Capítulo 3-María

Tras confesarle a Emma lo sucedido, entramos en la pizzería.

-Sois demasiado lentas. Ya nos ha dado tiempo a pedir.

-Carlos, lo que menos tengo ganas es de que empieces a hablar, ya tan temprano.

-Son las tres de la tarde.

-Pues callate-Emma se sienta con Álvaro, dejándome pocas posibilidades para sentarme. Una palabra: Dani.

-¿Cómo se presenta el año?

-Vamos a morir, te lo digo yo-refunfuña Blas-. Tantos deberes deberían ser inhumanos...

-Te quejarás, pero hoy no hemos hecho nada.

-Ya, pero el próximo día... Deberes, deberes, deberes... ¡Qué asco de juventud!

-Menudo pesimista tienes en casa, Emma. Haremos tantas fiestas que se te va a olvidar todo lo malo-Isa le guiña el ojo.

-Número 59, recoja su pedido...

Nadie se mueve, pero sospecho que es nuestra pizza cuando Álvaro resopla.

-Gracias por levantaros todos a la vez. Ya voy yo...-le da un beso a Emma y se levanta.

Patri pega un saltito y da palmadas.

-¿Y a ti qué te ha picado?

-¿No sabéis que día es mañana?

-Sábado-responde Carlos.

¿Qué día puede ser para que Patri...? ¡Oh!

-¡Mañana es 17 de septiembre!

-¿Y?-dicen a la vez.

-Que mañana hace un año desde que Álvaro y Emma están juntos.

Todos la miran. Emma ya lo sabía, por su sonrisa.

-¿Qué habéis planeado?

-No sé. Eso es cosa suya.

-¿Él se acuerda?

-Supongo yo que sí. No es de los que se olvidan...

-Es un chico, nena-declara Isa, haciendo que los otros cinco chicos la miren-. No me miréis así, sabéis perfectamente que sois un desastre. No me sorprendería que Álvaro lo hubiera olvidado...

Un día después...

-¡Lo mato!

Emma entra en casa de Carlos como una exhalación. Todos estamos ahí, pero se suponía que estaba con Álvaro.

-¿Qué pasa?

-Efectivamente. Ha olvidado nuestro aniversario.

-Pero si lleváis toda la mañana juntos.

-Sí, y yo creía que era para eso. Solo le apetecía desayunar juntos.

-Aún queda esta noche.

-Claro, y te ha invitado, ¿o no?

-Sí, pero es una cita normal. Lo ha olvidado, y lo acepto.

Un par de horas después...

-¿Estás ya?-Patri asoma la cabeza por la puerta de mi cuarto.

-Puedes pasar, ya estoy casi.

-¡Hala! ¡Estás preciosa, Mary!

Me encojo de hombros.

-Nada muy especial.

-Debes de estar bromeando. Estás estupenda.

-Bueno...

-Anda, vamos, que ya están los chicos por ahí.

Sábado. Noche de fiesta. Prácticamente me han obligado, y no han necesitado a Álvaro y Emma para conseguirlo. Me estoy volviendo débil frente a ellos.

Se escucha un silbido y luego una queja. Alba ha pegado a David por su silbido. Dani me mira con los ojos abiertos y me pongo roja.

-¡Vámonos!

Isa me coge del brazo y nos dirigimos a la discoteca. Ella es la primera en desaparecer, pero algunas parejas se van a bailar. Emma y Álvaro no están, así que no pienso bailar, ni hacer ninguna tontería.

-Hola bonita...-un chico rubio y muy alto se me acerca.

-Adiós rubito...-uso su mismo tono.

-Vamos, muñeca... ¿No te apetece divertirte un rato?-me coge de la cintura.

-En primer lugar, si me vuelves a llamar muñeca te dejo estéril. Y en segundo lugar, no, no quiero divertirme, así que déjame en paz.

-¿Y eso?-me va arrastrando-. A lo mejor es que no nos hemos presentado bien, me llamo Marcos.

-Mi nombre no te importa. Alejate de mí, cacho imbécil...

-¿Y si te digo que no?

Me apoya contra una pared. ¿Y este que pretende? Debería saber que grito muy fuerte, como me toque o me viole... Está muerto.

Cierro los ojos, el chico es fuerte y no me voy a soltar a base de moverme todo el rato. Entonces noto como me suelta.

Al abrir los ojos me encuentro a Dani pegándole algún que otro puñetazo al tal Marcos.

-No vuelvas a tocar a mi novia, gilipollas.

Me mira, pidiéndome disculpas. La violencia no es lo mío, pero me alegro de que haya aparecido. Le abrazo con fuerza, y me susurra:

-¿Podemos hablar?-me susurra al oído, dándome escalofríos.

Me suelto del abrazo, cruzándome con sus ojos azules.

-Claro... Habla.

-Aquí no nos vamos a escuchar. Vamos fuera.

Me coge la mano con suavidad y salimos a la terraza. Se pone frente a mí y sonríe con ternura.

-Dime-susurro.

-Todo lo que ha pasado... ha sido... No sé ni qué decir, María.

-Yo tampoco.

-¿No te gustó?

-No recuerdo nada.

-Ya, pero ni siquiera hubieras querido.

-Pues no, no estaba lista y en un momento de borrachera perdí mi virginidad. ¿A ti qué te parece?

-Que te recuerdo que yo también estaba borracho. Si no lo hubiera estado, ni te hubiera tocado, y mucho menos ir contigo a un hotel para... eso.

-Pues ha ocurrido-trago saliva.

Se me acerca, volviendo a poner sus manos sobre mi cintura. Acaricia mi cintura y acerca su boca a mi oreja.

-Lo siento mucho. Eso ya no se puede remediar, pero siempre podemos seguir, como si nunca hubiera pasado nada.

¿Cómo si nunca hubiera pasado nada? Me debato internamente. Por un lado... no recuerdo nada, así que perfectamente puedo fingir que nunca y que mi primera vez sea en otro momento, consciente. Y luego está mi lado raro, que me dice que no puedo olvidar algo así.

Conclusión: nunca le hago caso al lado raro.

Mis labios y los suyos se encuentran con ternura, me los presiona suavemente, soltando un suspiro aliviado. Paso las manos alrededor de su cuello, para acercarnos más aún. Estoy cómoda así, mucho más.

-Te quiero rubia.

-Yo aún me lo tengo que pensar-me río en sus labios.

Protesta, pero no me suelta. Muero de amor yo sola. ¿Cómo merezco yo a este chico?

Tras unos minutos de besos interrumpidos, nuestros amigos nos mandan a casa. David ha bebido demasiado y se ha metido en una pelea. Será aguafiestas...

-Esperad, he olvidado mi chaqueta.

Vuelvo dentro, esperando encontrarla. Paso por delante de una pareja de chicos que se lía desesperadamente. Ay, el amor...

Los miro una vez más, cojo mi chaqueta y salgo. Aunque os juro que me suenan mucho los dos... ¿Pero de qué?

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