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Una vez más estoy aquí, y sí, quizás habrás cometido errores. Pero aún sigo aquí, sin que tú lo notes. Cómo siempre, y será así. Hasta que logre cambiar. Nunca.

He intentado poder mandarte algunas cartas por correos. Y no, no tuve el valor suficiente para poder dejar esas cartas en el buzón de envío.

Últimamente he querido soltar absolutamente todo. Pero sé que ocurrirá algo malo, y prefiero prevenirlo.

Ésta vez, sólo quería dedicarte algunas palabras, ya que no sé que hacer sin ti. Y me da miedo perderte, nunca me había ocurrido algo así, enamorarme en Internet.

Cada vez que me proponía a hacer cosas, terminaba fallando por el hecho de mi inseguridad, y mi gran falta de fé. Por lo que sólo ne dedicaba a buscar personas que contaran sus experiencias, por medio de poesías. Aquéllos que simplemente se den a cabo una explicación entre sentimientos y tonalidades.

Hasta que te encontré, me di cuenta de tu material al ver tu supuesta página de Internet. Ya que me llamó mucho la atención, su opaco y simple negro por todo el interior. Con letras profundas en la sección de poesía.

Recuerdo que ese día tenía 15 años, tenía oportunidades en mi conciencia con increíbles sueños. Que tenía en mente que podía cumplir, y tú me ayudaste. Intentando no desviarme del tema, las noches pasaban estrechas, pero sin siquiera quitando de vista a tu contenido que colocaba mi piel nerviosa.

Esos días, contabas tu experiencia con tu primer amor, eras un hombre enamoradizo. Según contabas en tus primeros días tras escribir y a través de esto, te desahogabas. Sentía que eras increíble en esto, y que tenía una imaginación sin límites. Tenía seguridad en ti que llegarías lejos.

Pasaban meses, y tú seguías escribiendo, sin importar de lo cuál pensaría la gente que casi nunca se cruzaba por tus textos. Aún así, también contenía mis dotes, en una página en alemán. La gente me pedía traducciones de como era mi país, en lo que me introducía en tus lecturas. Y lograba comprender lo que decías, ya que eras de mi mismo idioma.

Y seguían transcurriendo las horas, y un mensaje llegó a mi cuenta. A lo que decía respectivamente que si era yo la que escribía los datos que colocaba en mi página. A lo que fui sincera y les di lo que querían. El desconocido me decía que era un famoso cineasta alemán. Aunque de principio no me entraba en la cabeza. Por lo que poco después le creí al fin y al cabo por supuestas manías, y hablábamos, sobre ti.

Me decía que tus escritos, eran demasiado inspirativos hacía él, yo intentaba decirle que sentía lo mismo hacía sus poéticos textos, que eran totalmente una maestría, me enamoraban por completo, pero su emoción por contarme era deslumbrante, escribía tan rápido, que creía que le caían lágrimas de tanta belleza.

A lo que un día, aquél cineasta me decía que se contactaría contigo. Para hacerle alguna propuesta, yo sólo le deseaba suerte. Sin saber en que me había metido. Hasta un pequeño tiempo.

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