Capítulo 13


Al separarnos mantuve los ojos cerrados y sentí sus labios besar mi nariz. Apreté mis labios juntos para evitar esbozar una sonrisa tonta.

¿Puedo derretirme ahora?

Abrí los ojos y él estaba mirando detenidamente mi rostro por lo que mis mejillas se sonrojaron.

Sonrió- Es una suerte que sí sea tu tipo de chico.

¿De qué habla?

-Lo que dijiste en el auto- dijo al ver la confusión en mi rostro.

-Oh, entonces... Te gusta la música para niños.

- Es culpa de mi sobrina.

- Pero te gusta.

- Sí, lo admito- Fue a la cocina, lo seguí y me recosté en la pared. Sacó dos vasos del aparador, luego se acercó al refrigerador sacando una jarra de jugo y la colocó en la isla.

Me senté cerca de él.

-¿Dónde está Blacky?

Me entregó el vaso y ataqué la bebida enseguida- Con mi hermana.

Asentí.

-¿Te llevas bien con ella?

- Es mi mejor amiga

Suspiré internamente.

-Eso es lindo.

Guiñó un ojo- Le agrega puntos a mi encanto.

Sí que lo hace.

Se puso de pie y extendió una mano hacia mí. La tomé.

-Vamos.

-¿Dónde ?

- A mi habitación.

Qué inteligente de mi parte caminar antes de preguntar.

- ¿A qué ?- pregunté con los nervios de punta.

Soltó una risotada y se detuvo, sin soltarme.

- No voy a hacer nada que no quieras. Ya te lo dije, manzanita.

Me relajé y miré a mi alrededor.

-¿Decorando?

-¿Qué?- Señalé los tarros de pintura apartados en una esquina de la sala- Oh, sí. Todo esto del color blanco me está enloqueciendo, parece un centro psiquiátrico.

Cierto.

- Quiero ayudar.

-¿En serio?

- Solo si quieres...

Sonrió.

-Todo por tener tu compañía.

Por favor no sigas diciendo cosas como esas... Pensé, sabiendo el final de la frase.

Me removí incómoda y solté su mano para cruzarme de brazos.

-¿Empezamos?

Negó y carraspeó.

-Tengo que mover los muebles primero, tal vez otro día.- murmuró distraídamente caminando hacia su habitación y sentándose en su cama.

Merezco un premio por matar momentos como ese, enserio.

-¿Y si vemos una película ?- pregunté minutos después, mordiendo mi labio.

Al parecer eso llamó su atención porque enseguida me miró con los ojos brillosos, recordándome a un cachorrito.

Quizás no debería comparar al hombre con el que he intercambiado saliva- dos veces- con un cachorro pero es a lo que más se acerca. Es tierno, lindo, amigable, siempre está de buen humor...

-Me gustaría eso-dijo y en ese instante me di cuenta de que lo estaba observando demasiado. Y por supuesto, me atrapó haciéndolo.

Parpadeé rápidamente -Genial ¿T-tienes palomitas?

Se levantó y se acercó a mí.

-Yo me encargo de eso, tú elige que veremos.

-Sí, claro. Seguro, yo... elegiré.

Relamió sus labios y mi vista inmediatamente se fijó en esa acción tan repetitiva de él.

-Bien.

Lo miré a los ojos. Gran error.

-Bien- respondí en un hilo de voz.

Me di la vuelta con toda rapidez, evitando más daños a mi orgullo.

Solté una bocanada de aire al estar lejos de él y busqué alguna película.

Al final encontré una y me senté en el sofá a esperar a Matt, quién se lanzó a mi lado en cuanto llegó, entregándome un refresco.

-¿Estás seguro de que tienes la edad que dijiste que tenías?

Me dio una mirada divertida -¿Crees que no sé cuantos años tengo?

-No, es solo que... Bueno, actúas como un niño.

-Las cosas por las que pasé tuvieron el efecto contrario en mí, no me quedé estancado en el odio por mi padre, ni decidí ser un adulto amargado. Me gusta divertirme y disfrutar de las pequeñas cosas, sin preguntas, solo... Me dejo llevar. Ya te lo había dicho.

¿Divertirse, disfrutar de las pequeñas cosas y dejarse llevar?

Eso no suena como algo que yo pudiese hacer. Suena simple pero sé que no lo es, no puedo dejarme llevar sin que aparezcan consecuencias de ello.

Me perdí en mis pensamientos hasta que sentí un brazo en mis hombros atrayéndome a un cuerpo cálido.

-Un dólar por tus pensamientos- dijo sin despegar los ojos de la película, que ya había iniciado durante mi distracción.

Fruncí el ceño.

-¿No es un centavo?

-Ni siquiera yo hablaría por un centavo, un dólar es más tentador.

Reí- De todas formas no lo haré.

Me miró.

-¿Qué tal por un helado?

-No

-¿Un cappuccino?

-No

-¿Una hamburguesa?

-No

-¿Una pizza?

-Mm...No

-Cristo, ¿Quién no lo haría por una pizza?-sacudió su cabeza y me estudió por unos segundos- De acuerdo, lo tengo ¿Y si le consigo un novio a tu vaca?

Solté una carcajada- No, Matt.

-Espera, esta vez sí lo tengo.

-Ilumíname.

Se acercó a besar mi mejilla, su respiración cosquilleó todo el recorrido hasta mi oído-¿Qué tal por un beso?

Sí, eso tal vez funcione. ¿Qué?¡No!

No te sonrojes por favor, me repetía mentalmente... Y por supuesto, me sonrojé.

-Está bien, solo bromeo-continuó, alejándose solo lo suficiente para mirarme-.Mis besos los consigues gratis-Quizás sea hora para decirle que se detenga antes de que me cause un paro cardiaco. Colocó una de sus manos a un costado de mi cara-, especialmente si me dejas usar tus mejillas para calentar mis manos cada vez que te sonrojes.

Le di un manotazo y él comenzó a reír.

-No es gracioso-murmuré.

-¿No te había dicho ya que me gusta hacerte sonrojar?

Lo señalé-Tú no hiciste solo eso, también te burlaste de mí.

-De acuerdo, lamento haberme burlado de ti. Te llevaré a cenar como disculpa.

Al igual que la primera vez...Casi.

Mordí mi labio y miré la pantalla de la televisión.

-No es para tanto, no tienes que hacerlo.

Volvió a colocar su brazo a mi alrededor.- Lo sé, es solo una excusa. Quiero hacerlo.

¿Una cena? ¿Y si es un lugar lujoso? Mi armario no está lleno de tacones, bolsos y vestidos.

Oh, y el maquillaje. Ese también es un problema.

Y a menos que la gente haga de la vista gorda no podría ir en jeans, abrigo y zapatos deportivos.

-Yo...N-no lo sé- dije, sintiéndome mal al instante por tener que rechazar su invitación.

Acomodó su cabeza sobre la mía.

-Promete que lo pensarás.

Hice un sonido afirmativo, o por lo menos así me pareció a mí, para no darle una respuesta concreta.

Y creo que se quedó conforme con eso porque no volvió a decir nada.

Luego de unos minutos mis parpados se sintieron pesados y sumándole la comodidad en la que estaba no pude evitar quedarme dormida.

Un movimiento en mi pierna me hizo despertar, al abrir los ojos me di cuenta de que no estaba en la misma posición que antes. Estaba prácticamente envuelta alrededor de Matt, afortunadamente seguíamos sentados y no acostados con él debajo de mi, o algo así. Eso hubiera sido incómodo.

Sentí el movimiento otra vez y metí la mano en mi bolsillo, sacando mi celular.

-¿Hola?-contesté, restregando mis ojos.

-¡Lou!- La voz de mi hermano me despertó totalmente.

-Oh Cielos, lo siento me quedé dormida ¿Qué hora es?-pregunté mirando por todos lados buscando un reloj.

-Hora de que me recojas-dijo con obviedad.

Giré los ojos- De acuerdo, estaré allí pronto.

-Ok, Adiós-colgó.

Suspiré ¿Cuánto tiempo pasó?

Miré a mi lado, donde estaba Matt. Podría quedarme viendo su rostro todo el día pero no puedo.

Lentamente me separé de él, pero al hacerlo no se pudo apoyar en nada y se despertó.

-¿Qué sucede?- preguntó estirando sus extremidades.

-Tengo que irme- dije levantándome a recoger mi mochila.

Caminó detrás de mi -Yo te llevo.

-Es que tengo que recoger a mi hermano primero y...-negué- No puedo creer que me quedé dormida.

-Bueno, debo ser muy cómodo- dijo, esbozando una sonrisa perezosa.

Bendito sea el sueño, que evitó que me volviera a sonrojar.

-No lo creo, debió ser porque no dormí bien ayer.

-Sí, seguro- Caminó hasta la puerta y la abrió haciendo una seña con su mano-.Las damas primero.

En el momento que salimos subimos al auto, y en cuestión de minutos- después de darle las indicaciones- estábamos frente a la casa del amigo de Kevin.

-Fuiste rápida- Fue lo primero que dijo cuando salió de la casa.

-No fui yo-Me miró cuestionando mi respuesta y cuando abrí la puerta de la parte trasera del auto lo entendió. Mas o menos.

Frunció el ceño.

-¿Compraste un auto?

Sonreí- No, no es mío. Ahora sube.

Lo hizo y vio a la persona en el volante y antes de que me fulmine con la mirada, porque le gustaba tanto estar con desconocidos como a mí-nótese el sarcasmo-, cerré la puerta y fui al asiento delantero.

-Kevin te presento a Matt. Matt este es mi hermano, Kevin.

Silencio.

-Hola-dijo finalmente Matt.

Mi hermano no respondió y lo miré por el espejo retrovisor. Carraspeé.

-Hola- murmuró.

Golpeé mi cabeza suavemente con la cabecera del asiento y por el rabillo del ojo vi que una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

¿Le parece divertido?

Cuando llegamos a casa Kevin salió como resorte del auto, despidiéndose. Al menos.

-Lamento eso. No le gusta conocer personas.

Volvió a sonreír.

-Me recuerda a alguien.

-Pero yo no soy... Así -declaré. Era así hace unos años pero no ahora, no mucho. Bueno quizás un poco.

-Nunca dije que fueras tú, en realidad me refería a mi abuelo. Él se la pasa refunfuñando , evitando y mirando mal a la gente que no le agrada.

Le hubiera creído, si no hubiera sido porque estaba apretando sus labios. Yo usaba esa táctica.

-Entonces debes ser adoptado, porque tú te la pasas con una sonrisa pegada en la cara casi todo el tiempo.

-¡Hey! Tengo razones para hacerlo- Agarró mi mano y la colocó en su regazo- Y...Ahí estás otra vez, manzanita.

Sí, gracias por decir lo obvio. Mis mejillas no me habían avisado que se incendiaban.

-Ya debo ir adentro.

Suspiró- Lamentablemente, lo sé.

Solté su mano y tomé la manija de la puerta.

-Adiós y gracias por todo.

-Espera, moveré los muebles en cuanto llegue a mi departamento. Y si aún piensas ayudarme a pintar deberías llevar un cambio de ropa.

-Claro ¿Mañana?

-Sí - Besó mi frente-. Hasta mañana, manzanita.

Bajé del auto- Hasta mañana, Matt el acosador.

Vi su sonrisa por última vez y entré a mi casa, encontrando a mi hermano cruzado de brazos.

-¿Quién es él?- preguntó con seriedad.

-Matt- me burlé. Su ceño se frunció más- No hagas eso. Estás muy pequeño para tener arrugas.

-Es tú culpa. ¿Por qué estabas con él? Dijiste que estabas dormida, mentiste.

- No mentí- Empecé a ir a mi cuarto, con Kevin pisándome los talones.

-No respondiste lo primero.

-Kevin...

-¿Es tu novio? No me agrada.

Solté una risita-Oh Dios, es lindo que trates de cuidarme pero yo soy la mayor aquí así que...-Señalé la puerta de mi habitación-. Nos vemos.

Entrecerró los ojos y salió murmurando cosas.

Me senté en mi cama y sonreí por el acto de celos de mi hermano. El primero.

Lo que dijo rondó en mi cabeza. ¿Novio? Nunca hablamos de eso y no planeo preguntarle pero, ¿Qué somos Matt y yo?

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