Capítulo VII
A lo lejos vio a BaekHyun cruzar los brazos por sobre el pecho mientras tenía el ceño fruncido y la mandíbula tensa. Probablemente ChanYeol nunca lo vio tan inquieto y eso lo hizo sentir inseguro, ya que hace apenas unos pocos minutos tuvo a JongDae diciéndole mediante muchas indirectas que era un idiota por espantar al otro y luego ponerse a llorar por ello.
Más animado se acercó, pero el rubio, aún sin verlo, puso la mano en lo alto de la espalda de la muchacha y la invitó a que caminase hacia las escaleras bañadas en rojo. Era un sitio que estaba a un lado de la barra, donde generalmente se amontonaban los empleados, así que supuso que no sería un área de fácil acceso. No obstante, no se concentró mucho en los desconocidos y fue directamente detrás de BaekHyun, al parecer dejándolo pasar porque el idiota de su amigo contando chistes era muchísimo más entretenido.
Se concentró en donde iba y subió unos cinco escalones antes de verse en la necesidad de caminar a la derecha, donde volvió a subir otros cuantos y se topó de entrada con un pasillo largo y oscuro, iluminado únicamente por luces rojas. Asustado caminó hasta la primera habitación que desprendía luz, encontrándose la puerta abierta y una especie de oficina con sofás y vajilla para el té. Parecía un sitio de descanso o algo así, estaba bien adornada, con el escritorio al fondo y las paredes pintadas de un beige cubierta con cuadros sencillos.
La muchacha estaba sentada en uno de los sofás cercanos a la puerta mientras BaekHyun preparaba café frente a la cafetera. Él simplemente se mantuvo ahí, aprovechando que estaba vacío el pasillo para que no lo descubriesen.
—Cariño, ¿te sientes mejor? —preguntó el rubio mientras se volteaba con la taza preparada y se acercaba a la chica.
—Oppa... —Ella estiró las manos de forma temblorosa, a lo que BaekHyun dejó la taza sobre la mesilla de centro y se sentó a su lado para abrazarla.
ChanYeol no supo como sentirse al verlo acariciando la cabeza de la pelinegra mientras esta lloraba contra el pecho del hombre. La expresión del sujeto pareció perdida, casi triste. En cuanto a la chica, con la gabardina puesta no pudo verla muy bien, pero andaba con ropa negra y portaba unos zapatos de charol con tacón medio que rodeaban unas medias negras de encaje que subían hasta por debajo de la tela de la prenda.
Se sintió ligeramente afectado y hasta celoso por ver al otro tan cercano a la chiquilla, pero parecía más un padre consolando a su hija y ChanYeol no supo realmente qué pensar.
—Oppa, no quiero que vuelva a pasar...
—Lo siento, cariño. —BaekHyun cerró los ojos y la abrazó con más fuerza, visiblemente dolido.
Él estuvo seguro de una sola cosa: no conocía absolutamente nada de BaekHyun. Su madre tenía razón, no se interesó por el otro para absolutamente nada, no sabía su fecha de cumpleaños ni tampoco la ubicación de su trabajo, ni siquiera sabía su edad, maldición. ¿Cómo su afán por alejarse de las relaciones serias lo mantuvo tan ignorante en torno al hombre con el que se estuvo acostando por nueve meses? Ante ello pensó que no tenía para qué insistir. Ni siquiera sabía quién era BaekHyun realmente, ¿cómo podía gustarle? Efectivamente no lo conocía, solo sabía acerca de sus metas y actitudes, como por ejemplo que tenía un afán hacia las películas infantiles y que amaba el tacto, las caricias. Sin embargo, más allá de ello no sabía nada realmente.
¿BaekHyun se sintió igual respecto a mí?, se preguntó, pero acabó dándose cuenta que fue un idiota tremendo. El contrario siempre mostró interés en él, en lo que hacía, lo que le gustaba, sus sueños, sus errores, sus manías. Hasta sabía que le gustaba ocupar la cuchara junto a los palillos para absolutamente todo y desde que lo comentó el otro siempre los puso juntos cuando le servía la comida.
—De verdad le gustaba —se encontró susurrando para sí mismo con la mirada fija en el suelo alfombrado del pasillo, demasiado impactado con el descubrimiento. Sí, otras personas se lo dijeron antes, pero no lo sintió tan vívido hasta ese momento.
BaekHyun realmente tenía interés en él. O lo tuvo.
—¿ChanYeol?
Levantó la cabeza asustado y se encontró con el ceño fruncido de BaekHyun, el cual se suavizó rápidamente al verle el rostro y pareció adoptar una postura tímida, afligida y cabizbaja, el chico se encogió frente a él y pudo notarlo de una forma tan evidente que se sorprendió.
—¡Oppa!
El más bajo claramente se sintió aludido porque se volteó para mirar a sus espaldas, donde una chica delgada y altísima sacudía la mano a lo lejos y lo saludaba. La mujer parecía ser mayor que él por un par de años y andaba con una camiseta de encaje que dejaba a la vista el ombligo junto a una falda de tubo larga, los colores de las prendas eran coloridos y tenía el pelo sujeto en una cola alta, además, era acompañaba por unos tacones. ChanYeol pestañeó aturdido cuando llegó hasta ellos, era casi tan alta como él arriba de esas cosas.
Para su sorpresa la muchacha deliberadamente lo ignoró y le plantó un beso sonoro a BaekHyun en la mejilla, manchándolo con el lápiz labial color borgoña.
—¿Oppa ya subió? —escuchó que preguntaron desde el otro lado del pasillo, donde nacía otro corredor oscuro que fue iluminado cuando sonó la voz, aparecieron entonces dos chicas junto a un chico.
—Hyung está con un cliente —dijo el joven con lo ojos grandes mientras empujaba a las chicas para volver a apagar la luz y desaparecer, dejándolo aún más confundido.
—¿Este es el cliente que pidió por mí?
Volvió la mirada hacia el frente, encontrándose con la linda sonrisa de la mujer.
—¿Cliente? —pronunció BaekHyun casi sin aire y sus miradas se encontraron, aunque el rubio rápidamente lo evitó y nervioso dio un paso hacia atrás, entrando nuevamente a la habitación y apartándose de ellos de una forma considerable—. C-Claro. Perdón. Por favor pasen.
Un brazo delgado se enganchó al suyo y fue dirigido hacia el final del pasillo, aunque ChanYeol estuvo tan perdido en sí mismo, tan asombrado, que simplemente se dejó llevar y no reparó en dónde estaba hasta que escuchó una puerta cerrarse. Se encontró en el interior de una habitación de tamaño promedio, con la cama matrimonial en el centro y las paredes pintadas de colores oscuros cercanos al púrpura.
Maldición. Estaba en un prostíbulo.
—Oppa, eres demasiado guapo...
—Disculpa —la interrumpió y tomó los brazos delgados que empezaron a rodearle el cuello. Ella al verlo elevó las cejas, esperando que continuase—. Yo no pedí ningún servicio.
—¿Entonces por qué estás en el segundo piso? —Ella pareció tranquila, quizás solo curiosa.
—Y-yo... —Nervioso miró sobre su propio hombro, encontrándose solo con la puerta cerrada—. Quería hablar con BaekHyun.
—¿BaekHyun oppa? —preguntó ella sorprendida y el rostro se le iluminó. La chica dio dos pasos hacia atrás y cruzó los brazos por sobre el pecho mientras mostraba una sonrisa entusiasta, al parecer saliendo de su papel inicial—. ¿Cómo lo conoces?
—Ehh... —Tomó aire profundamente—. Somos amigos.
—¿Amigos? —La chica sonrió aún más—. Oppa dice que no tiene amigos. Me pone feliz que... —La sonrisa ajena desapareció como si se evaporase y él se sintió sumamente extraño, especialmente al ver que la otra tensó la mandíbula—. ¿Eres ChanYeol?
Maldición. Su estupor no pudo ir a más, pero la vida siempre estaba para sorprenderlo, así que se permitió ser espectador de las reacciones de la mujer. Ella lo sujetó fuertemente por el brazo, agarrándole la muñeca de una forma brusca con sus uñas acrílicas y tiro de él luego de abrir la puerta. Pensó que lo dejaría parado en el pasillo, pero esta lo llevó por el largo corredor y no se detuvieron hasta que estuvieron por llegar al inicio de las escaleras, justo frente a la puerta que inicialmente vio.
Del interior del cuarto vio a BaekHyun detrás del escritorio, quien rápidamente se puso de pie al verlos—. ¿JiNaa?
El rubio se quedó de pie debajo del marco de la puerta, al parecer esperando una respuesta de la muchacha, quien botó el aire por sus fosas nasales como un toro. Estaba enfadadísima.
—Oppa, no es mi cliente —aseguró ella y se cruzó de brazos frente a él, todo eso sin quitarle la mirada de encima.
—¿No? —La voz de BaekHyun sonó despacio y él de inmediato se concentró en el otro, quien ya estaba con el celular en la mano mientras tecleaba efusivamente.
ChanYeol nunca vio su celular a profundidad, solo notó el fondo de pantalla que era la fotografía del atardecer y de bloqueo tenía una foto que se sacaron juntos cuando ambos despertaron con el pelo desordenado, fue más a modo chiste que otra cosa, pero BaekHyun salió precioso porque estaba desnudo y se veía realmente tierno entre sus sábanas. De igual forma, quizás jugó a alguno de sus juegos o le respondió alguna notificación a modo de favor, pero realmente nunca le revisó absolutamente nada ni tuvo mucho interés en ello. Incluso puede que en realidad el contrario no hiciese mucho. Las fotos eran pocas, la mayoría de paisajes y algunas de ellos dos, de él haciendo algo idiota o de BaekHyun siendo tierno y guapo en partes iguales. En chats tampoco había algo relevante y grupos tenía uno y era el del trabajo.
—No, linda. Aún no sube tu... chico —susurró el contrario hacia la mujer, quien le envió una pesada mirada a ChanYeol antes de suspirar.
—Bien, oppa. Esperaré en mi cuarto entonces.
La mujer les dio la espalda y caminó hacia donde salieron hace unos segundos. De reojo notó a BaekHyun acariciándose sus propios codos por sobre la camisa blanca holgada, de seguro por el frío porque la tela era delgada, de seda y con un nudo en el cuello, dándole un aspecto elegante y colonial. Tenía pantalones de vestir ajustados rodeándole las caderas y sus zapatos negros de punta. Como siempre andaba bien vestido, con ese aspecto jovial, pero serio a la vez, entre una mezcla de sutileza y ropa costosa.
—¡Hyung! —Aparentemente el rubio estaba acostumbrado a que lo llamasen para todo porque de inmediato se giró para mirar por detrás de ChanYeol, poniéndolo nervioso—. Necesitamos ayuda abajo, por favor.
—Claro. Ya voy. —El contrario tuvo amago de pasar por su lado y marcharse, pero se detuvo junto a él y lo miró al hablarle, haciendo que su corazón latiera sumamente rápido—. Debe bajar, por favor. Este espacio no es para clientes.
—Oh, claro. —Asintió aturdido y quiso comentarle algo más, pero el hombre simplemente se marchó.
Lo vio bajar las escaleras encogido, aún sujetándose su propio cuerpo y ChanYeol tuvo muchas ganas de detenerlo y abrazarlo. Sabía cómo se ponía BaekHyun con el frío, como sus labios se volvía blancos, los párpados pesados, crecía la arruga en el centro de sus cejas y el movimiento tembloroso se hacía evidente.
Teniendo en cuenta lo enfermizo que parecía ser le sorprendió que el hombre entregase su abrigo así sin más.
Le siguió el paso de cerca y vio como caminaba unos dos pasos más atrás del empleado, aparentemente escuchando acerca del problema con uno de los comensales y ChanYeol sabía perfectamente que podía hacer poco allí, pero de igual forma quiso ayudar como fuese, quiso que BaekHyun se girase a mirarlo, que lo viese y le diese la oportunidad de explicarse, de decirle que fue un poco tonto —o mucho— por tratarlo como lo hizo, ya que ese era realmente el problema, eso era lo que lo hacía sentir tan mal. Así como su madre dijo, lo usó y le generó malestar simplemente para complacerse a sí mismo y, además, lo trató mal para deshacerse de él.
Disculparse por todo ello era su prioridad. Sin embargo, ella mencionó sobre sus cambios, las cosas en la casa, los pos-it, ese cuerpo en su cama... Todo eso lo ayudó a escribir música y quería, tan solo anhelaba, mostrárselo a BaekHyun, quería escuchar su opinión como lo estuvo haciendo durante los últimos meses. No podía ir y decirle "¿crees que me gustes?". Era idiota, pero al menos quería saber su percepción. Si le gustaba al otro y si este no se fue antes por su propia cuenta fue porque —y así como dijo su madre— vio algo en él, ya sea para continuar o sentirse más valiente respecto a sus interacciones, algo lo hizo dar rienda suelta a sus emociones y ChanYeol quería saber si sus acciones influyeron en eso.
Llegaron al primer piso y ChanYeol no lo dudó, ni siquiera reparó en la gente que los miraba y simplemente se sacó su propia chaqueta para dejarla caer sobre los hombros de BaekHyun con cuidado, cubriéndolo y llamando por completo su atención. Se encontró de lleno con esos ojos preciosos que no lo miraban con ese brillo desde hace tanto y eso le dieron tantas ganas de besarlo que ni siquiera se pudo mantener ahí y optó por irse, por pasar de largo aún cuando sabía que JongDae estaba en la barra mirando en su dirección, al parecer ya más sobrio.
Se dirigió hacia el exterior del local y botó el aire con fuerza al sentir la fría brisa nocturna golpearle la piel. No hacía demasiado frío, pero tampoco era cómodo andar solo con camiseta, así que rápidamente buscó su celular para hablarle a JongDae, pero recién en ese momento se dio cuenta que fue el imbécil más grande del mundo porque su teléfono estaba en alguno de los bolsillos de la chaqueta, junto con su billetera y las llaves de su casa.
Genial, malditamente genial. Tanto que le costó hacer su salida triunfal y se encontraba en esa situación, cagado de frío fuera del local, sin nada con lo que comunicarse y con su mejor amigo borracho dentro.
No supo qué hacer y pensó sencillamente en devolverse para buscar a JongDae, pero lo vio tanta gente... No podía sacarse esa idea de la cabeza y cuando estuvo a punto de hacerlo terminó deteniéndose porque vio un auto deteniéndose frente a él. Para su sorpresa, por la ventanilla del vehículo se encontró con la inmensa sonrisa de MinSeok.
—Hola, Yeol. ¿Dae está contigo?
Quiso carcajearse. Hace unos minutos su amigo le dijo que no le contaría a su novio que lo llevó hasta allí y dudaba que MinSeok buscase al hombre a sus espaldas. De hecho, confirmó sus sospechas cuando escuchó la puerta abrirse y vio a JongDae encogerse por el aire del exterior. La sonrisa del tipo fue gigante cuando vio a su novio.
—¡Minnie! —Su amigo, melodramático como siempre, se acercó hasta la ventanilla abierta para tomar la mano del hombre—. Yeol me dejó solo, tirado como si fuese basura...
Puso los ojos en blanco y dejó de escucharlo. Tuvo intenciones de hablar, de contar lo sucedido y burlarse de su amigo, pero una voz aterciopelada detrás de él lo mandó a volar a la luna con tan solo un susurro. Bastó escuchar su nombre de entre esos labios para que todo se desvaneciese a su alrededor.
—Tu chaqueta —insistió BaekHyun mientras extendía la prenda hacia él. Sabía que su celular y billetera estaban ahí dentro, pero no quiso tomarla—. Por favor tómala. Me están esperando. —Se cruzó de brazos, reacio a agarrar la prenda y el rubio suspiró—. ChanYeol, por favor.
—¿Puedo esperarte? —preguntó en un murmuro, con el miedo mezclándose con la adrenalina.
Como se imaginó, BaekHyun se sorprendió y soltó un jadeo, aunque acabó haciendo una mueca—. Sabes que salgo de madrugada.
Miró su propio reloj de muñeca—. Son las cuatro. Tu turno acaba en una hora.
—No quiero que me esperes —soltó tajante el otro y él se sintió inmediatamente afectado por esos ojos oscuros, profundos y molestos—. Ahora toma tu chaqueta.
—Revisa el bolsillo derecho de la parte interior. —El más bajo hizo una mueca, pero acabó haciéndole caso, mostrándole entonces su celular junto a hoja de cuadernillo mal doblada—. Quédate con el papel.
El hombre resopló, pero le hizo caso, guardándose desinteresadamente el papel en el bolsillo trasero de su pantalón, al parecer haciéndole caso para que dejase de molestarlo de una vez y pudiese marcharse.
—Ahora toma tu chaqueta.
—No —insistió.
—Yeol, por Dios. No eres un niño.
Cualquiera pensaría que eso se lo dijo JongDae, quizás MinSeok, pero fue en realidad el mismo BaekHyun quien pareció olvidarse de las formalidades y el respecto hacia un desconocido y le golpeó el pecho con la prenda en mano, soltándola luego y haciendo que esta simplemente cayese al suelo. No obstante, al hombre ni siquiera le importó y luego de soltar la prenda y darle un ceño fruncido ingresó nuevamente al local.
—¿Él es BaekHyun? —preguntó MinSeok lentamente, con cuidado, sabiendo que estaba afectado. ChanYeol no le pudo responder, simplemente se quedó mirando hacia la puerta, aunque JongDae respondió con un sonido afirmativo—. Es guapísimo.
Sí, maldición. BaekHyun era una belleza sobre rutilantes zapatos de lujo, con un cuerpo completamente atractivo y una sonrisa encantadora, jovial e íntima, cercana, cosa que lo hacía tan tierno a la vez. Era malditamente inigualable y ChanYeol aun así lo desechó, por la mierda. ¿Cómo pudo ser tan imbécil?
—¿Yeol?
JongDae ya recogió su chaqueta y estaba ofreciéndosela junto a un ceño fruncido, quitando cualquier rasgo de burla para adoptar una actitud cautelosa, como si temiese asustarlo de hacerle daño y no se dio cuenta hasta ese momento que comenzó a llorar.
Era un tipo grande, ancho a pesar del poco ejercicio que hacía y alto como un poste. No era común ver a un hombre como él con la mirada perdida y el rostro entristecido. Incluso sus colegas le preguntaron si todo estaba bien y hasta sus alumnos le prepararon un día algo así como una reunión para animarlo, con música, canto y mucha comida de por medio. Se sorprendió y no dejó de estar triste, pero se permitió animarse y sonreír.
Su amigo no insistió con que se acercase a BaekHyun, probablemente porque ya su actitud era lo suficientemente deprimente como para alentarlo a hacer algo donde probablemente saldría dañado. Además, ChanYeol sabía que no podía recurrir al rubio como si se tratase de su bolsa de aire. Solo necesitaba... sentirse mejor solo porque solo iba a estar toda la vida. Solo y exclusivamente solo.
La casa oscura, los platos sucios, las cortinas cerradas. Él solo en la mesa con el plato delante, aferrado fuertemente a su cuchara y palillos como si ellos pudiesen traerle a BaekHyun de vuelta, quien antes se movía por el sitio como si danzase y fluyese sin complicaciones, al menos hasta que se encontraba con la televisión encendida y entonces se apoyaría en cualquier lado para recargar su cuerpo y quedarse atento a la pantalla.
Las camisas de seda ya no estaban en el suelo de su habitación ni sobre el teclado. Las lavó con el costoso detergente para telas delicadas que compró el otro cuando convivían, las dobló y guardó en el espacio que inconsciente se hizo de BaekHyun dentro de su propio armario, viéndose incapaz de hacer lo correcto y devolvérselas como debería ser, aún demasiado afectado por esa mirada del otro en su memoria. ChanYeol se sorprendió al darse cuenta que lo aprendió a leer tan bien, que notó el dolor por detrás de esos ojos profundos que le gritaron un "no quiero verte más".
Sin embargo, con el paso de dos semanas se sintió capaz para volver a intentarlo, aunque fue justo en ese momento que le llegó una llamada entrante de un chico que supo de inmediato que sonrió al hablar y le pidió que revisase su correo. Al entrar se encontró con decenas de fotos. YiXing le envió primero todas las imágenes que sacó durante la sección y él quiso insultarlo por tardarse tanto. Luego de eso le siguió otra carpeta con las fotos seleccionadas y retocadas. Finalmente había un audio de lo que parecía ser la entrevista que el chico les hizo y, además, un PDF, aparentemente la revista finalizada en su formato digital.
Están desde la página 34 a la 42, cuando entramos en el género a nivel de orientación sexual. Como les prometí, no están sus rostros y aviso que las imágenes están situadas en las páginas de acuerdo a su contexto, todo en un formato metafórico. Es decir, está la foto del beso cuando se habla de la opinión social, la foto donde lo sujetas por el hombro se relaciona con el patriarcado y la dominación, la foto de él abrazándote acerca de la confianza y todo eso. Supongo que ustedes podrás reparar en esos detalles al darle un vistazo.
Te envío el texto completo para que lo veas como trabajo acabado y lo compares con el resto de fotografías, ya que, como te dije, la idea es mantener homogeneidad independientemente del tipo de "hombre" que tratemos.
En las últimas hojas sale la entrevista. Lo que se puso fue seleccionado por el equipo de acuerdo al tema del artículo, así que por favor denle un vistazo a eso para que me confirmen que todo está en orden. No es mucho, ya que solo intenta ser un detalle extra, pero es información de ustedes después de todo.
Por favor revísalo junto a tu novio y me dicen qué tal. Me envían un audio o vídeo en respuesta, ya sea para decirme si están de acuerdo o si hay algún detalle que quieren cambiar. Lo hago de este modo porque me interesa saber de forma segura que ambos están de acuerdo con esto.
¡Muchas gracias, ChanYeol! Quedo atento a tu respuesta.
¡No te tardes que esto lo necesito para el lunes!
Se quedó completamente estático cuando terminó de leer el correo y de inmediato se dirigió al calendario. Era sábado por la mañana y YiXing esperaba que se armase de valor para hablarle a BaekHyun en tan solo dos días. Era loco y hasta hiriente para sí mismo, pero fue precisamente ese empujoncito lo que le faltaba para plantarse ese sábado por la noche —o más bien domingo en la madrugada— en el opulento edificio vestido más elegante que la vez pasada, solo con unos jeans y una camisa gruesa que dejó por fuera de los pantalones. No se le daba vestirse elegante y casual tan bien como a BaekHyun, pero una vez que se puso el abrigo negro encima se sintió menos ostentoso.
Una vez de pie fuera del local tomó aire profundamente y entró, dirigiéndose de inmediato a la barra, pero el rubio no estaba ahí y eso lo hizo sentirse nervioso, especialmente cuando uno de los empleados se acercó para preguntarle qué deseaba.
—¿Está BaekHyun? —preguntó con suavidad y cuidado, temeroso de que el grandulón frente a él lo mandase a volar de un solo manotazo.
—BaekHyun hyung está arriba con las chicas. ¿Desea que lo llame?
Asintió con suavidad y nuevamente fue momento de preguntarse qué hacía BaekHyun dentro de ese lugar. Claramente era el encargado, alguien que estaba laboralmente por encima de los demás, pero no tenía ni idea de qué papel tomaba en el segundo piso. Podría considerarse que las cosas estaban más o menos claras, pero no quería pensar en ello, mucho menos si eso involucraba a muchas "chicas".
—¿Qué haces aquí de nuevo?
Para sus sorpresa BaekHyun sonó increíblemente molesto al verlo, tanto así que sobresaltó ligeramente al cliente que estaba a su lado, de seguro un comensal común que no acostumbraba a toparse con esa actitud arisca del hombre. ChanYeol tampoco lo estaba, pero pudo hacerse una idea de lo molesto que se sentía con él y lo entendió completamente.
—Necesito hablar contigo.
—No tengo tiempo.
—Por favor. Es por las fotografías de YiXing.
Para su sorpresa el contrario se quedó mirándolo fijamente y pareció endurecer más su mirada—. Bien. Sígueme.
Mientras caminaba por detrás del pequeño cuerpo se preguntó si dijo algo mal, si su diálogo fue más como excusa que otra cosa y por un momento pensó que aquello era malo, pero era aún peor que BaekHyun pensase que estaba ahí simplemente por el compromiso que tenían con YiXing. Quiso encontrar una forma para hacerle saber que no era el caso, pero no supo como hacerlo sin querer abrazarlo ni llenarle la cara de besos, aunque al verlo moverse por delante de él con la camisa más ajustada de lo usual y por dentro de sus pantalones apretados se sintió un poco loco al notar la curva del trasero del otro.
—ChanYeol, maldición.
Aturdido pestañeó y subió la mirada, dándose cuenta que BaekHyun estaba frente a él mirándolo con el ceño fruncido. Ambos se encontraban en la oficina en la que se toparon hace unas semanas y la puerta ya estaba cerrada a sus espaldas, probablemente por él mismo porque siempre tuvo la costumbre de hacer pasar al más bajo primero, por lo tanto, era él quien cerraba las puertas.
—Perdón. —Sin poder evitarlo se sintió avergonzado. Ya bastante debía agradecer que el contrario lo dejase hablar con él como para que además pareciese pervertido frente al otro—. Es solo que te ves muy guapo.
El hombre no le dijo nada y solo tomó aire profundamente por la nariz antes de exhalar con fuerza—. Dime qué sucedió con YiXing.
—Me envió las fotos y la revista para revisarla. Dame tu correo para enviártelo. —Sacó su celular en espera de que el contrario le dictase los datos.
—No las quiero.
Aún con el aparato en mano miró a BaekHyun, quien se mantuvo fijo en su posición, con los brazos cruzados frente al pecho y esa actitud hosca.
—Necesito que lo veas y no puedo pasarte mi celular porque haremos una videollamada con YiXing.
—¿Una videollamada? —Asintió y tomó siento en uno de los sofás más largos. BaekHyun no tardó en darle el correo y luego se sentó a su lado—. ¿Por qué tenemos que hacer eso?
—Dijo que quería ver que ambos estuviésemos de acuerdo.
El rubio suspiró y miró su propio celular para ver el correo recién enviado. ChanYeol observó el teléfono de reojo y sin ganas de ser metiche, pero notó que el contrario cambió el fondo de pantalla donde salían ambos por una de las imágenes estándar del celular. Aquello lo desmotivó ligeramente, pero no quiso carcomerse mucho por eso, le interesaba más disfrutar de ese pequeño tiempo con el hombre.
Como ya le avisó a YiXing con anterioridad acerca de la llamada no tuvo dificultad para que el otro contestase y solo se encargó de poner el celular sobre la mesilla de centro, apoyado en el elegante florero. BaekHyun pareció algo aturdido al ver al chico a través de la llamada, quizás pensó que le estaba mintiendo.
—¡BaekHyun! —El aludido sonrió ligeramente al escuchar el grito de YiXing—. Te ves guapísimo. ¿Salieron juntos? ¿Interrumpo?
Sintió la mirada intensa del rubio a su lado y se le fue inevitable mirarlo. El otro parecía estar diciendo algo con la mirada y ChanYeol quiso besarlo cuando pudo entenderle, maldición; Le preguntaba por qué mierda no le contó a YiXing que no estaban juntos... o que al menos ya no se llevaban como antes. No obstante, no lo contó por algo y en ese momento no tuvo muchas ganas de explicarlo tampoco, así que se aprovechó de la situación y posó una mano sobre el muslo de BaekHyun como solía hacer. Eran malditamente cercanos y su mano por peso terminaba más cerca de la entrepierna del hombre que de las rodillas, incluso YiXing se burló de eso después de la entrevista. Por ende, no se contuvo de tocarlo, aunque el otro pensase que fuese para aparentar.
Para su sorpresa la mano ajena se posó sobre la suya como en un pasado siempre lo hizo, sin embargo, en ese momento el chico le enterró las uñas y él estuvo tentado a gritar y regañarlo, pero no pudo hacer mucho y solo agarró el trozo de carne, haciendo que BaekHyun se olvidase de YiXing y soltase un jadeo para mirarlo con el ceño fruncido.
—¿Ustedes desde cuándo no tienen sexo? —Aturdidos se giraron hacia el celular, recibiendo en respuesta una risa divertida—. Hasta acá huelo la tensión sexual.
Solo ahí dejó de tocar a BaekHyun, quien cruzó las piernas y se recargó sobre el sofá mientras miraba su celular, de seguro aparentando que revisaba las fotos. Él, por otra parte, se inclinó hacia adelante y apoyó los brazos sobre sus rodillas antes de entrecruzar los dedos.
—Bien... Omitiré el momento incómodo y voy con lo que nos concierne para no quitarles más tiempo. —YiXing dio una sonrisa nerviosa—. Baek, ¿qué opinas de la revista?
El aludido se inclinó hacia adelante e imitó su posición, al parecer dejando de lado el malestar que le generaba para hablar con el contrario cómodamente.
—Me gusta. No tengo ninguna queja.
—¿Y con la entrevista? —El rubio pasó el dedo sobre la pantalla para leer—. ¿Y tú, Yeol?
Él ya la revisó, así que no le costó responder—: Solo quiero que el nombre de Baek salga antes que el mío.
El rubio resopló a sus espaldas—. Está por orden alfabético, genio.
—¿Ah? —Echó el cuerpo hacia atrás y miró el celular que le enseñaba el contrario—. No me refiero a esa parte.
Tomó el aparato, olvidándose que BaekHyun ahora lo detestaba. Rápidamente se dirigió hacia donde estaba su nombre junto al otro, en la última fotografía donde salían juntos. No supo por qué, pero pusieron la imagen que supuestamente era para ellos —personal—, con BaekHyun viéndose tan atractivo frente a la cámara. Cuando la vio quiso ahorcar a YiXing, pero, siendo novio del rubio como si no, él no tenía ningún derecho de decir qué cosas el otro podía hacer públicas y qué no, además, como se veía solamente su espalda y hasta se notaba más fuerte de lo que era, realmente no le molestó. Sin embargo, pensó que BaekHyun reclamaría y, como supuso, lo hizo.
—¿Por qué sale esa foto?
—Ehh... Eso...
—¿Y tú por qué no te quejaste? —le protestó el rubio y ChanYeol quiso lloriquear porque precisamente no lo hizo al pensar que de ser así le molestaría—. ¿Siquiera tienes respeto por mí?
—BaekHyun... —Le dolió, mierda. Lo que dijo el otro le dolió muchísimo—. Es tu cuerpo, tú decides qué hacer con él. Yo no tengo por qué meterme.
—Pero estuviste conmigo, maldición. Cuídame un poco.
—No te estoy faltando el respeto. Es tu decisión y no lo consideré inapropiado. Solo sale mi espalda y tu boca.
Contuvo el aire y notó que el contrario apretó los dientes. Era la primera vez que discutían, ni siquiera cuando lo echó de su casa lo hicieron y por primera vez desde que estaba con él se sintió afectado, al descubierto y tuvo miedo de ponerse a llorar ahí mismo, así que miró hacia otro lado y suspiró, pero acabó recargando la espalda con pesadez contra el sofá, apoyando finalmente la cabeza sobre el respaldo antes de llevarse el brazo hasta los ojos para cubrírselos.
En ese momento reparó en el pesar del otro y se preguntó si BaekHyun sintió aquello de las fotos como si él estuviese publicando imágenes íntimas de ambos.
—Maldición —susurró para sí mismo y respiró a profundidad para verse más enfadado que triste, aunque de lo primero no sentía nada.
—ChanYeol tiene razón. —Se sorprendió al escuchar al hombre a su lado—. No es nada realmente.
—¿Entonces podemos dejarlo?
—Sí. —Apartó el brazo de sus ojos y aún sin cambiar la posición de su cabeza observó a BaekHyun, notando que este lo miró de reojo—. Solo quita nuestros nombres de la parte inferior. Es la única foto que los tiene.
—Es la única foto que dejamos más completa, por eso pensamos en ese detalle. Pero tienes razón, está completamente de más.
—Gracias.
Quitó el brazo de su rostro, pero siguió mirando hacia el techo porque las lágrimas ya no peligraban en salir, pero se sentía igual de mierda que antes.
—Lo siento —susurró sin cambiar de posición y tomó aire profundamente en un intento de estabilizarse y volver a mirar a los otros dos, pero no alcanzó a alzarse cuando sintió algo contra la mejilla. BaekHyun cambió la videollamada por una llamada sin más y apegó el teléfono contra su oreja para que hablase con YiXing.
—Hombre, ¿discutiste con BaekHyun? Tienes cara de que se te murió el perrito que estuviste cuidando por los últimos siete años.
Suspiró—. Pasó algo así. Luego hablamos.
—Está bien. No discutan y mucha energía positiva para ambos. Saludos.
Una vez que la llamada se cortó de forma definitiva suspiró y enderezó la cabeza para bloquear su celular y dejarlo de forma desinteresada sobre la mesilla de centro. No supo si eso fue bueno o no porque al segundo llegó una notificación de mail, específicamente del colegio donde trabajaba informándole sobre el plan de estudio para el próximo semestre, pero lo relevante no fue eso, sino la fotografía que funcionaba de protector de pantalla. Era BaekHyun y sonreía hacia la cámara, tenía una sudadera inmensa que era suya y se colocó la capucha, por lo que se veía pequeñísimo entre tanta ropa. Además, estaba sentado en el centro de su cama, con su roja guitarra eléctrica Gyrock* de origen francés, originalísima. No la sacó de la caja ni cuando la fue a buscar al correo, pero aun así el hombre estaba con ella en su cama, abrazándola y sonriendo hacia la cámara a petición de ChanYeol porque en ese momento se le vino a la cabeza que tenía las dos cosa que más apreciaba juntas.
Se sintió aún más horrible y por primera vez se puso en los pies de BaekHyun, se preguntó cómo se sintió el otro cuando le dijo que no quería verlo más, que era un entrometido por preguntar por su madre. Por preguntar por ella, maldición. Eso era lo peor, el chico no se metió a su cuenta del banco ni le revisó la caja fuerte, solo le preguntó si podía contactarse con su madre para saber qué puta pastilla darle, ¿era para una mierdilla? Sí, pero no lo hizo con mala intención mientras que él estuvo consciente del daño que podía causar en el otro y aún así lo hizo.
—¿Está todo bien? —Pasaron solo unos segundos en los que no habló, donde solo se quedó mirando un punto perdido en la habitación, pero BaekHyun pareció considerarlo suficiente porque le habló directamente, con voz suave y aterciopelada junto a unas cejas fruncidas en preocupación.
Cuando se encontró con los ojos del contrario este suspiró profundamente y de forma titubeante golpeó suavemente su espalda, consolándolo, y ChanYeol no se dio cuenta hasta ese momento que estaba llorando. El rubio abultó las mejillas y miró hacia otro lado mientras continuaba con el toque, claramente incómodo, forzándose a sí mismo por darle esa muestra de consuelo aún después de todo lo roto que debería estar sintiéndose.
Sin poner ni querer contenerse pasó los brazos por sobre los hombros ajenos y lo apegó a su pecho, oliendo de inmediato su cabello y el sollozo se le escapó con tanta intensidad que sintió a BaekHyun entumecerse entre sus brazos.
—Lo siento —susurró casi sin aire y el otro se mantuvo callado, por lo que él continuó—: Te extraño tanto.
—ChanYeol... —El más bajo puso las manos sobre su pecho y lo hizo retroceder. Cuando se encontró con su mirada le dio una sonrisa incómoda—. No nos hagamos esto, ¿sí? Lo digo por el poema también. —Se confundió momentáneamente, pero cuando entendió no pudo evitar sentirse inmensamente feliz. BaekHyun leyó la canción que escribió para él en el trozo de papel arrugado que sacó de su chaqueta—. Ahora tienes novio... o novia. —El rubio le dio una sonrisa incómoda—. Debes respetar eso.
Incluso le sonrió maldición, le sonrió, y ChanYeol no supo cómo pudo llegar a ser tan malo con alguien. Nunca quiso hacerle daño a nadie, pero en un intento de defenderse a sí mismo terminó hiriendo tanto a otro que lo consideró increíble. No obstante, BaekHyun era definitivamente mil veces más fuerte que él porque seguía sonriéndole a pesar de parecer cansado y al límite.
—Me tengo que ir. Puedes quedarte aquí hasta cuando te sientas mejor.
El hombre se puso de pie y él rápidamente lo imitó, sin saber qué hacer para que el otro continuase a su lado.
—¿Podemos vernos en otra ocasión? —Su voz sonó de ultratumba, pero eso no sorprendió al rubio, quien pareció más acostumbrado a su voz que él mismo.
—Lo siento, pero no creo que sea bueno que volvamos a vernos.
—Por favor.
—No, ChanYeol. Por favor no vengas más si es para buscarme.
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*Gyrock: Guitarra eléctrica exclusiva de origen francés creada por la marca Wild Customs. Posee la particularidad de funcionar con un mecanismo que ofrece la variabilidad manual de pastillas, lo que amplía la gama de sonidos en tan solo una guitarra. Tiene un costo comercial aproximado de $16.000,00
https://youtu.be/dvxF14Xyk7M
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Lamento mucho la falta tardanza. No pude actualizar ayer porque no tenía el computador y con el celular perdía las cursivas y los espacios entre párrafos, así que preferí esperar. De igual forma, aquí está el capítulo. Espero que fuese de su agrado. 🙈
Aviso que estoy corrigiendo mis historias, por si de repente desaparece alguna. 🤣
Muchas gracias por leer, votar y comentar. 💕
Saludos y besos, Ary. ♥️
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