Tu nombre (Parte 1)

Todo comenzó con un simple sueño. O quizás era sólo un recuerdo.

Un atestado tren de Tokio hace su recorrido habitual. Trabajadores y estudiantes que regresan a casa después de una larga jornada.

Una chica de cabello negro que está a punto de subir en la próxima estación. Un chico de pelo azul que trata de estudiar sosteniéndose como puede de las agarraderas.

Dos personas unidas por un lazo extraño pero necesario. Dos vidas entrelazadas que se encuentran en el momento adecuado.

La chica sube y el chico baja. Pasan junto al otro sin siquiera mirarse, ¿qué hizo entonces que voltearan en el momento justo para reconocerse?, ¿puede que haya sido un presentimiento?, ¿un sentimiento?, ¿que la verdad oculta en el fondo de sus almas les susurrara su destino?

Un collar quitado a las prisas cae en manos masculinas.

¡Debes recordar! ¡Mi nombre es...!

El incesante pitido del despertador despabiló a la figura tumbada en la cama. Con un gruñido sacó la mano de entre las sabanas y, como pudo, lo apagó. Permaneció recostada un momento antes de tomar el valor suficiente para levantarse.

Retiró las sabanas, se sentó y rascó su cabeza aún con los ojos cerrados. Se puso de pie y caminó a donde se suponía estaba el baño, abrió la puerta, pero lo único que encontró fue un pasillo que no recordaba haber visto en su vida. Volvió a cerrar y echó un vistazo a la habitación. Cama desordenada, escritorio lleno de papeles revueltos y algunos lápices, un uniforme colgando de una percha junto a la ventana, una puerta de acceso a un balcón y otra que probablemente daba al baño, fotografías repartidas por doquier...

Un escalofrío recorrió su espina dorsal. Corrió al baño entrando en pánico y miró su imagen en el espejo.

"¡¿Pero qué demonios?!"

Desde el espejo una chica le devolvía la mirada aterrada. De ojos ámbar y cabellera negra bastante larga. Su bello rostro compungido en una mueca de terror.

Llevó una mano a su rostro sólo para encontrarse con que la chica hacía exactamente los mismos movimientos que él. Y estaba frente a un espejo, es decir que la imagen tenía que ser suya, entonces... ¿qué?

La realidad le llegó como un balde de agua fría. ESE era su reflejo.

Un gruñido gutural quedó atascado en su garganta. Rezaba por que todo fuera un sueño.

Simplemente no podía ser real.

Tomó un par de respiraciones tratando de calmarse y luego regresó a la habitación. De la puerta, una mujer de corto cabello negro y ojos risueños asomó la cabeza y sonrío.

—¿Estás bien? Te ves un poco pálida, ¿pesadillas de nuevo?

—Yo... sí, no pude dormir muy bien que digamos —respondió tratando de esbozar una sonrisa también. Escucharse hablar en un tono de voz más agudo que el suyo era muy extraño—. Enseguida voy.

La mujer salió, cerrando tras de sí.

"Esto es sueño. Sí. Tiene que serlo. Sólo voy a seguir la corriente, ¿qué es lo peor que podría pasar?"

Pensar eso lo hizo sentirse mucho más tranquilo. Se cambió como pudo, logrando que la experiencia fuese lo menos bizarra posible. Cepilló un poco el cabello dudando si debía peinarlo de alguna manera especial. Terminó por hacerse un par de coletas. Tomó la mochila recargada contra el escritorio y bajó las escaleras.

Al llegar al comedor toma asiento en la silla desocupada frente a la mujer (que resultó ser su hermana) y come el desayuno como si nada. Conversan de temas triviales de los que le fue fácil inventar respuestas y salió a la escuela. No tenía idea de donde quedaba, pero por pura casualidad encontró a un par de estudiantes con el mismo uniforme que el suyo y simplemente las siguió.

Dentro del edificio buscó el salón 3-E. Para su suerte, era tarde y la mayoría de los alumnos habían llegado ya, por lo que sólo quedaban dos asientos vacios. Supuso que el suyo sería el más cercano a la ventana, pues la fila en la que estaba ubicado era solamente de chicas.

Casualidad de casualidades su salón y asiento usuales.

Las clases transcurrieron con normalidad, iban al mismo que las suyas fuera del sueño y no tuvo problema en adaptarse. En el descanso un par de chicas se le acercaron y almorzaron con él como si fuera lo más normal. Yukiko Kanzaki y Manami Okuda eran sus nombres. Por lo poco que pudo observar, la primera parecía ser muy linda y tranquila. Tímida y muy inteligente la segunda. Le cayeron bien, le hubiese gustado pasar más tiempo con ellas, pero lo más probable es que sólo las viera en esa vez. Lástima.

A la noche se cambió antes de apagar las luces y meterse a la cama. Decidió revisar su teléfono, pues en casi todo el día apenas se acordó de él. Encontró la aplicación de notas y escribió un par de líneas.

"Un sueño, por más extraño o realista que sea, sigue siendo un sueño" pensó Nagisa antes de quedarse dormido.

***

Con toda seguridad podía decir que ese era el peor día de su vida.

Es decir, si una pesadilla podía contar como día.

Todo empezó en la mañana, al despertar en un cuarto que no reconocía, una familia que no era la suya y en un cuerpo que bajo ningún concepto NO le pertenecía.

El rostro que le regresaba la mirada a través del espejo era de un pálido muchachito de ojos azul zafiro y cabello del color del cielo. ¿Cómo era siquiera eso posible? ¡Ella era una chica! ¿Cómo demonios había terminado así?

—¡Nagisa! ¡El desayuno está listo! ¿Qué te toma tanto tiempo? —una voz llamándole desde las escaleras la sobresaltó. Se vistió a toda prisa tratando de ignorar partes de su anatomía a las que no estaba acostumbrada.

Bajó corriendo las escaleras y se encontró a una mujer lista para salir. Ella notó su presencia y le señaló el plato en la mesa.

—Come, no tardes si quieres llegar a tiempo —hizo una pausa para mirarle mejor—. ¿Te sientes bien? Estás un poco pálido.

—Sí, solo... me levanté un poco rápido —contestó con fingiendo una sonrisa. Después de todo era una gran actriz.

Creyéndole, la mujer se despidió y salió a las prisas dejando a la pobre con un plato lleno y sin idea de lo que debería hacer a continuación.

Comió el desayuno como pudo y salió corriendo de la casa. Caminó sin rumbo un par de cuadras mirando a todas partes, buscando una indicación que le dijera qué camino tomar.

—Eh, Nagisa —casi como un milagro un chico apareció—, vamos juntos.

Caminaron en silencio todo el tramo a la escuela en un ambiente incomodo, ¿debería decir algo?

Siguió al chico al salón 3 E y, por inercia, tomó asiento en su sitio normal. No fue hasta que el salón empezó a llenarse que reparó en un detalle. O más bien dos: no sabía a ciencia cierta si ese era su asiento, pero como nadie le dijo nada supuso que estaba bien; y además no había ninguna chica en el salón. O en toda la escuela.

Caer en cuenta de lo segunda la hizo sentir aún más incómoda.

Almorzó con el pelirrojo que le acompañó en la mañana (un tal Karma Akabane) y con Sugino, quien parecía demasiado interesado en el beisbol.

Después de la escuela sonó una alarma en su teléfono: hora de ir a trabajar.

Pero, ¿trabajar dónde? Rebuscó entre los mensajes, notas y todas y cada una de las aplicaciones del aparato hasta que lo encontró de casualidad. Se dio prisa en llegar al lugar y llegó justo a tiempo. Al parecer debía hacer de mesero.

Fue todo un desastre. Apenas podía llevar la cuenta de las ordenes, no podía llevar correctamente la bandeja (en un par de ocasiones casi tira los alimentos sobre los comensales), confundía las mesas... En fin, que ser mesero parecía no ser lo suyo. Lo único que pareció hacer bien fue al final de la jornada.

Un par de comensales hicieron una escena a otra de las meseras, alegando que la comida había sido horrible y cosas por el estilo. Sintiéndose valiente de repente fue a socorrer a su compañera. No supo muy bien como, pero terminó convenciendo a los tipos de no seguir causando disturbios y abandonar el local lo antes posible.

La otra chica, le dio las gracias y sonrió. Muchos de sus compañeros le comentaban lo envidiosos que estaban de que él hubiese podido ayudar a Nakamura y recibir su agradecimiento.

"Nakamura perece ser bastante popular entre compañeros y clientes... bueno, no es como si importara"

Regresó a casa hecha polvo y se tiró en la cama sin siquiera cambiarse.

Tomó el teléfono y escribió un par de entradas en la aplicación de diario.

***

"Sueño o pesadilla, tu vida es un tanto ajetreada chico extraño, Nagisa... lindo nombre."

No recordaba haber escrito algo como eso.

Nagisa desayunaba tranquilamente con su madre que parecía un poco preocupada. Ya iban cinco veces que le preguntaba si se sentía bien esa mañana.

Claro que estaba bien, ¿por qué no iba a estar bien?

En la escuela y el trabajo pasó algo similar, Karma y Sugino le preguntaban si estaba bien y sus compañeros le recordaban el cómo ayudó a Nakamura con esos clientes tan molestos, cosa que no había hecho. ¿Qué les pasaba a todos?

Y más importante aún, ¿por qué no podía recordar el día anterior? Todo lo que lograba recordar era ese absurdo sueño.

El sueño... ¿era en realidad sólo eso?

***

"La vida de una chica es divertida, ¿Quién diría que sus conversaciones fueran tan diferentes a las de los chicos?"

Una nota que no recordaba haber escrito.

Después de ese sueño tan raro despertar en su propio cuarto, con su hermana querida y usando el uniforme femenino era la gloria.

O lo sería si todos dejaran de preguntarle si se sentía bien ese día. ¿Qué clase de pregunta era esa?

Todos hacían referencia al día anterior, que si se veía diferente, que si actuaba extraño, que si se sentía distante... cosas como esas.

Pero el día anterior había sido como siempre, normal, aburrido.

Lo único realmente raro había sido... ¿un sueño?

¿Por qué ahora no sentía tan segura de ello?

***

El fenómeno volvió a repetirse.

Una y otra y otra vez, durante meses tanto Akari como Nagisa terminaban viviendo la vida del otro, actuando y hablando según instrucciones que iban dejando en sus teléfonos.

Llegados a cierto punto, el cambio se hizo una costumbre y hablar por medio de las notas era algo que esperaban con una sonrisa expectante.

Incluso sus amigos y conocidos se habían acostumbrado a tan extraño cambio de actitud. De vez en cuando metían la pata y era el turno del otro de arreglarlo, era molesto al principio, pero con el tiempo aprendieron que hacer y que no.

Con el tiempo... incluso terminaron por tomarse cariño.

"Te conseguí una cita con Nakamura, se por los chicos que te gusta así que aprovecha la ocasión ;) ¡Te apoyaré desde el trabajo de mi hermana!"

Decía la última entrada del diario. ¿Una cita? Es cierto que meses atrás hubiese saltado de gusto con la idea, pero, ¿por qué ahora no lo hacía?

Asistió de todas maneras. Fue divertido, fueron a comer y dar un paseo, pero todo el tiempo la mente de Nagisa parecía estar en otro lado. Al final del día Nakamura lo sorprendió con la mirada fija en el horizonte.

—Sabes, era consciente de que sentías algo por mi hace unos meses, pero ahora, ¿hay alguien más, cierto?

Tenía razón, había alguien más, pero... ¿era eso lo que realmente sentía? Debía averiguarlo.

Sacó su teléfono y marcó el número que se sabía de memoria a pesar de nunca haber llamado.

Una monótona voz le hizo saber que el número que buscaba no estaba disponible, sin importar cuantas veces llamara.

¿Por qué no contestaba?

Después de eso no volvió a intercambiar cuerpos con ella.

Días, semanas, meses. Esperó.

Marcaba todos los días, leía las entradas del diario y dejaba otras nuevas.

Al final, cuando ya no pudo esperar más decidió buscarla. Recordaba el nombre de la ciudad, no quedaba a más de tres horas de viaje en tren bala.

Tomó algunas de sus cosas y partió solo en busca de la chica.

El viaje fue un martirio. No podía esperar la hora en que la vería como realmente era. A ella. A Akari.

Ya en la estación salió en busca de alguna calle que recordara. Caminó de aquí para allá hasta que el paisaje se hizo conocido. Encontró la calle donde ella vivía y se apresuró a tocar el timbre. Tal era su euforia que por un momento no se fijó en que el nombre escrito en la placa de la entrada no era el que buscaba.

Un hombre mayor le abrió la puerta y lo miró extrañado.

—¿Si? ¿A quién buscas?

Nagisa se desconcertó, en ningún momento se topó con la mención de un abuelo o tío, ¿Quién era entonces ese sujeto?

—Yo... ¡busco a Akari Yukimura! —dijo con toda seguridad.

—¿Yukimura? Yukimura, Yukimura... ¡Oh, Yukimura! Sí, ya lo recuerdo. Las anteriores inquilinas. Una pena lo que les pasó, ¿no lo supiste?

Y procedió a contarle una triste historia. Un año atrás la hermana pequeña regresaba de un corto viaje a otra ciudad, en vez de ir directamente a casa se dirigió al trabajo de su hermana para hacerle compañía. Hubiese sido un día como cualquier otro si tan sólo hubiesen tenido más cuidado.

Nadie supo exactamente que pasó, pero hubo una gran explosión. Arrasó con el laboratorio y con las casas contiguas. Todos murieron, incluidas las hermanas Yukimura.

Nagisa escucho a medias, ¿explosión? ¿Muertas? ¡Pero si había hablado con Akari un par de meses atrás!

No podía ser cierto. Nada de eso podía ser cierto.

Sin siquiera despedirse del anciano corrió en busca del laboratorio, fue solo una vez pero recordaba exactamente donde se encontraba. Al llegar la escena lo dejó paralizado: Varias construcciones en ruinas, escombros ennegrecidos, cientos de trastos irreconocibles.

Una placa de metal en el suelo rezaba: "En memoria de los muertos en la explosión. Que todos ellos descansen en paz." Y a continuación una lista de nombres.

No quería, pero se obligó a sí mismo a leerla. Tenía que verlo, tenía que asegurarse de que no era real. Aunque se lo esperaba, no pudo evitar perder el aliento. Ahí, entre decenas de nombres estaba el suyo.

Akari Yukimura había muerto.

Con lágrimas corriendo sin control por sus mejillas y el miedo atenazándole el pecho Nagisa se desplomó en el piso. ¿Cómo era posible? La pregunta se repetía en su cabeza en una espiral sin fin.

Simplemente no podía ser.

¿Qué iba a hacer ahora? ¿Qué podía hacer ahora?

Con manos temblorosas sacó el collar que llevaba siempre colgado al cuello. Un brillante dije en forma de pudín que parecía burlarse de su desgracia. Lo apretó entre sus manos tan fuerte como pudo.

"Por favor, solo dame una oportunidad"

De la nada sintió un tirón en lo más hondo de su ser, como si algo lo arrastrará sin piedad.


*****

Wah! Hola a todos, primera parte de esta adaptación un tanto cutre de "Kimi no na wa

Alguien la ha visto? 

Es hermosa *v*

Espero que les este gustando :)

Pronto la segunda parte

InfiniteTrigger_uw

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