18: Ser Fuerte
KAI'S POV
El dolor entró como una torrente a mi cabeza, mentiría si dijera que uno de mis dientes no se astilló cuando la mandíbula se cerró tras el golpe brutal. Caí de espaldas, los codos apoyados en el suelo, intentando no perder la poca conciencia que me quedaba.
Mi cabeza daba vueltas, trague un poco de sangre y no podía asegurar que toda proviniera de arriba; para mí, todo era sangre y putrefacción.
Otro golpe, mis brazos perdieron equilibrio y mi cuerpo cayó rendido al suelo; mi nuca golpeó el cemento, y era tarde, la confusión y el sueño no me permitían más entender los gritos que me lanzaban.
-¡LA MATASTE! ¡MATASTE A NUESTRA HERMANA MAYOR! -gritó el chico enfurecido, estampando nuevamente el bate contra mi casco.
-¡Meil, detente! ¡El resto podría llegar en cualquier momento! -gritó otro mucho menor en la parte de atrás, un rubio sucio que hace mucho tiempo no veía.
El hermano mayor, el castaño, paró de darme con el bate, se agachó, y me quitó el casco de un fuerte jalón que me dolió hasta las orejas.
El cambio de aire me hizo sentir todo el sudor estampado contra mi cara y cabello, en una terrible combinación de sangre que arruinaba por completo mi corte. No necesitaba pensarlo, sabía que me veía horrible.
-Ya nos vio -arrojó el casco contra el suelo, el cristal se quebró. Era el tercero este mes -si dejamos que viva, vendrán por nosotros.
-¿En serio quieres ser como ellos? -preguntó el inocente, muy preocupado.
-Tengo que hacerlo, Zack -giró el bate entre sus manos -él mató a Melanie. No voy a dejar que se libre de su pecado.
Melanie. No recordaba aquel nombre, no recordaba aquel rostro...¿tan monstruoso era que no recordaba el nombre de mis víctimas? Sí.
En mi interior, una gran parte de mí deseó que el chico mayor acabara de una vez conmigo. Que acabara con todo esto. Ya estaba cansado. Sólo quería ser libre, nada más.
El chico alzó el bate sobre su cabeza, me preparé para recibir el golpe, pero lo que pasó fue completamente lo contrario a lo que me esperaba.
Se escucharon disparos, dos miembros de mi escuadrón rebatían contra el chico, Meil fue rápido en esquivarlos, pero el ingenuo se había distraído mucho poniendo a prueba sus reflejos.
Mi mano se movió inconscientemente a mi cintura, desenfunde el arma, con la poca fuerza que tenía apunté, y con la modalidad puesta en la casilla negra con una calavera pintada, disparé.
Se hizo el silencio.
El chico castaño abrió los ojos como platos, tuvo la oportunidad de hacer un último gesto de miedo, antes de que el bate azotara contra el suelo y su cuerpo cayera tal cadáver.
-¡¡NOOOOO!! -estalló el pequeño en llanto, corrió hacia su hermano, pero dos brazos enormes lo sujetaron y retuvieron.
El otro miembro de mi escuadrón se acercó rápidamente, primero revisó mi cabeza antes de subir un brazo sobre sus hombros para ayudar a levantarme.
Aún así, tuve fuerzas para gritarles, y habría tenido las suficientes para golpearlos si no me estuviera desangrando de la cabeza.
-¡¿Dónde aprendieron a disparar, inútiles?! -grité furioso -¡No le dieron ni una sola vez!
-Lo siento General, no volverá a pasar -se disculpó el que me ayudaba a caminar.
-Por supuesto que no, porque te reubicare por incompetente.
-Señor, ¿qué hacemos con el niño? -preguntó el otro soldado, reteniendo al lloricón llamado Zack en el suelo.
Lo miré. Tenía ojos verdes, brillantes, que contrastaban perfecto con su rubia cabellera.
En estos casos, el programa me daba a elegir dos diferentes opciones, y sabiendo que ser encerrado en una celda, y ejecutado de la forma más cruel posible frente al Emperador era la peor de todas, tuve que dar la orden a mis hombres con la única resistencia que aún tenía:
-Mátenlo.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
-
¡Auch! -la esponja mojada ardió sobre mis cortadas.
-Agh, deja de moverte -la enfermera volvió a restregarme la frente.
-No es sencillo cuando una loca no te atiende como debería -dije con molesto sarcasmo.
-¿Disculpa? -arqueó una ceja -No es mi culpa que el Poderoso Emperador Dylan no quiera que te veas con el enfermero a bordo más experimentado.
Bufé y me crucé de brazos -Sí, lo sé, él suele hacer eso.
-No deberías hablar de él con tan falta de respeto joven -me regañó.
-¿Por qué? ¿Papá Emperador me va a castigar?
-¡Ah! -exclamó indignada, arrojandome la esponja a la cara -No me meteré en problemas por tu culpa, a ver cómo te limpias tú solo -salió del consultorio dando un fuerte golpe en la puerta.
-¡Está bien! ¡Ni quería! ¡Agh! -grité furioso y tomé la esponja, ésta señora estaba loca.
Dejé la mesa amoblada y me dirigí al baño del consultorio. No, no se hagan esas ideas de que todo era blanco y azul, porque toda la fortaleza estaba inmersa en tonos negros, grisáceos, y las partes más lindas con detalles rojos. Y no, esta no era una parte linda.
Una vez encendida la bombilla, el sucio espejo sobre el lavabo reflejó un rostro mucho más sucio, golpeado y descuidado.
Mi rostro entero tenía manchas de mugre por todos lados, pequeños raspones aquí y allá, todos y cada uno empapado por el sudor que emanaba mi propio cuerpo. Y sangre, había tres líneas de sangre que bajaban desde la cima de mi cuero cabelludo hasta la nariz, ahí es donde había recibido los golpes con el bate, donde la terrible enfermera había tenido que cocer una cicatriz de 8 puntadas. Menos mal no había sido en la cara.
Sin embargo, dejando de lado la suerte que corrí por no ganarme una rajada en pleno rostro, mi cabello estaba sucio, mugroso, lleno de sangre, sudor, y había perdido casi totalmente su forma gloriosa.
Ése casco. Ése maldito casco.
"♪Tin♪El Poderoso y Glorioso Emperador Dylan le ha premiado con un refresco en su próxima ración de comida por celebración de su asesinato número 300." -sonó la vocecita robotica desde el nuevo casco que me habían entregado, estaba sobre la mesa.
Trescientos.
Qué mentira.
Trescientos treinta y cinco.
He asesinado trescientos treinta y cinco personas en mi vida. Era gracioso, pensar cómo reaccionaría mi otro yo de hace siete años, cuando había tirado un edificio completo el día de Navidad. Seguro me volvería loco.
Trescientas personas en ocho meses. Y me habían dado un refresco.
Puse atención nuevamente en mi reflejo, recargando las manos sobre el lavabo.
Ahí estaba, el chico que alguna vez fue un héroe, esclavizado para ser un asesino a sangre fría. Y lo habían logrado. Era un asqueroso asesino, un maldito pecador que nunca pudo detener a sus dedos de jalar un estúpido gatillo. La sangre de cientos manchaba mi cara...manchaba mi cuerpo...
Mis ojos eran la única cosa que nunca había cambiado, siempre tan...castaños. Mis ojos, lo único tanto en mi aspecto como espíritu que había sobrevivido a este gran desastre, a esta gran ruina multidimensional. Era todo lo que tenía, todo lo que me recordaba...que aún...aún era una persona, aún...aún puedo recordar como era todo antes.
Antes de que Lloyd muriera.
Antes de que me convirtiera en un maldito asesino.
Sentí un tic en los ojos, conocía esa sensación de querer soltar lágrimas, pero no dejé que mis ojos tuvieran ese lujo. Nunca lo he dejado.
Mi estómago se revolvió, imaginé charcos de sangre de todos los que habían perdido la vida en mis manos, y me giré a vomitar al inodoro.
COLE'S POV
Mantuve la vista fija en su espalda mientras los dos soldados la llevaban arrastrando hasta el área de las celdas. Así fue, y no me moví de ahí hasta que la había perdido de vista, y ya me hubiese asegurado de que el Emperador no iba a volver.
Aproveché mi momento sin programación y salí de la fila disparado hacia el pasillo, había dejado atrás a mi escuadrón, y ahora corría el riesgo de que cualquiera que me viera me metiera en un aprieto.
Pero tenía que hacer esto.
El juicio había terminado muy mal, completamente a lo contrario de como creí que acabaría.
Dylan la había sentenciado a muerte, dijo que sus momentos de gloria ya eran cosa del pasado, y que ya ni siquiera la quería comandando o dentro de un escuadrón.
Ni siquiera el interrogatorio para información fue suficiente, Dylan quería saber quién o qué había estado haciendo portales en uno y otro reino antes de que nuestro ejército llegara, lo que les permitía a los habitantes evacuar hacia un lugar que hasta el momento era desconocido. Ella había escapado por uno de esos portales cuando toda la ciudad se cayó a pedazos, la habíamos encontrado en el reino de la Creación, pero realmente ella no sabía nada de dónde salían esos portales.
Y ahora era tarde, Dylan se había hartado y ni haciendo todo a mi alcancé logré que el Emperador cambiara de opinión. Iban a matarla.
Llegué hasta el área de los dormitorios, varios soldados uniformados me miraban al pasar, pero no me importó y seguí corriendo hasta llegar a la habitación que me había aprendido de memoria. Sin embargo, cuando toqué, nadie contestó.
Estaba a punto de gritar su nombre cuando un soldado con el número 94 en su casco me pasó al lado, lo tomé del hombro y lo giré hacia mí.
-Tú, ¿dónde está tu general? -pregunté.
-Señor -el soldado me saludó con respeto, luego vaciló -Ah, lo siento, señor. Pero nuestro general tuvo un accidente en nuestra última misión.
-¿A qué te refieres? -me preocupé.
-Él...ah, fue bateado por un civil rebelde, señor. Lo último que supe es que estaba bien y en la enfermería, pero eso fue hace horas.
¿Bateado por un civil?
-Mucha gracias, descansa, soldado -me despedí y agarré a correr por el pasillo nuevamente.
Me quité el casco, el sudor me estaba molestando demasiado. No aguantaba la frustración.
Primero a ella la capturan, y después a él le dan a batazos.
¿Qué más faltaba? ¿Un grupo de rebeldes robando una nave?
KAI'S POV
Dejé mi casco nuevo a un lado mientras me sentaba sobre el borde de la plataforma, dejé que mis pies quedaran colgando sólo porque sentía que corría más peligro de caer.
Me encontraba en uno de los costados exteriores de la fortaleza, ese espacio arrinconado y vacío al que alcanzaba llegar la plataforma de aterrizaje. Creo que por aquí tiraban la basura, pero qué sé yo, era un espacio sin renglas, en el que podía estar cuando quisiera, sin seguir un orden, y no tenía que usar ese estúpido casco.
Siempre venía aquí para relajarme y pensar.
Se produjo un chasquido chistoso al momento en que abrí la lata, el gas de la Coca-Cola salió, e instantáneamente la refrescante bebida fue a caer a mi boca.
Se sentía bien, todo ese químico y azúcar cayendo por tu garganta. La sensación era la misma que cuando en un día caluroso encuentras una lata de éstas en una hielera bien fría.
-¡Soy YO! ¡LLOYD GARMADON! -el niño extraño saltó sobre el borde de la fuente -¡Y les exijo todos los dulces del lugar! ¡O abstenganse!
-Tranquilo saltamontes, no estás listo ni para mi dedo pequeño.
El refresco dejó de bajar por mi garganta, lo que bien me permitió dar una larga exhalación.
-Distraeré su atención para que tu llegues a la cima -desplegué mi espada elemental, el brillo del fuego contra la malvada oscuridad.
-¡No, no! ¡Podemos hacerlo juntos!
-No. Sólo hay un Ninja Verde, esta es tu lucha.
Cerré los ojos al tiempo en que la boquilla de la lata volvió a tocar mis labios.
-Tranquilo enano, yo te cuidaré a partir de ahora.
Lloyd había despertado.
Corrí hasta su cama y lo abrace. Parece que algunas lágrimas habían escurrido por mis ojos.
Estaba tan feliz,por un momento creí haberlo perdido,pero él esta aquí,ahora. Estaba bien. Mi hermanito estaba bien.
Mi mandíbula se tensó, la lata tronó bajo mis dedos.
Ya no podía continuar bebiendo.
El golpe de energía fue intenso, el poder rojizo de Dylan devoró al de Lloyd en segundos. Incluso yo, en ese momento, sabía que sería imposible bloquear ese ataque.
-¡LLOYD! ¡NOOO!
Pero fue muy tarde, y la luz me cegó.
-¡ARRODÍLLENSE ANTE MÍ NINJAS! -Dylan reía a carcajadas.
Las carcajadas continuaban y continuaban, mis huesos no me obedecían, mi fuego se estaba apagando, inhalación tras inhalación sentía que lo perdía, que perdía al ninja verde. Lloyd, todos sus recuerdos, pasaban como flashes frente a mis ojos, desde que llegó hasta que se fue, desde que dejó de ser un enano para convertirse en un héroe.
Mi garganta hizo un sonido extraño, como si por un momento me hubiera atragantado. Dejé caer la lata y me llevé los nudillos a los ojos, asegurándome de que mis ojos resistieran un poco más. Tenía que ser fuerte.
-Era...para protegerlo.
Me puse en pie y solté un gruñido. Mi alborote el cabello con las manos en un intento de desahogarme, pero lo único que había conseguido fue una punzada de dolor al sentir mi dedo abrir la cortada. Era un inútil.
-¡GH-H! ¡AH! -entré un frustración, y juro que me arranqué cabello sin querer.
Me llevé las palmas a la frente, caminé hacia atrás hasta que mi espalda topó con la pared de la fortaleza y me deslice hasta el suelo.
Inhalaba, exhalaba. Inhalaba, exhalaba. Toda la frustración que no había dejado salir en meses me iba a hacer estallar. Pero tenía que hacerlo, tenía que ser fuerte, tampoco dejar que la ira me controlara, Lloyd estaría decepcionado si me viera derrumbándome.
Suspiré, y bajé mis manos.
Volví a encontrar la lata de refresco a la altura de mi pie, el líquido había quedado esparcido por el suelo, pero aún así la tomé y me puse de pie. Sólo fueron tres pasos hasta la orilla, la ciudad se extendía frente a mí.
No sabía con exactitud a cuantos pisos me encontraba sobre el suelo, pero debían ser muchos si los techos de edificios más altos me parecían tan lejanos.
La ciudad se veía en medio del post apocalipsis, sola, en silencio, ningún alma en pena que viera el color rojo del que se había teñido este hermoso reino.
Estiré el brazo, y dejé caer la lata. El brillo metálico resplandeció por más de un minuto hasta que la perdí de vista.
Ahí iba, la lata caía y caía, se alejaba de todo lo malo, y simplemente ya no estaba.
El viento aquí arriba sólo me acariciaba el rostro, pero era lo suficiente para que mi cabello despojado de belleza ondeara con dulzura.
Los dedos de mis manos se movieron nerviosos, mi pierna izquierda tuvo un pequeño tic.
En todo este tiempo no había apartado la vista del trayecto que había tomado la lata.
Aveces sólo...me preguntaba...qué se sentiría...caer -alcé un pie hacia el abismo- caer y caer...como esa lata...
Irse para siempre.
El corazón me palpitaba lento y calmado, lento y calmado; cerré los ojos pensando en nada más y nada menos que en la nada, tomé mi última bocanada de aire, alcé incluso más el pie, y me di media vuelta.
Recogí el casco del suelo, me disponía a regresar a mi deber cuando justo entrando a esa plataforma de aterrizaje un rostro conocido e increíblemente menos maltratado que el mío llegó sin aliento y me tomó de los hombros.
-¿C-cole? -traté de retroceder un paso, esto no tenía ningún sentido.
Ni siquiera llevaba puesto el casco, su jornaba estaba programada para esta hora y muchos soldados nos habían volteado a ver, ¿qué hacía aquí?
-¡Kai! -dijo sin aliento -¡La tienen!
Me sentía confundido, muy maltratado mentalmente para entender.
-¿Qué?
-¡Kai, la encontraron! ¡Refugiada en un reino de la Creación!
-¿Me podrías explicar...
-¡Es Skylor, Kai! ¡Capturaron a Skylor!
Mi corazón dio un golpe súbito, me tardaba en procesar, y por más de tres segundos consideré que esto sólo era un sueño.
Pero no lo era. No lo era para nada.
-¡Ka-a-a-i! -me sacudió -¡Reacciona! ¡Tienen a Skylor! ¡Ellos...ah, nosotros...ellos...agh! ¡La tienen!
-¡¿Qué?! -al fin reaccioné, era posible, ciertamente posible -¡¿D-dónde está?!
-¡En la zona de las celdas! -dijo mientras dejaba todo para salir corriendo por el pasillo -¡Pero debes darte prisa!
-¡¿Por qué?! -pregunté mientras corría.
No podía ser, no podía ser, Skylor estaba aquí, era increíble.
-¡Su ejecución fue programada para esta tarde!
Di un tropiezo. Mi corazón volvió a detenerse.
Es bueno tener a alguien en quién confiar.
No...
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Cuando doble la última esquina, mis piernas habían perdido total fuerza. Comencé a moverme lento, impactado; sin poder reconocer que Cole no se había equivocado. Pero ahí estaba, en la celda. Su estatura no había cambiado mucho, pero su aspecto parecía estar tan maltratado como el mío. Tenía un golpe en la mejilla.
-¡Skylor! -Me acerqué rápidamente a la celda, entre mis manos aferre dos barrotes con mucha más fuerza de la necesaria.
-¡Kai! -parecía tan sorprendida como yo, sin embargo, apenas me vio intentó abrazarme. Yo también traté... pero era muy difícil, e incómodo por el metal entre nosotros.
-No sabes cuánto me alegra volver a verte, Kai -dice Skylor, una sonrisa sincera.
Algo en mi interior me decía que la besara, pero mi mente me recordaba que tendría que mirarla, y eso era lo que no quería.
Me hacía sentir culpable, yo la puse aquí.
-Ojalá yo pudiera decir lo mismo... -mi mirada vagaba por el suelo, triste. Simplemente no podía verla a los ojos.
Eran tan parecidos a los de él...
Sentí una punzada en el corazón y me obligué a relajar las manos, ya las había lastimado bastante apretando el metal.
-Hey, hey, oye... -sin dejar de sonreír, Skylor posó sus manos sombre mis nudillos.
Me obligó a verla a los ojos.
Esos orbes verdes...tan brillantes, tan preciosos...me dolía verlos tan cerca.
-Estaré bien -me dijo, como si pudiera asegurarlo -Sé que nada de esto es tu culpa.
-Sí lo es... -aparté mis manos, volviéndolas puños a mis costados. Tuve que apretar los ojos para no llorar -Pude haber...pude... -pero mi voz no tenía la fuerza suficiente.
Jamás, nunca en mi vida, me había sentido tan vulnerable y estúpido. Era como si estos ocho meses de fuerza al fin se estuvieran desbordando. Era demasiado para cargar...y el peso aumentaba día con día, minuto tras minuto, llenando mi espalda de toda la culpa, todo el arrepentimiento, todo lo que pude haber hecho y no hice, las decisiones que no tomé... y que él tuvo que hacer por todos nosotros.
-Sh, sh...Kai -Skylor rozó mi mejilla con una de sus tibias manos -hiciste todo lo que estaba a tu alcance. Siempre lo has hecho. Y aveces...incluso haces más de la cuenta, cargas más de lo que deberías cargar. Como ahora...¿en verdad crees que todo esto es tu culpa?
Al levantar la mirada, dos lágrimas escurrieron de mis dos ojos; sentía qué tan húmedos estaban, qué tan poco me faltaba para echarme a llorar, e incluso imaginé que tan rojos deberían estar para Skylor.
Me sentía terrible, como un inútil que no pudo hacer nada para salvar a sus amigos y seres queridos.
Habíamos perdido todo.
Todo.
La miré, ¿cómo es que aún podía sonreír? ¿cuánto tiempo había estado escondida entre la basura de la ciudad? ¿por qué aún no se ha desplomado?
La admiré, muchísimo. Deseando que algún día, yo pudiera recuperar esa fuerza que había perdido con el tiempo.
-No... -respondí, la voz un poco más normalizada.
Podía ser fuerte, sólo un poco más.
Aún tenía un poco de cordura.
-Eso es -ella asintió -tú nunca has hecho algo malo, ¿deacuerdo?
-Deacuerdo -miré el suelo, pero aún sentía algo retenido.
Aún sentía el recuerdo de un golpe, justo en el pecho.
-Todo estará bien, ¿ves?
-No. Es mentira -me aparté de los barrotes -Tú...ellos... -la señalé, no podía resistirlo -te matarán. Al Emperador Dylan no le importas. Te asesinará, posiblemente hoy.
La sonrisa de Skylor se había borrado, pero eso no afectó en la calma y paciencia con la que me hablaba. Simplemente...ella sí podía soportarlo.
-Sé que harás lo correcto -dice ella, sujetando los barrotes -sé que tendrás que hacer lo que tengas que hacer. Aunque eso signifique mi propia muerte. Está bien.
-¡No! ¡No lo está! -mi voz se había rasgado, y me acerqué a golpear mi cabeza contra los barrotes -¡No lo está! ¡No lo está! ¡No lo está!
-¡Kai! ¡Para! -me sujetó de la cabeza para que dejara de golpearme, las lágrimas ya habían comenzado a brotar.
Nuevamente, volví a levantar la vista del suelo, imaginándome lo ridículo que me vería frente a Skylor.
-Lo...lo siento...
Ella por su parte, ya no estaba calmada. No, ella estaba...increíblemente preocupada, casi aterrada, y todo lo que hacía era verme a los ojos.
-Ven aquí -me tomó de los hombros y me acercó.
Fue un mejor abrazo que el primer intento, la rodeé con mis brazos, y ella a mí con los suyos, metí mi cabeza entre dos barrotes, sólo para poder apoyarla sobre su hombro.
La abracé, muy, muy, muy fuerte. No quería dejarla ir.
Chillé, sólo un poco. Sabía que me estaba conteniendo, pero nunca sería lo suficientemente fuerte como para volver a evitar este tipo de lágrimas.
Sabía que era nuestra última vez, y nada me dolía más en el corazón que saber, que nuevamente, no podía hacer nada al respecto.
-Llegará un momento, en el que la decisión caerá en tus manos, ¿si? -me dijo en voz baja -hasta entonces, lo único que tendrás que hacer es continuar respirando.
Asentí, sin soltarla, dejando caer mis lágrimas.
La última vez.
-Gracias -susurré, dejando que la palabra y el momento dijeran todo lo que mi boca no era capaz de pronunciar.
Gracias.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Ay chicos :'c espero que les haya gustado este cap,
¡¡PORQUE EN EL PRÓXIMO COMIENZA LA DIVERSIÓN!! :D Diversión, salseo, drama (? (¿más?) Sí, más :3
Este era un capítulo que de verdad quería escribir, porque Kai se culpa así mismo por lo que le pasó a nuestro verdecito :c y aunque amo a Skylor, su corto y nada prolongado tiempo de extra en esta saga se terminó :( la quiera todo lo que quiera, ya no podía seguir con nosotros puesto que la historia tiene que continuar </3
¡Espero que les haya gustado hermosuras :'3!
Siguiente capítulo les hago bullying o qué? 7w7
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