Capítulo 8-María
Me entra la sonrisa tonta al verles juntos. Emma es la única persona capaz de alegrar la vida de Álvaro de esa manera.
Apenas ha pasado una semana desde lo que pasó en su cumpleaños y cada vez se le ve mejor. Al día siguiente volvió a clase y se le notaban las ojeras, pero ahora está radiante. Al gracioso de Carlos siempre se le ocurre alguna broma sexual sobre su actual felicidad. Menos mal que está su novia para callarle la boca.
¿Que dónde estamos ahora? Bueno, es sábado y nos aburríamos, así que Dani, Emma, Álvaro y yo decidimos ir a la bolera. Hace un rato que quedó claro que Emma es un desastre a los bolos.
Dani me da un pequeño beso en la mejilla, junto a los labios, y se queda mirándolos. Álvaro trata sin éxito de que Emma tire la bola y dé a algo que no sea humano. Sí, habéis oído bien, ha causado el terror en la bolera.
Me quedo ensimismada, sin prestar atención a nada en particular. Hasta que me despierta un grito.
-¡Lo conseguí!
Suspiro, aliviada. Por un momento pensé que había vuelto a golpear a alguien.
Se le da tan mal que el hecho de haber conseguido un semipleno le hace ilusión. Salta emocionada, e incluso viene a abrazarme a mí.
-¡Venga, lista! ¡Ahora sin mi ayuda!
-¡Pues lo voy a hacer mejor y todo! ¿A que sí, María?
-Claro...-me sonríe y se va.
-No crees que pueda hacerlo, ¿verdad?-suspira Dani.
-Nop. Lo mejor es que vayamos llamando a una ambulancia, alguien saldrá herido.
Emma se prepara y tira la bola. Vale, de momento el mundo está a salvo, pero probablemente acabe por el agujero, sin dar a un solo bolo.
Vale, debo de estar volviéndome gafe. Ha dado en el centro y se han caído todos los bolos. Ha hecho pleno.
Ahora salta más fuerte, contenta de su logro. También grita lo que llama la atención de los participantes de otras pistas. Álvaro niega con la cabeza, y se le nota impresionado desde aquí.
-¡Te dije que lo conseguiría!-viene saltando tipo Heidi hacia mí. Álvaro va más calmado que su novia.
-¿Estarás contenta?-pone una mano en su hombro.
-¡Pues mucho! ¡Te dije que podía hacerlo!-le saca la lengua.
-Lo que tú digas, Em...
-Uf, me muero de hambre-Dani echa la cabeza hacia atrás.
-Pero yo quiero seguir jugando...-Emma alarga la o.
-Sigue jugando. Dani y yo podemos comprar algo y volvemos en un rato-me ofrezco.
-Claro, vamos-me coge la mano y me arrastra. Sí que tenía hambre.
-Creo que he visto un Cien Montaditos en algún lado y...
Me calla besándome. Aguanto el beso y lo recibo con la misma intensidad y ternura.
-Necesito tenerte para mí más a menudo-susurra en mis labios.
-Está bien-le doy un pico-. Pero yo también tengo hambre, así que cenamos y luego ya veremos.
Pedimos y nos quedamos esperando en una de las mesas. Él se entretiene jugando con mis dedos, contándolos una y otra vez, y dándoles pequeños y adorables besos. Estoy con un chico increíble donde los haya.
Me llaman para recoger la comida y hago a Dani esperar ahí. El local está lleno, si nos despistamos nos quedamos sin mesa. Camino con rapidez, pero me pongo pálida al ver quien está ahí. Me doy media vuelta, pero ya es tarde.
-Mery, tu pedido ya está-el idiota me sonríe.
Cojo mi bandeja, dispuesta a marcharme. Pero claro, si el niñato no dice algo estúpido no es feliz.
-¿Ya has dejado a tu novio por mí?
-No digas tonterías. No dejaría a mi novio por nadie, y menos por ti. Ahora te agradecería que me dejaras en paz y que dejaras de cruzarte en mi vida.
-Yo no me cruzo, querida, es el destino el que me pone en tu camino. Por algo será.
-Marcos, vete a la mierda, ¿quieres?
-¡Te sabes mi nombre! ¡Eso es buena señal!
Este chico grita demasiado, ahora me mira todo el mundo. Es como una molesta mezcla entre David y Carlos. Me alegro de que mi mesa con Dani esté en el otro lado, así que no le ha visto.
No me quiero imaginar lo que pasaría si lo vuelve a ver. Sé perfectamente que me está acosando, pero yo lo llevo bien. Dani le pegaría tanto que al final no lo reconocería ni su madre.
-Por fin llegas-me mira con los ojos abiertos.
-Casi pierdo el ticket y el tío no me dejaba coger la comida. Gracias a Dios que apareció-sonrío.
Esperad un momento, ¿acabo de mentirle? Jamás pensé que llegaría a eso con la persona a la que amo. Ojalá fuera capaz de contarle todo a Dani, como hacen Emma y Álvaro.
Tengo la impresión de que voy por el mal camino con Dani... Y todo culpa de ese... Marcos.
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