11. Revelación
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A la distancia veía como su hermosa empleada se despedía en la entrada del sanatorio en donde su prometido por el momento residía, personal del lugar ya lo esperaban al moreno en la entrada. Se despidieron con un beso, beso que Inuyasha agradeció no poder verlo debido a la distancia aunque sabía que esos dos se despidieron de esa manera que el empezaba a celar.
Apoyado contra el coche de su azabache la vio acercarse a él, hasta este momento no la había podido apreciar pero llevaba un ligero vestido veraniego con su coleta alta enseñando su cuello y su escote, sus piernas como siempre sin ninguna tela cubriéndolas, esta vez su estatura era más baja ya que no se encontraba usando sus habituales sandalias con tacones, sino que unas cómodas zapatillas blancas.
No importaba lo que Kagome usara, siempre se veía hermosa con lo que se pusiera de vestimenta.
— Sé que tiene demasiadas preguntas, cosa que no debería porque mi vida no le debería de importar — dijo Kagome al llegar hata él.
— Pero me importa y lo sabes.
— Y no sé porque señor Taisho — apoyo su cuerpo en el carro, al lado de Inuyasha observando la entrada del sanatorio, Bankotsu ya había desaparecido.
— ¿Es verdad?
— ¿Sobre Bankotsu? — Inuyasha confirmo asintiendo — Sí, estamos comprometidos.
— ¿Me utilizaste?
— Como usted a mí.
— Tú sabes perfectamente que entre mi esposa y yo no pasa nada.
— Con Bankotsu es igual, él no vive conmigo él vive aquí... aquí pasa sus días — murmuro Kagome melancólica, sintió como el brazo de su jefe rodeaba su cintura y la pegaba a su cuerpo.
— Sé que no debes...
— Sí, no debo.
— Pero lo necesito, te lo dije, no eres solo mi amante...
En la comodidad del apartamento de Kagome y en la privacidad de sus cuatro paredes, Inuyasha la acorraló contra la puerta y la empezó a besar con ansias, rápidamente pero profundo, todos esos días de su ausencia le hizo mucha falta. Kagome correspondió de la misma manera levantando una pierna y enroscarla con un lado de la cadera de su jefe, Inuyasha la sostuvo mientras se pagaba más a ella.
Necesitaba hacerla suya de inmediato, después de su sección de sexo hablarían con más tranquilidad.
°°°
— Podemos pedir alguna pizza o...puedo hervir estos ramen instan...
— Los Ramen, los ramen... — se apresuró Inuyasha a responder haciendo reír a la azabache — Pero déjamelo a mí, yo lo preparó — Inuyasha dejo su lugar de estar sentado frente a la mesada de la cocina para acercarse a la azabache.
Kagome le dejo todo a la mano para que utilice y se alejó de la hornalla tomando ahora ella el lugar de observadora.
— Mientras hago esto, tú puedes...ya sabes — dijo Inuyasha señalándola.
— ¿Qué cosa? — Kagome bromeó risueña.
— Ya sabes, empezar a hablar.
— Ah... — sonrió Kagome mirando un punto fijo en la mesada ¿Por dónde empezaba? — Por dónde podré empezar... — murmuro pensativa, lo hacía apropósito para desesperar a su inesperado invitado.
— Desde el principio, pero de alguna manera quiero que llegues al tema "Bankotsu" — respondió Inuyasha al haberla escuchado, de espaldas a ella empezó a abrir los dos paquetes de ramen al ver el agua hervir.
— Bien...sin mentiras — Kagome suspiro y antes de empezar se estiro graciosamente — Yo no soy Kagome Higurashi.
— ¿Ah no? — despreocupado soltó Inuyasha atento a s deber de hacer la cena.
— Yo soy Kagome Higurashi Muso...
— ¡Mierda! — masculló Inuyasha después de haberla escuchado, había dejado caer bruscamente los fideos al agua caliente salpicándole unas gotas en la mano.
— ¿Qué paso? ¿Te quemaste? — Kagome intento acercarse pero Inuyasha la detuvo.
— Estoy bien, estoy bien...tú, solo sigue — sonrió apenas mientras desaparecía esas pocas gotas en su mano para seguir preparando la cena.
— ¿Enserio estás bien?
— Qué sí, tú sigue — Inuyasha solo esperaba que el apellido de su chica fuera una coincidencia y que realmente su padre no fuera....
— No sé sí le suena, pero mi padre es Naraku Muso.
Sí, él.
Naraku Muso lo conocía perfectamente gracias a su padre y a las revistas mundiales empresariales. Ese hombre ambicioso al igual que su progenitor eran rivales entre el círculo empresarial, su enemistad llevaba años. Él, junto con su hermano mayor creía que había algo más que esa rivalidad en lo laboral, pero su padre ni su madre hablaban de más.
Naraku Muso era el padre de la mujer que él gustaba con locura, esto no podía estar mejor de lo que ya era.
— Seguramente lo conoce, hay una gran enemistad la laboral con nuestros padres.
— Vaya, que detalle y que desgracia — respondió mientras apagaba la hornalla y llevaba la olla con el ramen ya listo al centro de la mesada, encima de una tabla redonda de madera, Kagome fue por dos tazones, cubiertos y un par de palillos de madera sin usar - Déjame hacer esta pregunta, solo es para estar seguro.
— Dime — dijo antes de comer.
— ¿Trabajas en la empresa con el propósito de... sabotearnos? — precavido pregunto con lentitud.
— ¡Por supuesto que no! — exclamo después de tragar y verlo con molestia.
— No me mires así, es solo algo que se me cruzo por la cabeza.
— Algo descabellado — Kagome dejo de comer debido a la molestia que el peli plata le género — ¡Mi padre ni siquiera sabe que trabajo!
— Disculpa, enserio...solo sigue y come — fingiendo ser obligada empezó a comer nuevamente pero sin hacer desaparecer su ceño fruncido.
— Entonces, ya le dije mi "verdadera" identidad — dijo con la boca llena Kagome, Inuyasha también degustaba del ramen instantáneo con huevo revuelto en el caldo — Realizo algunos servicios comunitarios que no son de importancia al volver del trabajo.
— Sí eso ya lo sé.
— ¿Cómo qué ya lo sabe?
— Nada, nada, sigue.
— Eh, no sé qué más decirle...
— ¿Bankotsu? — Inuyasha enarco una ceja irónica.
— Cierto — rio nerviosa - ¿¿Con Bankotsu nos conocemos desde niños y él también es hijo del empresario Onigumo Banryu...
— Por eso se me hacía conocido su apellido — comentó Inuyasha también con la boca llena, algo que de apoco se le pegaba gracias a la hermosa azabache.
— Nuestros padres son muy buenos amigos y nos comprometieron desde niños...
— ¿Un matrimonio arreglado? — Kagome asintió — Te están obligando.
— No me obligan a nada, Bankotsu y yo nos casaremos ambos estando de acuerdo — Inuyasha blanqueo los ojos fastidiado.
— ¿Te casas con él por su condición? ¿Sientes algún tipo de culpabilidad que te lleva a casarte con él?
— Su condición no tiene nada que ver, hicimos una promesa y la cumpliremos...
— ¡Esto es absurdo Kagome! — exclamo desconforme y más molesto que cuando vio a la azabache ser besada por alguien más que no fuera él — ¡No te puedes casar!
— ¿Y por qué no?
— Porque yo...
— ¡Usted nada, usted está casado!
— ¡Sabes cuál es mi situación!
— Usted no puede opinar sobre mis relaciones siendo un hombre casado... no se le ocurra cambiar mis planes, porque no lo logrará — molesta se puso de pie marchándose de la habitación, resonando sus pies al caminar.
— ¡No me dijiste que tiene tu "Prometido"! — debido a la furia grito en tono sarcástico, casi como un niño.
— ¡Tiene Cáncer de hueso!
Efectivamente, era un estúpido.
°°°
Segunda actualización mis queridos ♡
Espero les haya gustado
¡Nos leemos en la siguiente actualización!
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