Capítulo 11
Estábamos sentados uno frente a otro en su cama, en silencio. Después de lo sucedido minutos atrás mi boca fue incapaz de abrirse para articular alguna palabra, luego ,las preguntas y dudas llegaron de golpe, abrumándome. Estaba segura de que mi cara aún se mantenía roja, porque mi mente no podía evitar recordarme cada veinte segundos lo que pasó en la cocina.
Jugaba con mis dedos y la cabeza la mantenía abajo, sentía su mirada taladrándome pero por vergüenza me quedé en la misma posición.
-Lou -murmuró e inconscientemente levanté la cabeza.
¿Ahora eres perro?
Ignoré eso, pero al hacerlo "esa" imagen apareció en mi cabeza y mi cara empezó a calentarse, al parecer no era buena ocultando mis pensamientos ya que Matt a pesar de morder su labio para no reírse, lo hizo.
- Manzanita, no tienes de que avergonzarte.
-Tarde, y...Espera ¿Manzanita?
Sonrió -Tomatito sería muy cliché, a demás te queda.
Fruncí el ceño.
-¿Ya empezamos con los apodos, debo darte uno?
-Tal vez y no, esa es mi parte, dejémoslo así.
-¿Cuál es la mía? -pregunté escéptica.
Enarcó una ceja y fingió seriedad. -Tú debes limpiar y cocinar para llenar mi panza, mujer.
Lo miré divertida .-Ni en tus mejores sueños gran macho.
Volvió a sonreír, mis dudas en ese momento regresaron y él pareció notar mi incomodidad por lo que borró su sonrisa y suspiró.
-Dilo.
Me abracé a mi misma y miré hacia otro lado.
-No entiendo, ¿Por qué?- Lo volví a mirar y apreté los labios- . ¿Por qué no sigues haciendo preguntas?¿Por qué parece que no le tomas importancia? ¿Por qué me sigues viendo de la misma forma a pesar de que te confesé lo peor que hay de mí?
Me miró por largos segundos y creí ver un brillo en su mirada, abrió la boca pero luego el brillo se fue, al igual que lo que iba a decir.
-La vida es demasiado corta como para cuestionar cada cosa que pasa- Se encogió de hombros-.Le tomo importancia, pero no de la misma forma que tú y te sigo viendo de la misma forma por eso, porque me confesaste lo peor de ti, confiaste en mi. Somos humanos, cometemos errores y no voy a reprocharte nada, no soy nadie para hacerlo- Se acercó más y una de sus manos se posó en mi mejilla, acariciándola suavemente-.Me prometí a mi mismo aceptarte como eres y a cualquier cosa que quieres que acepte.
La respiración escapó de mis pulmones y mi corazón empezó a palpitar al mismo ritmo que siempre hacía cuando él estaba cerca, cada vez más fuerte. Un sentimiento de felicidad me embargó al darme cuenta de que finalmente tenía a alguien conmigo, solo esperaba que se mantuviera así por largo tiempo.
Puse mi mano encima de la suya, que aún estaba en mi mejilla.
-Gracias. -Le sonreí sinceramente.
Uno de los lados de su boca se curvó. -Gracias a ti por al fin creerme.
Parpadeé confundida.
-Desde que te conozco he estado enviándote indirectas muy directas y has pasado de mí como si pensaras que estaba mintiendo, pero en parte entiendo porque lo haces.
Tragué saliva. Sí, eso había hecho desde la primera vez exactamente por la misma razón. Porque creía que estaba mintiendo.
-¿Por qué... haces todo esto?-pregunté dubitativamente, temiendo su respuesta.
Deslizó su mano lejos de mi mejilla y yo dejé mi mano caer inerte en mi regazo.
De acuerdo por esto, prefería mantener mi boca cerrada, pero todo pensamiento se fue por la borda cuando pegó su frente junto a la mía, con la punta de nuestras narices tocándose .
Un suspiro salió de mis labios y él esbozó una pequeña sonrisa.
-¿Todavía lo preguntas? - Susurró-.Porque a mi parecer estoy siendo más que obvio.
Oh cielos.
- Tú no...- Carraspeé - Yo...- Amplió su sonrisa y yo giré los ojos, sintiendo mi cara arder -.Te gusta ponerme nerviosa.
-Oh sí, lo adoro sin embargo prefiero hacerte sonrojar, son unas de las tantas cosas que me gustan de ti, porque aunque no sé todo sobre tu vida te conozco lo suficiente y solo eso me basta para decir en voz alta que me gustas.
¿Antes dije que estaba feliz?
No no, ahora sí que lo estoy, podría decirse que más que feliz. Y en este momento es cuando me doy cuenta de que aunque me dijera a mi misma que Matthew Thompson no me gustaba, siempre lo hizo.
Era algo que no quería admitir y ahora, supongo que no tengo nada que perder.
-Podrías ayudarme, no poseo tu habilidad de decir lo correcto todo el tiempo.-murmuré.
-No tienes que decir nada sino es verdad, sol- Lo interrumpí, impulsivamente, de la misma forma que él lo hizo en la cocina, a diferencia de que yo lo hice de manera torpe y poco experimentada. Luego de unos segundos traté de separarme al sentir que fue un error tomar la iniciativa del beso pero Matt colocó una mano detrás de mi cuello, impidiéndolo y aumentando el revoloteo en mi estómago.
Coloqué mis brazos alrededor de su cuello con timidez y acaricié su cabello. Esta vez el beso no fue tan suave, ni tan lento y a medida que seguíamos se tornaba más profundo e intenso aunque sin hacerlo incómodo.
-¿No crees que vamos muy rápido? -dije agitadamente cuando nos separamos, sin abrir los ojos.
-¿Te arrepientes?
-No- respondí de inmediato.
-Bien-dijo antes de volver a unir nuestro labios pero cambiando el ritmo a uno más pausado.
No tenía con quién compararlo así que para mí él sería como el mejor en esto.
Podría acostumbrarme a esto, verlo en las películas o imaginarlo en los libros es totalmente diferente a hacerlo.
Por la tarde decidí que ya era hora de regresar a la casa, no importaba cuan poco mi madre expresara su afecto por mí, sabía que me quería y no podía preocuparla, sin contar con lo que Patrick podría estar haciendo en este instante. Me duché y cambié de ropa, por la que se encontraba en mi mochila la cual Matt no se había atrevido a abrir en ningún momento, y me senté en el sofá con un bocadillo en mis manos mientras esperaba al chico que me llevaría de vuelta.
Después de varios minutos salió con su cabello aún mojado y cogió mi mochila, colgándola en su hombro.
Me acerqué a Blacky y toqué su cabeza.
-Adiós muchacho. -Movió su cola en respuesta y salí del departamento, con Matt a mi lado.
Subimos a su auto y encendió el motor.
-No volverás ¿Cierto? - Lo miré y él apretó los labios en una línea- Al... trabajo.
-No lo sé- respondí con sinceridad.
Lo de esa noche causo muchos problemas y sería peligroso regresar pero probablemente no encontraría trabajo en otro lugar. Intentaría y si no lo lograba, volver sería mi último recurso.
-Yo podría ayudarte -Dijo mirándome de reojo.
- Matt, no.
Suspiró. -No quiero que sigas ahí. Si quieres solo te ayudaré a conseguir trabajo, eso es todo.
Lo pensé por un rato, eso no estaría mal, no es lo mismo a que me estuviese regalando dinero o haciéndome, de alguna forma, dependiente de él.
-Promete que no vas a intervenir.
Dudó -Lo prometo.
Y ese fue el fin de nuestra conversación. Al llegar mi nerviosismo constante apareció al no saber qué hacer.
-Bueno, gracias por haberme ayudado y todo. Nos vemos mañana. -Sin duda era una despedida pobre pero soy novata.
-Espera ¿Te he dicho que estás hermosa?
Sentí mis mejillas calientes, otra vez y bajé la mirada con una sonrisa.
¿Cuántas veces me he sonrojado desde que lo conozco? Demasiadas.
Escuché ese pequeño ruido que solo hacen las cámaras al tomar una fotografía y cuando levanté la cara Matt sujetaba la suya, con una sonrisa.
-Sí, hermosa como siempre.
-¿Eres mago, cuándo la sacaste?
-Estaba en el asiento de atrás. -Se encogió de hombros.
Negué- Debes dejar de hacer eso.
-No, hay que guardar momentos como este.
Iba a decir algo pero antes de que lo hiciera Matt estampó sus labios con los míos. Definitivamente me gusta esto.
-Ahora sí, nos vemos mañana.
-Hasta mañana- Salí del auto con una sonrisa y entré a la casa.
Podría declarar que hoy no era un día para diabéticos, demasiada cursilería y romanticismo, lo peor era que yo estaba incluida en eso y me encantaría la idea de dibujar corazones y comer chocolates.
Subí las escaleras y a medio camino me encontré con mi madre.
Estaba con los brazos cruzados, una mirada seria y pude distinguir en su muñeca una marca de agarre.
Mi sonrisa se borró. No tenía que preguntar quién era el causante.
- ¿Dónde estabas?- preguntó con voz baja.
-Tuve problemas en el trabajo, no volveré ahí y no te preocupes conseguiré otro.
-Cariño...- murmuró y se acercó.
Metí un mechón de cabello detrás de mi oreja.-Lamento si te hizo daño mientras yo no estaba.
Negó y puso una mano en mi hombro.
-No tienes que estar pendiente de mí, tú tienes una vida.
-Tengo que hacerlo.
Me dio una mirada triste-Lo siento.
-Yo igual. Buenas noches, mamá. - Me alejé de ella y entré a mi habitación, sin ganas de hacer nada me recosté en mi cama. Los efectos de la droga parecían haberse ido por completo pero necesitaba descansar.
Mi vida era como un sube y baja, por un momento puedes rebozar de alegría y al instante todo lo contrario. Pero sabía que lo que pasaba con Matt podría ser temporal y lo de mi familia era algo que permanecería por mucho.
Y todo el tiempo hay algo que te baja de las nubes, a la realidad.
d
Hey fantasmitas! Lo sé, capítulo corto pero bueh, es mejor que nada.
Estos días estaré editando los capítulos anteriores ya que son demasiado cortos, tienen muchos errores y eso.Por lo que voy a unir algunos así habrán menos capítulos pero serán más largos. Ok, mi actitud se debe a las escenas de besos allí presentes, me ponen medio nerviosa y eso es igual a una " Yo efusiva".
Au revoir
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