capitulo 5 (final)
Resulta que otro día la madre las envió a la ciudad para comprar agujas e hilo, y cordones y cintas. El camino las condujo a través de un brezal sobre el cual había pedazos enormes de roca esparcidos por aquí y allá. En eso ellas notaron a una ave grande que se ciernía en el aire, volando despacio una y otra vez alrededor de donde estaban ellas; y el ave volaba más abajo y más abajo, y por fin se posó cerca de una roca no muy lejos. Inmediatamente ellas oyeron un grito fuerte, lastimoso. Corrieron y vieron con horror que el águila había agarrado a su viejo conocido, el duende araña, e iba a llevárselo. Las muchachas, todas piadosas, inmediatamente agarraron al pequeño hombre, y tiraron contra el águila tanto rato, que por fin ella abandonó a su presa. Tan pronto como el enano se había repuesto del impacto, gritó con su voz chillona,
-"¡Debieron haberlo hecho con más cuidado! ¡Ustedes arrastraron mi abrigo marrón de modo que quedó todo rasgado y lleno de agujeros, ustedes criaturas torpes, insensatas!"-
Entonces él tomó un saco lleno de perlas moradas, y se escabulló otra vez bajo la roca en su agujero. Las muchachas, que para estas fechas ya se habían acostumbrado a aquel ingrato enano, continuaron su camino e hicieron su mandado en la ciudad.
Cuando ellas cruzaban el brezal otra vez de regreso en su camino a casa, sorprendieron al duende, que había vaciado su bolso de gemas en un punto limpio, y no había pensado que alguien pasaría por allí tan tarde. El sol de la tarde resplandecía sobre las piedras brillantes; y brillaban y centelleaban con colores tan maravillosos que ellas se quedaron quietas mirándolas.
-"¿Por qué están ahora de pie quietas allí?"-, gritó el duende araña, y su cara pálida gris se puso toda roja con la rabia.
Él seguía con sus malas palabras e insultos, cuando de pronto se oyeron unos gruñidos fuertes, y un lobo blanco vino trotando hacia ellos desde el bosque. El enano se asustó terriblemente, y no podía ponerse a salvo en su cueva, ya que el oso le había bloqueado la entrada. Entonces apoderado por el terror, gritó,
-"Querido Sr. lobo, sálveme, le daré todos mis tesoros; ¡mira las hermosas joyas que están allí! Concédame la vida; ¿qué disfrutaría usted con un pequeño compañero tan delgado como yo? al morderme usted no me sentiría entre sus dientes. Venga, tome a estas dos feas muchachas, ellas son bocados muy gratos para usted, tienen grasa como codornices jóvenes; ¡por piedad, cómelas a ellas!"-
El lobo no puso atención a sus palabras, y golpeando a la mala criatura con su pata, el duende fue a golpearse su cabeza contra una roca y no se movió nunca más.
Las muchachas habían corrido asustadas, pero el oso las llamó:
-"rin, kagome, no tengan miedo; esperen, iré con ustedes."-
Entonces ellas reconocieron su voz y lo esperaron, y cuando él las alcanzó, de repente su piel cayó, y apareció de pie allí, un hermoso joven, vestido con trajes de oro.
-"Soy el hijo de un Rey,"- dijo él, -"y fui encantado por aquel malo duende que había robado mis tesoros; he tenido que correr todo el bosque como un lobo salvaje hasta que fui liberado por su muerte. Ahora él recibió su propio castigo bien merecido."-
rin se casó con el príncipe sesshomaru, y kagome con el hermano de él inuyasha, y entre ellos dividieron el gran tesoro que el duende había recogido en su cueva. La señora madre vivió pacífica y felizmente con sus hijas durante muchos años más. Ella cuidó los dos rosales con mucho cariño y los mantuvo al frente de su ventana, y continuamente le brindaban las rosas más hermosas, blancas y rojas.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top