Capítulo 5

Separación de bandos

Al día siguiente, en la hora del almuerzo, estaba sentada junto a Blaise y Daphne (porque Pansy se había dado cuenta de que la estaba ignorando), cuando llegó el correo diario. Me sorprendí cuando una elegante lechuza dejó una carta frente a mi plato.

La tomé con cuidado y mis ojos se dirigieron hacia la mesa Gryffindor, donde Dylan recibía un sobre también, luego me fijé en la de Ravenclaw, en la cual Issac sostenía una carta idéntica a la mía. ¿Qué querría decirnos mamá?

Volví a dirigir mi vista hacia la carta que se encontraba entre mis manos, y comencé a abrirla. La carta era muy bonita, la recubria un sobre de color morado, cerrado con un sello dorado. Cuando ya estaba completamente abierta, comencé a leer.

Querida Abril,

No sé exactamente cuándo te llegó esta carta, pero la escribo para informarte de una cosa.
Hace días que estuve pensando en contaros a ti y a tus hermanos la verdadera historia de tu padre.
Nunca os la conté porque siendo sincera, creo que erais muy jóvenes. Se que todavía sois muy pequeños, pero he recapacitado bien, he decidido hablarlo con ustedes.
Por supuesto no os lo contaré a través de esta carta, quiero hacerlo en persona, así que esta Navidad quiero que vengáis a casa.
Responder la carta para saber que os llegó.

Besos, vuestra madre.

Al terminar de leer la carta, realmente no sabía qué pensar, estaba emocionada, por supuesto, llevaba muchos años pidiéndole a mi madre que me contara cosas sobre mí padre, pero nunca cedió, hasta ahora que ha decidido contarnos la verdad.

Guardé el sobre en uno de los bolsillos de mi túnica, e instantáneamente dirigí mi vista hacia las mesas de mis hermanos, que a juzgar por sus caras, ya la habían leído.
Pensé que lo mejor era escribir una respuesta en mi habitación, ya que en ese instante no traía papel, ni mucho menos una pluma.

Continué tranquila con mi desayuno, procurando no pensar demasiado. Hoy por la tarde era nuestra primera clase de Vuelo con Madame Hooch y de veras quería saber sobre escobas, así que necesitaba estar preparada y con toda la energía posible antes del mediodía. Además, si no comía, estaría de mal humor... y sabía que a Snape no le gustaba que las personas (que no fueran él mismo) estuvieran enojadas con la vida en SU clase.

Luego de unas interminables horas de clase, por fin pudimos salir a los alrededores del castillo. Madame Hooch nos esperaba ya en el terreno destinado al Vuelo.
-Buenas tardes, clase. -fue lo primero que dijo la profesora en cuanto nos vió llegar.
Tenía los cabellos cortos y de punta, con unos curiosos ojos amarillos brillantes.

-Buenas tardes, señora Hooch. -respondimos todos al unísono.

-Bienvenidos a su primera lección de vuelo. Bueno, ¿qué están esperando? -todos se colocan rápidamente del lado izquierdo de sus escobas-. Vamos, dense prisa. Pongan sus manos derechas sobre las escobas y digan: ¡arriba!

Se escucharon varios gritos de niños diciendo "arriba".

-Arriba. -Pronuncié y como si una fuerza invisible tirara de la escoba, salió disparada hacia mi mano-. ¡Increible! -Comenté más para mi misma-

Me fijé en los demás y me dí cuenta de que Harry y Draco también lo habían conseguido, sin embargo, mi hermano no contaba con esa suerte, ya que su escoba salió disparada dándole directamente en la cabeza. Solté una pequeña risa para que no lo notara y volví a dirigir mi vista hacia la profesora.

-¡Vamos, con sentimiento! -Oí decir a la profesora.

-Ahora, una vez que hayan agarrado su escoba, quiero que os subáis a ella. -Dijo la profesora mientras caminaba por el campo-. Y agárrenla con fuerza, no querrán resbalar por el extremo. -En ese instante todos comenzamos a subirnos en nuestras escobas.
-Cuando haga sonar mi silbato, quiero que cada uno de ustedes comience desde el suelo, con fuerza, mantengan su escoba firme, floten por un momento, y luego inclinense ligeramente hacia adelante y toquen hacia abajo. -Paró un momento para agarrar su silbato-. En mi silbato ... 3 ... 2 ...

No logró terminar de contar, ya que el chico que perdió su sapo en el tren, salió volando sin tener control sobre su escoba. Al principio sólo se elevó unos metros, pero al cabo de dos minutos esos metros se convirtió en estar volando casi tocando la punta de la torre más alta del castillo.

- Oh ... -dijo el chico cuyo nombre no recordaba.

-Sr. Longbottom. -dijo la profesora mientras guardaba su silbato en su bolsillo, que al parecer llevaba todavía en su mano.

- Neville, ¿qué estás haciendo? -se le escuchó decir a una chica.

Ahora todos nos encontrábamos gritando el nombre del chico, -que ahora se que es Neville-, diciendo que bajara.

-No se supone que despeguemos, todavía. - Dijo Jackson, el cual, por alguna razón, se encontraba a mi lado.

-Eso ya lo sabemos Jackson. -dije, y antes de que pudiera volver a hablar se escucharon gritos procedentes de Neville.

Giré mi vista y el chico estaba volando sin control sobre las torres del castillo, pasando peligrosamente entres las columnas, muros y estatuas. De un momento a otro pasó volando por un pasillo del castillo, llevándolo al otro lado de la muralla -en la cual nos encontrábamos nosotros- así que todos empezamos a correr en su dirección.

-SS-Sr. Longbottom! Sr. Longbottom! -Pronunció con un poco de dificultad la profesora-. ¡Sr. Longbottom! -Volvió a gritar mientras paraba de correr.

-¡¡¡Ayuda!!! -se le oyó gritar al chico.

-¡Vuelve abajo en este instante! -¿Cómo va a bajar si no puede controlar su escoba? Me pregunté.

De un momento a otro, Neville empezó a chocar contra las paredes, haciendo que saliera disparado hacia una estatua, quedando colgado por unos minutos y finalmente cayendo al suelo.

-¡Todos fuera del camino! -gritó la profesora mientras corría hacia Neville-. Vamos, levántate. -intentó ayudarlo a pararse, pero el chico hizo un sonido y una mueca de dolor y lo soltó.

-Oh, oh, oh, oh cielos. Es una muñeca rota. Tch, tch, tch. -dijo mientras lo levantaba con un poco de dificultad-. Buen chico, vamos, arriba. Todos deben mantener los pies firmemente en el suelo mientras llevo al Sr. Longbottom a la enfermería. ¿Entienden? Si veo una sola escoba en el aire, el que la monte se encontrará fuera de Hogwarts antes de que pueda decir, Quidditch. -dicho eso último desapareció de mi vista.

-¿Viste su cara? Tal vez si el bulto de grasa le hubiera dado un apretón, se habría acordado de caer sobre su culo gordo. - Eso me enfadó, ¿por qué había dicho eso?

Mi vista se dirigió a Harry, el cual se estaba acercando a paso rápido hasta Malfoy.

-Dámelo, Malfoy. -Dijo él mientras extendía su mano.

-No. Creo que lo dejaré en algún lugar para que Longbottom lo encuentre. -En ese momento pude ver como comenzó a subirse en la escoba- ¿Qué tal en el techo? -Empezó a elevarse con su escoba unos centímetros del suelo-¿Qué pasa, Potter? ¿Un poco más allá de tu alcance? - Dijo en tono burlón.

Vi que Harry se iba a subir a su escoba, entonces me dirigí hacia él y lo paré.

-Ni se te ocurra montar, se que no nos conocemos, pero no hagas una estupidez por culpa del idiota de Malfoy.-Él me ignoró -lo que me pareció un poco borde por su parte- se montó en su escoba y en poco tiempo ya se encontraba volando.

-Qué idiota. - Escuché decir a la chica de mi lado.

De un momento a otro, Malfoy tiró la recordadora de Neville por los aires, pero rápidamente Harry la atrapó.

Todos comenzaron a aplaudir, pero como a mi me pareció una tontería solo me dediqué a observar.

Todos celebraban que el Gran Harry Potter haya atrapado la recordadora, hasta que la profesora Mcgonagall interrumpió en el campo.

-Potter, acompáñeme.-Dijo la profesora una vez se posicionó delante de nosotros.

Harry con algo de miedo de ser expulsado, entró con la profesora en el castillo, y desapareció de nuestra vista.

-Se lo dije.-Dije mientras miraba en dirección a donde habían ido.

-Y yo. -Dijo la chica llamada Hermione.

Después de esa clase continuamos con las demás. Una vez terminamos todo y estábamos en el comedor, nos llegó la noticia de que Harry Potter era el nuevo buscador del equipo de Gryffindor. Me pareció raro, ya que como amante del Quidditch sé que no se puede entrar en el equipo hasta segundo año, deje de pensar en eso y continué comiendo. Terminé mi cena y una vez estuve en la habitación, comencé a escribir la respuesta para mi madre.

Para mamá:

Te escribo para decirte que recibí bien la carta y que estoy muy emocionada por saber la verdad. Todavía no sé qué te hizo cambiar de opinión, pero lo que me importa es que hayas decidido contármelo por fin.

Esperaré con ansias hasta que llegue navidad.

Te quiere Abril.

Metí la carta dentro de un sobre que encontré en el escritorio, y la guardé para mandarla mañana.
Una vez lo hice todo, me puse un pijama calentito que me regaló mi madre la navidad pasada y me acosté en mi cama hasta quedarme dormida.


¿Qué os parece el capítulo?
Besos @T-Rexito y @uoihihi

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