Capítulo 12: Feelings
La suavidad de las sabanas lo envolvían, su cuerpo cansado pero pleno empezó a sentir como el calor a su lado se desvanecía.
Con lentitud e incomodidad por la luz que se colaba por la cortina, abrió sus ojos esmeraldas.
¿Dónde estaba? Fue lo primero que vino a su mente al encontrarse en un lugar desconocido.
A su vista, una magnífica habitación decorada con tonos blancos y negros mostraba su esplendor. Se movió un poco para poder bajar de la enorme cama y se sorprendió al encontrarse vistiendo una camiseta que no era suya.
Atrajo a su nariz la prenda y olfateó aquel aroma que era sin dudas de Katsuki.
Se levantó torpemente hacia lo que creía era el baño, pero una presencia que entró al cuarto lo sorprendió.
- Despertaste -mencionó el rubio ceniza recargándose sobre el marco de la puerta.
- ¿Dónde estamos? -preguntó nervioso bajando la mirada e intentando tapar sus muslos con la prenda.
- En mi departamento -respondió este viendo el intento fallido de Izuku por tapar su desnudo cuerpo- Te traje aquí porque te quedaste dormido y estaba más cerca que la mansión, además quería evitar las preguntas de mi madre -suspiró pasando sus manos por su pelo.
- ¿Y mi ropa? -lo miró y se arrepintió de aquello, el mayor sólo llevaba puesto unos pantalones dejando a la vista su torso que tenía marcas de besos al igual que su cuello.
- ¿Ves algo que te gusta? -habló este sacando del trance al peliverde- Tu ropa esta en el baño -indicó y salió del lugar antes de tentarse con la piel expuesta del menor.
-Gra... -interrumpió su agradecimiento al ver en la espalda del oji-rubi unas marcas de uñas, sus uñas- Oh dios -exclamó entrando al cuarto de baño.
Se recargó en el lavado y miró sus fachas, estaba completamente desnudo bajo la prenda. Luego paso su vista a su cuello, su pálida piel hacia que los chupetones resaltarán más.
- ¿Qué he hecho? -se preguntó mientras recordaba que él fue quien inicio lo de la noche anterior con ese beso.
Sentía vergüenza, nerviosismo, pero no arrepentimiento.
Entro a la ducha en donde su cuerpo se relajo al sentir como la cálida agua lo recorría.
Su memoria viajo a la noche anterior, recordando la pasión y al mismo tiempo la ternura y calidez que el rubio ceniza lo hacía sentir cuando estaba cerca de él.
Un sonrojo se noto en sus mejillas cuando se estaba secando su cabello verdoso, seco su cuerpo para luego vestirse con su ropa.
Salió del cuarto de baño como de la habitación, empezó a caminar por el pasillo hasta llegar a las escaleras, bajo mientras admiraba la ciudad desde los grandes ventanales del lugar.
El olor de comida y café recién hecho hizo rugir su estomago, por lo que se dirigió hacia donde provenía ese aroma y encontró la cocina, con el rubio cenizo en ella.
Katsuki por su parte intentaba ocupar su mente en otra cosa, preparo algo de desayuno mientras el menor tomaba una ducha.
La noche anterior, el pecoso se quedo dormido en sus brazos, al ver que este no despertaba arreglo su ropa para luego proceder con la suya y lo acomodó en el asiento trasero para que no se despertara.
Lo llevo a su penthouse, se sentía extraño, nunca había llevado a nadie a ese lugar, con excepción de Kirishina y Kaminari que eran los más cercanos a él, inclusive su madre nunca había puesto un pie ahí.
Acomodo a Deku en su cuarto, vistiéndolo con una de sus camisetas. Cuando iba a dejarlo solo en la habitación fue detenido por una mano que sujeto su ropa, se acomodo al lado del menor y este lo abrazo, se podría decir que durmió como nunca lo había hecho
Ya en el presente, tomo una taza y sirvió algo de café para el pecoso, el cual acepto con una sonrisa para luego sentarse en la barra de la cocina.
Quedaron en silencio, Izuku intentaba no cruzar sus ojos con los ajenos. Cuando un plato con cereales y leche aparecieron en su rango de visión, levanto la mirada y le sonrió al alfa.
-Gracias –dijo antes de empezar a comer y sintiendo como el contrario se sentaba a su lado para seguir bebiendo su café.
En ese momento de paz sus ideas que rondaban en su cabeza se pusieron en orden. Le gustaba Kacchan. Por eso lo dejaba acercarse más que cualquier otro alfa, se sentía seguro estando cerca de él, su aroma lo tranquilizaba, le encantaba el roce de sus labios contra los suyos.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de su teléfono que estaba en su bolsillo y al mirar quien lo llamaba, sonrió, captando la atención del rubio ceniza.
- ¡Izuku! -escucho un grito de la castaña- ¿Porque no respondías mis mensajes? -dijo en tono enojada.
- Lo siento -se disculpo tomando la taza de café para darle un sorbo- ¿A pasado algo? -preguntó.
- Ayer te hablé para que saliéramos en la noche -comentó regañándolo- ¿Para qué tienes celular si no lo contestas?
- Lo lamento Ochako -dijo entre risas- De verdad lo siento, pero ayer estuve ocupado– mencionó.
-¿Ocupado en qué? -preguntó curiosa.
-Salí por ahí -murmuró cruzando su mirada con el mayor.
- Iré a tomar una ducha -dijo el oji-rubí dejando su taza en la mesa para pasar por el lado del oji-esmeralda en donde se quedaron viendo por unos instantes, entonces el mayor se acerco e inspiro el aroma de su cabello- Usaste mi shampoo –comento con una sonrisa antes de darle un pequeño beso en los labios dejándolo paralizado.
Cuando este se retiro, fue sacado del silencio con los gritos de su amiga que todavía seguía en línea.
-¡Izuku Midoriya! -grito exaltada- ¿Quién era ese? -preguntó- Acaso tienes novio y no pensabas en contarme, soy tu mejor amiga -regañó.
- No es mi novio -respondió- Es algo complicado -suspiro levantándose del asiento con un sonrojo.
-¿Complicado? -preguntó suspirando- Me tendrás que contar todo- mencionó haciendo poner nervioso a su amigo- Te dejó, me juntare con algunas amigas, cuida tu trasero -se despidió.
Guardó el aparato en su pantalón, sin antes revisar sus redes sociales. Luego miró a su alrededor, tomó los utensilios que estaban sucios y los lavó.
Recorrió el lugar, era hermoso y acogedor, la decoración minimalista con algunos toques de color le recordaba sin duda a su anfitrión.
Del enorme ventanal que a su vez daba al balcón, divisó como los demás edificios parecían pequeños. Giró su vista y un estante que se situaba al lado del enorme televisor llamó su atención por los varios libros que poseía. Revisó lo títulos y reconoció algunos, sin embargo un álbum de fotos apareció entre ellos.
Era de su infancia, aparecía en la gran mayoría de las fotos, al lado de un gruñón Katsuki que lo veía enojado, una en donde los dos estaban jugando en la playa, otra donde su antiguo amigo lo estaba consolando.
Se rió y fue a sentarse al sillón para seguir ojeando aquellas páginas que lo hacían viajar al pasado.
Kacchan apareció en silencio observando a Izuku, quien estaba absorto del mundo mirando aquel único álbum que conservaba.
- ¿Qué te parece tan divertido? -preguntó el alfa acercándose y se sentó al lado del menor.
- No me acordaba de esto -río mostrando una foto donde ambos estaban embarrados mirando a la cámara con sorpresa.
El pecoso siguió comentando mientras el ajeno lo escuchaba y en un movimiento este se recostó en sus piernas.
- Ka-Kacchan -tartamudeo sorprendido al tenerlo sobre sus muslos- ¿Qué haces? -preguntó nervioso.
-Descansando -murmuró cerrando los ojos.
El peliverde siguió en lo suyo, después de varios minutos empezó a acariciar el cabello rubio cenizo. Sin que se dieran cuenta ambos cayeron en un profundo sueño.
El atardecer provocaba que las paredes se tornarán de un naranjo sutil. Katsuki despertó y quedó contemplando aquel rostro pacífico que demostraba el pecoso.
Se levantó, meciendo un poco el cuerpo contrario para que despertara.
- Saldremos a cenar -comentó el mayor levantándose del sillón.
Las calles estaban algo concurridas, el sonido de las personas y del tráfico llegaban de cualquier sitió.
Caminaba tomado de la mano de Kacchan, algo que le sorprendió minuto atrás pero ahora lo llenaba de alegría. Parecían una joven pareja, nadie pensaría en como habían empezado las cosas.
Comieron en un restaurante familiar, la verdad es que Izuku agradeció eso, ya que no le gustaban los de lujo, porque servían muy pocos alimentos en los platos.
Charlaron durante un par de horas entre plato y plato, si todo el fin de semana era un sueño, no quería despertar.
El frío de la noche coló por su chaqueta, a esas horas no muchas personas caminaban por el lugar. Sin embargo, se acercó al cuerpo ajeno y lo tomó del brazo para tener cerca aquel calor que tanto le gustaba.
Pasaron por una pequeña plaza con algunos arboles de los cuales colgaban algunas luces, en el centro de esta, una fuente iluminada captó la atención del oji-esmeralda.
Camino hacia allí y se detuvo a unos centímetros. Luego de unos segundos miró al más alto y aquellos ojos rubí captaron toda su atención. Sintió como las mariposas de su estómago de volvían locas por lo que bajo su mirada hacia sus manos que estaban frías, por consiguiente cuando iba a meterlas en sus bolsillos en busca de calor, las ajemas las envolvieron transmitiendo su temperatura.
- Deku -nombró provocando un estremecimiento del más pequeño- Mirame -ordenó.
No quería, se daría cuenta de los sentimientos que empezaban a brotar de su ser. Pero no podía negar aquella magnética atracción que lo hizo levantar su cabeza, pero a medio camino su miraba de torno de terror.
- ¡Kacchan! -gritó apartando al mayor del camino de aquel cuchillo, el cual rozó un costado de su brazo.
El alfa sintió aquel jalón de su ropa, podría imaginarse cualquier cosa pero no que Izuku se interpusiera en un ataque que iba dirigido a su persona.
Recargo toda su furia al agresor, el cual era una mujer rubia que usaba una mascarilla, solo podía ver sus ojos cargados de locura. Camino con decisión a atacarla pero al escuchar un quejido del omega se volteó hacia él.
Algo de sangre empezaba a brotar de la herida, recargo el cuerpo de Deku en el suyo, busco su celular entre su ropa e hizo una llamada mirando a su alrededor y notando como su agresora se había esfumado.
A los pocos minutos un vehículo se estacionó a unos metros de aquel pacífico lugar, de donde se bajó Kirishima con Shinshou, ambos apresurados por el reciente ataque.
Vieron algo alarmados como Midoriya estaba lastimado y como su jefe irradiaba un aura de furia.
En el transporte Katsuki intentaba detener la sangre que brotaba con la ayuda de su dufanda. Por su parte, el contrario sentía una ardor en su brazo, el silencio que lo rodeaba le causaba mal sabor de boca.
Llegaron a la mansión en donde fue guiado a su habitación y en la cual, a los pocos segundos entró un médico haciendo una pequeña señal para que los demás salieran y lo dejaran trabajar.
Su herida por suerte no fue profunda por lo que bastaron un par de puntos para tenerla bajo control. Aunque las vendas le provocaban algo de incomodidad agradeció a aquel hombre con una inclinación de cabeza antes que abandonara el lugar.
Mientras tanto un furioso Katsuki daba ordenes a sus subordinados para que encontraran a quién había provocado tal herida al menor, a vigilar las cercanias y a reportar cualquier anormalidad que vieran.
Cuando el doctor salió de aquella estancia seguía con su enojo a mil por hora, sin embargo quería percatarse como se encontraba Izuku.
El omega estaba sentado sobre su cama mirando al suelo, pero cuando Katsuki entró sus ojos se fijaron en el.
- Kacchan -murmuró bajo.
- No vuelvas a protegerme -gruñó mirándolo con enojo, algo que asustó al menor- No debiste hacerlo -se sentó en el sofá que se encontraba frente a la cama.
- ¿Y qué querías que hiciera? -preguntó con tristeza en sus ojos- ¿Qué dejara a esa loca apuñalarte? -sintió la furia recorrer su cuerpo.
- Eso no te incumbe -comentó serio.
- Eres un... -habló apretando su pantalón con sus manos- ¡Asi me agradeces por salvarte! -levantó la voz al mismo tiempo que se levantaba- Mi cuerpo se movió por si sólo, no quería verte herido -una lágrima bajo por su rostro- ¿Como no entiendes eso? -se seco el rostro ante la mirada dudante del mayor.
- Deku -murmuró levantándose- El que debería protegerte soy yo -sintió culpa al ver como el menor había sido lastimado, se acercó y lo abrazo teniendo cuidado en el brazo vendado.
- Eres un imbécil -murmuró recargándose en el torso y aspirando su tranquilizador aroma.
- No quiero que salgas lastimado por mi culpa -habló recargándose su cabeza en la contraria- No te traje aquí con esa intención -murmuró dejando algo de duda en la mente de Izuku.
Un toque en la puerta hizo que se separarán, sin embargo Katsuki le dio un pequeño beso en los labios dejando a su paso una tímida sonrisa del oji-esmeralda.
Salió del cuarto para ser recibido por Kirishima, quien lo seguía mientras hablaba de donde habían ido los demás a investigar.
- No crees que deberías decirle -comentó cerrando la puerta detrás de él.
- ¿Qué cosa? -preguntó Katsuki sirviéndose un vaso de whisky.
- El porque lo has traído aquí -se acercó a su amigo- Tal vez las cosas serían más fáciles -dijo aceptando el vaso que el rubio cenizo le tendía.
- Tal vez -murmuró mirando el contenido de su vaso.
Continuará...
Hello!!!!!😚😚😚 como han estados mis queridos y queridas lector@s??? 😱😱😱
Realmente me costo hacer este cap, tenía la idea pero lo lograba que tuviera coherencia 😢😢😢 lo borre varias veces 😭😭
Esperó que les haya gustado 😚😚😚😚 y además espero sus teorías jejeje 😱👌👍
Nos vemos pronto , byeee 😘😘
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