⚫10. Rune⚫
Cyrus Borg's POV.
-¡Ciudadanos de Ninjago!
La gente empieza a reunirse en torno al alcalde. Los oficiales de policía permanecen en sus sitios, alerta ante cualquier peligro. Mientras, yo permanezco en mi sitio, a un lado del alcalde que da su discurso sobre el podio.
-He recibido varios de sus comentarios... -continúa. Camina de un extremo a otro, haciendo ademanes con las manos para realzar sus palabras.
Mi vista se dispersa hacia la multitud. Brinca de una persona a otra, examinando sus facciones, pero ninguna es conocida. Doy un suspiro, aliviado. Todo en ésta ceremonia podía tornarse negativo, pero supongo que puedo permitirme relajarme.
Sin embargo, mi estado no mejora. Mi mirada nerviosa sigue paseándose de un extremo a otro, analizando al público, su lenguaje corporal. Uno bosteza, otro cubre su rostro de los rayos del sol.
Entonces, mi mirada se detiene.
Un joven encapuchado mira la escena con las manos en los bolsillos. Resalta tanto del resto que no se me ocurre cómo es que no reparé en él.
Se vuelve hacia mí.
Su cara queda de frente al sol y algo brilla bajo su capucha.
-Eh, señor... -llamo al alcalde, cuando éste pasa nuevamente frente a mí.
-¿Qué sucede viejo amigo? -pregunta, inclinándose hacia mí. Se dirige nuevamente a la audiencia-. ¡El señor Borg quiere decir algo!
-¡No! -exclamo, apartando el micrófono cuando me lo ofrece-. Hay un problema...
Los policías se tensan.
Un grupo de plantas brota alrededor de ellos, con tallos tan gruesos como bloques de concreto. Las personas corren despavoridas en todas direcciones.
Vuelvo a mirar en la dirección del encapuchado, pero ha desaparecido.
-¡BORG! -el alcalde se vuelve hacia mí, furioso-. ¿¡Qué ocurre!?
Un par de policías toman al hombre de los brazos e intentan meterlo a un vehículo polarizado, para protegerlo.
-¡Déjenme! -exige. Se acomoda el traje y los anteojos-. No sé cuánto tiempo va a durar ésta tontería, pero... ¡Quiero ver a los ninjas!
-Señor, eso no es posible...
-¡Entonces consigue a alguien!
Entra por sí mismo al vehículo y antes de que la puerta se cierre me dice:
-No voy a seguir soportando éste atropello. Más les vale descubrir al responsable.
Entonces el auto se aleja.
Alzo la vista a las pantallas, atraído por el sonido de estática. Una grabación del noticiero muestra lo recién ocurrido y pone unas grandes letras rojas.
Los maestros elementales son peligrosos.
Mei's POV.
-No puedo hacerlo... -declaro, poniéndome de pie, con una expresión asqueada.
Kai rueda los ojos y mira al frente. Esta recostado en el sillón con el brazo extendido. Su herida de láser está a la vista. Ligamentos, sangre, piel quemada, sangre...
-¡Ogh, qué asco! -exclamo, dándole la espalda.
-Que linda -dice Cole, con una media sonrisa.
Me vuelvo hacia él con el ceño fruncido. Claro, como él no tiene que curar ése desastre.
-Tienes que intentarlo Mei -me dice mi padre, supervisando todo-. Es el primer paso para curar la materia oscura.
Giro la cabeza un poco hacia los únicas tres personas, sin contarme, en la habitación. Tomo aire y me doy la vuelta completamente.
Me siento frente a Kai y me tapo los ojos con una mano, mientras hago flotar el agua del tazón a mi lado con la otra.
-¿Cómo me vas a curar si cierras los ojos? -me pregunta Kai, en tono burlón.
-Shhh, no hables.
Junto las cejas. Tiene razón...
Quito mi mano de los ojos. Tan pronto como los abro la laguna rojo quemado me hace retroceder de nuevo.
-Lo siento -me disculpo, con tristeza.
-¿No puede entrenar quitando materia oscura a algún objeto que haya sido tocado por el cetro? -le pregunta Cole a mi padre, con los brazos cruzados y una expresión reflexiva.
Luce tan maduro de ésa forma... Sus ojos encuentran los míos y tengo que apartar la mirada enseguida.
-No. Sería completamente diferente, empezando porque los maestros elementales tienen vida...
-Y también tenemos sentimientos - dice Kai, mirándome. Emito un gruñido y me alejo hacia la puerta-. ¡Gracias por curarme, Mei! ¡Que buena amiga!
Lanzo un suspiro, una vez afuera. La cosa no es que me dé miedo la sangre, lo que me da miedo es lastimar a Kai. Su herida se ve bastante mal. ¿Y si no hago más que empeorarla?
Debo encontrar otra manera de entrenar, antes de siquiera intentar curar cualquier cosa...
Zane's POV.
Un semblante serio surca mi rostro. Las imágenes van cambiando con rapidez, una a una. Me fijo en el lugar, hora y personas que aparecen en el video de seguridad.
-¿Qué estás haciendo? -pregunta una vocecilla, a mí lado.
Me sobresalto un poco. Tener toda mi atención centrada en las computadoras evitó que prestara atención a mi alrededor.
Me vuelvo hacia Mei por un segundo y después regreso la vista a la pantalla.
-Estudio las grabaciones de seguridad en busca de algún sospechoso -respondo. El silencio se hace presente por unos segundos hasta que recuerdo algo-. ¿No deberías estar entrenando?
-Mm... tal veeez -repone ella-. En realidad quería buscar una forma distinta de entrenar que no...
-¿Si no estás ocupada te importaría ayudarme con esto? -le pregunto, sin despegar la vista de la pantalla.
Mei resopla.
Veo el reflejo de Kai, Jay y Cole entrando en la habitación. Tal vez también puedan ayudarme. Esta es una tarea importante y tal vez la mejor manera de aprovechar el tiempo de descanso que nos dió el sensei Walter.
-... tuve un muy mal sueño -les dice Kai.
-Deja de quejarte, todos seguimos en una pieza -responde Cole, cruzando los brazos.
-A penas.
-Al menos dormiste -resopla Mei, volviéndose hacía ellos.
Es cierto que desde hace unos días he notado un claro deterioro en la salud de todos. La falta de sueño parece estar trayendo consecuencias, sin embargo, ni yo mismo encuentro una forma de tratar con las pesadillas...
-¿Has estado entrenando todo el día? -le pregunta Jay, asombrado.
-Algo así.
-Anímate, al menos ya sabemos como curar a Lloyd.
-Es sólo que mi padre está algo paranoico y de repente cree que soy una curandera mágica o algo así.
-¿Y tu que crees? -le pregunta Cole.
Mei se toma su momento para responder.
-Bueno... no creo que lo sea. La verdad es que no puedo concentrarme.
Dejo de teclear dígitos por un momento. Miro mi reflejo en la pantalla. Tal vez todos estemos pasando por lo mismo. Tal vez mi manera de distraerme sea... ésto.
Me vuelvo hacia mis amigos, ésta vez, dispuesto a escucharlos.
-Yo tampoco -confiesa Cole alicaído-. Desde que fuimos al Monte de la Luz no he dejado de pensar que de no haber sido por ustedes me habría quedado ahí encerrado.
Mei lanza un suspiro. Toma un destornillador de la mesa y le da vueltas con rapidez.
-Yo no lo creo.
-Mei, gracias por tratar de animarme pero...
-No, no es eso -deja el destornillador donde estaba y nos mira a todos, sería-. No he sido muy honesta con ustedes... la verdad es que vi a un sujeto extraño de piel gris allá.
-Hm... piel gris -murmuro, intentando buscar cualquier clase de coincidencias.
-¿Crees que él impidió que Cole saliera? -pregunta Kai, jugando con la venda de su brazo.
La castaña se encoge de hombros.
-Saben, yo tampoco les he contado la verdad -dice Jay-. He tenido la misma pesadilla desde hace un par de días.
-¿Es enserio? Yo también -comenta Cole.
-Y yo -dice Kai.
-¿Creen que el hecho de que hayamos tenido todos pesadillas signifique algo? -pregunta Mei. Todos voltean a verme.
-Eso no lo sé, pero es muy extraño.
Y lo es aún más porque incluso yo he tenido pesadillas. Ni siquiera recuerdo la última vez que tuve una, o si la tuve. Si fue así debió ser hace mucho tiempo, mucho antes de re construirme si quiera.
-Vamos a hacer algo, a partir de ahora no habrá más secretos, así que si alguien tiene que decir algo, es el momento -dice Mei.
Nos miramos unos a otros. Me cruza un recuerdo por la mente, algo que no les he dicho, así que soy el primero en hablar.
-Hay algo que debo decirles, justo cuando viajamos a la Isla de Chen a buscar la bitácora de Clouse, tuve un sueño. En él me encontraba en una celda y... Cybermad aparecía.
-¿Cybermad? -repiten todos al unísono.
-Creo... que tal vez... no era un sueño. Estaba recordando algo.
-Bueno, yo también debo decirles algo -dice Kai-. Clouse no podía salir de la Isla de Chen... ¿no?
-Afirmativo.
-Entonces alguien debió trabajar para él y llevarle los prismas elementales sin que el sensei lo notara.
-¿Uh, cómo un fantasma? -pregunta Jay, sarcástico.
-No, yo sé quien -contesta Cole, con seriedad-. Ronin.
Nya's POV.
No importa cuántas veces lo intente, nada funciona. Todos los arreglos que le he dado a mi armadura percen ser en vano. Morro había destruido la pieza original, y aunque cuando regresé me encontré con todas las partes, reensamblarlas pareciera ser una tarea imposible.
Dejo escapar un suspiro, frustrada. Me tallo los ojos con cansancio y reviso todas las herramientas que están dispersas por la mesa. Ya ni siquiera sé si vale la pena seguir intentando. Creo que ya he hecho todo lo que estaba a mi alcance.
—¿Qué estás haciendo Nya? —pregunta una voz masculina, desde la puerta.
—Ay, no —mascullo, llevándome la palma de la mano a la frente.
Me irrita un poco que Dareth esté aquí en éstos momentos, pero no es precisamente por el hecho de que él suela estropear todo lo que toca. Creo que lo que en verdad me irrita es la presencia de alguien más, en general. Prefiero estar sola cuando me dedico a trabajar en mis inventos. En verdad, no me gusta que nadie me moleste.
—Supongo que trato de hacer lo imposible —respondo, recargándome en la mesa. Noto el brillo en sus ojos y me veo obligada a preguntar—. ¿Por qué estás tan contento?
—El señor Harrison dijo que me enseñaría Zoojitzu, mn nene.
—¿Zoojitzu? ¿Es alguna clase de Spinjitzu?
—Algo así, sólo que te da el poder de comunicarte con los animales.
Miro a Dareth, pestañeando en exceso debido a la falta de descanso. El hombre examina con ojo crítico las piezas dispersas por la superficie blanca. Toma uno de los engranes y le da vuelta, pero eso ya no me molesta. Me resigno a ver como algo que consideraba tan valioso no volverá a ser lo mismo, nunca.
—¿Estás bien? —me pregunta Dareth, dejando de lado las piezas, y en sus ojos color chocolate puedo distinguir rastros de pena.
—Sólo estoy frustrada —acepto, dejando caer la cabeza hacia atrás. Me llevo un dolor placentero cuando los huesos de mi columna (al parecer bastante torcida) crujen.
—Sé como te sientes, mn nene.
Abro los ojos como platos. Me enderezo y miro al hombre de marrón.
—¿Ah, sí?
—Mira, Nya, yo también me siento un inútil estando aquí, sin poder salir —junta las cejas y unas arugillas se forman en su frente—. Uno esperaría que al menos pudiera ser útil para los ninjas de alguna forma.
—Tienes razón —acepto.
Supongo que por eso me he esforzado tanto en arreglar mi traje samurái. Es decepcionante admitirlo, pero... sólo con mi armadura les soy útil a los chicos...
—Vaya aire depresivo...
Dareth y yo levantamos la cabeza para mirar al hombre de yukata azul marino. El señor Harrison frunce las cejas al ver mi tiradero.
—Nya, ¿Qué es todo esto? —me regaña, cruzando los brazos.
—Lo recogeré enseguida —aseguro, y cuando estoy por acercarme a mis piezas y herramientas, el sensei se adelanta y sostiene una pieza de metal.
Lo examina con sumo cuidado, y eso lo agradezco. Aunque sé que odia la tecnología, me asombra el respeto con el que trata cada una de las partes de mi antigua armadura de combate.
—Es... mi traje samurái... —le explico, en voz queda.
—¿Traje?
Me confundo al ver su expresión, pero entiendo casi al instante.
—Así que... los chicos no le han contado —él menea la cabeza—. Bueno, yo...
—¡Nya era una samurái, mn nene! —me interrumpe Dareth, energícamente—. ¡Su Mech medía más de seis metros!
—Mm... noupe... de hecho medía menos —sonrío.
—Eso suena bastante increíble —me dice el señor Harrison, con una media sonrisa.
Acepto el cumplido, pero termino agachando la cabeza. Pensar en todo el tiempo que le dediqué, y en todo el cariño... no hace más que entristecerme. Ésa armadura ha sido mi más grande logro, es difícil ver destruido algo a lo que le puse tanta pasión...
—Lo era... —murmuro, sin poder dejar de pensar en como, día tras día, mi Mech cobraba vida, mientras lo construía—. Ser la Samurái X me ayudó a crecer, y a conocerme a mí misma. Ahora que... perdí mi armadura, creo que también perdí ésa parte de mi misma. Es aún más difícil... ahora que Cybermad está al acecho.
—¿Wu no te contó la verdad sobre tu madre... o sí? —me pregunta el señor Harrison, con lentitud.
Levanto la cabeza, enseguida.
—¿Qué verdad?
Dareth y el sensei intercambian miradas, aunque a juzgar por el desconcierto en los ojos del ninja café... creo que él no tiene idea de qué pasa.
—Nya, tu madre era la maestra elemental del magnetismo, el poder del control sobre el metal.
Jinx's POV.
Es justo como lo imaginé.
El legendario Destiny Bounty, un barco volador que se ha hecho leyenda por toda Ninjago. Su descomunal sombra nos acuna bajo su majestuosidad. Es inclusive más grande que como escuché que era.
Miro al chico rubio que me acompaña.
-Hagámoslo.
Él asiente y nos ponemos manos a la obra.
Saco un garfio de mi mochila y lo lanzo a la parte superior. Halo un poco la cuerda para asegurarme de que se ha agarrado bien y comenzamos a escalar.
Como generales es deber mío y de Dayne encargarnos de ésta misión. Es realmente importante. Yo me especializo en espionaje y él en inteligencia, somos una pareja perfecta para el trabajo.
Una vez conseguimos entrar a la sala de mando Dayne hace su magia y enciende el navío. La gran pantalla frente a nosotros se ilumina con un brillo azulado que nos da de lleno en la cara.
-Hay que darnos prisa -le digo, mientras inserto la memoria en un puerto USB-. El jefe dijo que nos necesitaba en Stiix a más tardar a medio día.
-Puedes estar tranquila -responde Dayne, con una sonrisa torpe. Chasquea los dedos y comienza a teclear dígitos-. Wow, la información está encriptada de una forma alucinante. Parece hecho por hackers.
-Menos habla y mas acción, rubio -resoplo, rodando los ojos.
Tomo una fotografía enmarcada que está sobre el tablero. Son los ninjas. Junto las cejas al ver lo felices que lucen juntos. Es extraño, no se ven tan... peligrosos.
-¿Qué pasa, Jinx? -me pregunta Dayne, sin verme.
Dejo de inmediato el retrato. Creo que se presiona un botón accidentalmente cuando lo dejo, no estoy segura, sólo asumo por el "tope" que deja algo inclinado el retrato. No debe ser nada...
-¿Eh? -dejo escapar-. Es sólo que... el de rojo se ve guapo.
El rubio de pecas rueda los ojos.
-Venimos a buscar información sobre el paradero de los maestros elementales -me recuerda. Pongo los ojos en blanco y me recargo en el tablero-, no a que busques un novio.
-Ya, cálmate.
Miro el retrato otra vez.
No, si está guapo...
-¡Jinx!
-¿Qué? Yo no tengo la culpa de que...
-Activaste el sistema de seguridad -gruñe.
Miro a un costado mío y levanto el retrato que SÍ estaba oprimiendo un botón. Tomo la memoria y la extraigo de un tirón.
-¡Vámonos! -le digo, jalándolo de un brazo.
Prácticamente hacemos parkour hasta bajar del Navío. Ponemos los pies en el terreno. Le doy un giro a la memoria entré mis dedos y la guardo en mi mochila.
-Ustedes...
Una voz nos hace tensarnos. Nos damos la vuelta y no nos gusta lo que vemos. No son los ninjas, pero igual es un problema. Uno grande.
Rune's POV.
Me había prometido que no iba a volver, y aquí estoy. No puedo creerlo.
Lanzo un suspiro mientras camino por las calles de ciudad Nueva Ninjago. He estado tanto tiempo alejada que ni siquiera sabía que la ciudad hubiese cambiado tanto, aunque tratándose de aquí no debería sorprenderme. Con tantos ataques la ciudad está siempre en constante cambio. Cuesta reconocer cualquier cosa.
Frunzo el ceño y empiezo a lamentar haberme puesto ésta chaqueta negra. El calor empieza a hacer de las suyas.
Mi vista va hacia las pantallas que salpican la ciudad. Todas muestran lo mismo. Ningún anuncio bobo, no, todas muestran a los maestros elementales como si fuesen monstruos, aunque solo uno haya atacado la explanada.
Supongo que por eso estoy aquí.
Es lo que yo misma creo, así que...
Mi vista gira en torno a un enorme barco que yace sobre un terreno que, supongo, estaba sin ocupar. Salto la alambrada que bordea el terreno. Rodeo al barco mientras toco la madera del casco.
Sé a quienes pertenece, vamos, creo que toda Ninjago lo sabe. Esos ninjas de han hecho de una gran fama en todos lados. Mi mano forma un puño. Gran parte de mi vida he estado escuchando cosas sobre ellos. Terminé tan cansada que hasta el legendario Destiny Bounty parece un cliché, por más asombroso que me pareciera la primera vez que escuché sobre él...
-Agh -entrecierro los ojos cuando in destello me cala los ojos.
Pongo una mano en mi frente y alzo la vista. El destello parece venir de arriba.
Me oculto al escuchar a alguien descendiendo por el barco. Parecen ser dos personas. La chica gira algo entre sus dedos. Cuando su rostro queda bajo el sol abrasador sus rasgos, y los de su compañero, me hacen salir de mi escondite.
-Ustedes...
Los dos me miran y se ven desconcertados. Y deberían estarlo.
Aprieto los puños y me lanzo hacia ellos, que salen corriendo como gallinas.
El barco queda un poco detrás, con cada paso que damos. Llevo las manos a mi boca, preparándome.
La chica se detiene. Saca algo de una mochila y lo lanza hacia donde estoy. El pequeño casquillo metálico cae frente a mis pies.
Una bomba.
Ésos sucios cobardes....
Me doy la vuelta, justo cuando la bomba estalla.
Por suerte, solo se trata de una bomba de humo que me hace toser cuando lanza su contenido. Le doy una patada al objeto plateado. Mis ojos grises ven a través del humo casi sin dificultad. No hay rastro de ellos. ¡Rayos!
Jay's POV.
Entrenar otra vez se siente como ser ninja por primera vez. Y yo que creía que no tendríamos que volver a pasar por esto... Pienso que el entrenamiento del Ciclón-do era mejor, era la onda. Esto, esto no sé qué es...
Trato de tomarme en serio ésta vez las lecciones porque, vamos, casi le cuesta un brazo a Kai... Y hablando del rey de Roma...
-¿Por qué él no tiene que entrenar? -pregunta Mei, en voz baja.
Detiene un bastonazo de Cole con su propio palo de bambú. Miro al castaño sentado a lo lejos, observando lo que hacemos con una sonrisa.
-¡Es cierto! -exclamo, con el ceño fruncido-. Mírenlo ahí sentadote, burlándose de nuestro sufrimiento...
Entrecierro los ojos hasta que vuelvo a abrirlos de golpe al recibir un palazo en el estomago por parte de Zane.
-¡Auch!
-Lo siento.
-Bueno, tal vez sí alguien lo curara... -dice Cole, sarcástico, mirando de reojo a Mei.
La castaña carga blandiendo su palo de bambú. Cole trata de detener el ataque, pero es demasiado lento, y lanza una exclamación en el momento en el que el palo le atraviesa las costillas y lo hace retroceder. Habría sido un buen golpe, si Cole no fuera un fantasma...
¡Wow! ¿Dónde aprendió Mei a hacer eso?
-¿Crees que es sencillo?-le pregunta la chica-. Mi padre dice que si hago algo mal la herida de Kai podría abrirse más.
-Y perforar un tendón -añade Zane, dando vueltas alrededor de mí. Arqueo las cejas-. Olvidó ésa parte.
-Yo creo que alguien se está dejando llevar por el miedo -le dice Cole, serio.
-Y yo que lo dice la persona que creía que soy muy... -el brazo de la chica traza líneas imprecisa que concluyen con una estocada a las sienes que Cole a penas y consigue detener-. Espontánea.
-Oye, es difícil planear algo cuando alguien no deja de saltearse su papel en un plan.
Zane y yo nos detenemos. Mi mirada va y viene de Cole a Mei. Uy, ésas expresiones en sus rostros son tan ¿Qué puedo decir? Cursis.
-Jeje -me rio, entré dientes-. ¿Los dejamos un rato a solas?
No debí abrir mi bocota. El siguiente movimiento del fantasma es una estocada que va a dar a mis costillas.
-Parece que ahora hay otro herido que requiere atención -bromea ¿¡Zane!?
Le diría algo... si no estuviera partiéndome del dolor en éste momento...
-Jajaja, me hubiera gustado estar más cerca para ver eso -se ríe Kai, acercándose.
Frunzo el ceño y saco la lengua. Tonto...
-Ninjas -nos giramos hacia la puerta al escuchar que Cyrus Borg nos llama-. Mejor vengan a la sala de mando, hay algo de lo que debo hablarles.
Se da media vuelta y avanza por el mismo pasillo, con un enojo que echa humo. Nos miramos entre nosotros y arqueamos las cejas. Me pregunto qué le pasa al señor Borg...
(*****)
-Quiero discutir ciertos asuntos con ustedes -dice el pelinegro, acomodándose los anteojos. Desearía que no lo hubiera hecho, ahora puedo ver claramente la expresión de rabia en su mirada...-. El alcalde no está muy complacido con el asunto que atravesamos.
Nos echa un vistazo a todos y su semblante se vuelve nervioso al ver el ceño fruncido del sensei Walter, quien mira todo con los brazos cruzados.
-Eh... -musita Borg-. Lo que quiero decir es... ¿No les molestaría darse prisa en encontrar ésos prismas y detener a Cybermad?
-Inconcebible -repone el sensei Walter, antes de que podamos abrir la boca-. Primero, porque cada prisma debe tratarse como un asunto delicado y segundo, Lloyd aún...
Todos bajamos la mirada, incómodos.
El sensei Walter se aclara la garganta para seguir hablando.
-Además... ¿Qué es ése sonido?
Yo también lo escucho, parece un pitido leve, a penas audible. Comenzamos a buscar alrededor para ver de dónde rayos viene ése molesto ruido.
-Ups, lo siento... -murmura Nya, extendiendo su brazo. Frunce el ceño al ver su brazalete.
-¿Pasa algo? -le pregunto.
-Es la alarma de seguridad que instalé en el Bounty. Alguien debe haber entrado, será mejor que vaya a investigar.
-Buena idea, hermana, iremos contigo -se apunta Kai.
Yo también estoy muy puesto... hasta que el sensei Walter nos impide ir.
-Ah-ah. De eso nada. Sólo Nya, Dareth y yo iremos a investigar.
-¡Argh! ¿Por qué? -mascullamos, molestos.
-Deben seguir entrenando, y sí, también te hablo a ti Mei.
La chica frunce el ceño y deja caer las manos a los costados.
-¡Qué emocionante! Mi primera misión -exclama Dareth, alzando los brazos.
-A-ja-ja-ja... suertudo -bufa Kai, fulminado al hombre castaño con la mirada.
Solo nos queda verlos salir, mientras nosotros nos quedamos aquí, encerrados...
Kai's POV.
¡Qué horror! ¿También tengo que entrenar? Ni siquiera es justo, Nya y Dareth ni son ninjas. Aiñ...
Camino por la sala de mando buscando algo... ¿Dónde la deje? Me rasco la cabeza mientras doy vueltas por todos lados. No pude haberla perdido...
-¿A dónde vas? -me pregunta Mei, frunciendo el ceño.
Tras ella distingo mi ultra espada.
-¿No estarás pensando en ir con ellos, o sí? -Cole llega con Jay y Zane detrás.
-No.
Es la verdad. En realidad no pienso en seguir a Nya, el sensei Walter y Dareth. Seguro habrá una pelea y no me la perdería... si mi herida ya hubiese sanado...
-Voy a buscar a Ronin -respondo, serio.
Los cuatro se miran entre ellos.
-¿Necesitas un equipo ninja de apoyo? -pregunta Jay, sonriendo.
Mis labios se curvan hacia arriba.
-Claro.
-No creo que sea una buena idea -murmura Zane-. El sensei Walter dijo que nos quedáramos aquí, entrenando.
-Estoy con Zane -dice Mei, insegura.
-Como quieran, pueden venir y descubrir respuestas, tal vez una forma de curar más rápido a Lloyd...-les digo, y esbozo una sonrisa maliciosa-. Ooo, pueden quedarse y entrenar tooodo el día.
Mei abre mucho los ojos.
-Bien, hagámoslo -exclama, entusiasta-. Un pequeño descanso no le hace daño a nadie, ¿verdad?
Jay, Cole y yo lanzamos una carcajada. Ahora sólo falta Zane.
-De acuerdo -suspira el nindroide-. Supongo que no hay modo de debatir.
-¿Qué dicen? -pregunta Cole, mirándonos a todos con una sonrisa-. ¿Cómo en los viejos tiempos?
Mi sonrisa se borra un segundo. Sería bueno que Lloyd también estuviese aquí, él también es parte de la familia. Pero es por él que hacemos esto. Vuelvo a sonreír y coloco mi mano al centro, sobre las de los demás.
-¡Ninja-go!
Nya's POV.
No podemos arriesgarnos a ser reconocidos por Cybermad o los Cyborg, así que llevamos disfraces. Cuando llegamos al terreno donde dejé el Bounty por última vez, lo rodeamos en busca de alguna pista, o delincuentes.
Es por esto que me rehusaba a dejar el Bounty aquí. Está lleno de información valiosisíma. Claro que instalé un Software de seguridad, por si las dudas. Alguien tendría que ser un genio para conseguir ponerle las manos a toda ésa información.
-¿Crees que los delincuentes sigan aquí, Nya? -me pregunta Dareth.
-Por su bien, es mejor que no -repongo, con el ceño fruncido.
-Por allá -señala el sensei Walter a una silueta que avanza hacia nosotros.
Aprieto los puños, furiosa.
-¡Nya, espera!
Es muy tarde para cuando el sensei trata de detenerme. Me lanzo hacia el ladrón. Conforme más me acerco me doy cuenta de que se trata de una chica. Su extraño cabello gris está recogido en un moño que deja su cuello al descubierto. Sus ojos gris tormenta reflejan enojo al verme acercándome para detenerla.
Alza un brazo y unas chispas púrpuras brotan de su mano.
-¡Osecorter! -exclama.
Mis pies se mueven solos, en reversa. Es como si el tiempo volviese en si mismo y en segundos, estoy devuelta al lado del sensei Walter y Dareth.
-¿Quién eres? -pregunto, molesta, cuando llega hasta donde estamos.
-Mi nombre es Rune -dice, frunciendo el ceño-. Y yo no soy la ladrona. Ellos escaparon.
-Rune, ¿Podrías describirlos? -pregunta el sensei Walter, amablemente.
La chica parece tranquilizarse.
-Eran dos Cyborg...
-¡Lo sabía! -exclamo.
-Ah, ¿Secuaces de Cybermad? -pregunta Dareth, acomodándose el copete.
Rune junta las cejas.
-¿Cybermad?
Mira al suelo con una mueca. Supongo que es de esperarse. Sólo nosotros saben sobre él, después de todo...
-¿Y qué es lo que estabas haciendo aquí? -le pregunto, aún sin descartarla como sospechosa.
-Vine a limpiar mi nombre.
De qué estará hablando... Aún no termino de decidir si está niña de dieciséis puede ser un problema... o si es quien lo ocasionó.
-¿Eso que hiciste... lo que pareció magia...? -empieza Dareth-. ¿¡Eres una...!?
La chica esboza una sonrisa.
-Maestra elemental.
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