¡¿Hoy es el día?!

Capitulo dedicado a @@ronovag, gracias por la idea, espero te guste ;)

Nueve meses antes Akari le había dado la noticia: serían padres.

La felicidad que sintió era tan inmensa que incluso llego a llorar de la emoción.

Unos meses después, cuando realizaron el primer ultrasonido esa felicidad se duplicó. En la pantalla del aparato se veían las pequeñas siluetas de un par de criaturas. Mellizos.

Conforme pasaban las semanas y los meses, el vientre de Akari crecía cada vez un poco más.

Pero no todo era miel sobre hojuelas para la pareja. Akari se sentía mal la mayor parte del tiempo y sus antojos representaban la mayor parte de los dolores de cabeza de Nagisa, pedía cosas caras y difíciles de encontrar, cuando las conseguía ella cambiaba de opinión o ya había comido algo y tocaba guardarlo. Durante las noches Akari apenas podía dormir y se removía incomoda la mayor parte de la noche.

A pesar de todo se esforzaban para lograr que todo fuera lo mejor posible. Si Akari hacía algo y de repente se sentía mal, Nagisa la obligaba a descansar y se sentaba con ella a contarle sobre su jornada de trabajo o alguna historia graciosa que recordara. Si dejaba la comida que conseguía para ella, la sacaba después de la cena y la comían juntos. Cuando a ella le costaba dormir, él acomodaba almohadas a su alrededor para que quedara más cómoda y la abrazaba con cuidado.

Un mes antes de la fecha estimada por el médico, Nagisa llegó a casa después de un largo día de trabajo, dejó sus cosas en la mesa del comedor y comenzó a buscar a su esposa que por lo general se encontraba en su habitación leyendo o viendo alguna película. Cuando entro la vio sentada en la orilla de la cama, doblada sobre sí misma y respirando con dificultad. A sus pies había una gran mancha.

—¡Akari! —exclamó corriendo hacia ella preocupado —¿Estás bien? No, por supuesto que no estás bien, ¿cómo estás?, ¿no me digas que esa mancha es...? no, no me digas, ¿es hoy?, ¿no era en un mes?, ¿qué hago?, ¿puedes pararte?, ¿debería...?

—¡Nagisa cállate ya y ve a buscar las malditas llaves del auto! —interrumpió ella desesperada. Estaba bien que era complicado recordar que hacer en esa situación, pero los dolores eran cada vez más fuertes y continuos que no podría soportar mucho más tiempo los balbuceos de su esposo.

Como impulsado por un resorte Nagisa se levantó y corrió a buscar las llaves del auto de Akari, que se suponía estaban más cerca, en el tocador de la habitación. Revolvió todas las cosas que estaban encima buscándolas sin éxito.

—¿Y tus llaves? ¡Se suponía que estaban aquí! ¿No las tienes tú? —Preguntó mientras abría cajones y miraba debajo de la cama — No están, entonces las mías... —balbuceaba dando vueltas sobre sí mismo como un perro siguiendo su cola. Akari sólo lo miraba ir de aquí para allá sin sentido —No me mires así amor, ya vuelvo...

Salió de la habitación, pero luego volvió a entrar, sus llaves estaban en su abrigo y sería más rápido si las tomaba de camino al auto.

Con cuidado ayudo a su esposa a pararse y caminar hasta la puerta de entrada donde siempre dejaba su abrigo, pero en el perchero no había nada. Justo ese día se le ocurría dejar sus cosas en otro lado.

—Definitivamente los hombres no están hechos para esto... —susurró Akari al ver a Nagisa ir a la cocina y regresar con las llaves en la mano.

Nagisa condujo lo más rápido que pudo hacía el hospital y cuando llegaron buscó frenético a una enfermera para que lo ayudara, por suerte Kanzaki se encontraba de turno y lo ayudó a relajarse un poco. Le dio una silla de ruedas y la llevaron a un cuarto a esperar a que un doctor la atendiera. Al llegar este Nagisa se vio obligado a salir a la sala de espera, llevaría un rato para que terminara.

Mientras esperaba sacó su teléfono y llamó a sus amigos para darles la noticia. Primero a Karma, que dijo que llegaría ahí lo más rápido posible. Luego a Sugino, que se emocionó demasiado y prometió que los iría a visitar en cuanto tuviera oportunidad pues se encontraba en el extranjero. Nakamura le dio sus felicitaciones y prometió lo mismo que Sugino. Con ayuda de Ritsu mandó un mensaje a los demás, pues los nervios no le permitían seguir marcando números y explicar la situación.

Casi dos horas después llegó Karma acompañado de Okuda y su pequeña hija. Esos dos tampoco habían perdido el tiempo y un mes antes había nacido Kaori, la niña que tanto anhelaba Karma en sus delirios de borracho. En su momento Nagisa lo acompaño durante toda la espera, así que él pensaba hacer lo mismo.

—No te preocupes, Nagisa-kun. Akari-chan es fuerte y pronto tendrás a tus pequeños entre tus brazos —dijo Okuda tratando de calmarlo.

—Ella tiene razón, el verdadero problema viene cuando tienes que cambiar pañales y de noche no puedes dormir ni hacer cosas diverti... ¡Auch! —el discurso de Karma se vio interrumpido por un golpe en su nuca.

—Perdónalo Nagisa-kun —pidió Okuda con la sonrojada por las palabras de Karma.

A Nagisa esa escena le hizo gracia, la compañía le hacía sentirse mejor y el tiempo se pasaba más rápido.

Esperando hablaron sobre sus trabajos, sobre su época de estudiantes y sobre Kaori, la pequeña era muy tranquila y se mantuvo dormida un largo rato. Cuando despertó, empezó la molestia, por lo cual Okuda prefirió retirarse a su casa. No era demasiado tarde y prometió regresar cuando el trabajo de parto hubiese terminado.

Una vez solos Karma y Nagisa siguieron hablando, para aligerar un poco más el ambiente recordaron la vez en que los papeles estaban invertidos. Esa vez Karma se había puesto tanto o más histérico que Nagisa. Armo un escándalo en la plaza en la que se encontraban, asustó al conductor del taxi que los llevó al hospital con sus gritos que eran tan fuertes como los de Manami, al llegar atajó a la primera enfermera que se encontró y la obligó a que los atendiera, una vez que se encontraban en un cuarto, les dio órdenes extrañas a las enfermeras, lo único que recordaba haber dicho fue algo así como "hierva el agua". Culpaba a su gusto por las películas históricas.

Ese recuerdo los hizo reír tanto que una enfermera los regaño y mando a callarse si querían continuar esperando ahí. Con esa amenaza se calmaron un poco y siguieron esperando en silencio. Habían pasado casi ocho horas desde que llegaron y su nerviosismo crecía a cada segundo.

Quince minutos más tarde el doctor que atendía a Akari llegó para darle la segunda mejor noticia de su vida: su esposa se encontraba bien y estable y sus hijos habían nacido sanos. Una niña y un niño, nacidos con diez minutos de diferencia.

Controlándose lo más que pudo se dirigió al cuarto y ahí estaban, Akari con dos pequeñas criaturas sonrosadas, sonriéndoles como si fueran lo más hermoso que hubiese visto en su vida. Estaba agotada, se notaba pero nada le impediría disfrutar de ser la primera en tener a sus hijos en brazos. Levantó la mirada en cuanto sintió la presencia de Nagisa. Él terminó de acercarse y con toda la delicadeza posible abrazó a su pequeña familia. No necesito palabras para expresarse, su mirada lo decía todo.

***

Un par de días después, luego de que Akari hubiese descansado lo suficiente y de que realizaran todos los estudios necesarios a los mellizos, la familia Shiota regresó a casa con ayuda de Karma.

Nagisa abrió la puerta y se hizo a un lado para que Akari pasara primero. Ella encendió las luces pues por alguna razón las cortinas estaban cerradas.

—¡Sorpresa! —gritó un coro de voces, seguido de una lluvia de confeti y serpentinas.

La mayoría de sus compañeros se encontraban en su casa adornada con globos y llena de bolsas y paquetes de regalo. Sabían que eso iba a pasar, pues habían hecho lo mismo con Karma y Manami y con los demás que tuvieron hijos antes que ellos, pero con todo se habían olvidado.

—Gracias a todos, nos alegra verlos —dijo Nagisa tomando a su hijo de los brazos de Akari, que se quedó con su hermana.

—¡Oh Dios! Es verdad que son dos, ¡son tan lindos! ¿Cómo se llaman? —preguntó Kurahashi emocionada casi arrebatándole a Nagisa el bebé.

—A quien tienes en tus brazos es mi niño, Akira —respondió Nagisa un poco preocupado por la seguridad de su hijo.

—Y ella es Aguri —agregó Akari sin mirar a nadie en particular.

Los nombres fueron recibidos con agrado, en especial el de Aguri. Era como un pequeño homenaje a su historia.

Luego de que abrieran los regalos y comieran del pastel que llevaron todos los visitantes se despidieron y se retiraron para dejar a la pareja disfrutar de su paternidad a gusto.

—Apenas puedo creer que esto es real. Parece un sueño —comentó Nagisa viendo dormir a sus pequeños en sus respectivas cunas. A su lado Akari sostenía su brazo y se recargaba en su hombro.

—Si esto es un sueño entonces espero nunca despertar —dijo ella quedando de frente a Nagisa. Tomo su rostro entre sus manos y plantó un ligero beso en sus labios.

Tomados de las manos y tratando de hacer el menor ruido posible, salieron de la habitación para dirigirse a la suya. Esperaban poder descansar por lo menos unas horas antes de que los mellizos despertaran.

A partir de ese momento comenzaba su nueva vidacomo padres, no se imaginaban todas las experiencias que vivirían gracias a esepar de niños que dormían plácidamente en el cuarto contiguo al suyo.

*****

Hola a todos, que me dicen de este capitulo?

No tenía muy claro lo que quería escribir, pero me gusto el resultado, a ustedes? 

Y... sip, habra una... continuación? de esto probablemente mañana :D

...Tengo que confesar dos cosas:

La primera y de la que más me arrepiento es de que, en algún, punto consideré la posibilidad de escribir algo así tipo Clannad (si no lo han visto pues... la protagonista muere después del parto e irónicamente se llama Nagisa :v) pero mi mente y mi corazón gritaron: Trigger NO! y pues, les hice caso, agradézcanles(?

Y la segunda es que la mayoría de las escenas están inspiradas en Bones, si alguien la ve sabrá a cuales me refiero xD

Y pues, eso nos leemos mañana.

InfiniteTrigger_uw

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