16: The Last Day With Us

COLE'S POV

Me reía tan fuerte que dolía, no podía imaginarme mayor felicidad en mi vida que esta. Jannet y yo llegamos a una plaza, la noche se cernía sobre nosotros y nos sentamos frente a una fuente en una banca.

Exhale.

-Vaya Jannet, pensar que no comimos nada del plato fue un poquitito extraño -sonreí, puse un brazo al rededor de sus hombros.

-Jeje, ya lo creo Cole -se acercó y, aunque el beso fue corto, todos sus sentimientos habían caído a mis labios.

-Te quiero mucho Jannet -le susurré al oído.

Ella se recargó sobre mi pecho, y entrelazamos nuestras manos izquierdas sobre nuestro regazo.

-También te quiero, Cole -sonrió, sus ojos capuchinos resplandecieron con las estrellas.

Nos relajamos un poco, nuestra vista en la agua corriendo por la fuente, pero algo me decía que ninguno de los dos estaba poniendo mucha atención.

Era un momento especial, un momento en el que ambos nos sentíamos... infinitos. No quería que acabara nunca, pero también sabía, que era lo ideal.

Era el momento ideal, y aún no estaba muy seguro de esta decisión.

que ella me dirá que .

Me aparté, y desentrelacé nuestras manos.

-Jannet, hay algo muy importante que he querido preguntarte desde hace mucho tiempo -llevé mi mano a mi bolsillo, e hice que se pusiera de pie, conmigo.

Ella se veía un poco confundida, pero lo único que deseaba y anhelaba era su reacción cuando viera el anillo.

-Jannet, yo sé que recién acabamos de reencontrarnos, y sé que ha sido poco, pero todo este año no he pensado en nadie más que en ti, y quiero que sepas, que nada más me haría el hombre más feliz del mundo que tenerte a mi lado. Yo te quiero Jannet, te quiero mucho, y si pudiera, te entregaría la última estrella del cosmos. Sólo quiero hacerte feliz.

Jannet soltó una lágrima, sonriendo como si el mundo dependiera de ello.

-Oh Cole... -ella intentó besarme, pero la detuve.

-Jannet, quiero saber si tú... -saqué la cajita de mi bolsillo, y me arrodillé frente a ella -¿Te casarías conmi...

Jannet ahogó un grito, la vista clavada hacia la avenida: tres ambulancias e incontables patrullas se dirigían con una enorme velocidad a quién sabe dónde.

-¡Se dirigen hacía el museo! -Jannet tomó mi mano sin voltear y me levantó intentando jalarme hacia la calle -¡Jay debe tener problemas! ¡Tenemos que ir de inmediato!

-¡Espera! ¡JANNET! ¡NO! -mi corazón se aceleró a mil por hora mientras intentaba detener a Jannet, pero en medio de un grito, el taxi logró frenarse a centímetros de atropellarnos.

Zane se asomó por la ventana del copiloto.

-¡Cole! ¡Jannet! ¡Ha habido un hallanamiento en el museo! ¡Debemos irnos!

-¡Sí! -Jannet tiró de mí y subimos a los asientos traseros del taxi, en un segundo el vehículo había recuperado su velocidad y le pisaba los talones a las patrullas de policía.

Vi la cajita en mi mano, aún cerrada, aún sin saber la reacción de Jannet cuando la viera.

Cerré el puño, y por alguna razón me dolió en el corazón.

Volví a meter la cajita en mi bolsillo, y suspiré.

Otro día, claro.

Otro día.

JAY'S POV

La alarma taladraba mis oídos, el pánico arrastraba mis pensamientos y el olor fresco de la sangre aún mareaba mis sentidos.

La mirada de Willy venía con todas las intenciones de desgarrar mi garganta con el cuchillo, nunca podría decir si hubiera sobrevivido a su taque, ya que la puerta a mis espaldas se abrió de una patada, apenas regresé la vista al asesino vi cómo su figura salía por la ventana recién rota.

Recibí un golpe de costado, uno en el abdomen y cruelmente otro en la entre pierna.

-Regla número tres -dijo mi contrincante sujetando mi cabeza y llevándola contra su rodilla.

Tras el golpe me encontré a mí mismo en el suelo, atontado, sin poder entender nada.

Dylan rió una última vez antes de comenzar a patearme en el pecho, mi cuerpo se contrajo y no pude evitar gritar del dolor.

Algo me tronó en las costillas, y quedé inconsciente.

ZANE'S POV

Entramos antes que los policías al museo.

Cole y yo íbamos a la par, solos. Corríamos por el pasillo que daba directo al aula donde se encontraban guardados los amuletos, un horrible olor entró por mis circuitos y mis reacciones humanas casi me hacer regresar lo que había ingerido. Se trataba de sangre.

No tuvimos que tocar cuando llegamos, desafortunadamente, Dylan ya tenía el amuleto en sus manos, y Jay yacía en el suelo a un lado.

-¡Jay! -exclamó Cole preocupado, de repente molesto -¡¿Qué fue lo que le hiciste?!

-Lo mismo que te haré a ti, Ninja negro -Dylan se puso en posición de defensa.

Cole no esperó ninguna orden para saltarle encima, y yo tampoco. Ambos, (despiadadamente) comenzamos a golpearlo en el suelo, aunque uno de mis principales objetivos era arrebatarle el amuleto.

-Ya ha tomado posesión del poder de los amuletos, ten cuidado -me informó Pixal.

Casi al instante, una esfera de energía roja rodeó a Dylan como un campo de fuerza, y nos sacó volando contra pared contrarias a Cole y a mí.

Me pegué muy duro en la cabeza, algunos engranes se trabaron.

4.5 segundos después volví a levantarme, viendo a mi amigo siendo estrangulado contra la pared, su piel había comenzado a ponerse morada, y según Pixal, no le quedaba mucho.

-¡Déjalo en PAZ! -salté sobre la espalda de Dylan y rodeé su cuello con mis brazos, al instante soltó a Cole, pero no podría decir que hubiera caído muy consciente.

Dylan perdió el equilibrio y caímos juntos contra el duro suelo, intenté descargar un golpe contra él, pero logró sujetar mi muñeca en el aire y, usando su poder, me levantó del suelo.

-Quiero al Ninja Verde -me dijo mirándome a los ojos, sonrió -Qué comience lo divertido.

Una fuerza invisible me sacó de mi levitación, pero el golpe había sido tan fuerte, tan duro, que cuando mi espalda rompió la pared y caí sobre escombros en la habitación de al lado, Pixal sólo tuvo dos segundos exactos antes de que mi sistema se apagara y quedara sumergido en la completa oscuridad.

KAI'S POV

Terminé de sorber el último fideo, suspire y me llevé las manos a la pansa.

-¡Mhh! Ya me hacía falta una buena comida en la casa del fideo.

-Jaj, ya lo creo -dice Lloyd frente a mí, él aún no se acababa su plato.

Era muy agradable estar aquí, en nuestra mesa favorita, comiendo fideos, conscientes de que al fin podríamos descansar y relajarnos. Paz y tranquilidad al fin.

-Agh, ¿alguien tiene un tenedor? -preguntó Xander a mi lado, quejándose de los palillos -Nunca pude aprender a manejar estas cosas.

-Am... -Lloyd asomó la cabeza por el pasillo y saludó a alguien a mis espaldas.

Pronto, la ardiente chica pelirroja llegó a la mesa.

-Hola chicos, me alegra verlos de nuevo -dice Skylor con una sonrisa en el rostro -¿En qué puedo servirles?

-Nuestro amigo Xander necesita un tenedor -Lloyd pone su mano en la mano del otro.

-¿Tenedor? -repitió Skylor extrañada.

-Hm, sí.

-Veré si hay alguno en la cocina -dijo antes de marcharse.

Xander apartó la mano de Lloyd, con el rostro colorado. Era obvio que el pobre se sentía muy incómodo, estaba haciendo el papel del mal tercio y había sido arrastrado por dos chicos a un restaurante de fideos aunque él ni siquiera supiera usar los palillos.

Pero la mesera es muy sexy, debería estar agradecido.

Skylor volvió con un tenedor desechable y se lo tendió a Xander.

-Aquí tienes.

-Gracias -lo tomó un poco apenado.

-Así que...chicos: ¿cómo les fue en su aventura? -preguntó Skylor, recargada un poco sobre mí.

-Digamos que estuvo un poco agitada -conteste con una sonrisa pícara -Me golpearon mucho, tengo muy adolorida la espalda. Pobre de mí.

-Entonces deberías pagar un masaje -Skylor me miró con la misma sonrisa, usando ese tono de seducción que tanto me encantaba.

-¿Ah, si? ¿Y cuánto cobras la hora? -no me di cuenta que lo último lo había dicho en voz baja -¿Aceptas cupones de fideos?

-Podrías intentar...

Nuestros labios casi se juntaron, hasta que el quejido de Lloyd me recordó que seguíamos en el restaurante.

-Kai.

-¿Eh? Oh, sí -me volteé hacia Skylor -¿Cuál será la cuenta, My Lady?

-Le diré a otro empleado que te lo traiga, yo sólo sirvo la comida -Skylor me guiñó el ojo y desapareció.

Vaya, y pensar que hace un momento había funcionado lo del masaje. Ésta chica era un caos. ¿O me estaba provocando? No lo sé, pero tenía ganas de ir a su casa.

-Bueno, antes no haces una escenita frente a nosotros -dice Lloyd cruzado de brazos.

-Ay sí, como si te molestara -puse los brazos en jaras.

Lloyd alzó una ceja.

-Okay, okay, ya no lo haré -dije volteando al plato vacío -"Lo prometo" Ajá.

Aún sin verlo, supe que lo había hecho sonreír con mis tonterías de galán. Lo cual me hizo sonreír a mí también.

Mirando mi plato vacío, me di cuenta de que tenía más hambre.

-Voy a pedir otro...

-¡AL SUELO! -gritó Xander, y justo a tiempo.

Mis sentidos se activaron: un auto de fachada roja atravesó la ventana que daba hacia la avenida, giró en el aire, saltaron cientos de chispas y vidrios rotos, y yo había actuado justo a tiempo para jalar a Lloyd debajo de la mesa antes de que el auto nos hubiera arrancado la cabeza.

Los tres, debajo de la mesa, aún así nos habríamos cubrido la nuca, en caso de que algo más fuera a caer encima.

Se escucharon muchos gritos, tanto del exterior como del interior; los tres gateamos para salir de la mesa, cuidando no clavarnos ninguno de los vidrios esparcidos por el suelo, y ahí estaba: un automóvil estrellado con la pared del fondo de La Casa del Fideo. Aparentemente, no había heridos en el restaurante, al menos no físicamente.

Gritos me empezaron a taladrar los oídos, todas las personas comenzaron a evacuar el restaurante en un instante, pero aún así el ruido no paraba: ambulancias, policías, bomberos, gritos, choques, destrucción y toda clase de sonido que te pudieses imaginar previniendo de la ciudad. Era un caos.

-¡¿Qué está pasando?! -exclamé encima del ruido.

Lloyd sacó su celular en un instante.

-¡50 llamadas perdidas de Jannet! -se quejó.

-¡Debe ser algo grave! -exclamé -Pero, primero tengo que ir a ver si Sky...

Skylor llegó a mi lado en un segundo.

-Estaré bien -me dio un beso en la mejilla -ahora sal ahí y lidia con lo que sea que tengas que lidiar.

Sonreí.

-Gracias -y le regresé el beso.

LLOYD'S POV

Apenas salimos a la avenida tuvimos que esquivar otro auto volador. La ciudad completa estaba en caos: personas corriendo y gritando de aquí allá, carros de policía y del ejército surcando las calles a gran velocidad, una alarma de evacuación general.

No tuve que preguntar para saber.

Una figura en el cielo, del tamaño de un humano o al menos eso parecía: levitaba, brillo rojizo emanando de cada parte de él, su piel era gris como el de un cadáver, y no había necesitado desplegar sus alas de demonio.

Dylan había tomado posesión de los amuletos. Peor aún: los había juntado todos. Tenía el poder infinito ahora.

-¡LLOYD GARMADON! ¿EN DÓNDE ESTÁS? -Dylan utilizó su poder para levantar otro vehículo para arrojarlo a un lugar al azar, sólo había necesitado mover una mano.

-Ya les había dicho esto antes: no soy bueno en nada que tenga que ver con las peleas. Juro que quiero ayudar, pero tal vez sirva mejor no estorbando -dice Xander.

Ni Kai ni yo hicimos caso de su comentario.

-Viene por ti...

-Lo sé.

Kai voltea a verme, muy serio.

-Tenemos que ir al museo, los demás estarán ahí. No te dejaremos solo en esto.

-Entonces andando, el museo no está lejos.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Más autos voladores habían surcado los cielos en el tiempo en el que llegamos al museo, el cual estaba rodeado por patrullas y...había tres ambulancias. Mi corazón casi se detuvo al ver cinco cuerpos cubiertos completamente de plástico oscuro. Eran cadáveres.

-¡Lloyd! -Jannet llegó corriendo por detrás -¡Qué bueno que llegas!

-Jannet, ¿dónde están los demás? -pregunta Kai.

Ella sólo se giró, y señaló a una de las ambulancias.

Por el primer maestro, no estaban muertos.

Al acercarnos encontramos a Jay sentado sobre la camilla dentro la ambulancia, compartida por Zane, mientras que Cole estaba a parte en un asiento incorporado al vehículo. Sólo había un médico, revisando el pecho de Jay.

-Bueno, no hay costillas rotas... -le informó apenas subimos a la ambulancia.

-¡Chicos! -exclamó Jay al vernos e hizo un gesto de querer levantarse, pero el dolor lo detuvo -Ay, au, auch...

-...pero le va a doler algunos días -termina el médico y nos deja.

-Gracias por la info -dice Jay resignado con una mano en las costillas izquierdas.

-Jay, Zane, Cole...¿qué fue lo qué pasó? -les pregunté.

-Si no lo has notado: Dylan fue lo que pasó -responde Cole, sobándose el cuello con una mano.

-Creo que Willy lo ayudó a entrar... -lamenta Jay.

-Y con los amuletos en su poder, fue muy poderoso como para detenerlo -dice Zane, engrasando sus engranes.

-¡Esperen, esperen! -Kai intervino -¿Cómo que William lo dejó entrar?

-Dije que eso creo -dice Jay -Fue muy extraño, casi como si no fuera él.

-A ver Jay: ¿Fue él, o no? -lo sujete de un hombro.

-¡No lo sé! -exclamó -¡Lo único que sé es que hay un medio demonio con un poder supremo volando en el cielo y lanzando autos por doquier tratando de matarnos a todos!

Y como si sus palabras lo hubieras invocado, el piso de la ambulancia se sacudió, los que estábamos parados perdimos el equilibrio y tuvimos que sujetarnos de lo primero que encontramos. No había que ser magos para haber sentido cuando la ambulancia dejó de tocar el suelo y se elevó en el aire. El vehículo giró y casi me dieron ganas de vomitar, fue entonces que la escena borrosa proyectada fuera de las puertas traseras de la ambulancia se detuvo, justo frente al medio demonio poderoso del que estábamos hablando. Detrás de Dylan, capté otra ambulancia con personas dentro suspendida en el aire.

-¡Vaya, vaya, vaya! ¡Pero si es mi grupo favorito! -dice Dylan, el medallón multidimensional colgando de su cuello.

Debía admitirlo: estaba aterrado. Estábamos, todos nosotros, en la palma de su mano. Literalmente.

-Jannet, detrás de mí -Cole se puso como un escudo humano frente a su chica.

-Si mal lo recuerdo, Lloyd: ¡Tú me quitaste los amuletos de la mano la última VEZ! -exclamó, vuelto en furia. Sonrió -¿Pero saber qué? Te devolveré el favor, y arruinaré tu vida.

Dylan lanzó su mano izquierda hacia atrás, la otra ambulancia se alzó un poco más antes de caer lo que serían quince pisos contra el suelo. Pude escuchar gritos allá abajo antes del impacto.

-¡Oh, pero no se preocupen! A USTEDES LOS DISFRUTARÉ -Dylan movió la mano con la que su poder nos sostenía.

La ambulancia, tal como perro obediente, se sacudió bruscamente de un lado a otro, de arriba abajo; en segundos, ya habíamos rebotando al menos diez veces contra cada lado de la ambulancia. El cuerpo me dolía, y los quejidos de los otros me confirmaron que pudo haber sido peor.

Cuando al fin se detuvo, Dylan se estaba carcajeando.

-¡Es TAN divertido! -exclamó.

-¡No lo es! -se quejó Jay, intentando salir de debajo de la camilla volcada.

-¿Pero saben qué será más gracioso? -Dylan sonrió, y me entró pánico -¡SU MUERTE!

Dylan alzó su palma, y como si hubiera soltado un simple pluma, la energía que mantenía a flote la ambulancia desapareció, y todo el vehículo cayó en picada, con nosotros dentro.

El choque de nuestros cuerpos contra el techo de la ambulancia sonó al unisono, incluyendo la camilla que aplastaba a tres de nosotros. Lo único que se nos ocurrió hacer fue gritar.

-¡AHHHHH! ¡NUNCA CREÍ QUE IBA A TERMINAR ASÍ! -gritó Jay.

-¡¿Te refieres a caer desde el cielo en una ambulancia que estaba flotando por un tipo mágico?! -preguntó Cole.

-¡NO! -se lamentó -¡ES QUE AÚN SOY VIRGEN!

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

-¡Esperen! ¡Podemos salir de esta! -exclamó Zane.

-¿EN SERIO? ¡¿CÓMO?! -preguntó Kai a gritos.

-¡IGUAL QUE LA ÚLTIMA VEZ!

Todos asintieron.

-¿Última vez? -me sentía confundido.

Cole sujetó fuertemente a Jannet, Kai sujetó a Xander.

Nadie tenía que explicarme nada, ya entendí.

-¡NINJAAAA-GO! -Los cinco nos en volvimos en nuestros torbellinos de colores, y con la fuerza suficiente salimos por las puertas traseras haciendo spinjitzu justo antes de que el vehículo se convirtiera en mil pedazos.

Tres segundos después, aterrizamos en tierra firme, alegres de aún seguir vivos.

-¡YA BASTA! -el rugido de Dylan cayó a la ciudad completa, eso si ya no había sido totalmente evacuada -¡SE ACABARON LOS JUEGOS!

-Jannet, vete con Xander -dice Cole sin mirarla.

-Pero...

-¡AHORA! -Cole apenas volteó un segundo para gritarle.

Jannet no lo volvió a pensar dos veces, y junto con el pelinegro, se alejaron de la zona de batalla.

Éra Dylan, el todo poderoso, contra nosotros cinco.

El aire se había quedado inmóvil, y el tiempo de espera había sido eterno.

Esta pelea iba a ser dura.

-¡No te tenemos miedo! -gritó Jay dando un paso al frente.

-¿En serio? ¡PUES DEBERÍAN! -Dylan bajó como una bala contra el suelo, golpeó con el puño el duro asfalto y una ola de energía roja salió desprendida hacia todos lados.

Los escombros de la ambulancia, y nosotros, salimos desprendidos por el aire, no pude tomar control de mi caída hasta que ya me había partido la cara contra el suelo.

Dolorosamente, alcé la vista.

-¡Auxilio! ¡Ayuda! ¡Me atore! -gritaba Jay entre las ramas de un árbol.

Encontré a Kai con la cintura para arriba atorado en un cubo de basura, Zane se había estrellado contra un árbol, y Cole había terminado en el suelo unos metros más atrás.

Dylan volvió a aparecer en el aire, pero ahora sólo algunos metros por encima del suelo, como si quisiera intimidarnos. Fue avanzando lentamente hacia mi dirección, con una sonrisa en los labios.

-¿Quién sigue? -preguntó sarcástico, y a la vez, increíblemente tentativo.

Me levanté en un segundo, alcé mi mano sobre mi cabeza, corriendo a toda velocidad, y tras dar el mejor salto que pude, dirigí contra su cara una esfera de energía. La cual sólo rebotó y me dio de lleno en el pecho. Otra vez estaba en el suelo.

-¡Jajaja! ¡Qué ton- AGH! -una descarga eléctrica no pareció afectarle mucho, pero sí que le había dolido.

Jay atacó por la izquierda y Zane por la derecha, Jay lanzaba rayos y Zane había creado un puente del suelo hasta Dylan, con toda la intención que darle un buen golpe al hombre. Dylan hizo revotar otro rayo en su mano, se agachó justo a tiempo para el golpe de Zane, le aplicó una llave y lo tiró al suelo. Jay volvió a atacar, una bola de fuego fue dirigida a su cara, Dylan la atrapó en el aire, y aunque no hubiera podido evitar el golpe eléctrico, descargó la bola de fuego contra el maestro del rayo.
Una enorme piedra voladora lo distrajo, con lo que Kai al fin pudo asestarle un golpe, Cole apareció bajo sus pies una montaña de tierra, iba a intentar algo parecido a lo de Zane, y hubiera funcionado si Dylan no lo hubiera detenido con una mano a mitad del aire, Cole apenas pudo ahogar un grito antes de que el medio demonio alzara la mano y éste saliera volando por los aires. Kai volvió a atacar: una ráfaga de fuego contra el contrincante, y por primera vez Dylan batalló contener un ataque. El fuego era muy poderoso, y quemaba, pero con juntar sus manos, Dylan logró que el fuego dejara de avanzar, como si estuviera rodeado por un cambo de energía; se contrajo, y al expandirse hizo estallar toda la energía acumulada y lanzó de nueva cuenta al maestro del fuego hasta el bote de basura.

Me puse de pie, completamente harto de Dylan.

-Ya vencí a Oliver dos veces, puedo con éste sujeto -dije para mí mismo.

Aunque en el fondo sabía que no lo había hecho por mi cuenta. La primera vez tenía el Fangbatium en mi poder, y la segunda él no podía usar sus poderes.

Podía con esto. Podía con esto. Podía con esto.

-¡Dylan! -grité su nombre.

El medio demonio dejó arrojar más autos contra los edificios y me prestó atención, al instante una sonrisa satisfactoria iluminó su rostro.

-¿Qué pasa Lloyd? Creí que tú y tus amigos ya se habían rendido.

-Un Ninja nunca se rinde -me puse la capucha, por primera vez en mucho tiempo.

Me puse en posición de defensa.

-Veamos a ver cuánto te tardas en cambiar de opinión... -alzó los brazos, y descargó una ráfaga de energía roja y negra en mi contra.

Esquivé el ataque dando un salto mortal hacia atrás, aterrizando con ambas manos apoyadas y una pierna extendida hacia atrás. La ráfaga de energía hizo un horrendo agujero en el suelo. Apenas reaccioné para el siguiente ataque dirigido al pecho, salvándome por sólo un pelo al doblar mi espalda hacia atrás. Dylan lanzó otro ataque a mis pies casi enseguida, logré saltar lo más alto que pude, y cuando estuve en el punto máximo, estire un brazo y le lancé un poco de poder verde justo a la cara.

Y no fallé el blanco.

Lo intenté otra vez, esta vez manteniendo la energía fluyendo de mis manos, pero con estirar una sola frente a él, Dylan interrumpió la continuidad de mi poder y me vi obligado a parar. Caí de pie.

-¡Acéptalo Lloyd! ¡Soy invensible!

-¡No, no lo eres! -dijo Jay volviendo entrar a la pelea.

-¡Somos más que tú! ¡Y juntos podremos vencerte! -apareció Kai a mi lado.

-¡Porque un Ninja nunca se rinde! -Zane.

-¡Ya vieron de lo que es capaz mi poder! ¡No puedo creer que aún no se den por vencidos! -exclamó Dylan -¡Acepten que no pueden contra mí, y dejaré las vidas de todos ustedes intactan!

-¡No te creemos zoquete! -Cole apareció nuevamente, pero con una roca enorme que dio a dar fuertemente contra la espalda de Dylan.

El golpe lo hizo perder completamente la concentración; cayó al suelo, y por un momento dejó de emanar brillo rojizo de su cuerpo.

-¡ATAQUEN! -ordené.

Y comenzó el caos.

Bolas de fuego, rayos eléctricos, bolas de nieve y pedazos enteros de tierra atravesaban el aire a gran velocidad. No todos le dieron a Dylan, pero la satisfacción de golpearlo al menos cinco veces era más que suficiente.

Nuestros ataques lo estropeaban, no podía volver a alzarse en el aire y ninguno de nosotros estropeó esa oportunidad: Jay y Zane se acercaron, congelaron sus piernas y Jay le dedicó un choque eléctrico al pecho tan potente que lo sacó volando unos Meteos por el aire. Cuando volvió a caer, Kai prendió su puño en fuego y le dio un golpe directo en la cara, aproveché para lanzar una esfera de energía, pero ése fue el último ataque que había podido evitar. Una piedra gigantesca le cayó encima.

-¡YA...BASTA! -su voz se convirtió en un rugido, su piel desprendió brillo y la enorme roca fue a dar contra Cole y Zane.

Jay, Kai y yo apenas habíamos podido esquivarlo, pero la enorme roca había arrasado con dos de nuestros amigos, dejándolos atorados entre una pared sin poder salir.

-¡Zane! ¡Cole! -gritó Jay.

-¡¡GgggAAAAH!! -Dylan contrajo ambas manos contra el pecho, una fuerza invisible lo comenzó a arrastrar todo, incluyéndonos a nosotros y la roca enorme.

Giré e intenté sujetarme de algo, pero me fue imposible, y cuando menos lo pensé, la fuerza invisible cambió su curso y nos sacó a los tres disparados contra la pared de un edificio. Kai había chocado contra una ventana y se perdió dentro.

Intenté ponerme de pie, adolorido en todos los sentidos.

-Es...muy...fuerte -dice Jay intentando recuperar el aliento.

-¡Aún podemos con él! -exclamé.

Un rayo rojo golpeó a Jay, y así como lo atravesó el aire, lo hizo a él atravesar la pared a sus espaldas.

Estaba solo. Pero aún, estaba furioso. Más que antes.

Respiré hondo, y corrí, directamente a Dylan, quien ya estaba levitando muy por arriba del suelo. Nuestra oportunidad se había perdido.

-¡Eres un tonto si crees que...¿ah?

Pasé de largo a Dylan, corriendo rápidamente por abajo y dirigiéndome al edificio más próximo. Salté, lo más alto que pude, y al momento de caer, genere la esfera de energía más grande que pude permitirme y la puse bajo mis pies; cuando la esfera tocó el suelo, ésta me sacó disparado hacia el suelo, mucho más alto de lo que me imaginé, hasta que había logrado llegar a la terraza del edificio.

Dylan voló más alto, justo hacia mi dirección.

En la cima, pude ver que los demás se juntaban, veía sus bocas moverse, pero no escuchaba sus gritos; corrieron dentro del edificio. Pero sabía que no iban a llegar a tiempo.

-Hiciste una mala elección al venir aquí solo, Lloyd Garmadon -dice Dylan al llegar a mi altura.

-¡Te probaré que el mal nunca triunfa! -estiré mis manos, ambas desprendiendo un rayo de poder verde contra mi contrincante.

Dylan las detuvo justo a tiempo, esforzándose en que los dos rayos no penetraran la defensa de sus manos.

Me detuve sólo un segundo, una esfuerza de energía apareció al rededor de mí y comencé a desprender brillo verde, levitando a una altura en la que Dylan me tendría mucha envidia.

Junté ambas manos frente a mi pecho, dirigí toda mi energía a mis brazos, y un rayo dos veces más poderoso golpeó el del Dylan. Una honda de viento se originó y por poco me hacía perder el equilibrio, pero aquello sólo me impulsó a incrementar más fuerza en mi ataque.

Me estresaba, que él sólo tuviera que usar una de sus manos para dar un ataque tan poderoso.

Nuestros rayos de poder chocaban entre nosotros, debatiéndose en el aire por ver quién ganaría la batalla, quién resultaría ganador. Escuché un grito.

Bajé la vista, mis amigos estaban en la orilla del tejado del edificio, gritando mi nombre. Querían que parara. Pero yo sabía, que podía hacerlo.

Incremente más fuerza, incluso más de la que hubiera utilizado antes en mi vida.

Podía contra éste monstruo, lo sabía.

-¡AGHH! -gruñí, todo el esfuerzo acumulado en mis manos, y éstas empezaron a temblar. Era demasiado lo que salía de mí. Demasiada energía.

Pero mis esfuerzos dieron sus frutos, y mi rayo de energía verde ganó más terreno en el aire. Estaba derrotando a Dylan.

Puedo hacerlo. Puedo hacerlo. Puedo hacerlo.

-¡Eres un tonto Lloyd Garmadon! -gritó Dylan desde el otro extremo -¡Cuando te derrote, torturaré a tus amigos hasta la muerte!

-¡Eso nunca va a pasar! -incremente el poder en mis manos.

-¡Jajaja! ¡Oliver ya no está aquí para protegerte niño! ¿Recuerdas? ¡Lo echaste! ¡Igual a lo que tú hiciste con tus amigos!

-¡ESO NO ES CIERTO!

-¡¿Entonces por qué te veo luchando a ti solo?!

Tenía razón, estaba solo, pero no era porque nadie quisiera ayudarme, era porque ninguno de los chicos podría aguantar tanto poder. Yo soy el Ninja verde, y sólo yo podía terminar con esto.

-¡N-no n-necesito amuletos como t-tú...para s-salir victo-orioso! -mis manos estaban comenzando a calentarse, era demasiada resistencia.

Dylan rió a carcajadas, sonriendo como si ya tuviera la jugada ganada.

-Entonces lo único que tengo que decir es... -juntó su otra mano al rayo de poder -Adiós...Ninja Verde.

La energía de Dylan se duplicó, el rayo rojo tomaba terreno rápidamente, la luz comenzaba a dolerme en los ojos, intenté meter más energía, pero había agotado hasta la última gota; entré en pánico, y el rayo de Dylan devoró al mío.

Sentí un calor horrible subir por mis brazos, y pronto llegar a todo mi cuerpo, la luz quemó mis ojos, mi corazón latió dos veces, y después...

Nada.

KAI'S POV

Despegue las manos de mi rostro, poco a poco volviendo a recobrar la visión; el destello blanco fue desapareciendo, dejando ver nuevamente a la ciudad, eliminando la sordera que el estallido había dejado de recuerdo.

Me puse de pie. Miré a mis tres compañeros al lado mío, tan desconcertados como yo.

Entonces, escuché una carcajada, una horrible carcajada. Dylan se estaba volviendo loco, explotando de felicidad, girando en el aire por su gran logro.

Fue cuando se detuvo mi corazón.

Miré hacia todos lados, pero lo único que veía eran edificios.

Lloyd no estaba.

-¡Muajajajajaja! -Dylan alzó los brazos al cielo -¡LO HICE! ¡LO HICE! ¡DERROTÉ AL NINJA VERDE!

-¡Zane! ¡¿Puedes encontrar a Lloyd?! -casi le grité.

Al instante buscó con su visión, buscando cada rastro del muchacho. Tristemente, negó con la cabeza.

-Ni en toda la ciudad.

-¡¿A qué te refieres con que ni en toda la ciudad?! -exclamó Cole.

-¿No creerán que... -Jay ni siquiera pudo terminar la pregunta.

De un segundo a otro, mi cuerpo fue invadido por una furia intensa, imposible de controlar.

-¡MALDITO BASTARDO DE... -lancé una bola de fuego contra Dylan, éste sólo estiró la palma de la mano, el fuego se detuvo en el aire y se encogió como Dylan retraía los dedos hasta convertirse en nada.

-NO CREAN QUE ME HE OLVIDADO DE USTEDES NINJAS -Dylan alzó su palma a la altura de su cara, y la cerró fuertemente en un puño.

Tan pronto como hizo eso mis músculos se tensaron, los huesos me dolían y era muy difícil respirar; era como si el aire se hubiera comprimido, y fueras a explotar por dentro. Todo el cuerpo me ardía en sufrimiento, pronto perdí el control de mis extremidades, congelado como estatua, y caí al suelo de rodillas, las manos apoyadas hacia el frente y la cabeza gacha.

No podía ser cierto. ¡No, no, no, no, NO!

Cole, Jay y Zane se encontraban a mi lado, en la misma posición que la mía, sin poder moverse.

Por el rabillo del ojo pude ver a Jannet y Xander, frente a la puerta que daba a la azotea. Estaban pasmados.

-¡Jannet, tenemos que irnos! -Xander la jaló del brazo.

-¡Pero...Cole! ¡NOOOO...! -desaparecieron por las escaleras.

Cole soltó un quejido a mi lado, su corazón debía estarse rompiendo en mil pedazos; Jay gimió intentando contener el llanto, y el rostro de Zane era la descripción perfecta de la desesperanza. Nuestros cuerpos desprendían un aura roja, era como el control de Dylan ilustrado en una imagen. Todo estaba perdido.

Lloyd se había ido.

-¡Arrodíllense ante mí Ninjas! -exclamó Dylan, alzando los brazos hacia el cielo -¡¡NINJAGO Y TODOS LOS REINOS, ARODÍLLENSE ANTE MÍ!!

Mis dientes crujieron en mi mandíbula, la furia creció como un hueso en mi pecho, y el odio contenido provocó un grito de furia.

Lloyd se había ido.









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