explicación lógica para eso...a menos que....- el aroma de hembra en celo llego a su desarrollado olfato, ¡claro! Esa era la razon!- Señorita kagome, necesito que me escuche atentamente.- la azebeche lo miro atenta.- Creo que se la razon por la cual el amo inuyasha se comporta de esa manera. Eh oido hablar de hanyo's que hacen tratos con sus "yo" internos. Pero el precio simpre es caro, arriesgado y peligro. En pocas palabras el amo inuyasha hizo un trato con su yokai para que los salvara pero lo que el le pidió a cambio es algo muy....importante para el- Hizo una pausa mirando la cara de angustia de la chica- tengo que hacerle una pregunta señorita.- la miro asentir- ¿Cuando tuvo su último periodo?

La miko se sonrojo hasta las orejas- Eh...yo...- suspiro tratando de calmarse- termine hace tres dias....- volteo la mirada.

-Lo que me temia....- el anciano pulga suspiro sabiendo la consecuencia de esto- Escúchenme bien, cuando el amo inuyasha regrese traten de hacer todo lo posible para detenerlo. No pueden dejar que se acerque a la señorita kagome, si lo hace las consecuencias serán fatales.- el hoshi, el kitsune, la taijilla y la nekomata miraron repetidas veces a kagome que tenia una expresión de confusión y miedo.- Solo déjenlo inconsciente y busquen a la tesseiga. Mientras mas tiempo este convertido mas posición tiene el yokai de su cuerpo y corazón.- todos asintieron.

-Por lo que estoy entendiendo, el yokai de inuyasha quiere algo de la señorita kagome ¿no es así?- el viejo asintio- ¿no seria mas fácil que la señorita kagome se valla a su epoca para mantenerse a salvo?

-No! Eso seria muy peligroso!- grito exaltado- Si el yokai del amo inuyasha se entera de que kagome se marcho matara a todo aquel que quiera evitar que valla por ella!...ningún yokai acepta que lo quieran separar de su hemb~

-¡Callate anciano!- todos se asustaron por el grito y llevaron su mirada a la entrada.

Ahi estaba el, se sostenía del marco de la entrada y se sujetaba en sangrante estomago...de su boca salía sangre y sus garras estaban llenas de ella. Llevaba su haori y su kosode en su hombro mientras sonreía siniestro, sus ojos estaban entrecerrados y tenia diferentes cortes en su cuerpo algunos eran profundos, otros no tanto y los demás tenían que ser tratados inmediatamente ya que tenían una alta cantidad de miasma.

La miko asustada se levanto y corrio hacia el aun con preocupación.

-Inuyasha! Santo cielo! estas bien?!- mantuvo su distancia, por que aunque estuviera preocupada por el, algún lugar en su interior aun le tenía miedo.

-Tch! Perra...- dejo de sostenerse y sus ropas calleron al suelo, kagome se asusto aun mas cuando el la rodeo en un posesivo abrazo enterrando su rostro en su cuello- Tu aroma es tan malditamente delicioso...-Un escalofrío recorrió el cuerpo de la miko al sentir la lengua del hanyo en su cuello- Tu...seras mia...- se separo de ella y le sonrio antes de caer inconsciente.

-¡Inuyasha!

Continuará.....

X××××××××

Este es el nuevo one-shot por el que eh estado "trabajando" todo este tiempo.

Se que no soy buena escribiendo pero espero que les guste. Subire en cuanto pueda la segunda parte :)

Los amo☺💖

Gracias a rocio160315 por la elaboración de la portada. Te quiero y gracias💖💖

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top