Dolor + amor
13
Big q no podía dormir, se sentía muy mal consigo mismo como para poder consiliar el sueño.
Se levantó de la cama de Luzu para dirigirse al baño y echarse un poco del agua fría que corría por el grifo del lavado en la cara.
Se miró al espejo, perplejo, tratando de adivinar cual era ese indescriptible sentimiento que le ahogaba la mente, al verse así, con unas ojeras oscurecidas que reflejaban su insomnio y tan desganado, con aquel corazón frágil como una hoja de papel, daba pena.
Una sola pregunta, sólo eso se formulaba, una pregunta que se preguntó mil veces y sólo le causó angustia, pero que de alguna manera tendría que responder, '¿cuándo fue que paso?' Mas la respuesta se esfumó de sus palmas, sus pensamientos no lograban aliniarse al momento en el que su debilidad se volvió un serio problema.
¿Cuando es que volvió a tener esperanzas en el amor? Debía haber dejado todas esas cosas atrás hace tanto tiempo, él ya no era adaptable para algo como el afecto íntimo que tenían las parejas, no iba consigo, se juró a sí mismo que no, que jamás pasaría, jamás se volvería a enamorar.
Sabía que la culpa la tenía él por ser tan joven, tal vez, aunque tuviese veintiuno, seguía teniendo la mentalidad tan frágil de un fracasado.
Jamás lo creyó posible, pero, luego de muchos años, volvió a sufrir por amor.
Un escalofrío recorrió sus pies, alertado dió dos pasos atrás al darse cuenta de que el agua del lavado comenzaba a desbordarse.
Se regresó y apagó el grifo, estaba tan ido de sí que ni siquiera algo tan simple como la higiene personal podía hacer.
Se enamoró de una persona equivocada, no por que fuera malo, sino más bien por ser perfecto, de un castaño ojos azules con un corazón enorme, un corazón que, por desgracia, no le pertenecía a él.
Apretó el lavado con furia al recordar a quien pertenecía aquella alma tan noble, pues no veía justo que le perneciese a un pervertido tan impulsivo como Quackity.
Pensó en decirle todo lo ocurrido con Quackity a Luzu, tal vez así dejaría de quererlo a él, tal vez así, con un poco de suerte, obtendría su amor.
Mas ese pensamiento fue instantáneamente descartado, pues que pensaría Luzu si supiera que en cierta parte, él se dejó hacer ese tipo de cosas por ese chico, le vería como un pervertido también o peor, como una persona débil e incapaz de defenderse de alguien que, a ojos de Luzu, era inofensivo.
El pelinegro volvió a refrescarse la cara con el fin de aclarar sus ideas.
Se estaba obsesionado con algo que probablemente nunca obtendría, que alguien tan bello y sincero como Luzu se enamorara de él, de ese cicatrizado chico dolido por traumas pasados, de ese chico aún más desviado que el quackity de esta dimensión, de esa persona que mataría, moriría y torturaría a cualquiera con tal de obtener lo que quiere.
¿A quien engañas? Tú ya no eres desalmado, ahora eres incapaz.
Varios pensamientos intrusivos y contradictorios a lo que él trataba de creer invadían los espacios vacíos de su mente.
Dió un suspiro pesado y giró sobre sus propios talones para volver a la pieza, en donde volteó a ver a aquel pequeño reloj en la mesa de noche con ansiedad.
Eran las 3:05 a.m y no habían señales de Luzu todavía, se notaba que no volvería a casa hoy.
Tal vez porque su declaración había salido bien...
Luego de imaginarse lo anterior todos sus pensamientos se callaron a la vez, como si su mente hubiese conseguido su objetivo, un silencio absorbió todo lo que le rodeaba y por segunda vez en años, volvió a llorar.
Lloraba de impotencia, lloraba de furia, lloraba de tristeza, lloraba por no ser correspondido, y ¿qué? No importaba, bien por él si lloraba, de todas maneras no arreglaría nada, sus lágrimas no solucionarían el hecho de no ser correspondido, ni sanarían las heridas invisibles mas no indoloras que habitaban ahora en su corazón.
El ambiente sereno más las nubes grisaceas amenazando con iniciar una tormenta, tornaban el lugar más solitario y triste de lo común, todo estaba en silencio como si los monstruos se hubiesen puesto de acuerdo para callar y así duplicar la agonía y ansiedad que sentía en ese momento.
Pues solo se hallaba a escuchar los sollozos y balbuceos sin sentidos que él llegaba a soltar.
Esa fue una de las pocas noche en la que se sintió desamparado.
~〠⸙߷~
[En casa de Quackity]
El ruido de los pajaritos advertían que había amanecido, deberían de ser entre las seis o siete de la mañana, no lo sabía.
El pequeño chico froto sus ojos más cansado de lo común, dió un enorme bostezo, para luego voltear su mirada hacia un lado.
Al parpadear un par de veces se dió cuenta de algo, a su lado se encontraba Luzu.
El pequeño abrió los ojos como platos y se quedó inmóvil sin creer lo que estaba observando.
Luzu, estaba dormido, sudado y con el cabello desgreñado, algo normal tomando en cuenta el momento que pasaron entre sí.
El corazón del pequeño comenzó a latir rápidamente recordando cada una de las apasionantes escenas que ambos habían vivido la noche anterior.
Sonrojado desvió la mirada todavía sin creer que había logrado conquistar al castaño, se sentía increíble, como si un revoloteo incontrolable de ansiosas mariposas habitara en su pecho.
Quería despertar al castaño con un beso, abrazarlo y amarlo para toda su vida, pero no podía siquiera moverse por los nervios.
"Mmh.." la voz del castaño se hizo presente con un suave gruñido en la habitación, parecía que había despertado.
"¿Eh? Hola Quacks... ¿Cómo has dormido?"- Preguntó con una cálida sonrisa.
"Yo...bien, Luzu ¿y tú qué tal?"- Contestó un poco tímido, con una timidez como la de un adolescente luego de hablar con su primer amor cara a cara.
"Muy mal, anoche hicimos de todo menos dormir, no entiendo como pudiste descansar aunque sea un poco."- Luzu río burlesco, pues sus palabras fueron claramente en un tono de cachondeo.
El pequeño algo sonrojado, pero juguetón por devolverle la broma a el mayor, acorraló al castaño contra su cama para luego sonreír de una forma traviesa.
"¿acaso quieres volver a repetirlo?"- El pequeño dijo, bastante cerca del rostro de su ahora enamorado.
Luzu rió cansado. "Por el momento no, pero sabes que aquí me tienes cuando me necesites." Enrrolló sus dedos en el cabello del contrario, dándole repetidas vueltas.
"Bien, entonces, ¿ya vas a dejar de tontear conmigo y volver a tu casa?"- Quackity dijo para después darle un tierno beso en la frente al castaño.
Luzu al oír las palabras de Quackity sintió que le hicieron un extraño click en la cabeza, como si hubiera recordado algo que se le había pasado por alto, es cierto, debía volver a casa, Big q... ¡Oh..! ¡¿Había dejado a Big q solo?!
Los ojos de Luzu se abrieron al recordarlo, ¿cómo podía dejar a Big q ahí, sin darle explicación y dejándole en su casa a su propia suerte? Era algo malo, muy malo.
"Oh... no. Uhm, Quacks, me tengo que ir, ¿está bien?... eh, n-nos vemos luego.."- Luzu dijo para pararse de la cama de Quackity en un abrir y cerrar de ojos, cogiendo la ropa exparcida por toda la habitación y poniendosela.
Quackity estaba confundido, pero no podía evitar reír al ver al castaño intentando vestirse más rápido que un rayo, sin embargo, todavía le picaba la curiosidad, ¿por qué estaba tan apurado?
Era una pregunta clave, pero no le prestó atención, después de todo el castaño siempre iba apurado por algo, así que pensó en que sería algo insignificante.
Por otro lado Luzu al vestirse de cabeza a los pies salió corriendo para ir fuera de la habitación, pero no sin antes voltear a donde Quackity y tirarle desde lejos un beso nervioso de despedida.
Quackity, entre risitas lo aceptó y se lo devolvió, antes de que el castaño saliera apurado de la habitación y de su casa.
Quackity suspiró y sus ojos brillaron con ilusión, por fin, después de tanto tiempo había obtenido lo que más anhelaba, el amor del castaño, eso era lo que más quería en ese mundo.
Entonces, si realmente era así, ¿por qué? Quackity pensó, ¿por qué en el medio de su pecho seguía sintiendose vacío?
Quackity colocó una de sus manos en su corazón y lo apretó, cerrando los ojos, imtentando pensar en qué era lo que le faltaba para sentirse completo, ¿qué necesitaba para completar el rompecabezas de su corazón? ¿Cuál era esa última pieza?
Con los ojos cerrados, en ese negro profundo y vacío, pudo ver una silueta, su imaginación le respondía a sus preguntas previas, era la siluta de otro chico, no era castaño ni era alto, era un chico pelinegro, ojos cafés y con una bella cicatriz en su ojo izquierdo.
Quackity abrió los ojos, su corazón latía sin frenos al darse cuenta de quien era esa persona en su mene que, de alguna manera, podría rellenar un espacio más en su vacío corazón.
Quackity suspiró, pero no pudo evitar sonreír al sentir su corazón latir, puso su mirada en el techo, sus ojos no paraban de ver un futuro inalcanzable con no solo el castaño, sino también con una persona que recientemente llegó a su vida y que en unos pocos días logró ganarse un espacio en su rompecabezas.
Quackity se mordió el labio mientras sonreía y su mirada parecía decidida a ser codicioso, no se iba a conformar con tener su corazón a medias, Quackity obtendría a ambas personas y las ataría a él... para siempre.
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Han pasado 54 años.... 💀
Ok, no, ya paro.
Resumen: Me entraron ganas de continuar la historia. Fin del resumen.
Chao y los veo en un próximo cápitulo JSKSJAJS
*Desaparece por 9 meses*
......
*Vuelve a aparecer*
Ok, no, creo que realmente les debo una explicación.
Explicación: Me entraron ganas de continuar la historia. Fin de la explicación.
*Desaparece <3*
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