⚫15. La voz en la noche parte 2⚫

Cole's POV.


Un siseo aterrador me persigue. Pegó la aeroblade a mi pecho y me esfuerzo por salir de aquí. El tiempo está en contra. Tic, toc. Casi escucho a un reloj en mi cabeza, marcando con insistencia la hora de nuestro final.

Una silueta aparece al final del pasillo. Sé vuelve hacia nosotros. Su piel es pálida y semi verde. Unas manchas color musgo rodean sus ojos.

-¡Es Morro! -grito, y mis amigos y yo comenzamos a correr.

Todo se vuelve dislocado. La velocidad de mis amigos es casi tanta como la de Griffin Turner, mientras que yo me esfuerzo por dar pasos largos y no avanzo ni un centímetro. El pasillo parece alargarse. Mis amigos ya han salido del Templo del Airjitzu.

-¡Chicos, no me dejen! -exclamo, desesperado.

Pero no importa lo que haga, cuánto grité o me esfuerce, sigo atrapado en el mismo lugar. La puerta se cierra de golpe y pareciera que es obra de alguien. La luz del amanecer aparece iluminando primero mis pies y luego va subiendo hasta mí torso. Con cada rayo que me alcanza mi piel se desvanece y se vuelve la de un fantasma.

-¡NOOOO! -me llevo las manos a la cabeza, con un grito desgarrador.

Una carcajada me hace voltear hacia el frente. El sensei Yang lanza una risa entrecortada que hace inflar un poco su estómago nebuloso.

-Tic, toc, Cole. El tiempo se acabó -sonríe, con malicia, mostrando los dientes-. Eres mío ahora.

⚫❇⚫❇⚫❇⚫❇⚫❇⚫❇⚫

Abro los ojos de golpe. Mi respiración y mi pulso están tan agitados como si acabara de correr un maratón. De no ser un fantasma tendría el cabello húmedo y pegado sobre la frente. Me llevo una mano a la cabeza. Es la misma pesadilla que he tenido los últimos días.

A veces la línea de Yang varía, e incluso aparecen sus alumnos detrás de él, gritando mi nombre una y otra vez. Lo que nunca cambia es el rostro de Yang, que me da la sensación de encontrarme frente a algo más poderoso y aterrador.

Desvío la mirada hacia el suelo y mi expresión de terror cambia a un ceño fruncido. La mitad de mi cuerpo (desde mi torso a la punta de los pies) está atrapado bajo el suelo metálico de REX.

-No otra vez... -mascullo.
Apoyo ambas manos en el suelo y me pongo de pie. Miro a mi alrededor y descubro que ni Mei, ni Zane están aquí.

-¡Oigan, despierten! -vocifero, golpeando el suelo con mis puños.
REX se tambalea. Jay, Kai y Ronin caen de cara al suelo. Sé endereza de inmediato y me fulminan con la mirada.

-Mei y Zane no están -les digo.

-¿Qué? ¿De nuevo? -pregunta Ronin, acomodándose su sombrero.

-Vamos a ir a busca-

-¡Oye! -me interrumpe Jay, con un grito. Planta ambos pies en el suelo-. ¡Tú ya fuiste el líder, Kai también. ¡Es mi turno!

Miro a Kai y Ronin con las cejas enarcadas para ver qué opinan. El castaño se cabello despeinado se encoge de hombros y me mira con una expresión que parece decir: "Síguele el juego".

-¿O-okay? -dejo escapar.
Jay sonríe de oreja a oreja y camina hacia la rampa exterior de REX.

-¡Vámonos ya! -ordena el pelirrojo. Los tres vamos tras él como una familia de patos-. ¡Y Kai!

-¿Sí, qué pasa?

-¡Límpiate esa baba que tienes en la barbilla!

Jay's POV.

Ser el líder me sienta bien. Los demás me siguen a buen ritmo y encontramos unas huellas en el lodo. Sigo confundido con eso, porque parecen huellas de más de dos personas. ¡Bah! ¿Acaso alguien más podría venir aquí?

Una sensación extraña me hace tambalear. Consigo recuperar el equilibrio, en ésta raíz gigante. Qué raro, por un segundo pareció como si una "onda" sacudieron la selva.

-¿Sintieron eso? -les pregunto a mis amigos, volviendo solo un poco la cabeza hacia ellos.

-Sí, fue algo muy raro... -murmura Kai y sus cejas se unen.

-Así me he sentido todo el camino -confiesa Cole. Enarco las cejas y hago una mueca. Qué onda con Cole... -. Hablo de que la tierra es inestable -gruñe, molesto al ver mi expresión.

Cole se agacha y pone las manos en la raíz. Éstas se desvanecen un poco al contacto, sólo la punta de los dedos.

-No sé cómo explicarlo, pero de alguna forma, al estar en terreno sólido "siento" lo que hay en la tierra. Aquí no -su nariz se arruga y se levanta-. Algo está distorsionando todo.

-Quizá las raíces no te dejan tocar tierra firme, o qué sé yo -sugiere Ronin, encogiéndose de hombros-. Sólo sigamos, ¿Quieren?

-¡Oye! ¡Yo soy las ordenes aquí!

Regreso la vista al frente. Doy un brinco para bajar de la raíz y me doy cuenta de que las huellas se separan. Sólo un par de ellas se desvían a la derecha, mientras el resto siguen adelante, perdiéndose en la selva oscura.

Decido que es mejor seguir las huellas solitarias, porque es menos confuso que el enjambre que sigue recto y porque tengo un buen presentimiento sobre ellas. Y mis buenos presentimientos casi nunca fallan.

Llega un punto en que las huellas desaparecen, justo en la orilla del lago, como si se hubiesen sumergido en el agua.

--Bien, creo que Mei y Zane empezaron a ver cosas --bromeo.

--O, nosotros no las estamos viendo --comenta Ronin mientras se lanza al agua. Ah... ¿Si sabe que allá sólo hay una cascada, verdad?

Ronin saca la cabeza del agua y nos ve.

--¿Qué? ¿Acaso le tienen miedo al agua?

Cole y yo miramos a Kai, con expresiones burlonas. El puerco espín gira la cabeza.

--Pff --se cruza de brazos.

--Yo tampoco puedo entrar --dice Cole--, soy un fantasma.

--Creí que el traje te protegía del agua --espeta Ronin.

--No de tanta agua.

--Ah... --Ronin lanza un bufido, molesto--. ¿Ósea que somos el payaso y yo, no?

--¡Oye! --exclamo, alzando los brazos.

--Cómo sea, sólo entra al agua.
--claro, soy yo el que debe entrar con Ronin porque Kai es un cobarde y Cole un fantasma --refunfuño, entrando al agua que me congela hasta los huesos--. Además, Ronin perdió los tornillos.

--¡Pero no perdí la audición! --exclama, antes de sumergirse.

Tomo MUCHO aire y me sumerjo. En verdad el agua es muy cristalina así que puedo ver a Ronin y seguirlo. Lo bueno es que gané un concurso de madres e hijos de natación.

¡Whoa!

Una cosa enorme y con escamas pasa nadando frente a mí y debo detenerme. Un momento... ¡Yo conozco esa cosa! Es un Fangfish Mutante, no sabía que vivieran aquí también. De repente siento que el aire se me escapa, y como si tuviera plomo en la cabeza. Doy brazadas rápidas en un desesperado intento por salir a la superficie. Al final, lo consigo.

--¡Uff! --suspiro--, estuvo cerca.

--Camina, Walker, tus amigos deben estar por aquí --me dice Ronin, quién comienza a adentrarse en una cueva.
Salgo del agua y lo sigo, corriendo.

Mei's POV.

El miedo cruza mi cara cuando me vuelvo hacia Hiroshi. Entonces, mi vista desciende hacia las raíces que tupen toda la selva, que se juntan unas con otras y forman un tapiz capuchino, ámbar y piel. Mi mente empieza a divagar. Va y viene. Sigue las raíces, hasta que se pierden más allá. Sé me ocurre un pensamiento que oscurece por completo mi semblante.

-Todo está conectado... -murmuro, con los ojos en blanco.

Si el árbol está corrupto, entonces toda la selva lo está. ¿Y si por estar adentrándome sin rumbo fijo sólo he estado siendo atraída a una trampa aún mayor... una en la que Zane ya quedó atrapado?

-¡Tengo que encontrar a Zane y salir de aquí con el resto de mis amigos!-exclamo, dando vueltas en un solo lugar.

-¿Y cómo piensas hacerlo? -pregunta Hiroshi, con una mano en la barbilla.

Me llevo las manos a la cara. Dejo escapar un suspiro entre mis labios. ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo encontrar al ninja blanco? Mis manos se resbalan por la piel de mis cachetes. Las miro con los ojos entornados, porque aunque sea ninja la poca luz aun me molesta. De pronto, se me ocurre algo.

-Esto puede funcionar -murmuro, decidida.

Me inclino a la altura del suelo y pongo las manos sobre una raíz del ancho de una tubería. El tacto es áspero e irregular donde pedazos de corteza se han caído, vulnerables a la intemperie.

-¿Qué estás haciendo? -pregunta Hiroshi, inclinándose un poco.
Arquea las cejas, interesado, al verme cerrar los ojos.

-Si yo controlo el agua, y las plantas son en su mayoría agua...

-¿Controlas el agua? -repite el hombre, pasmado-. Espera, es verdad. Eso te permite detectar las vibraciones de otras personas pisando las raíces. Que... interesante.

Empiezo a sentir un cosquilleo en la punta de mis dedos. De un momento a otro es como si mi mente se expandiera. Como si yo misma fuese un árbol cuyas raíces se tuercen, enredan y viran. Y ¡BAM! Un crujido, y luego son dos... y muchos más. Una serie de personas se abren paso entre la maleza. Cyborg, y Cybermad debe ir con ellos.
Antes de poder averiguar más mi mente está en movimiento de nuevo. Esta vez, cuando se detiene, siento las vibraciones de cuatro personas conocidas. Kai, Cole, Jay y Ronin. Deben estar buscándonos a Zane y a mí.
Continúo el recorrido por la selva, pero no detecto a Zane.

Abro los ojos y me reincorporo, sacudiendo la tierra de la palma de mis manos.

-No encontré a Zane... -le digo a Hiroshi, con tristeza. Levantó la cabeza para mirarlo-. Pero sí al resto de mis amigos. Los buscaré y tal vez puedan ayudarme.

-La selva es un sitio peligroso -me advierte, con seriedad-. Mejor ve con cuidado. Si fuera tú, me retiraría antes de empeorarlo.

-Lo sé -sonrío, echando a andar-. Pero hay cosas más importantes que un poco de miedo.

Mi familia.

Cole's POV

¿Cuánto hace que Jay y Ronin se fueron? ¿Un minuto? ¿Dos? Kai y yo nos sentamos sobre una raíz que podría ser el primo rubio del Gran Devorador, así de grande y ancha es. Espero pacientemente a que Ronin y Jay regresen, aunque, admito que no hay mucho con qué entretenerse... Y acabo de descubrir que tal vez la paciencia no es mi fuerte, al menos no cuando la pelea se huele hasta en el aire.

--¿Y ahora qué? --me pegunta Kai.

--Hm... ¿Qué tal si cantamos la canción de las botellas de...?

--No.

Oh, qué aburrido es Kai.

Arrancó un pedazo de corteza y lo examino ante la poca luz. Bien podría ser una escama, sólo hace falta poner un poco de imaginación, tampoco es mu fuerte pero no hay más que hacer y la selva ayuda mucho a imaginar que éste podría se un nido serpentin. Miro las siluetas de las raíces, largas y alargadas. ¿Podría haber existido una infestación así? Serpientes a lo largo y ancho de un suelo tropical.

Un silencio incómodo se forma. Contemplo el agua del lago, la luz de la luna se refleja en él. Todo está tan quieto, tan calmado...

-¡AH-HA! -grita Kai, mientras pasa de estar sentado en la raíz a estar en el piso.

Me pongo de pie de inmediato. Me vuelvo de inmediato. Me vuelvo hacia la persona que se tambalea hacia adelante, intentando no tropezarse con la raíz gigante. La tomo de los brazos para ayudarla a recuperar el equilibrio. Esbozo una sonrisa algo tímida, pero muy sincera.

-Así que, ¿Quieres decirnos por qué tanta desaparición? -pregunto, feliz de ver a la castaña sana y salva.

-Fui a buscar a Zane -repone Mei, enyesando una sonrisa en su rostro-. Los hubiera traído... si no tuvieran el sueño tan pesado.

La empujó con delicadeza hacia atrás, para que recupere por completo la compostura. Sé acomoda un mechón castaño que le había caído sobre los ojos, sin borrar la sonrisa. Entonces me pregunto qué haríamos sin ella, que constantemente está preocupándose por todos y siendo optimista para mantenernos cuerdos a pesar de todo por lo que pasamos. Jay tiene razón, Mei es muy maternal, y para la mayoría de nosotros que hemos tenido a ésa figura familiar ausente, significa mucho.

-Uy, de verdad lo siento, Kai -sé disculpa Mei, saltando la raíz y ayudándolo a levantarse.

Me doy la vuelta hacia ellos. La sonrisa de Mei se borra y es reemplazada por una mueca de preocupación.

-Creo que arruiné tu peinado... -murmura, en voz queda, quitándole con cuidado una hoja que ha quedado atrapada en las greñas castaña de Kai.

-Olvida mi peinado -exclama, sorprendiéndome hasta a mí, y

la atrapa en un abrazo. Y yo no puedo quedar fuera.

--No vuelvas a desaparecer --advierto, con un poco de humor.

El abrazo se rompe.

-Es una advertencia, flor de agua --le digo, entrecerrando los ojos.

-De acuerdo -musita, irónica-. Oigan ¿Y Jay y Ronin?

-Fueron a buscarlos a la cascada -respondo.

-Ay, no.

La castaña se lleva las manos a la cabeza, angustiada.

-¿Ay, no? ¿Qué significa?

-Hay que buscarlos -exclama Mei, mientras entra al agua.

-¡Pero no sé nadar! -exclama Kai.

Muy tarde. Mei ya se ha ido.

Zane's POV.

Pienso por un segundo en lo que el árbol me dice. Si alguien les está tendiendo una trampa a mis amigos... ¿Quién podría ser? Es seguro que Cybermad pero...

--¡Zane! --una voz risueña rompe el silencio.

--¿Jay? ¿Ronin? --exclamo, dándome la vuelta.

Ambos están empapados por completo. Pequeñas gotas descienden al suelo cavernoso formando un pequeño charco. Me alegro de verlos, pero igual me extraña no encontrar al resto de mis amigos con ellos.

--¡Estás vivo!

--¿Estoy vivo? ¿De qué hablan?

--Déjalo, mr. Tin man --me pide Ronin, con una sonrisa--. Pero... ¿Mei no debería estar contigo?

—Creí que se había quedado con ustedes en REX.

—¿Qué? —repite el pelirrojo, parpadeando un par de veces—. No, ella no estaba con nosotros, creímos que estaría contigo. ¿De verdad no la has visto?

—La verdad es que me centré más en lo arrepentido que estaba y de nuevo olvidé las cosas. Sé que no encajo en el equipo pero...

--Zane, claro que encajas --dice Jay mientras e acerca y pone su mano en mi hombro--. Oye, mira nuestro equipo: Cole es un fantasma, Kai un herrero, tú un nindroide, yo un inventor, Lloyd el ninja verde... creo que la única normal es Mei. Aún así ya hemos salvado muchas veces Ninjago.

--¿Aunque seamos diferentes? --pregunto, extrañado. Teóricamente los que tienen mayor relación trabajan mejor. Por

--Las diferencias nos fortalecen -dice el árbol.

Me doy la vuelta y lo miro, con una sonrisa. Claro, nos complementamos unos a otros: el espíritu de Kai, la energía de Jay, la lealtad de Cole, el corazón de Mei… Puede que seamos completamente diferentes, pero ¿Qué familia no lo es?

Jay pega un brinco que casi lo hace resbalar. Sus ojos se abren de par en par. Mira de un lado a otro, conmocionado.

--¿Eh? ¿¡Quién dijo eso!?

--El árbol -respondo.

--¿¡ÁRBOL!? -exclaman Ronin y Jay.

Sus ojos se fijan en la imponente figura vegetal. Recién su tronco como a la espera de que hable de nuevo y ésta vez están completamente atentos cuando lo hace.

--Zane, toma la joya

--Pero... ¿Y tú?

--Estaré bien, recuerda, ya cumplí mi misión.

Trepo por las ramas del árbol.  Cuando llego a la copa rebusco entré las hojas hasta dar con un objeto brillante. Tomo una joya de color verde claro, éste... ¡Es el prisma de la Naturaleza! Es asombroso que esté aquí, y justo ahora en mi protección. Una brisa me roza la cara. El verde del árbol es reemplazada por un café marchito, donde el aire sopla, hasta que queda completamente en un color seco. Las hojas del árbol se caen, una a una.

Bajo de un brinco, con una expresión triste surcando mi rostro. El tronco ahora es de un color gris, pálido y seco. No es siquiera una sombra de su esplendor.

Pongo mi mano en su tronco y al hacerlo, una serie de imágenes de mis recuerdos llegan a mí.
El primero en tomar lugar somos mi padre y yo armando al halcón. Enseguida es reemplazado por el momento en el que conocí al Sensei Wu. El cálido recuerdo al volver a ver a mi padre en esa isla y aquel que guardo con especial cariño, al conocer a Pixal. El tono se vuelve oscuro de repente al ver el momento en el que tuve que sacrificarme para vencer al Gran Tirano Digital, para después reconstruirme.

Entonces, una serie de recuerdos olvidados llegan a mí. Pixal y yo estábamos en la oficina de Borg, un empleado se coló a la habitación y usó un polvo azul para inmovilizarnos. Mi proscesador se bloqueó momentáneamente, pero cuando desperté me hallaba en esa celda. Pasó una semana y Ronin nos capturó, nuevamente, esta vez para llevarnos a Chen. Salgo de ése "estado de trance" y comienzo a volver poco a poco al presente.

--Gracias, Zane -dice, por última vez el árbol.

Su tronco se tuerce ligeramente, con un crujido seco. La emoción juega conmigo, haciéndome sentir triste y desanimado, pero alguien debe proteger el prisma. Miro la gema envuelta en mis manos y sonrío débilmente. Inflo el pecho y recobró la compostura.

--Zane ¿Estás bien? -me pregunta Jay.

--S-sí -respondo, aún paralizado por esa bomba de recuerdos.

Algunas de esas imágenes siguen impregnadas en mi mente, acompañados de un sentimiento amargo.

--Zane, aléjate del árbol -esa voz... ¿Mei?

--¿Qué? ¿Mei? -espeta Ronin.

Levanto la mirada y encuentro a mi amiga, con una expresión endurecida en el rostro. Su hacha está desenfundada y la sujeta con duda entre sus manos. Trastabillea hasta nosotros, sin despegar la vista del árbol.

--Zane, por favor, ése árbol es malo.

--No, Mei, el árbol es bueno.

--Pero Hiroshi me dijo...

--¿Hiroshi? -repite Jay, en tono de burla-- ¿El mismo sujeto que logró salir de aquí?

--Ese mismo -responde una nueva voz.

Un hombre está parado detrás de Mei, me aferro al prisma con fuerza. Viste un largo y antiguo kimono color menta. Analizo sus rasgos pero ninguno de ellos me resulta familiar. Recuerdo a un retrato al óleo que encontré en uno de los libros de la biblioteca. Y éste hombre delante de nosotros, no es él.

--¿Eh? ¿Hiroshi? -pregunta Mei, alarmada.

Se la vuelta y el Hacha resbala un poco en sus manos. Da dos pasos atrás, aturdida al reconocerlo. Ronin y Jay, al contrario, avanzan con posiciones defensivas atemponiéndose a la ninja morada.

--Mei, ese prisma puede curar a Lloyd —asegura el hombre, con una sonrisa dibujada bajo su barba terracota.

La ninja morada no se mueve, mira al suelo por un segundo.

--Jamás te hablé de él... --la chica alza la vista y mira al hombre a los ojos.
Ronin y Jay se tensan y le dirigen una mirada sucia al hombre del kimono verde.

--Eres muy lista.

La ropa del hombre se distorsiona, como una pantalla perdiendo la señal. El kimono es reemplazado por un traje de etiqueta color azabache. Un casco cubre por completo su cara y es hasta que lo retira y lo hace a un lado que vemos la cicatriz surcando su ojo. Es Cybermad.

Se acomoda las mangas de su traje con un tirón y le da una patada al casco que rueda hasta chocar con la pared.

Mei levanta nuevamente su arma, al igual a como lo hacen Ronin y Jay, que no han bajado la guardia ni un segundo.

—No te equivoques —le dice Cybermad a Mei. Ella se tensa—. De haber querido herirte, lo habría hecho.

Ronin y Jay fruncen más el ceño.

—Bien, podemos hacerlo por las buenas, o por las malas... y por las malas me encanta...

--No te daré el prisma --le digo--. Le prometí al árbol que lo protegería.

Oprimo el prisma en mis manos. Mis dedos crean una jaula alrededor de él, manteniéndolo a salvo.

--Como quieras, no digas que no te lo advertí.

Cybermad lleva su brazo de titanio hacia su muñeca opuesta. Una especie de brazalete ultra moderno resplandece bajo la manga. Oprime un botón en él y una sonrisa triste se dibuja en su rostro.

--¡Zane! -la imagen de Pixal re-aparece.

Veo miedo reflejado en sus ojos y eso me altera a mí.

--¡Pixal! Creí que te había perdido.

--Cybermad bloqueó mi señal, pero Zane, tengo q-que...

Su imagen se pixelea y es reemplazada por... Cryptor.

--Lo siento, pero no te quedan minutos de rumbling para pedir ayuda.

--¡Cryptor! No tienes porque obedecerlo.

--Sí tengo que, es por eso que haré esto.

Un dolor atroz surge de mis sienes. Escucho un zumbido que me hace caer de rodillas en el suelo. Mi visión se borra, se distorsiona. Todo mi alrededor da vueltas alocadas.

M-i prosce-sa-dor se es-tá da-ñan-do... co-mienzo a apa-gar-me...

....






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