Capítulo 18-Emma

-¿Qué has hecho y por qué yo estoy implicada? -le suelto a Carlos nada más salir de clase.

-Yo no he hecho nada. Te lo juro.

Pongo mala cara. Si te llaman al despacho del director, algo ha pasado. Ley de vida.

Al llegar a la puerta, me detengo unos segundos, suspiro y la toqueteo. Alguien grita: "Adelante" y abren la puerta.

-Al fin estáis aquí...

No es el director, sino el productor del reality. Maravilloso.

-¿Quería algo?

Carlos parece estar mudo, solo he hablado yo.

-Sentaos, sentaos. No seáis tímidos...

Nos miramos y le hacemos caso. Solo quiero que me diga qué quiere para poder volver a clase. Con parsimonia, coge un CD y lo pone en una televisión.

Se me hiela la sangre. Es la grabación de aquella noche en la que Álvaro y yo destrozamos el instituto haciendo el tonto. La que Álvaro robó. La que yo rompí.

Carlos parece extrañado. No entiende nada, y es normal. ¿Por qué en esas imágenes solo sale lo que Álvaro hizo? Y de repente, el vídeo cambia. Ahora sale Álvaro en la sala de profesores, robando el CD casi delante de las narices del director.

El productor para el vídeo.

-Como habréis comprobado... el reality no está siendo un éxito. Lo único que hemos conseguido es grabar la mitad de una pelea que no se sabe de dónde viene. Un desastre.

-¿Para qué nos ha llamado? -pregunta Carlos.

-He podido comprobar que tú -me señala- tienes una gran amistad con la novia de Carlos.

-Pues sí, ¿y?

-Y vosotros dos no es que os llevéis genial, precisamente.

-Es cierto, ¿y qué pasa con eso?

-¿Soléis ver realities? -Negamos con la cabeza-. Pues es normal que algunas partes de lo sucedido en el reality sean falsas, pactadas. Todo para darle más emoción.

-No le sigo.

-Esto es muy sencillo. Os he llamado aquí para que a partir de mañana finjáis que sois pareja en secreto, y el reality os descubra.

-¿Qué! -gritamos a la vez-. ¡De ninguna manera!

-Mala idea, chicos. Si no lo hacéis, lo que aparecerá como exclusiva en el vídeo de la semana que viene será lo que hizo Álvaro hace más de un año. ¿Queréis eso? ¿Queréis que expulsen a vuestro amigo? Pensároslo y venid a decidme vuestra respuesta al final del día.

Me levanto con la mirada perdida. No pueden hacerle eso. ¡Yo participé más que él en el destrozo...!

-Te lo estás pensando, ¿verdad?

-Aún tengo que pensar mucho más. No quiero hacer daño a Patri, pero tampoco que expulsen a Álvaro.

-O sea, que estamos en las mismas. Ya lo hablaremos. Ahora, a clase.

Asiento. Él me acaricia el hombro, como si supiera por lo que estoy pasando. En ambas opciones, los dos perderemos a alguien muy importante para nosotros.

La clase ya no es lo mismo. No me puedo concentrar, así que opto por pensar las distintas opciones:

Si finjo que estoy con Carlos, Patri me odiará, pero Álvaro no será expulsado y podrá ir a la universidad. Si mantengo mi amistad con Patri, expulsan a Álvaro.

Casi sin darme cuenta, estoy llorando. Aparto la mirada de todo el mundo, clavándola en mi cuaderno. Sintaxis de oraciones compuestas: Yuxtapuestas, Coordinadas y Subordinadas. Que bien.

La clase se para unos instantes, todos están callados. No puedo preguntar si están haciendo alguna oración, porque se me notaría demasiado. Escucho unos pasos hacia mí, la profesora tamborilea los dedos en la mesa.

-Emma, ¿te encuentras bien?

Levanto la mirada. La mujer me mira con preocupación. Trago saliva, incapaz de esconder mis lágrimas.

-¿Puedo salir un momento, profesora? -No sé ni cómo he logrado decir tantas palabras seguidas sin romper a llorar.

Ella asiente y yo me levanto y me voy. Me da igual lo que piensen todos que ha pasado. No se lo pueden ni imaginar.

-Emma... -Es Carlos.

-No quiero hablar.

-Me parece bien, pero yo estoy en lo mismo que tú. Lo he pensado mucho y...

-Entiendo perfectamente que quieras conservar a tu novia, ¿vale? No hace falta que lo hagamos, solo es que no puedo... -Me estoy ahogando a lágrimas.

-Emma -me obliga a mirarle-. Vamos a hacerlo, ¿sí? Fingiremos ser novios hasta que el reality acabe. Sé que significa mucho para ti.

-¿El reality?

-Álvaro.

Al final del día, avisamos al productor, que sonríe más que el gato de Alicia en el país de las Maravillas. Nos da un guión para una pequeña representación en la sala de instrumentos mañana. Tengo un nudo en la garganta.

Me paso tarde y noche mirando el guión. Lo que voy a decir me duele. Carlos y yo comentamos cada frase por WhatsApp. No podemos vacilar, al llegar a esa sala, empieza la función.

Por la mañana, no desayuno. Siento que si lo hago, vomitaré. Respiro hondo y dejo que mi hermano me lleve en su moto. Hoy no estoy de humor para la mía.

Al llegar al instituto, voy directa a la sala. Yo debo llegar antes, como pone en el guión. En determinado momento, mientras guardo mis cosas, escucho una voz a mis espaldas. Empieza la función.

-¿Estás sola?

-No, Carlos, se han escondido todos para darte una sorpresa.

-Que boba eres. Tenía ganas de verte a solas.

Me esfuerzo en sonreír colorada, por si lo captan las cámaras. Carlos se dirige hacia mí. No es precisamente la persona que yo elegiría para fingir estar enamorada, pero es lo que hay...

Cierro los ojos y siento como su mano va con lentitud, acariciando mi mejilla. Estoy roja, y ahora en serio. Apoya sus labios sobre los míos, suave y firme a la vez. Como si no quisiera hacerme daño. Lo cierto es que es muy tierno.

Poco a poco, dejo mi vergüenza atrás. Me separo un poco para respirar y coloco mis manos alrededor de su cuello, profundizando el beso. Tiene el pelo más largo que Alv, y se hace raro.

Cuando ya no podemos más, apoyamos nuestras frentes la una en la otra. Estoy sorprendida, el chico besa bien para ser tan idiota.

-¿Te parece que quedemos esta tarde? Los dos solos.

Lo dice lo suficientemente alto para que llegue a las cámaras. Yo asiento, aun sonrojada. Me da un beso en la nariz y se va saltando. Ese beso no estaba programado.

Obviamente, no vamos a quedar de verdad, pero me desapareceré esta tarde para que todo encaje.

La semana pasa rápida. Ya ni necesitamos protagonizar más escenitas. Solo con esa damos de que hablar de sobra.

¿Queréis saber lo malo? Quedada de chicas para ver el reality. Patri y yo en la misma habitación, después de ver el vídeo. Viva.

Al principio salen cosas sin importancia. Hasta que aparece la presentadora. Esa tía siempre dice cosas horribles. La odio.

-Todos hemos conocido a Emma Cantó como esa chica buena, dulce y sobre todo, amiga de sus amigos-ya empieza con sus tonterías.

-No le hagas ni caso, Em. Solo quiere dar noticia.

Ya. Eso dicen ellas, que no saben nada. Me dedico a ignorar todos sus comentarios mientras miro imágenes mías con mis amigas e incluso con Álvaro.

-Pero en verdad, ¿qué esconde esta adolescente? ¿A alguien se le ha ocurrido preguntarle si volvía a estar enamorada?

Siento que todas me miran, pero yo sigo pendiente de la pantalla. Aparezco yo en la sala de instrumentos, organizando mi bolso y veo a Carlos aparecer por detrás. Empieza la función.

-¿Estás sola?

-No, Carlos, se han escondido todos para darte una sorpresa.

-Que boba eres. Tenía ganas de verte a solas.

Todas están calladas, pendientes de la pantalla. Menudos problemas voy a tener. En las imágenes, Carlos se acerca a mí y deposita un suave beso en mis labios, que yo respondo mucho más profundo.

-¿Te parece que quedemos esta tarde? Los dos solos.

Me veo asentir. Cuando él se va, me doy cuenta de algo de lo que no había sido consciente hasta ahora. ¿Suelo tener esa cara de idiota después de un beso apasionado?

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