3: Un viejo enemigo, un nuevo rival


JAY'S POV

Para cuando llegamos al muelle con el alcalde, William y otros dos policías más, el sol ya había salido por el horizonte, mostrando una hermosa vista del océano que se extendía frente a nosotros.

—Bien, ¿están listos?— preguntó Lloyd con emoción sosteniendo el cristal del reino.

—¿Listos?— repitió Cole —No puedo creer que durante todo este tiempo no nos hayas dicho que estaba vivo.

—Hey, el alcalde me obligó— dijo señalando al alcalde Greg —. Además, ustedes estaban muy mal. El doctor me prohibió hablarles de...

—Sí, sí, descuida— decía Kai intentando no vomitar —Yo agradezco que nos lo hayas guardado, gracias.

—¡Chicos!— William llegó corriendo a nuestro lado con un montón de papeles desordenados entre los brazos —Chicos, estaba analizando más a detalle las imágenes de la leyenda que robaron. ¡No van a creer esto! Con estos jeroglíficos, y la leyenda de los ocho hermanos, es muy probable que...

—¡Después!— exclamé para callarlo —Después. ¿Sí Willy? Después.

—Muy bien, comencemos con esto.

Lloyd extendió el cristal hacia el agua, donde instantáneamente apareció un portal azul hacia otro mundo.

—Uhm, recuerden que al terminar de usarlo deben regresarlo a la seguridad del gobierno— nos recordó el alcalde.

—¡El último es Ninja podrido!— grita Cole y se lanza al portal.

Zane se lanza seguido de él.

—Uhm...yo aún estoy un poco vomitón— dice Kai nervioso —tal vez debería...¡Ahh!

—¡Vamos ya!— exclamó Lloyd sujetando a Kai de los hombros y lanzándose junto a él al portal.

—Hijo, tal vez deberías ir— dijo el alcalde a William —. Ellos necesitan de tu información.

—Oh...yo...en realidad...— Will se asomó un poco al portal. Se puso nervioso —Yo estudio la historia, no formo parte de ella, así que...

—¡Sí, sí, Willy! ¡Ya salta!— le dije empujándolo al portal, y seguido de él salté yo.

Después de tres segundos de oscuridad, al fin caí sobre la roca dura y oscura del inframundo. Al levantar la vista, pude ver que habíamos caído en una roca flotante un poco alejada del castillo de los esqueletos.

Sip, todo estaba tal y como lo recordaba.

—Oh, Willy, viniste— dijo Cole ayudándole a recoger una de sus hojas de información.

—Sí, eh— William tomó la hoja que Cole le daba y la acomodó con las demás —Mi padre quiere que conviva más con la gente.

—Bueno, pues hace bien.— dice Cole volteando a ver el lugar —Uff, Lloyd, ¿dónde dices que está?

—Está...uhm...

—¡Ninjas! ¡Son ustedes!— exclamó una voz ronca pero aguda detrás de nosotros —¿Qué los trae por aquí?

Al darnos la vuelta, nos encontramos con Kruncha y Nuckal.

—Venimos a tener una conversación rápida con él— dice Lloyd.

—Oh, claro. Sigannos— dice Kruncha.

Todos (aunque un poco dudosos) los seguimos hasta un pequeño elevador de madera a un lado del castillo de los esqueletos. Por un momento creí que se rompería cuando todos entramos de forma apretada, pero en vez de eso comenzó a bajar lentamente mientras sonaba como crujía la madera bajo nuestros pies.

—Esta cosa sí es segura, ¿verdad?— preguntó Kai angustiado.

—¡Por supuesto!— exclamó Nuckal desde el otro extremo —¡Sólo ha habido quince muertes desde que está en servicio!

Kruncha y Nuckal se largaron a reír, mientras que todos los demás se les quedaron viendo con pánico.

Entonces, yo también comencé a reírme.

—¡Jajaja YA ENTENDÍ!— grité entre risas.

Todos me miraban como si estuviera loco.

—¡Jajajaja! ¿No entienden? ¡Muertes!— dije riendo —¡Porque ellos ya están muertos! Jajajaja ¿no?

—Amm...William, ¿qué fue lo que nos ibas a mostrar de tu investigación?— preguntó Lloyd cambiando de tema.

—¡Oh, sí!— William rebuscó entre sus hojas y sacó una con una imagen impresa —Estaba comparando los símbolos de ésta con la otra, y he comprobado que este círculo de aquí se refiere al...

—¡Ya llegamos!— anunció Nuckal seguido de aterrizar con una sacudida.

La isla flotante en la que habíamos aterrizado no era tan grande como me lo esperaba, y cabe decir que (al parecer) era la que se encontraba más abajo de todo el inframundo.

Buen lugar para una prisión.

Sólo había una cosa en toda la isla flotante que no la calificaba como desierta: un pequeño cubículo de piedra en el centro con una reja de metal como puerta. Aunque también había fuera de la celda un banquito y mesita de madera con un elote completo encima.

—Perdonen— se disculpó Kruncha avanzando hacia el cubículo —, aún no terminaba con mi desayuno cuando Nuckal me dijo que había visitas.

Todos nos dirigimos hacia el cubículo a paso moderado. Queríamos terminar con esto de una vez, pero tampoco queríamos verlo él. Por nunca de los nuncas, queríamos volverlo a ver.

Pero...aquí estábamos.

—¡Bien ninjas!— exclamó Nuckal poniéndose frente a la reja —¡Aquí está Oliver!— dijo apartandose para que pudiéramos ver.

Sentí como si una fría corriente me recorriera la espalda, y de repente me quedé inmóvil.

—K-kruncha...— comenzó a decir Lloyd titubeando del miedo —él...él no está ahí.

¡ÉL NO ESTABA AHÍ! Dentro del cubículo, sólo había en el centro una silla de madera con pinzas para sujetar las manos y los pies...¡vacía!

Nuckal ahogó un grito.

—¡No puede ser! ¡El prisionero escapó! —gritó y comenzó y correr en círculos.

—¡¿Otra vez?!— exclamó Kruncha furioso.

—¡Espera, espera, espera!— dijo Cole extrañado —¿Cómo que otra vez?

—¡Sí, otra vez!— dijo Kruncha como si fuera lo obvio —El niño se ha estado escapando de cinco a diez veces al día desde que está aquí. ¿Por?

—¡Wow, wow, wow, wow, wow...WOW! ¿Niño?— diijo  alguien con la boca llena a nuestras espaldas —Disculpa huesitos, pero yo he vivido por mucho más tiempo que tú.

Nos dimos la vuelta rápidamente, y (sentado en el banquito) encontramos a Oliver (versión humana) comiéndose el elote de Kruncha.

—¡Atrapenlo!— ordenó Lloyd.

Instintivamente, los cinco nos lanzamos sombre Oliver y volcamos tanto la mesa como el banquito.

—¡Lo tengo! ¡Lo tengo!— dije jalando una extremidad.

—¡Jay! ¡Ese es mi pie!— se quejó Cole debajo de todos.

—¿A dónde fue?— preguntó Lloyd confuso sin dirigirse a nadie en particular.

—¡Ahí está!— dice Zane señalando la celda.

Y, evidentemente, Oliver se encontraba adentro acostado sobre la silla con los pies en un descansa brazos y la cabeza en el otro, comiéndose tranquilamente el elote.

—Vaya, qué agresivos— dijo sonriente terminándose el elote —, creo que prefiero quedarme aquí.

—¡Oye! ¡Ese era mi desayuno!— se quejó Kruncha sujetando la reja.

—Bien dicho— dice Oliver apuntándolo con el hueso del elote —tu desayuno, tu basura— y se lo arrojó a la cara.

—¡Hey! ¡Ya verás cuando te ponga las manos encima!

—¡Calma!— Lloyd apartó a Kruncha de las rejas —Nosotros nos encargamos ahora, ¿bien?

—Hmmm...ven, vamos Nuckal— dijo alejándose del cubículo con su compañero —Dejemos que los profesionales hagan los suyo.

Todos nos acercamos más a las rejas para poder ser presentes de toda la conversación a detalle.

—Bien, ¿vas a hablar o no?— pregunté fulminándolo con la mirada.

—¿Qué quieres que te cuente?— preguntó Oliver sonriendo —¿La vez que casi hago que éste te mate...— apuntó a Cole —ó la vez en la que estabas solo, sin ninguna compañía o esperanza...atado a una superficie plana siendo torturado mientras todos tus amigos te velaban en el altar?

Los ojos comenzaron a arderme, recordando todas esas escenas de dolor y sufrimiento...odio. Odio, creciendo cada vez más y más en mi interior. Quería aplastarlo, tomarlo del cuello, y bailar sobre su cabeza degollada.

—Grrr...¡ERES UN PEDAZO DE...

—¡Suficiente!— Lloyd me empujó hacia atrás —Nosotros no venimos a pelear, venimos a obtener respuestas.

—¿Qué pasa, Lloyd Garmadon?— preguntó el chico de la celda sin dejar de usar su tono tan odioso —¿Un problema de matemática difícil de resolver?

—Basta de juegos, Oliver— dijo Lloyd en el tono más serio que se puede —Es sobre el Fangbatium. ¿Qué sabes sobre él?

Oliver se levantó de la silla y caminó hacia nosotros con expresión divertida.

—Todo lo que necesito— susurró —¿Y por qué de repente tanto interés en un artefacto que ya ni siquiera está aquí, eh?

—Un demonio— intervino Cole —. Robó una leyenda relacionada con algo de ocho hermanos y un...un...líquidito brillante que dejó el Fangbatium.

Oliver lanzó una carcajada.

—A eso que ustedes llaman "líquidito brillante"...— volvió a reír —es en realidad polvo de estrella multidimensional.

—¡Esperen un momento!— intervine y volteé a ver a los otros —¿Cómo sabemos que él no robó los restos del Fangbatium y la leyenda?

—Es cierto— concordó Kai —. Kruncha dice que se escapa muchas veces al día, ¿no? ¿Cómo sabemos que no tiene lo restos ahí guardados?

Oliver adoptó una expresión recelosa, como si lo hubiéramos ofendido.

—¿Creen que una celda inútil puede retenerme? Pues ya tienen esa respuesta. Pero sólo serían tontos si creyeran que puedo salir del inframundo. Yo no robé nada. Y no voy a dejar que un impostor manche mi nombre.

—¿Más de lo que ya está? —pregunté divertido— Porque dejame recordarte todas las cosas que robaste hace un año.

—Mandar a secuaces a robar por mí no es lo mismo que ser un ladrón —Oliver rodó los ojos—, inútil.

—Espera— Zane intervino —¿A qué te refieres con un "impostor"? ¿Dices que ese demonio que robó en el museo en realidad no es...

—¿Y tú qué crees?— lo interrumpió Oliver —¡Por supuesto que no! Ningún demonio original podría vivir en un mundo mortal sin tener una forma humana como yo. Hace demasiado sol y necesitan robar energía de una fuente maligna.

—Entonces, ¿quién es el ladrón? —preguntó Cole— Porque sí que tenía forma de demonio.

—Pues no era un demonio real. Tal vez sólo de medio tiempo— Oliver sonrió y se volvió a sentar en la silla —Hmm...¿qué era lo que decían que se robó?— preguntó con interés.

—Tú sabes quién es, ¿no es cierto?— lo acusó Lloyd ignorando su pregunta.

—¡Por supuesto que sí!— exclamó sonriente saltando de la silla —Y ustedes también lo sabrían si pusieran a trabajar ese cerebro de Bromplus que tienen.

—¿Cerebro de...qué cosa?— pregunté confundido.

Oliver giró los ojos.

—Oh, claro. ¡Olvidé que hablo con mortales!

—¿Zane?— Lloyd volteó a ver al rubio de su derecha.

Zane sólo observaba a Oliver con recelo.

—Se refiere a Dylan— declaró después de cinco segundos.

—¡¿Qué?!— exclamamos todos de sorpresa.

—¡Vaya!— exclamó Oliver sorprendido —¿Qué les parece? Resulta que uno de ustedes sí puede pensar.

—¿Y por qué Dylan puede ser mitad demonio?— pregunté.

—¿Te retrasas tanto? Si mal lo recuerdo, Dylan fue la única persona a la que le extraí la mitad de su mortalidad para alimentarme a mí mismo. A consecuencia de esto, él se convirtió en demonio; pero...cuando éste —señaló a Lloyd —me quitó mi poder, Dylan tanto como los otros perdieron la fortuna de quedarse como demonios para siempre. Pero él fue el único medio mortal que quedó.

—Osea que Dylan robó los restos del Fangbatium y la leyenda, ¿y eso en qué nos ayuda?— preguntó Cole.

—¿Se puede saber qué leyenda robó? —preguntó Oliver con un poco de irritación.

—Es esta —William le pasó una hoja impresa por la reja —No sabemos qué tiene que ver con el polvo de estrella multidimensional.

Oliver tomó la hoja y la analizó con suficiente detalle. Sonrió.

—Me imagino que deben conocer la leyenda de los ocho hermanos, ¿no es así? —preguntó con sarcasmo.

—Sí, la conocemos— dijo Lloyd —¿qué tiene que ver?

Oliver soltó otra carcajada.

—¡Lo tiene que ver todo! ¿Tienes ahí el cristal del reino, no? Muy afortunado. No me sorprendería que mientras hablamos Dylan intente robarlo.

—¡Dinos qué tiene que ver el Fangbatium con esto!— le exigió Lloyd perdiendo la paciencia.

—¿Y qué gano yo a cambio?— preguntó volviéndose a sentar con mirada divertida.

—¡Más elotes!— exclamé.

—Tu libertad.— dijo Lloyd.

—¡NO!— exclamamos todos al mismo tiempo y nos apartamos con Lloyd de la celda.

—Lloyd, ¿estás loco?— preguntó Kai.

—¿Si recuerdas que estamos hablando de Oliver, verdad?— preguntó Cole.

—Es demasiado peligroso— opinó Zane.

—¿Te recuerdo que intentó matarnos a todos y conquistar Ninjago?— pregunté.

—¡Hey, hey! Calmense. Oliver ya no tiene Fangbatium, Candidatos ni tiempo— dice Lloyd —Además...necesitamos la información que tenga para darnos.

Todos volteamos hacia atrás, donde William estaba frente a la celda con expresión temerosa mientras Oliver lo miraba divertido pegado a las rejas.

—Muy bien Oliver, te ganarás tu libertad.— dice Lloyd acercándose.

—¿Mi libertad?— dice Oliver interesado —Sí, creo que eso me gusta.

—Pero sólo si nos ayudas a vencer a Dylan, y debes decirnos todo lo que sepas.

—¡Por supuesto! ¿Qué no confías en mí?— preguntó Oliver sacando la mano por la reja.

Lloyd lo pensó un poco, pero al final, le estrechó la mano.




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