Capitulo 5

Afortunadamente, lo único que habían conseguido por llegar tarde al salón de clase fue una advertencia.

Nada que no se pueda hacer falsificando firmas.
Una costumbre que sacaron cada uno de niños para evitar futuros regaños.

Probablemente es una mala maña, pero ahora es irremediable, para ellos dos y los demás de la chamusca.

Como George,
El es tan buen amigo de Philip igual que Richard, solo que su amistad inició desde que Lafayette, junto a su marido Hércules visitan a su padre.

Y por si se lo preguntan...
Él se llama George Washington de Lafayette.

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.
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Fue insistencia de Gilbert, dejenlo ser.

Pero no nos desviemos del tema.

Ya cuando tomaron asiento estos y se volvió a retomar el tema, el pecoso sintió como sí la presión se le hubiera bajado, se sostuvo fuertemente en el escritorio.

Necesitaba tomar las medicinas, la fecha se estaba acercando y curiosamente se debilita mucho cuando esta cerca de este.

Cerca de su celo.

Maldito celo.

Eso, y sin contar de que encontrar a su pareja destinada lo estaba arruinando poco a poco. No puede perder la compostura justo ahora.

Busco las pastillas que detenían los efectos secundarios de su celo, las que ocultaban su aroma y unas cuantas vitaminas.

Tomo 3 de cada una, más vale prevenir que lamentar pensó.

Después de tomar la medicina recibió una nota, no le importó mucho quien se la había dado.

Se dedicó a leer ese pequeño pedazo de papel que le habían dado.

"Xque no compartes la droga?"

Ya sabia quien le había enviado eso, volteo a ver a su dirección y amablemente le saco el dedo del medio en respuesta de eso escondiéndose a los ojos del profesor.

Ambos rieron.

Philip se llevaba muy bien con Frances-Eleanor.
Pero aveces tenia la delicadeza de un martillo.

Y eso era lo que le gustaba de ella.

Ella es la mejor omega que ha conocido; por el hecho de que es simplemente única.

y esto, es el pluscuamperfecto.

Sonó el timbre para cambio de periodo.

Haciendo empezar rápidamente el descontrol en la clase y haciendo que unos cuantos se pararan de sus asientos.

El poeta recién había sacado un pequeño cuaderno en donde tenia todos sus poemas apuntados, y obviamente nadie nunca ha podido agarrar ese cuaderno

Con tan solo empezar a escribir se había adentrado a su propio mundo, el cual es casi imposible de sacarlo si no es gritándole o zarandearlo.

Sin embargo ninguna de esas dos opciones eran recomendables para los demás.

Solo que una persona no lo sabía.
Lo cual atrajo las miradas de algunos de la clase, las miradas de esas personas que osaron interrumpirlo cuando tenia ese cuaderno en sus manos.

Algunos sentían lastima por la nueva, recién llegada e iba a conocer al omega más aterrador (y atractivo) de todo el colegio.

Phip, ¿que haces?.

Se quedaron en silencio, esperando la reacción del pecoso, pues siempre era distinta; pero traumante para los demás

La recién llegada, al ver que este no le escuchó prefirió volverlo a intentar.

Mismo resultado, llevándola a mover a Philip de su lugar un poco.

Nadie tuvo el valor de advertirle.

— ¿eh? -volteo a ver quien osaba molestarlo ahora. Dios, más le vale que sea importante, sin embargo, al ver el rostro de Theo, su expresión se suavizó. — Nada verdaderamente, solo escribo cosas.

— ¿nuevo cuaderno? - pregunto confundida Theo, ya que recuerda que su cuaderno para su poesía es completamente distinto a este.

— hace una semana termine el anterior, así que sí. - hizo una pequeña pausa para dirigir su atención a su cuaderno y por si alguien planeaba quitárselo. — es nuevo.

— ¿puedo ver que tienes allí?. - la curiosidad la mantenía concentrada en esto, mientras sentía unas cuantas miradas encima suyo por alguna extraña razón.

— seguro, toma. - el omega le entrego con una completa naturalidad su cuaderno.

Sorprendiendo a los demás que han sufrido su talento para humillar.

Solo Richard había llegado a tener permiso de leer ese cuaderno, y orgullosamente presumía de ello.

Sin embargo no contó de que la nueva fuera una vieja amiga del pecas.

Tan solo un día y la nueva empezó a resaltar.

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Ya habían pasado unas horas de clases aburridas, pero afortunadamente ya faltaba poco para que la campana sonara para que todos salieran despavoridos de ese establecimiento.

Hasta recordar que siguen teniendo clases el siguiente día.

Ahora tenían una clase de computación y dicho salón estaba lejos.

Ahora el omega se encontraba bromeando con su grupo de amigos.
Todo normal y en paz.

Hasta que de la nada todo se oscureció para el omega.

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George Washington de Lafayette: alfa.

Frances-Eleanor: omega.

Att. Jairi

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