27: En Bandeja de Plata
JANNET'S POV
La barra verde terminó su recorrido en el centro de la pantalla, la configuración del sistema operativo de la fortaleza estaba 100% completada, y ahora al fin podíamos restablecer la conexión directa con los demás.
-Probando, estamos nuevamente en línea. ¿Pueden escucharnos? Cambio -dice Zane al micrófono.
Ni siquiera se escuchó interferencia o algo por el estilo, simplemente no había nadie quien nos escuchara.
Me volví hacia Zane.
-¿Sabes? Se lo están tomando muy a juego. Deberían estar atentos al radio en caso de que cualquier...
-¡Agh! ¡Ya era hora! -exclamó la voz de Jay con irritación -¿Saben cuánto llevo esperando? ¡Estoy hasta sudando!
-¿Su...sudando? -repetí extrañada.
-¡Sí! -gritó -¡El ducto es caluroso!
-También es un lugar de alta repercusión, Jay -dice Zane. Casi como si lo hubiera regañado.
-Perdón, es sólo que estoy muy aburrido...
-¿Sabes por qué no contestan los demás? -pregunté.
-¿No? Yo me acabo de contactar sólo para decirles que sigo adentro de un tubo y los estoy esperando, gracias.
-Pues no esperes más. Voy enseguida a dar progresión al plan. -Le dice Zane antes de voltear a verme. -Jannet, acciona el mensaje filtrado. Iré con Jay.
-Pero... -la puerta de la sala se cerró detrás del nindroide antes de que pudiera decir algo. -Uh, ok. -Regresé al teclado de la computadora -Tendré que subir el mensaje de alerta al sistema, supongo.
LLOYD'S POV
-Te encontraré. Y te mataré.
Antes de que pudiera considerar procesarlo, Kai salió de la línea.
Me quedé helado, con el woki toki aún pegado a la mejilla y parado a la mitad del pasillo. Mi estómago se retorció por dentro.
Entré en pánico, Dylan debía haber descubierto el plan, sabe que estoy aquí y le ordenó a Kai aniquilarme.
Y Kai tenía razón, él no podía detenerse. Su programación no se lo permitía, era un lazo pegado al cuello que no lo dejaría moverse por su cuenta hasta que Dylan lo soltara.
Y al menos había tenido la consideración de avisarme.
Respiré hondo, y tratando de calmarme puse el woki toki frente a mí.
Aún había interferencia, me pregunto si...
Una ráfaga morada cortó el aire entre mí y mi woki toki. El artefacto se desprendió de mis manos, pero no me había dolido tanto como me espantó ver ése disparo de precisión pasar tan cerca de mi rostro.
Ahogué un grito al mismo tiempo que el aparato fuera de funcionamiento se hizo añicos en el suelo. Con el corazón a tope, me di la vuelta, sólo para encontrar al soldado sin casco del otro lado del pasillo, apuntándome al pecho.
-T-te-e...dije...que corrieras.
Kai tenía el rostro bañado en sudor, el casco que debió haberse quitado después de comunicarse conmigo le había arruinado su peinado, dejándolo alborotado y con unas buenas ganas de una cita en el salón de belleza. La expresión de Kai era suficiente advertencia de que en éste momento luchaba para que sus dedos temblorosos no apretarán el gatillo.
Di un paso hacia atrás, habría esperado que me disparara, pero totalmente al revés, dio un grito de guerra y comenzó a dar rápidas zancadas hacia mí.
No dudé en darme la vuelta y correr.
Pero el único camino era hacia el almacén, hacia el trono. Y no tuve opción.
JAY'S POV
Tres golpes en la rejilla me causaron un sobre salto, sabía que nunca lograría escapar a tiempo, pero quien quiera que hubiera descubierto mi escondite, se iba a ver con una ola de rayos que desearía haber caído junto con Ninjago.
La rejilla se abrió de golpe, y antes de lanzar el mundo de dolor eléctrico, me topé con el rostro de Zane.
-Jay, es hora de salir. Vamos -me insistió desde afuera.
-Sí, sí, ya voy -dije mientras mi amigo me sacaba afuera. Una vez de pie, tuve el lujo de estirar mis brazos -¿Por qué tanta tardanza, eh? ¿Nadie te descubrió?
Zane negó con la cabeza, al tiempo en que señalaba fuera del pasillo hacia la estancia principal de la fortaleza. Me quedé boquiabierto al ver cientos (si no es que miles) de soldados y otro personales corriendo hacia la plataforma de despegue, pero al parecer no todos iban con buenas ganas.
-¿Qué está pasando? -pregunté.
-Jannet envió un mensaje a todos los soldados de que debían iniciar retirada al siguiente reino de ataque, y por una bocina anunció a los demás trabajadores que evacuaran por una fuga de químicos en el sistema de ventilación -me explicó alegremente.
Me alarmé y llevé mis manos a mi cabeza.
-¡Ay no! ¡¿Ya estaré contaminado?!
-No Jay -me bajó una mano y por instinto bajé la otra -Sólo era para sacar a la gente.
-Oh, ohhhhhh... -lo entendí todo -Jeje, bien. ¿Y ahora qué?
Zane mostró su mano, el puño envuelto en un aire blanco con destellos de hielo.
-Cerraremos todos los caminos a la sala del trono. No queremos a nadie dentro de la fortaleza.
-No, claro que no. No mientras vamos a atacar a su Emperador...-dije nervioso.
Sabía que ir al ataque seguía en breve. ¡No tenía ni tiempo de pensar antes de que vayamos a enfrentarlo! Sólo espero que todo esté listo.
Una alarma en el techo nos sorprendió a los dos.
"A TODO EL PERSONAL DE LA FORTALEZA, DEBEN EVACUAR EL LUGAR INMEDIATAMENTE. ÓRDENES DEL EMPERADOR"
El altavoz se apagó, y aunque la carrera por salir sufrieran un disturbio en el pasillo principal, existían unos que otros comandantes que se negaban a abandonar la fortaleza.
A ellos era a los que debíamos sacar.
-¡No pienso irme! -gritó el comandante gritón (la redundancia), intentando inculcar a otros en su criterio -¡Esto debe ser un truco! ¡Iré a hablar con el Emperador personalmente!
-¡NO! -exclamé -¡No debemos dejar que vaya con él! -grité al tiempo en que salía corriendo.
-¡Espera! ¡JAY!
Pero ya era tarde, ya estaba surcando a toda mi velocidad por el pasillo, disculpándome con cada persona y soldado con quien chocaba en sentido contrario. Poco a poco la gente se fue acabando hasta que llegué con el comandante gritón. Tan pronto como pude, me interpuse en su camino.
-¡Espera! -le bloqueé el paso -¿No quieres hablar conmigo de por qué esto podría o no ser un truco? Y si lo fuera, ¿de quién sería? ¿No quieres hablar de eso en una nave camino a otro reino o algo así?
El rostro del comandante pasó de la sorpresa al enojo.
-¡TÚ!
-¿Qué?
El comandante me sujetó fuertemente del brazo y mi llevó cerca del suelo.
-¡Tú fuiste el ingeniero que escapó junto a ése hombre de metal absurdo! -me gritó en la cara.
-Ah, ahhh....Hola, jeje -sonreí nervioso, por su expresión podría morderme -Eres tú, oh. ¡Qué buena puntería tienes! (Aunque no nos hayas dado a ninguno, claro).
-¡ARGH! -me torció el brazo, no pude evitar soltar un chillido -¡Desearía que tu amiguito de metal absurdo estuviera aquí para hacerlo lo mismo que te haré a ti!
-¿Hablas de éste hombre de metal? -la voz de Zane sonó detrás del grandulón.
-¿Eh? -El comandante se giró, sólo para recibir un puñetazo metálico de mi compañero.
Pude soltarme del agarre cuando el hombre cayó al suelo refunfuñando. Me sobé la piel.
-Au, mis bellitos -me volteé al nindroide -Gracias Zane.
-Sería un placer hacerlo otra vez -contesta él.
El comandante gritón gruñó envuelto en furia y comenzó a levantarse.
-Bueno, creo que tendrás tu oportunidad -le dije.
El grandote se levantó, desfundando el arma.
Zane y yo nos pusimos en posición, en cuestión de segundos un estallido de disparos, hielo, y rayos eléctricos se apoderaron del aire.
JANNET'S POV
Un golpe en el tiempo me hizo caer de rodillas frente al escritorio. Me llevé las manos al corazón, mi cuerpo perdía energía, mis pulmones no funcionaban, y de repente sentí todo a mi al rededor demasiado frío, como si hubiera dejado de sentir.
Mi garganta trató de hacer bocanadas de aire, muy difícilmente podía respirar. El aire era pesado, la cabeza me daba vueltas, y de uno a otro segundo, sentí como si mi alma estuviera vacía. Como si ya nada tuviera sentido.
Me puse de pie, cuando pude respirar sentía que ya no servía de nada. Pero yo sólo pensaba en una cosa.
Cerré la laptop y la puse bajo mi axila, mi trabajo ya había terminado aquí.
Iría a la sala del trono, y encontraría a Cole.
KAI'S POV
Aún me encontraba en el corredor de la escalera, justo a la mitad del almacén. Atento a la mira de mi pistola, buscaba alguna señal de Lloyd por cualquier lado: Una sombra, una pisada, lo que sea. Busqué tanto en las bigas de arriba como entre la parte inferior del almacén, pero desde aquí no veía nada.
Si él tuviera el arma, yo sería el blanco perfecto, pero como yo la tengo y él no, lo único que me restaba era esperar a que hiciera cualquier movimiento que lo delatara.
Vamos Lloyd, ¿dónde estás?
-¡Sal, sal de donde quiera que estés! -lo llamé -¡Llooooyd!
Tenía que salir, si él no me mataba lo haría yo, y eso no iba a ser bueno.
-¡LLOYD! -grité, enojado.
Un movimiento del lado derecho del almacén llamó mi atención: unos metros más abajo, junto a la compuerta de escape, acababan de apilar un montón de cajas de madera, desde el tamaño de un cajón hasta el de maquinaria para una fabrica. Un ojo verde se estaba asomando por la orilla de la caja.
-¡Ajá! -apunté el arma y comencé a disparar repetidamente, imaginando que mi pistola era una increíble ametralladora.
Esto no era justo, pistola contra puño era imposible, o al menos, un combate no muy duradero. Si Lloyd no se acercaba, le iba a ganar.
-¡Sal de ahí y pelea!
Pedazos de madera salieron desprendidos por el aire, cada disparo era otra mercancía estropeada, y por nada detuve la línea de fuego a través de las cajas recopiladas hasta que con un giro vi a Lloyd salir de la esquina contraria.
Apunté a mi blanco, pero todos los tiros fueron dejados atrás con un centímetro de distancia por el ninja verde. Lloyd subió a zancadas por la montaña de cajas, en un segundo lo tenía justo debajo de mí y al otro había dado una acrobacia hasta quedarme de frente sobre el pasillo de la escalera.
Sin emocionarme le disparé, pero él se agachó antes, y desde su sentadilla soltó la patada hacia arriba que sacó volando a mi arma por los aires.
Comencé a pelear, admito que le daba con todo lo que tenía, pero el niño se reusaba a lastimarse y se limitó a esquivar todos mis golpes. Así nunca me iba a ganar. Tenía que hacer que se enojara.
Encendí mi puño en llamas, tomé impulso, le apunté en el centro de la cara, y fallé.
Lloyd se sujetó del barandal y se había dado ésa vuelta completa tan rápido que ni tuve tiempo de detenerme y me tropecé con mis propios pies. Lloyd me miró desde el otro lado del barandal, un pie en la orilla del puente, una mano sujetada al barandal.
Mi mirada de venganza fue suficiente para que soltara el barandal y saltara hasta la parte baja del almacén. En cuanto me puse de pie, salté fuera corredor de la escalera y con una marometa aterricé en el suelo más abajo.
Esto no iba a funcionar, si Lloyd no creía que en verdad quería matarlo, nunca se defendería lo suficiente como para derrotarme. Tenía que hacer que se le quitara la piedad.
Lo perseguí hasta llegar detrás de las cajas apiladas, traté de golpearlo dos veces, él por lo menos los bloqueó. Molesto di un salto en el aire sobre él, aterricé a sus espaldas, y antes de que pudiera voltear lo pateé hasta que cayó sobre la compuerta cerrada en el suelo.
Lloyd se levantó con dificultad, en sus ojos podía ver que estaba acabando con su paciencia.
LLOYD'S POV
-Y decían que el ninja verde era un contrincante difícil de tratar -dijo Kai en tono perverso.
Me puse de pie.
-Kai, sé que no puedes detener esto, pero no quiero lastimarte.
-¿Yo? ¿Detener esto? -rió, encendió su puño -No hay nada que disfrute más en el mundo...
Corrió hacía mí, en el último momento formé una esfera de poder indecente y lo golpeé con ella en el pecho, su llama se apagó al mismo tiempo que salió rebotado contra la pared contraria del almacén, en un armario lleno de tubos de metal que se le cayeron encima después de aterrizar en el suelo.
Kai gruñó y comenzó a levantarse, no pude evitar la huida nuevamente. Pero apenas había vuelto a subir a la plataforma que llevaba a las escaleras, Kai aterrizó de la nada en mi paso con una varilla de metal en cada mano. De imprevisto me dio una patada que me sacó volando fuera de la plataforma, del otro lado del almacén, donde aterricé sobre una biga de acero suspendida a la misma altura que el corredor para las escaleras.
Kai aterrizó en la biga, progresivamente comenzó a girar las varas de metal en el vértice entre sus dedos pulgares e índices.
Me acomodé en posición. Iba a recibir una buena paliza con ésas cosas.
-¡Jaj! -exclamó Kai y me arrojó una de las varillas, la cual atrapé en el aire -Sabía que eras un miedoso...
Sujeté la varilla firmemente, la mano derecha al igual que él.
Me miró, y sonrió, como si ya supiera lo que iba a pasar.
Las varillas chocaron arriba, abajo, formando varias equis en el aire antes de que alcanzara a bloquear un golpe recto contra mi cabeza. Empujé su varilla y ataqué al pecho, él bloqueó con facilidad usando su arma al frente, pero con una nueva energía desvío mi varilla y girando el brazo 180° grados me golpeó en la pierna.
El metal contra mi carne rugió a través de mis nervios como si fuera una cadena, Kai llevó el tubo hacia atrás, enseguida para regresarlo en forma horizontal contra mi esternón.
Caí metros más atrás sobre la biga, gracias al Primer Maestro no había soltado la varilla y pude retener el golpe nuevo de Kai cuando intentó descargar el tubo metálico.
-¿Qué nunca te enseñé a usar la espada? -se burló.
Mis manos comenzaron a dolerme, yo comencé a gruñir del esfuerzo que me costaba no permitir que su vara me alcanzara.
Pensé mucho más rápido que él; aflojé la fuerza en mi brazo, y cuando Kai se me venía encima por la perdida de equilibrio, estiré mi pierna izquierda y lo pateé lo más duro que pude en el estómago.
Kai cayó de espaldas contra la biga, sin siquiera soltar el tubo, se puso de pie en un salto.
Me levanté.
Seis metros entre nosotros.
Ambos fulminándonos con las miras.
Kai posicionó los pies lentamente, sin dejar de observarme, de la misma forma, sujetó lo que simulaba el mango del tubo con ambas manos y las posicionó a la altura de su cabeza.
Giré el tubo entre mis manos; dos, tres, y hasta cuatro círculos formé hasta que sostuve mi "espada" de la misma forma que él.
Y el viento se cortó.
Las varillas cortaron el aire, lo que había comenzado por un duelo de lesiones se convirtió en una demostración de fuerza.
Yo empujaba, mis piernas haciendo contra peso mientras cada fibra de mis músculos trataba de ganar terreno contra mi oponente. Las varillas se movieron de atrás, hacia adelante, ninguno podía ganarle a su adversario.
-¿Sabes? -dijo gruñendo -Esto...me recuerda la vez que enfrenté a tu padre en el pasado.
Empujé con todas mis fuerzas.
-¡No metas a mi padre en esto!
Un destello de duda y perdón apareció en los ojos de Kai, pero sólo duro un segundo antes de que su expresión cambiara a la odiosa.
-¿Por qué? ¿Te entristece no poder volver al pasado? -dijo. Sentí mis mejillas arder de la rabia. -¡¿Te entristece que tu padre no esté aquí para protegerte?!
-¡Grr! ¡Para!
-¡¿O ES QUE AL PEQUEÑO NINJA VERDE, SU PADRE NUNCA LO ENSEÑÓ A PELEAR SOLO?!
-¡CÁLLATE!
Golpeé la varilla metálica de Kai hacia la izquierda, aprovechando mi regreso para golpearlo en la cabeza de izquierda a derecha. Kai cayó aturdido contra la biga, el tubo resonó metros más abajo en el piso.
Me acerqué a él, mi "espada" apuntando hacia su garganta.
-Ríndete -le ordené con determinación.
Kai apoyó los codos a sus espaldas, y sorprendentemente, con una mirada nada fulminante, con cero odio, cero pasión, cien por ciento neutral y relajada, dijo:
-No puedo. Tengo órdenes. -Kai se puso en pie de un salto, sus manos se encendieron en llamas. -Y pienso cumplirlas.
Bajé mi espalda a un ángulo de cero grados, ambas bolas de fuego surcaron el aire gran cerca de mi rostro que casi me quemo la piel. Al regresar mi espalda, Kai ya tenía otras dos llamas en cada mano; sabía que no podía continuar así, tenía que acercarme a él y atacarlo.
Era hora de atacar el poder con poder.
Kai lanzó tres llamas consecutivas, pero en vez de retroceder, flexioné mis rodillas y di un salto mortal hacia adelante, una marometa, todo mi cuerpo de cabeza, las llamas pasaban a centímetros de mis extremidades mientras avanzaba, hasta que llegué a estar tan pero tan cerca de Kai, que en vez de volver a girar me agache de lado, generé una esfera verde a un costado, y como si hubiera sido un arma oculta, la estrellé en él con todas mis fuerzas.
La fuerza del impacto lo sacó desprendido a unos metros por el aire, dio un giro y aterrizó con una pierna extendida y las manos frente a su rodilla sobre la biga. Kai levantó el rostro, si no supiera que es imposible, hubiera creído que sus pupilas habían sido remplazadas por fuego.
Kai se levantó y casi al mismo tiempo extendió sus brazos hacia abajo cuando de sus manos comenzaron a brotar llamas. Se elevó en el aire, y usando su poder como si fueran propulsores, cambió el rumbo en picada y accionó toda la potencia.
Corrí hacia el frente, sabía que iba a caer sobre mí. Di un salto, mis dos manos con una esfera de energía al rededor de ellas, levanté una esfera cuando estuve cerca de Kai, él lanzó una bola de fuego y nuestros poderes chocaron en el aire.
La explosión nos sacó volando a los dos. Caímos a una no muy larga distancia, sobre la plataforma metálica con barandal amarillo que llevaba por las escaleras hacia la sala del trono.
Kai estaba en mi camino. Y fue el primero en levantarse y caminar hacia mí mientras trataba de recuperarme de la caída.
Ya estaba muy adolorido, si planeaba enfrentar a Dylan, ya no podría hacerlo.
-¿Eso era todo lo que tenías para ofrecer?
-No hagas esto. -Comencé a levantarme, tenía la voz ronca.
Kai frunció el ceño.
-¿No puedes pegar más duro? -Apreté los puños, Kai bajó el tono de su voz -Demuestra que te mereces ser el ninja verde...
Kai juntó ambas manos a su costado izquierdo y generó una inmensa masa de fuego, mis manos a mis costados hicieron su propio campo de energía.
Corrimos el uno hacia el otro, pero conociendo las intenciones del otro, ambos poderes elementales se apagaron al mismo tiempo y nos derrumbámos al suelo, comenzando a girar entre golpes.
Kai me acestó un golpe clave, y pude ver mi fin marcado cuando me levantó del cuello de la camisa, y con una tremenda cara de enojo comenzó a gritarme.
-¡¿POR QUÉ NO GOLPEAS MÁS DURO?! -Me agitó -Eres una lástima de ojos verdes...
Por la que fuera la razón aquello me molestó.
En el momento justo y sin que él se lo esperara, agaché mi cuerpo safándome del agarre, me levanté junto con mi rodilla flexionada que le dio en el estómago y le sacó el aire, mi tobillo derecho giró y mi puño se estampó en la mejilla de Kai tan duro que lo derribé en el suelo.
Con sólo la mano izquierda, generé una esfera de energía.
Podría matarlo.
-No voy a hacer esto.
Con Kai aún en el suelo, giró la cabeza.
-Pues deberías.
Kai se para en un acto, me da un puñetazo con la izquierda, un golpe de abajo hacia arriba en la barbilla con la derecha y termina con empujarme en el pecho haciéndome chocar contra la barandilla amarilla, con la cual fue tanta la fuerza que mis piernas se elevaron, mi espalda giro sobre el metal y terminé colgado de la plataforma con dos manos.
Kai se acercó desde el otro lado de la barandilla, tenía el ceño fruncido.
-No te lo mereces -me pisó una mano con un pie.
-¡Ah! -chillé, mi mano cayó a un costado.
-La caída te hará bien, después de todo, lo que me preocupa son tus amigos. ¿Los dejarás solos, verdad? Solos contra el Emperador. Porque tú nunca vas a llegar hasta allá.
Kai levantó su otro pie para terminar con la única mano que me sostenía. Lo que pensé fue espontáneo, y ni siquiera pensé en consecuencias cuando lo realicé. Levanté mi otra mano y con ambas me sujeté del tobillo de Kai, como ya tenía medio pie fuera de la plataforma perdió el equilibrio mientras jalaba su pie hacia abajo. La frente de Kai chocó contra el barandal, su cuerpo cayó jalado por mí de la plataforma hasta que lo solté al tiempo adecuado para usar su impulso y volverme a sujetar de la plataforma.
El golpe de Kai con el barandal había sido terrible, y su aterrizaje contra una caja de madera que despedazó por completo me dejó en claro que ni de chiste seguiría consciente.
Tomé fuerza desde mis brazos, y terminé por subir mi cuerpo a la plataforma por debajo del barandal.
Tomé aire, y corrí escaleras arriba.
Los peldaños se acabaron frente a una puerta metálica, no me tomé ni el tiempo de pensar y la abrí.
Sentí el peor golpe en el estómago cuando me encontré en la sala del trono, con nadie más que...
-Señor, el ninja verde ha llegado -advirtió un mayordomo desde una orilla.
El Emperador se giró en su asiento, a verme.
-Lo sé. Pero dime, ¿por qué aún no estás en una bandeja de plata?
Un punto en el ruido me hizo girar hacia atrás.
Kai, dos dagas, y su brillo rompiendo el aire hacia mis ojos.
¡HOLA MIS BEBÉS NINJAGERS! :3
DOS SEMANAS SIN USTEDES, LOS EXTRAÑABA D'X
Es que éste viernes fue la Feria de la Ciencia en mi escuela y me absorbió completamente </3 al fin los 9 meses de sufrimiento acabaron, pero hasta ahora pude continuar con el capitulo </3
Espero que les haya gustado :'3 muchas gracias a todos por seguir la historia hasta éste punto, prometo que en el siguiente capitulo vienen con antorchas a quemar mi casa ♥ Los amo de aquí a Ninjago y de regreso, y traigan pañuelos! ♥
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