Capítulo 31-María
La clase está a punto de empezar, lo que me pone nerviosa. Mis amigos están muy callados últimamente, como si les pasara algo conmigo.
-Sacad vuestras libretas, continuaremos por donde nos quedamos.
Se abre la puerta y Emma e Isa entran disparadas. No se me escapa que no llevan el uniforme. El profesor las mira raro, pero las deja entrar.
Isa se pone con Patri y Emma con mi novio. Una vez han sacado sus cosas, el profesor empieza a dictar los apuntes.
Una vez terminada esta clase, vamos al gimnasio, a las clases de baile con Clarabel. Una vez más, siento que todos están raros, especialmente Blas. No deja de mirar a Emma, nervioso por algo.
Me quedo en el gimnasio hasta que aparece Clarabel. Esta me saluda y empezamos a preparar las cosas para cuando todos lleguen cambiados para bailar.
La mujer los sienta a todos en el suelo.
-Como sabéis, este es nuestro último trimestre, aunque en realidad, apenas queda mes y medio para que os gradueis. Quería deciros que estoy muy orgullosa de esta clase en concreto, puedo consideraros la mejor generación. Como estamos en nuestras últimas clases, no vamos montar una coreografía, así que he decidido que vamos a dedicar estas clases ha practicar pasos algo más difíciles con vuestras parejas habituales.
Aplaudimos. Los chicos se ponen por parejas y yo me acerco al equipo de música, con Clarabel.
-¡Bien, chicos, atended! Este paso se lo enseñé a Emma y Álvaro para la competición. Tiene un grado de complejidad muy alto, pero podréis pillarlo. ¡Álvaro, hazlo!
El recién nombrado levanta a Emma, ella da varias vueltas sobre su hombro, cae al suelo abriéndose de piernas y cuando se levanta gira. Me doy cuenta de que Blas está pálido.
-¡Para, Emma! -Todos nos callamos de golpe-. ¡No puedes estar haciendo estas cosas en tu estado!
-¡Ni que estuviera enferma! -se defiende, molesta-. Este paso lo he hecho mil veces y nunca me he muerto.
-Vale, chicos, ¿lo tenéis? Hacedlo despacio.
A algunos les cuesta más que a otros, pero todos pillan la idea.
-Emma, por Dios, repite.
Vuelven a repetirlo, esta vez más lento. La cara de Blas sigue pálida.
-¡Basta ya! ¡No puedo dejar que pierdas a tu bebé porque seas una insensata!
Espera, ¿qué? ¿Un bebé? ¿Emma está embarazada?
-¿Estás embarazada? -chilla Patri.
-¡No! ¿De dónde demonios has sacado eso?
Blas baja la mirada, sé la respuesta. Aún debe de tener el micrófono dentro de su bolso.
-Eso no importa, pero lo sé.
-Emma -Clarabel la mira, conciliadora-, ¿es cierto eso? Sé que da miedo reconocerlo, pero estamos aquí para ti.
Emma abre la boca varias veces. No sé si está indignada, o tiene miedo de contarlo. Yo espero que sea lo primero, porque no me esperaba que precisamente ella se quedara embarazada.
-Escuchaste a Álvaro hablando conmigo -se dirige a Blas-. No era para mí, ese test de embarazo, ¿vale? No soy tan idiota como para quedarme embarazada. Tengo cuidado.
Habla de manera tan pacífica, que hasta da miedo. Blas la reta con la mirada. Entonces, Isa se levanta del suelo.
-Dejaros de gilipolleces. El bebé era mío. Tenía mucho miedo, y recurrí a ella, pero si íbamos a la farmacia cualquiera de las dos... Por eso se lo dijimos a Álvaro. Emma no es la irresponsable que no usó condón. Fui yo.
Nos quedamos todos callados una vez más. Isa suspira y da una palmada:
-¿Seguimos bailando?
-Has dicho "El bebé era mío". ¿Por qué era?
-Porque he abortado.
-Isa... -Patri la abraza, y se echa a llorar.
~~~
La siguiente clase, Matemáticas, parece que va a ser relajada. Aún no nos recuperamos del hecho de que nuestra Isa estuviera embarazada y abortara.
-Bien, clase. Hoy las personas que no aprobaron el segundo trimestre harán los trabajos que les he puesto. Así que estad atentos y callados. Sofía, ¿pasas tú primero?
La rubia se acerca al ordenador del profesor, llevando con ella un pendrive rosa. Niña pija... Me dedica malas miradas mientras se carga el ordenador.
-Mi exposición trata sobre las cualidades y utilidades del número de oro. Espero que lo disfrutéis.
Se pone delante del ordenador. En el pendrive tiene dos archivos, pulsa a uno, que resulta ser un vídeo. Y no tiene pinta de ser sobre el número de oro.
Lo primero que sale es la sala de instrumentos, vacía. Segundos después, aparecen Álvaro y Emma, de la mano, y empiezan a besarse. Veo a la Emma de mi lado ponerse pálida. ¿Qué le pasará ahora?
-Blas parecía cabreado. -Álvaro se separa para hablar y luego vuelve a unir sus labios.
-Por Dios, mi hermano siempre está cabreado.
-¿Crees que sabe...? -Lo calla con un beso.
-Nunca se lo he contado. Está preocupado porque me pasé un tiempo llorando por ti -le da un beso-, pero no tiene ni idea de lo que pasó entre nosotros. Y de todas maneras, si yo te he perdonado, él debe hacer lo mismo.
-¿De verdad crees que me perdonará tan fácilmente? Es Blas.
-Bueno, yo acabé comprendiendo que fue More la que te besó, tú no me pusiste los cuernos a propósito. Es razonable.
-Pero Blas no lo es. Si llega a enterarse...
Dios mío... No rompieron de amigos, sino porque mi mejor amigo le puso los cuernos. Y a pesar de todo, la que parecía más feliz era ella. Lo bueno es que ya saben que fue More.
Veo a Blas ponerse rojo de ira. Lo va a matar.
-¿Podéis dejar de liaros un segundo?
Veo a Blas en el vídeo, con Carlos y Adrián. La cara de Adrián y Blas se va tornando pálida en la vida real.
-¿Qué haces aquí? -Emma se levanta del piano. Tiene los labios hinchados por los besos.
-Sabía que os encontraría aquí, tengo que hablar con vosotros.
-No me apetece seguir discutiendo sobre la habitación de hotel.
-No es eso... En realidad quería anunciaros algo. Vosotros sois los únicos que sabéis sobre... lo que sabéis.
-Yo soy rubio y no entiendo.
-Me da igual, Carlos. Iré directo al grano... -Se acerca a Adrián y le coge la mano-. Adri y yo estamos saliendo.
-¡Pero eso es genial! -exclama Emma, abrazándose a ellos-. ¿Por qué habéis tardado tanto en decirlo?
-Hemos tenido muchas conversaciones sobre esto, creedme -habla Adrián.
-Estoy muy contenta por vosotros. Jamás pensé que tendría cuñado, ¡pero me encanta!
-Emma, relajate un poco. Ya sabéis que esto tiene que quedar entre vosotros. Sois mis mejores amigos y mi hermana, y os quiero, pero no me gustaría que David se enterara. El grupo se partiría, ya sabéis lo homofóbico que es.
-He sabido guardar el secreto durante un año. Nada cambia ahora.
-Lo mismo digo.
-Pensamos lo mismo.
-En ese caso, vayamos a la cafetería, que al final hoy no hacemos nada.
Vale, esto sí que no me lo esperaba. La mayoría se vuelven a mirar a Blas, pero yo no tenía ni idea de que los dos eran gays.
-¿Eres gay? -pregunta David, algo asqueado. Emma va a responderle mal, pero Sofía los llama a todos:
-¡Callaros! ¡Aún queda la mejor parte!
Lo peor de todo es que yo sé cuál viene.
-Dani, quiero que sepas que lo siento.
-¿Por qué...? -se queda callado al ver el vídeo.
Un chico y una chica que se besan demasiado apasionadamente entran en la sala. Somos yo y Marcos, estupendo.
-No deberíamos hacer esto. Tú no deberías estar aquí.
-Venga... En realidad te da muchísimo morbo estar aquí y que nos puedan pillar.
-Marcos...
La cara de Dani es un poema. Sé que lo he hecho fatal, que debería haber roto con él cuando tuve ocasión. No merezco explicarme, porque no hay nada que explicar. Bajo la cabeza.
Escucho un portazo. Dani se ha ido.
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