Emeraldshipping [III]

"¿Realmente pensaste que era una buena idea?"

[...]

Siente las manos traviesas intentar escabullirse por debajo de su ropa, acariciando con cuidado sus omoplatos por encima de la tela de licra tras pensárselo un momento, igual de nervioso que él, aunque claramente mucho mas decidido a seguir con aquello en marcha en lugar de retractarse

Detrás de las puertas cerradas se puede escuchar claramente el alboroto de la fiesta, la música a todo volumen, el aroma a cigarro impregnado en las ropas de ambos, a pesar de que ninguno de los dos fuma.

¿Y ellos?

Escondidos en el pequeño baño del primero piso, ese lugar donde apenas cabe una persona, una grave falta de espacio que les hizo pelear mutuamente cuando el de cabello plateado le sonrió con, no muy buenas intenciones, casi liberando feromonas en el aroma del alcohol que inunda su aliento.

Su rostro aun no esta sonrojado, así que realmente no está borracho, es un bebedor ocasional, su resistencia es buena para casi cualquier bebida en aquella fiesta que los habían invitado, aunque por la expresión que arrastraba y la emoción con la que las manos se movían por encima de su ropa, claramente esta en ese punto donde buenas o malas ideas, pasan a ser absolutamente, buenas ideas.

—Steven...

No quiere sonar como si en verdad deseara eso, pero no puede evitar suspirar por las suaves caricias que se extienden por todo su pecho y de vez en cuando por su espalda, como si intentara darle alguna especie de masaje para que se relajara y aceptara su "buena idea"

—Vamos Drew, nadie notara nuestra ausencia.

Esta a un segundo de creerle, aceptar finalmente sus palabras y girarse para ser levantado, dejar que lo apoye en el pequeño espacio y entonces seguirle el juego, disfrutar del momento, escondiéndose de la fiesta que desde hace rato a ninguno de los dos llama la atención.

Hasta que la puerta es golpeada.

Ambos brincan en su lugar, quietos, sus manos tiemblan contra la puerta por los nervios. Hay mucha gente en la fiesta y solo dos baños disponibles, con ellos ocupando uno de esos.

—¿Realmente pensaste que era una buena idea?

Susurra enojado, las manos contra la puerta y moviendo uno de sus pies para pisar al mayor, demostrando su ira y recibiendo un quejido por parte del otro, ese que le sabe a gloria y lo medio despierta a la realidad.

—Se veía mejor en mi mente.

—Mejor empieza a pensar en como saldremos los dos sin que se vea mas raro de lo que ya es.

Al final, aun con toda la discreción del mundo, todos se dieron cuenta.

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