Capítulo 23



*Agosto 2013*

Eran las dos de la tarde, pronto mamá vendría a recogerme de casa de Jasmine. La pelinegra se encontraba sentada en el suelo rodeada de varias muñecas con las cuales estábamos jugando, sus dedos peinaban el cabello rubio de una de ellas y a la vez acomodaban su ropa.

—Mamá no tarda en llegar por mi, ayúdame a encontrar mis zapatos por favor. —Le pido mientras me acurruco para buscar mis zapatos bajo la cama de Jasmine. Ella deja la muñeca a un lado y se dispone a buscar en el armario.

—No hay nada aquí —reprocha y se cruza de brazos apoyando su espalda en una de las paredes. Desisto de mi tarea y suelto un bufido mientras le doy paso a mis pensamientos para poder recordar la ultima vez que vi mis zapatos.

Escarbo en mis pensamientos y suelto un grito eufórico cuando recuerdo el paradero de la prenda de vestir, me pongo en pie y me dirijo a paso apresurado hacia la sala de la casa de Jasmine, cuando estoy a punto de llegar me detengo en seco al escuchar la voz de mi mamá que proviene del mismo lugar al que me dirigía, la sala.

¡Me iba a regañar si me veía descalza!

Doy media vuelta dispuesta a volver a la habitación de Jasmine, pero me quedo en mi lugar cuando escucho que mi mamá menciona a Jasmine en su conversación.

—Ya es hora de que lo sepan. Si es mas tarde Jasmine resultará bastante afectada. —Escucho que dice mi mamá, me mantengo en la misma posición e intento abrir mis oídos para seguir oyendo, sin embargo no todo tenía que salir perfecto, segundos después Jasmine hizo acto de presencia gritando mi nombre a los 4 vientos.

— ¡Eileen! —Me acerco a ella con rapidez y le tapo la boca para después hacerle un gesto con las manos de tal manera que haga silencio, sin embargo ya era demasiado tarde porque las dos adultas ya habían notado nuestra presencia.

—Eileen, que bueno que saliste. Estaba a punto de llamarte para avisarte de la llegada de tu mamá —habla Khatenis, la mamá de Jasmine y acto seguido me regala una sonrisa dulce. Le correspondo de la misma manera y me dirijo hacia mi mamá para darle un abrazo.

—Muchas gracias por tolerar a este pequeño terremoto. Estamos en contacto y Eileen ponte tus zapatos —habla en esta ocasión mi mamá, hago lo que me ordena y luego me hago a su lado esperando para salir de la casa.

—No hay de que, sabes que puede venir cuando quiera. —Me toca la nariz en un gesto tierno y luego se despide de mi al igual que Jasmine.

—Nos vemos en la escuela. —Me despido de Jasmine agitando mi mano derecha y luego salgo de la casa acompañada de mi mamá.

*Noviembre 2015*

¡Por fin era mi cumpleaños número doce! Estaba emocionada porque mis papás me harían una fiesta y podría invitar a mis amigos. Vendría Aiala, Jasmine, Emmanuel y para mi pesar Alessandro, sin embargo esta fiesta sería una de las mejores de toda mi vida.

—Eileen ya están llegando los invitados, es hora de bajar. —Informa mi mamá entrando a mi habitación. Llevaba puesto un vestido floreado parecido al mío, solo que el de ella era color rojo con flores blancas y entallado, mientras que el mío era blanco con flores y holgado.

—Ya voy —respondo acomodando un poco mi coleta de cabello y acomodando el vestido con mis manos.

Cuando bajo las escaleras noto que en la sala hay ya varias personas reunidas y conversando entre si, cuando me ven me felicitan y me entregan algunas bolsas en donde supongo hay regalos. Mi sonrisa se ensancha cuando veo a mi papá entrando a la sala con un gran oso panda de peluche y una caja con chocolates.

—Como quisiera tener a un papá como el tuyo, al mío ni siquiera lo he visto en persona —menciona Jasmine a mi lado, no me había dado cuenta de su presencia debido a mi sorpresa con la llegada de papá. Mi mirada se dirige hacia donde se encuentra la pelinegra, quien lleva puesta una falda en conjunto con una blusa. Algo elegante pero perfecto para la ocasión.

—Es el mejor del mundo. Lo siento mucho, sé que pronto conocerás al tuyo; además por lo que me cuentas siempre está pendiente de ti a pesar de que no lo veas. Sus motivos ha de tener, él te quiere tanto como mi papá me quiere a mí. —Le animo y le doy una sonrisa reconfortante para luego dirigirme hacia la mamá de Emmanuel y saludarla.

De haber sabido que uno de los motivos por los cuales su papá no estaba con ella era yo, no le habría dado esperanzas aquella vez y no habría permitido que aquella llama de odio se encendiera.

*Enero 2016*

— ¡No puedo mas con esto Eileen! Siempre me dices que él me quiere, que lo veré pronto, pero no es así. Siempre me llenas de ilusiones y palabras reconfortantes que ya no puedo creer. Incluso estoy dudando de la existencia de mi papá. —Solloza Jasmine en mi regazo. Ella estaba molesta con el mundo por no haberle dado la oportunidad de compartir con su padre, incluso yo lo estaba. Aquel hombre solo se encargaba de ilusionar a Jasmine con regalos, cartas y cubriendo su manutención, para ella eso ya no era suficiente.

—Lo siento de verdad Jasmine —murmuro mientras acaricio su cabeza con suavidad viendo como poco a poco se va quedando dormida en mi regazo.

Muchas veces la vi así, destrozada por un hombre que era el mismo que me daba felicidad a mí. ¿Por qué hacer las cosas de esa manera? ¿Por qué no simplemente decir la verdad por más dura que sea? De haber sabido toda la verdad en aquel entonces, habría confesado y jamás hubiera permitido que una lágrima de tristeza saliera de los ojos de Jasmine, sin embargo ya era tarde porque aquel día fue cuando todo se destruyó.

Acomodo a Jasmine en la cama procurando que no se despierte. Suelto un suspiro de alivio cuando la veo aun dormida después de haberla movido de esa manera, se veía calmada y me alegraba. No merecía que su primera decepción de hombres fuera por parte de su padre.

Salgo del cuarto de Jasmine y me dirijo a la cocina a buscar algo de beber, sin embargo unas voces provenientes del patio trasero llaman mi atención. Se trata de mi papá y la mamá de Jasmine, se me hizo un poco raro el hecho de que esta vez viniera mi papá a recogerme, sin embargo no le presté atención.

Sigo mi camino hasta la cocina y abro el grifo para tomar un poco de agua, una vez acabo me dirijo nuevamente a la habitación de Jasmine con el vaso de vidrio nuevamente lleno. Cuando me acerco al patio noto que mi papá aun se encuentra hablando con la mamá de Jasmine, pero en esta ocasión le entrega un sobre que llama mi atención.

—Aquí está el dinero de la manutención. Hay también una carta y por favor dile que la quiero, pronto podrá saber de mi —habla mi papá y mi ceño se arruga debido a sus palabras ¿manutención? ¿Saber de él? No estaba entendiendo absolutamente nada.

—Jasmine necesita saber de ti, necesita una figura paterna y tu no se la estas dando Mason, recuerda que ella también es tu hija —menciona molesta Khatenis. Sus brazos se cruzan y su ceño se frunce.

Reacciono mal ante las palabras de la mamá de Jasmine y antes de que pueda evitarlo el vaso de vidrio se escurre entre mis dedos provocando que caiga al suelo y se rompa en muchos pedazos. Las miradas de los dos adultos se dirigen a mi dirección, sus ojos se abren en señal de miedo y un poco de asombro.

Noto como Khatenis pronuncia un "lo siento" que no va dirigido a mi. Me doy media vuelta y noto que Jasmine se encuentra atrás mío con una expresión de asombro y enojo en su rostro.

—Jasmine hija... —Intenta hablar la mujer de cabello negro, pero es interrumpida por Jasmine.

— ¡No! ¿Cómo pudieron hacer esto? —exclama furiosa, sus ojos están empapados de lagrimas y a su costado noto como aprieta sus puños.

—Hay una razón hija, nosotros... —habla nuevamente la mujer, sin embargo es interrumpida nuevamente.

— ¿Una razón? Me mintieron durante trece años, se burlaron de mí y tú... —Se dirige a mí con molestia—. Tú lo sabías todo y me lo ocultaste, permitiste que llorara. Me robaste al único hombre que necesitaba en mi vida, me quitaste el calor de un abrazo de padre, las palabras de aliento e incluso los regaños. Ellos no son lo peor de todo esto, tú si —escupe con desagrado, mis ojos se llenan inmediatamente de lágrimas por las duras palabras provenientes de su boca.

Quise defenderme, quise decirle que no sabía nada, que me engañaron como a ella; sin embargo mis palabras no salían, me mantenía en aquella posición viendo como las lágrimas de Jasmine bajaban por sus ojos al igual que sentía como las mías caían al suelo.

—No es así Jasmine, consideramos que no decirles era lo mejor. No queríamos que exactamente este sentimiento de envidia creciera en ustedes, por eso lo hicimos. Fue un error y lo sentimos —habla en esta ocasión mi papá, su mirada esta puesta en Jasmine y muestra arrepentimiento.

—Son los peores de todo este mundo —solloza Jasmine y luego se va del lugar a toda velocidad.

Desde aquel todo cambió. Mi relación con mi papá se quebró al igual que mi relación con Jasmine, lloraba en las noches lamentándome de todo lo que había ocurrido, rogaba al cielo para que todo fuera como antes, pero todo se mantuvo igual de mal.

Pasaron meses para que yo pudiera volver a dirigirle la palabra a mi papá, él no intentó acercarse a mí, por lo contrario lo hizo con Jasmine. No me molestaba, ella lo merecía, sin embargo si me hacía sentir un poco mal saber que cuando él quisiera acercarse nuevamente a mi, yo lo permitiría sin ningún problema y, eso era algo que él sabía.

Un año pasó, la grieta seguía ahí, sin embargo cada vez era menos notoria. Para ese entonces me permití escuchar la historia de lo sucedido con Jasmine. Ella había sido producto de una relación toxica y sin futuro, Khatenis quedó embarazada y le informó a mi papá de esto hasta un año después, para ese entonces yo ya había nacido por lo cual a mi papá se le ocurrió la idea de cuidar de Jasmine sin que mi mamá ni yo nos enteráramos.

Todo funcionó perfecto hasta que un día mi mamá se enteró debido a una llamada. Al principio se molestó bastante e incluso estuvo a punto de separarse de mi papá, pero después de un tiempo lo perdonó y lo apoyó.

Así se mantuvo todo durante muchos años más, mi papá compartió físicamente con Jasmine durante los primeros tres años de vida de ella, hasta que un día simplemente dejó de hacerlo y solo le daba lo necesario. Tiempo después Jasmine y yo nos conocimos en la escuela, para nuestros padres no fue problema ya que consideraban que era una buena manera para que mi papá estuviera cerca de Jasmine y yo, además así ella y yo tendríamos una buena relación para cuando nos enteráramos de la verdad.

Las cosas se comenzaron a salir de control cuando Jasmine empezó a sentir mas la ausencia de su papá y cuando se preguntaba la razón por la cual tenía los mismos apellidos de su madre, era algo cruel para una niña de tan solo siete años, pero para Mason Calwell era el plan perfecto. Así fue hasta Enero de 2016 cuando todo se quebró y por más pegamento que se le aplicara, ya no sería igual.

Jasmine y yo crecimos distanciadas, mis otros amigos solo supieron lo suficiente sobre mi alejamiento con Jasmine. A medida que crecíamos ella se volvía cada vez más cruel y yo, no puedo negar que en ocasiones también lo fui. Muchas quise volver a lo que fue nuestra amistad antes, pero a la edad de quince años entendí que no podía suceder de nuevo, que a veces hay heridas que no tienen cura por más que quieras que así sea.

Existe la herida del corazón, que por más que lo mediques para que deje de doler este permanecerá ahí hasta que aprendas a vivir con ella. Siempre dicen que la única cura para un corazón herido es el tiempo, yo esperaba que así fuera.

Nota de autora

Ajá, tarde, pero seguro. Primero que todo quiero agradecer por esos mensajitos de apoyo que

me hicieron super feliz.
Otra cosa es que me gustaría saber qué tal les pareció el capítulo y cuál es hasta el momento la frase que más les ha gustado de la historia en general. Sé que tal vez este capítulo no tuvo mucha acción, pero explica muchas cosas.
Por último les agradezco de nuevo por leer la historia, no olviden votar, comentar y compartir si les gusta.
Les mando un abrazo desde la distancia.
Pd: Perdón si les salen guiones cortos, ya saben como es wattpad.


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