Capítulo 40-María
-¿Qué tal la noche de ayer?
Sé que lo preguntan con toda su buena intención, pero volver a recordar lo que pasó con Marcos hace que me vuelvan las inmensas ganas de llorar.
-No demasiado bien. -Me cruzo de brazos. Si tengo suerte, molestarán a Álvaro y se olvidarán de mí.
-¿Y tú, Alvarito? No he visto a Emma venir con vosotros.
Blas se lo queda mirando con cara de mala leche, pero Álvaro se encoge de hombros.
-No quiero hablar de ello.
-¡Hola, chicos! -Y Emma entra en escena. Álvaro suspira y se va sin mirarla siquiera.
-¿A este qué le pasa? -señala David.
-Que se ha vuelto como tú. Un adicto al sexo. Si el señorito no tiene su noche de sexo, se cabrea, sin importar lo que haya pasado.
-¿Qué ha pasado?
Me mira, como preguntándome: ¿No se lo has contado? Yo niego con la cabeza.
-Ayer Marcos forzó a María.
-¿La forzó? ¿A qué?
Nos quedamos mirando a Carlos con cara de sarcasmo, hasta que Patri le da un pescozón y reacciona.
-¿Pero está bien? -pregunta Patri, con semblante preocupado.
-Estoy bien, dentro de lo que cabe. Al menos, ya no era virgen.
-¿Y Álvaro se ha cabreado por eso?
-Carlos, sé que eres lento, pero no... Es que él recuerda que yo le dije a María que si tenía algún problema con Marcos y él le hacía llorar, yo no le abriría la puerta.
-Pero lo hiciste.
-Sí, lo hice. ¡Por Dios, eso no iba en serio! ¡Es mi mejor amiga!
-Sospecho que estabais a punto de tener relaciones -apunta David.
Emma asiente, cruzándose de brazos. Blas me sonríe, triunfal, aunque tardo en entenderlo. He evitado que se acuesten, eso para él es un trofeo a la persona que lo consiguió.
-En realidad da igual, se le pasará. Solo es una rabieta de niño pequeño...
~~
Salimos del examen de Matemáticas agotados. Blas y Emma van unos metros por delante de Álvaro y de mí.
-Tengo que solucionar esto de una maldita vez -murmura Álvaro, mirando fijamente hacia delante.
Adelanta a varias personas, agarra la mano de Emma y la mete en la sala de los instrumentos. Blas y yo nos miramos unos instantes y los seguimos dentro de la sala.
-¿Que yo estoy siendo infantil? -Ay, madre, ya han empezado a discutir.
-¡Sí! ¡Madura un poquito, por el amor de Dios! Creía que tú eras distinto, pero no... ¡Eres exactamente igual a todos los tíos que tienen ganas de sexo!
-¿Disculpa? Esto no se trata de sexo, se trata de nosotros, y está bastante claro que tú no estás involucrada en esto.
-¿Qué quieres decir? ¡Venga, dilo sin miedo!
-Está bastante claro que no has olvidado lo de More... ¿no es así? ¡Aún te molesta y usas cualquier excusa para mosquearme a mí!
-¿Perdón? No sé cuanto de madura crees que soy, pero yo no soy la que se enfurruña si me quedo sin noche de sexo.
-¿Volvemos a eso? ¿De verdad? ¡Admítelo ya! ¡Admite de un puñetera vez que jamás me has perdonado que me liara con More! ¡Ni siquiera sé por qué decidiste volver conmigo, si ni siquiera confías en mí!
-¡Pues claro que confío en ti! ¡Si volví contigo fue porque me di cuenta de que te quería y no podía vivir sin ti!
-Ya, ¿y? ¡Me dejas más que claro que no has olvidado lo sucedido y me estás molestando por ello!
-¡Yo no soy tan jodidamente infantil como tú! ¡No te molesté a propósito! ¡Simplemente mi mejor amiga necesitaba apoyo y Marcos necesitaba una buena patada en los huevos!
-¡Entiendo perfectamente que nos quedáramos los dos con María y cuando estuviera mejor la dejáramos en su casa!, ¿pero esto? ¡Por el amor de Dios, huiste de mí!
-¿Es que no sabes lo que es estar enfadado? ¡Obviamente lo sabes, así que cállate, porque sabes perfectamente que no podía dejar eso así!
-Ya, claro... ¡Tú y tu sentido de la justicia! Pues ¿sabes qué? Estoy harto.
Blas y yo, que hemos seguido la pelea desde la puerta, estamos flipando. El tono de la pelea ha subido poco a poco. Me da pena, con lo increíbles que son cuando están juntos...
-¿Tú no te metes? -Pego un codazo a Blas.
-Bueno... En primer lugar, no estoy del lado de ninguno. Y en segundo lugar... me dan un poco de miedo así, cabreados.
-Entonces lo haré yo. -Salgo de entre las sombras y me pongo en medio-. ¡Basta ya! ¡Vosotros sí me tenéis harta a mí!
-María, por favor, esto no te incumbe.
-¡Pues claro que me incumbe, idiotas! ¡Estáis peleando porque Emma quiso ayudarme! ¡Solucionad esto como personas adultas, por el amor de Dios! Nunca en toda mi vida he visto a dos personas más enamoradas la una de la otra. El año que estuvisteis juntos fue bastante tranquilo, todo iba bien... Tenéis que afrontar que a veces las peleas son normales, pero que si os queréis, todo saldrá bien. La verdad, yo entiendo que Álvaro esté enfadado, pero él no lo está por el sexo. Él solo quería estar contigo, Em, fuera de la manera que fuera. Y Alv, tienes que entender que Emma tiene un sentido de la justicia mayor que muchos de los mortales. Quiso ayudar, y lo cierto es que lo hizo bien. Así que dejad de discutir como si fuerais niños pequeños, porque os queréis más que nada.
Blas y yo los dejamos hablando más tranquilos. De verdad, tengo que gritar yo para que ellos se calmen.
-María, ¿podemos hablar?
Me doy la vuelta. Es Dani. Trago saliva, pero asiento. Me despido de Blas con el brazo y nos sentamos en un banco junto a la ventana.
-Tú dirás.
-A ver... Yo sé que acabas de terminar una relación bastante tóxica, estarás traumada, fatal... Solo quería que supieras que si me necesitas para cualquier...
Le callo con un beso. Se queda quieto, paralizado. No se lo esperaba, y sinceramente, yo tampoco, pero me gusta. Me devuelve el beso con ímpetu, olvidando que estamos en el instituto y nos podrían llamar la atención. ¿A quién le importa eso?
-Sé que estabas sobrio el día de la boda. -Le suelto cuando nos separamos. Se queda mirándome con cara de pasmado-. Me enteré aquel día que vino Carlos a tu casa.
-Lo siento, yo...
-No importa. Después de todo lo que ha pasado este año, creo que esto es lo más normal... Me da igual lo que hicieras. Además, ten en cuenta que yo estaba borracha. Una mala idea por mi parte.
-Sí, muy mala idea. No vuelvas a beber en tu vida, ¿hecho?
-Hecho. -Me río-. Entonces... ¿qué hacemos ahora?
-¿Puedo pedirte salir?
-Si quieres...
-Entonces... -Rasga la garganta-. María Navarro, ¿me concedes el honor de convertirte en mi novia?
-Está bien. Pero solo porque te hace ilusión a ti. -Le saco la lengua.
-Chicos. -Emma aparece, interrumpiéndonos-. ¿Me ayudaríais a preparar una sorpresa para Álvaro? María tiene razón, no quiero que sigamos así.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top