Red Eyes

Años 2013

Lo observaba desde Lejos, aquel muchacho de 16 años, se encontraba amarrado a dos cadenas las cuales estaban a cada extremo, su cabello negro algo largo, mojado por el sudor, su respiración agitada y su espalda roja por las heridas de los golpes de aquel látigo, solo hacían que el mayor sonriera aún más.

—¿Qué se siente?, ¿Qué se siente ser herido?... Si no me contestas... Peor será el castigo.—Aquel hombre le susurró en en oído ocasionado que el joven sólo negara con la cabeza. Rechisto y con una seña le pidió a su compañero que siguiera con lo suyo. El hombre camino por la habitación obscura, sin despegar la mirada del monstruo que su pueblo había creado.

El chico grito con todas sus fuerzas al sentir como ese objeto raspaba su piel, apretó los puños aún más, comenzó a cerrar los ojos; quería escapar, matarlos a todos. Ese era su objetivo: Matar a todo aquel que le hizo daño, matarlos a todos los que le inyectaron y experimentaron con el, cuando el solo era un niño.

Sus fosas nasales aspiraron el olor a sangre, abrió los ojo dejando ver sus orbes de un color rojo escarlata. Estaba libre, acorralando a la pared al mismo hombre que comenzó todo, lo agarro del cuello comenzando a pasar su dedo por la manzana de Adán del hombre.

—¿Cómo se siente estar muerto?—Le pregunto el muchacho, sin dejar de pasar su mano por su cuello; sonrió al ver como el hombre se ponía pálido, apretó más en su cuello hasta dejarlo sin aire, sin oxígeno. Lo tiro al suelo y vio al otro hombre que se encontraba ahí.

El tembló y salió corriendo de ahí. Sonrió con cinismo al ver el miedo de aquel soldado, agarro la sudadero que había en la mesa de metal y antes de salir...

—Se... Sehun.—Volteo a ver al causante de todo.—No... No lo... Hagas.—Ya era muy tarde para decirlo. Sehun salió mientras se colocaba la chaqueta, camino por el pasillo con una pistola. A aquel que se metía en su camino lo mataba, salió de aquel lugar donde vivió desde lo 5 años.

Al estar lejos de el lugar, sacó un control de su chaqueta, oprimió el botón rojo y al poco tiempo el lugar exploto.





Año 2016

La noche era como el inicio del infierno, al caer esta, las calles eran solitarias, los bares estaban abiertos, gente fumando y bebiendo, teniendo sexo; pero no sólo eso ocurría en Seúl. Los ya conocidos "Asesinatos", ocurrían sin ser esperados.

Pecadores. Así los llamaba aquel ser que alguna vez se consideró humano, sentado en el frío y solitario césped del parque; viendo con adoración las estrellas brillando y decorando aquel blanco lienzo.

Suspiro unos segundos, contemplando seguidamente como el humo que se formó enfrente de el, desaparecía.

La noche era tan fría, como su corazón, ni un rastro de sentimientos hay en el, ni de felicidad ni de tristeza; solo venganza.

Cerró los ojos al recordar como fue tratado de aquella manera todos los años. Los abrió al sentir como algo tibio tocaba su mano, era su palma; la cual sangraba.

No soltó ningún quejido de dolor. Sólo vio como aquellas aberturas se cerraban, lentamente.

Lo vio, su última víctima, la No. 10. Estaba agarrando de la cintura a una chica de cabello ondulado, castaño el cual le llegaba hasta la mitad de la espalda; bebía con su amigos, los cuales eran otras de sus víctimas.

Todos hijos de los dueños de su sufrimiento. Aquellos hijos de puta no sólo eran sus hijos, también eran aquellos los cuales lo hacían enfurecer en la escuela, así es, estaba en la escuela y era molestado por aquellos seres malignos.

El, considerado un Mounstro por todo aquel que lo conoció y por el mismo, miraba embelesado a aquel chico de cabello negro. Sus ojos estaban pequeño por la sonrisa que estaba grabada como un tatuaje en su rostro.

Acaricio la cadena que llevaba en su muñeca derecha. Aquella que cubría todos los días con un poleron delgado; esa que tanto deseaba olvidar, le era imposible de liberarse de ella.

Si trataba de quitársela, su rastreador se activaría y los sobrevivientes de la explosión lo encontrarían.

Volvió su vista hacia aquel grupo de chicos, el cual no estaba.

«Debieron de irse»






—Estúpido de mierda, ya te dije que no tienes que estar aquí cuando nosotros tenemos que entrenar.—Espeto aquel muchacho. Lo estampo contra la pared dejándolo cerca que el.

—Déjame en paz, si no quieres salir herido.—Le dijo el de menor estatura sin un sentimiento en su rostro, el mayor tanto de estatura como de edad, sujeto del cuello de la camisa con burla.

—¿Enserio crees que con eso te dejare de hacer daño Sehun?—El menor solo se quedo viendo al mayor atentamente.

«Es por tu bien... Luhan»

Aquel muchacho de nombre Luhan, vio los ojos del menor, los cuales eran color miel, estos soltaron un brillo cambiando a un rojo escarlata, el cual desapareció al instante. Esto hizo que Luhan se separara y lo dejara de acorralar.

—Vete antes de que me arrepienta.—Dijo Luhan cruzándose de brazos.

Sehun sólo quería cambiar, ser otra persona; lo estaba logrando pero... Había una falla: Ser un monstruo no es de nacimiento, para el ser un monstruo es ser el objeto de alguien, ser un experimento.

Camino por los pasillos del colegio. Ya no había nadie, todos los estudiantes ya se habían ido a su hogar.

Hogar. Una palabra que Sehun no entiende, una simple palabra que significa mucho para demasiada gente pero para el... Nada, simplemente era una palabra sin sentimiento o significado importante.

Sehunnie~...  Es hora de jugar Sehunnie~—La voz de aquel hombre resonó en su cabeza; se sentía  mareado, la cabeza le daba vueltas como sí tuviera vértigo. Sus ojos, al estar en la oscuridad, brillaron, dejando ver esos ojos rojos.

A unos metros de el se encontraba JongIn, una de su víctimas. Sonrió cínicamente al momento que esté lo vio, dejo su mochila en el suelo y se acercó a el. Apretó su puños y de su suéter sacó un cuchillo, el cual parecía de cocina, aunque no lo era.

JongIn después de salir de las duchas ya vestido, fue hasta su casillero. Volteo a ver a Sehun, el cual caminaba lentamente hacia el, con un cuchillo en la mano y tenía una sonrisa cínica. Trago duro.

Comenzó a retroceder hasta el punto en el cual sólo corría por su vida.

Matar es tu deber.—Aquella voz hablo en su mente. JongIn volteo y vio que ya no estaba. Dejo de correr y comenzó a regularizar su respiración.

Sehun después de haberse escondido entre las sombras, salió y al momento que JongIn se incorporó le clavo el cuchillo por detrás. Justo en su corazón.

—Jonginnie~ vamos a jugar ¿si?—Una voz aguda y rasposa fue lo último que escucho antes de que cayera al piso. Vio por última vez al responsable de su muerte, el cual sólo lo veía morir con una sonrisa. Vio sus ojos los cuales estaban rojos.

Comenzó a cerrar los ojos hasta quedar sin vida. Su respiración paró, su cuerpo estaba pálido y sin vida.

Sehun se encargó de llevárselo y dejarlo en el bote de basura. Total volverían a encontrar a otro alumno.

«Tal vez ahora estés con tu novio, Kyungsoo»





Otra persona era la que habitaba en el al caer la noche. Cuando llego a su pequeño apartamento, cayo dormido en su cama, sus ojos volvieron a la normalidad y aquel cuchillo se escondió de nuevo.

Sehun no podía controlarlo, a aquel ser que habitaba en el, era un demonio como así le llamaba. Sólo veía sufrir a la gente con diversión, mataba por que era el deber de ellos dos, más ya a intentado controlarlo pero... Era imposible.



La mañana llego y con ello, más noticias sobre el asesinato, mientras se acomodaba el uniforme, escuchaba como hablaban del cuerpo hallado en el  basurero.

Sehun soltó un bufido, apago la televisión y salió de el apartamento para comenzar a caminar hacia su colegio. Iba en 1 de prepa, se hacía pasar por un chico de 16 años. Pero la verdad es que tenía 19, aunque el director había creído en su mentira, no le importaba.

Siguió caminado, a lo lejos se notaban los reporteros entrevistando al director, rodó los ojos y entro al colegio como todos los demas.

Diviso a Luhan el cual estaba con la mirada perdida; se le hizo gracioso el que su novia le esté hablando y este no le haga caso. Luhan llevo su mirada a el y se vieron hasta que la novia de este vio hacia su dirección y Sehun dejo de verlo.

Sentía algo caliente en sus mejillas, no sabía que era y esperaba no saberlo.

Llego hasta su salón de clases y entro sin importarle que muchos lo estuvieran mirando.

—Yo creo que el es un sospechoso, ¿que no vez que es demasiado raro?—Rodó lo ojos otra vez y vio hacia la ventana. El cielo estaba nublado, las nubes decían que llovería, eso hizo sonreír a Sehun el cual se quedo todas las clases viendo la lluvia con devosion.

Los alumnos, hablaban bajó pero lo suficiente alto para que el lo escuchara; no le interesaba, ni un poco, pero algo dentro de el se destruyo sin razón alguna. Tal vez la culpa de haber matado a otra persona inocente, desechó ese sentimiento y cerró los ojos otra vez.

✖️

Hello.

Este es mi nuevo proyecto con el cual estoy empezando con esto.

Las actualizaciones serán algo lentas, pero aún así como en en mis otros foca pido paciencia, no soy una máquina de escribir, tal vez escriba todos los día pero... Aveces la inspiración no llega a mi y ya vimos lo que paso.

No quiero que empiecen con los comentarios de siempre diciendo que ya me tarde y que ya es talvez, me desespera y lo menos que quiero es eso.

Por favor, es lo único que pido, no e una historia igual a las demás que hago.

No es para ser engreída ni amargada pero espero y no suceda eso.

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