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Aún me falta dinero, lo suficiente para poder viajar con salud. Estoy algo exhausta, casi nunca había trabajado lo suficiente, y tan duro en cómo lo hacía anteriormente en distintos trabajos. Nunca me había propuesto a trabajar en tratar de ser niñera. Tuve que decir unas pocas mentiras, pero lo bueno es que los niños respetaban, me parecía perfecto aquéllo. Aunque había una bebé que no paraba de llorar casi nunca. Me sirvió de experiencia, ya que tan sólo quería estar en alto, parada. Intentar caminar, e hice eso la mayoría del tiempo. Lo extraño es que el hijo mayor me decía que era probable que no aprendiera a caminar nunca más, pero con práctica todo se logra, me parecía estúpido que una familia perdiera las esperanzas de esa manera tan brutal. Lo bueno es que no eran escandalosos.
Los niños nunca me veían escribir cómo lo hago ahora. Se encontraban en su computadora, o en la cuna jugando, o leyendo. Cada uno hacía sus cosas a las afueras, en su "burbuja".
Ésta vez la señora había llegado, y le pareció extraño que todos estuvieran tan callados, e intenté contarle sobre lo de su hijo, y simplemente no quería. Creería que le afectó demasiado. A lo que pronto me despedí de los niños y fui directo a la cabaña.
En ese instante había hecho todos mis deberes de mi propia casa, y salí un momento a sentarme en el pasto húmedo intentando pensar en claro nuevamente, y me sentía bien por el sitio en que me encontraba, era todo muy callado. En lo que cada vez me sentía mucho más sola de lo que creí estar. Habían demasiadas cosas por contar y realmente sentía que quería volver al orfanato. Por simples razones en las que habían buenas compañías, sentía que podía hacer de todo allá dentro pero de distinta forma. Pensar en global.
Aunque reconozco que si hubieron personas de las cuales fueron lo suficientemente crueles por defectos en mis rasgos físicos, tenía una gran cintura, y pues intentaba ocultarla. Pero ahora no me preocupo, luego de caminar se me había quitado, sólo me hacía falta mover las piernas y pensar mucho más, luego escribir.
Y... no he sabido nada de ti. Solo que salió en programas en las que ella había roto contigo por razones estúpidas. La chica me hizo recordar a las chicas del orfanato. Que patético. Se notaba lo suficiente que la chica estaba diciendo todas esas locuras por dinero, sólo le quería echar más carbón al fuego. Me imagino de cómo debes estar ahora, triste con el corazón roto. Y me dan unas tremendas ganas de golpearle la cara y decirle en la cara que tú no eres un mal hombre. Tú te describías en cómo era tu forma de ser entre los textos. Ya que sólo hablabas de ti y tu alrededor. Y la tipa seguía hablando idioteces, que no pude contenerme y lancé un zapato hacía la televisión. A veces no lograba controlarme. Reí.
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