Capítulo 3

His secretary

Los aplausos habían terminado, aun seguíamos ahí en el escenario,  ya que mi hermana queria decir unas palabras dedicadas para mi. No sabía cómo sentirme, ella nunca me dijo algo bueno desde que recuerdo,pero capaz que aquello tan insólito significaba que estaba empezando a cambiar.

Le dediqué una sonrisa sincera, pero en vez de devolvermela me miró con malicia, si bien esa mirada no significaba algo bueno desde que recuerdo. Ella siempre me hacía pasar momentos malos, espero que esta sea la excepción por que quería llegar a casa ilesa.

---- Hola a todos. Si bien, la mayoria sabe que mi pequeña hermana se casará pronto ---- Algunos rieron y otros sólo se detuvieron a escuchar y quedarse callados, yo era una de ellas ---- Le quería dar un obsequio a mi hermana, sé lo mucho que te gusta el azul y por eso te traje esto.

Me dio un collar, con cadena plateada y con una piedra azul en el medio. Sin duda era hermoso, pero aun asi me sentia insegura con lo que quisiese hacer mi hermana. Ella sonrió de nuevo y vi un brillo tan mágico que me dio esperanza en que ella podia cambiar.

Pero eso acabó cuando sentí que mi cuerpo era cubierto por algo viscoso y pegajoso. Cerré mis ojos y empecé a escuchar risas de los invitados sin cesar, aturdiendome por dentro y fuera. Los abrí y me di cuenta que estaba cubierta por pintura azul.

---- Y también esto, te gusta ¿no? ---- La risa se hizo más fuerte y no dudé ni dos segundos en salir de ahí y era por no querer llorar al frente de todos.

Corrí hasta la terraza del edificio, sola y con sentimientos de dolor, ira y bronca. Siempre habia sido la débil de la familia, la persona a quien castigaron sin razón y eso me hacia sentir devastada, sin esperanza. Ascendiendo los escalones del edificio, escuché que alguien me llamó, pero yo seguí en mi mundo, llena de pintura por mi hermana.

Abrí la puerta cuando llegué y caminé. Sentí que el frío de la noche envolvió mi alma cubierta de dolor y más que nada marchita. Me agache, dejando que mis rodillas alcanzarán al suelo que estaba helado. Puse mis manos que estaban cubiertas por pintura en mi rostro no tan manchado para romper el llanto.

La puerta se abrió, haciendo que mi vista caiga en Burke que tenia una mirada difícil de descifrar.Pero después me di cuenta que estaba enojado.

---- Déjame, quiero estar sola ----Hablé con voz quebrada y al parecer, él ignoró mis palabras de que quería privacidad ya que se acercó, se puso de cuclillas al frente mío.

Contemple su mirada azul de la misma manera que alguien ve un atardecer por primera vez y su aliento mezclado con alcohol y menta cubrió mis labios. Tomó mi mentón y lo elevó unos centímetros para mirarlo más de cerca, tan cerca que casi nuestro labios rozanban. Agradecí a que mis labios tanto como mi rostro no estén tan manchados con pintura azul.

---- Debo admitir que el azul hace resaltar tus ojos  ---- Exclamó fascinado, pareciendo que estaba viendo a una criatura de otro planeta. Su comentario hizo enrojecer mis mejillas sin notarse y tragar duro.

Me dejó como siempre, sin poder artícular ninguna palabra. Vi que cerró los ojos, aspirando mi perfume dulce que aún podia sentirse. Los abrió y noté que sus pupilas se dilataron. Se separó de mi antes de que pudiera llegar a pasar algo y me ayudó a levantarme del frio suelo.

Se dio vuelta y se empezó a sacarse el saco que tenia puesto. Dejando una vista perfecta a su camisa blanca, haciendo notar su espalda toda musculosa.

¿Qué diablos quería hacer?.Luego la corbata gris y por último su camisa. Giró sobre sus talones, mostrando sus torso trabajado que me moría por tocarlo. ¿Pero qué decia?, no podía pensar en él y su torso sabiendo que soy una mujer a punto de comprometerme.

---- Toma, la necesitaras mejor que yo ---- Se acercó a mi con paso lento tanto sensual y me dio la camisa.

Yo sólo la tomé y asenti aun helada por dentro y con la mandíbula apunto de caer al suelo de lo abierta que está estaba. Desapareció de nuevo, como antes, pero está vez dejándome sola y con frio. Me desvesti, sin impotar quién pudiera entrar después ya que estaba shockeada y con la cabeza en otro lado. Luego de segundos quedé desnuda y aun con pintura, pero ya no tanto como antes, me puse la camisa de Burke y empecé a prender los botones, sintiéndome mirada, pero de seguro era mi mente que fallaba.

UN DÍA DESPUÉS.

Cada tanto me gustaba quedarme sola para pensar y sentir la soledad que aveces podia ser agradable. Ayer a la noche sufrí mucho y también hoy a la mañana al enterarme de que estaba en las noticias por culpa de lo que pasó ayer.

Papá no estaba a gusto, y mamá apesar de tener que estar enojada con mi hermana no le importó nada mi situación. Sólo mis hermanos y mi papá. Desde hace un día que no sabía nada de Burke y tampoco quería hablar de él al frente de mi padre quien lo odia.

Estaba sola en casa o al menos eso creí, ya que escuché que mi padre tocó la puerta de mi habitación --lo sabia por que toci dos veces seguidas ---  me retracte. Le dije que pasara y al poco tiempo lo hizo sutilmente.

---- Hola, Lane ¿Cómo te sientes? ---- Preguntó al entrar a mi habitación como si estuviera enferma, mirándome que estaba sentada en la cama,  leyendo aún el libro de Stephen King.

---- No hay muchas palabras para describir como estoy ---- Me encogi de hombros y vi la mirada de mi padre, demostrando que estaba más que preocupado por mi.

Me levanté de la cama y caminé hasta el estante de libros que había al lado de mi escritorio. Deposite el libro en el lugar vacio del estante y volvi a mi lugar de antes para seguir hablándole.

---- Lo siento ---- Habló con pena, mirando un punto fijo del piso de mármol. Sus palabras me hicieron fruncir el ceño.

---- Tú no tienes que darme disculpas, la que tiene que hacerlo es mi hermana ---- Aclaré con enojo al recordar lo sucedido.

Cada vez que lo recordaba tenia más ganas de irme de casa o mejor, darle una paliza a mi hermana pero llego a la conclusión de que empeoraria más las cosas. Vi a mi padre acercarse, y sentarse en mi cama junto a mi. Dio un suspiro de cansancio, sabía que algo andaba mal entre la familia y nadie me la queria decir para protegerme.

Tampoco les preguntaria nada por que sé que evitarian el tema o lo esquivarian. Por eso, me prometí a mi misma descubrír lo que tanto ocultaban mi familia por mi cuenta.

---- Lane, vine para hacerte una propuesta ---- Ladeé la cabeza a un costado y me limité a escucharlo.

---- Soy toda oídos ---- Sonreí y él también imitó mi gesto.

---- Te encantará, se lo mucho que siempre quisiste trabajar y un amigo mio me ofreció trabajo en su empresa. Andan necesitando una secretaria para el nuevo jefe y el me preguntaba si vos estabas interesada. Le respondí que luego lo llamaba para saber si querías y entonces, ¿Quieres?.

Me quedé pensando, aun que no habia que pensar mucho en esté tema. Estaba indecisa si tomarlo y dejarlo, pero si lo tomaba seria una gran distracción para no estar tan sola en casa mientras todos trabajaban. Mamá era diseñadora de moda, su trabajo la hizo más reconocida. Molly trabajaba con papá en el viñedo administrando la empresa y Ryan era sub director de la misma.

La mayoría trabajaba ahi, a pesar de mi madre y mi hermana que les gustaba la moda. Yo, por otra parte no habia sido muchas cosas en mi corta vida de veintiún años. Sólo había participado de desfiles de moda muy pocas veces y sido el jurado para evaluar los vinos que papá creaba. Eran exquisitos, algunos eran más dulces o más amargos que otros, pero eran realmente exquisitos.

---- ¿Digamos que tengo que ser su perro faldero, a quién llama cuándo el quiere? ---- Levanté una ceja, si era sincera ese tono no era el mio -- O tal vez si--.

Mi papá me miró con si fuera un fantasma o un muerto viviente para luego agachar la cabeza algo desilusionado.

---- Sabía que no te iba a gustar, mejor te dejo tranquila ---- Repuso algo decepcionado y se levantó para salir de mi habitación, pero antes de que se valla lo llamé.

---- ¿Quién dijo que no me gustaba?  ---- Salió una sonrisa en su rostro arrugado al escucharme ---- ¿Cuándo empiezo? ---- Añadí.

---- Mañana mismo, pequeña. Ahora duerme que será un dia muy agotador ---- Se despidió y por primera vez en toda mi vida tuve ganas de saltar de la felicidad.

Saludé a mi papá con una sonrisa y se fue para dejarme descansar. Tenía razón, mañana seria un dia muy agotador ya que seria la primera vez que trabajaría de verdad y aun que ocultara mis nervios, los sentia a flor de piel.
Hice caso omiso a lo de mi padre y corrí a ponerme un pijama para irme a dormir.

No iria a cenar con mi família ya que me adelanté por que no quería esperarlos y ver la cara de mi hermana quien siempre tiene que hablar de mis desgracias. Dejé eso de lado y cuándo llegué al baño que estaba a sólo dos metros, me puse el conjunto de pijama color naranja con algunos detalles rojos en las mangas.

Salí de ahi mismo para irme a dormir, pero antes de eso escuché que mi celular vibró. Lo tomé y decía que tenía un mensaje de un número no agendado. Deslice mi dedo indice en la patalla y comencé a leerlo con atención.

Xx:

---Ojala pudiera leer tú mente.

¿Quién habria sido?, capaz que sin querer se hayan confundido de número y me lo mandaron a mi. Pero no quería pensar en algo tan insignificante como ello, ahora sólo debía irme a descansar, aun que lo dudaba teniendo tanta ansiedad ...

Cerca de las siete de la mañana me desperté y me cambié con ropa a gusta al trabajo. Un falda tubo gris que llegaba más abajo de mis muslos, una camisa blanca con los dos botones no abrochados y unos zapatos tacón negro. No quise maquillarme, nunca lo hacia a no ser para bailes y salidas, pero esto era trabajo. Dejé mi cabello negro suelto y busqué una chaqueta que convinara con el atuendo.

La tomé al ver la primera y bajé las escaleras para ir a desayunar con mi familia. Está vez Diana no arruinaria mi humor, le dejaría bien en claro que si ella quiere jugar a un juego sucio, lo haria yo también. Pero para mi sorpresa no estaba, sólo mi papá mirando su reloj haciéndome alarmar.

---- Desperté tarde, cierto ---- Afirme con angustiada y él negó, me alivie bastante al ver que no era asi.

---- Vamos, tú nuevo jefe llegará en unos minutos ---- Informó viendo de nuevo su reloj muñequera.

---- Papá, si no te molesta, iré yo sola. Tú ve al viñedo que de seguro te necesitan ---- Dije en tono compasivo, si bien ya era una mujer grande para que alguien me acompañara a un lugar. Yo lo podia hacer sola, además, no creo que algo llegue a pasarme en Brooklyn.

---- ¿De enserio? ---- Preguntó y yo levanté una ceja ----  Okay, pero luego me cuentas todo.

Se acercó a mi y depositó un beso en mi frente, queriendo decir: Suerte con tu primer dia de trabajo. Retirándose del pasillo hacía su despacho, salí de mi casa para buscar mi auto, el único medio que tenia de transporte. Ya que en la zona dónde vivía no pasaban autobuses y el taxi no llegaba.

Al llegar donde me disponía, abrí la puerta del piloto y me metí en éste algo incómoda por la falda ajustada y los zapatos.

-- ¡Ay! ¿Por que me haces esto a mi?. Pregunté internamente al ver como mi falda se rasgo en la parte izquierda de mi muslo. Valla dia el de hoy. No iria a cambiarme por que llegaría tarde a mi primer dia y eso no era una buena imagen para que me representase a mi nuevo jefe.


A la medía hora llegué a la empresa en donde trabajaría durante un largo o capaz corto año. Estacione el auto al frente del edificio color plateado, tenía alrededor de cincuenta pisos con vidrios oscuros y al final llevaba el nombre de la empresa de economía. Companies Miles VHT.

Me armé de valor y fui hasta el edificio imponente que tenia al frente mio, cubriendo la abertura de mi falda rota. Cruce la angosta calle, para luego dirigirme a la recepción y preguntar en dónde tendria que ir.

---- Hola, perdón por la interrupción pero ¿la sala de junta dónde se encuentra? ---- Sonreí amigable al hombre que tenia al frente mio con cara de querer matar a todo el mundo. Los teléfonos sonaban y el no estaba muy felíz con eso.

---- Piso quince, puerta 34 a la derecha estará esperándola su nuevo jefe ---- Habló con cierto tono de cansancio. Pensé que me hablaria de otra manera pero no fue asi ---- Por favor, señorita ---- Me llamó cuando llegué al elevador, giré sobre mis talones algo confundida ---- Cuide que su jefe no vea su falda rota, creerá que se lo está insinuando y al parecer no tendrá mucha paciencia. Ya echó a cinco personas en menos de lo que piensa.

Me quedé inmóvil escuchando lo que el hombre de cabellos oscuros dijo sobre mi nuevo jefe. Eso no ayudó a calmar mis nervios, al contrario, los empeoró, queriendo que salga de ahi dentro pero era demasiado tarde. El ascensor se cerró al poco tiempo de reaccionar.

Llegué con el corazón a punto de salir de mi garganta. Con las indicaciones del joven me ayudó a encontrar su despacho visible para todo el mundo -- Y claramente que si era visible -- la puerta era grande y de color gris oscuro, casi tirando a negro y las manijas estaban recién pulidas, ya que el brillo las delataban. No aguanté mucho, quería hacer esto fácil y toqué la puerta con delicadeza. 

---- Pase señorita Newton ---- Una voz fria me ordenó a que pasara. Pero antes acomodé mi falda para que no se notara que estaba rota. Entré sin más, sabía que alguien con poca paciencia estaba del otro lado de la puerta.

Lo habia deducido fácil, fue como un sexto sentido.

---- Con que al fin llegas ---- Su voz sonó más dura e intimidante cuándo lo escuché de cerca.

El hombre estaba de espaldas parado, viendo el paisaje de autos en Brooklyn. Se veía que hacia ejercicio y si que lo hacia. Llevaba un traje elegante de marca que apenas pude saber cuál por estar antenta a otra cosa y su cabello negro estaba peinado perfectamente.


Sólo faltaba que se sacará la camiseta para ser igual que un Dios griegos ... ¿Pero que digo?, ahg.
Él es mi jefe, tengo que controlar mis hormonas. Además de eso, estoy a punto de comprometerme.

---- Lo lamento mucho señor ...

---- Burke, Burke Glynne señorita Newton. Desde ahora en más usted será mi secretaria, sólo de mi propiedad y cumplirá con todos mis deseos ---- Interrumpió mientras se daba vuelta y se dirigía a mi con paso seguro y una mirada lujuriosa.

Me sorprendí mucho al saber que él seria mi nuevo jefe. Pero más a un el hecho de tomar mi cintura, dejándome pegada a él sin poder moverme. Él me tenia atrapada entre sus brazos, mientras que yo no quería salir de ellos ni por un minuto. Pero lo tenía que hacer o esto terminaría mal, muy mal para los dos : O tal vez más para mi.


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