CAPÍTULO 8
Capítulo 8: Anhelo💕
Las pequeñas manos de Towa aún estaban entrelazadas con las de su hermana menor, quien dormía a su lado. Al despertarse, se frotó los ojos con sus manitas; después de haber descansado algunas horas, notó una fuerte sequedad en su garganta. Este malestar la motivó a abandonar la pequeña habitación y dirigirse hacia la cocina por el pasillo derecho, donde recordaba haberla visto.
Caminó con pasitos pequeños por el enorme lugar, sintiéndose perdida y confundida. Aunque se esforzaba por proyectar fortaleza como hermana mayor, sus pasos delataban inseguridad y miedo. La responsabilidad de cuidar a su hermanita dormida pesaba sobre sus pequeños hombros, pero anhelaba la seguridad y orientación que su mamá solía brindarle.
Avanzó con precaución por el pasillo, tratando de encontrar la cocina en ese enorme lugar desconocido. A medida que caminaba, sus pequeños pies resonaban en el suelo, y su mirada se perdía en los detalles del lugar, cada vez más confundida por la magnitud del espacio.
Aunque Towa se esforzaba por ser la hermana mayor fuerte, sus pasos delataban su inseguridad y miedo. La responsabilidad de cuidar a su hermanita dormida pesaba sobre sus pequeños hombros, pero ella misma anhelaba la seguridad y orientación de su mamá en ese momento.
Finalmente, llegó a la cocina, un lugar que se veía enorme y desconocido para ella. A pesar de las lágrimas amenazando con emerger de sus ojos, Towa se esforzó por contenerlas. Con timidez, se acercó a la nevera y abrió la puerta en busca de algo para beber, aliviando la resequedad en su garganta.
Mientras sostenía el vaso con sus manos temblorosas, se detuvo un momento y miró a su alrededor. Se sintió pequeña y vulnerable en ese espacio extraño, pero recordó los momentos en que su mamá la atrapaba en la cocina y la llevaba a su cama donde le cantaba una canción de cuna.
"¿Dónde está ella?" dijo entre sollozos, recordando la promesa de ser una buena niña. Con determinación, decidió ser valiente por ambas. Cerró la puerta de la nevera y, con su pequeño vaso en mano, regresó por el pasillo hacia la habitación donde su hermanita la esperaba aún con lágrimas por no haberla encontrado a su lado.
"Towa", la llamó con un mohín en sus labios, "¿por qué te fuiste?" le reclamó mientras se acercaba a ella. "Tengo miedo", le confesó su hermanita menor.
"No tienes por qué temer, Setsuna", le dijo con voz tranquilizadora, "mamá ya vendrá por nosotras, ¿lo recuerdas?" le dijo mientras le extendía el meñique en señal de promesa. "Mamá nunca rompe una promesa", añadió, "además, debemos cumplir la promesa de hacer caso a la tía Kagura", mencionó la pequeña mientras tomaba la mano de su gemela.
"Towa, ¿acaso sabes quién es ese señor que daba miedo de la tarde, que tenía un cabello parecido al tuyo?".
Towa detuvo sus pasos por un momento, ella sí lo sabía, por eso en el preciso momento que él les habló y les pidió que se fueran con él, le hizo caso.
"Ella sabía perfectamente quién era él", divagó entre sus pensamientos, "ella ya lo había visto en una foto"....
Tiempo atrás
Era una de esas noches en las que no podía conciliar el sueño. Decidió levantarse para ir a la cocina en busca de un vaso de leche que, esperaba, le ayudaría a conciliar el sueño.
Caminaba por el pasillo en penumbra cuando escuchó las voces de su madre y otra persona que le resultaba familiar. La suave voz le indicó que era su querida abuela.
"Rin, dime cómo es el padre de las gemelas", preguntó la abuela, sumida en la oscuridad.
"Abuela", respondió Rin, apoyando su brazo en la mesa y dejando escapar un suspiro. "Él era una persona muy buena". Sus palabras resonaron con melancolía, indicando que aún lo extrañaba. "Las gemelas se parecen mucho a él. Era alguien serio, pero confiable", agregó con cariño, levantándose de la pequeña silla para buscar una fotografía en el librero cercano.
"Se parece a ellas, ¿verdad?", comentó la joven con una sonrisa al ver la foto.
"Entonces, ya sé de dónde saco ese peculiar color de cabello, Towa", mencionó la abuela, aunque su expresión reflejaba consideración.
"Sí", respondió Rin con nostalgia al recordarlo.
"Pero no entiendo por qué..."
Antes de que la abuela pudiera formular su pregunta, los pasos de su pequeña hermana las alertaron, haciendo que ambas mujeres voltearan hacia la puerta.
"Mis pequeñas", susurró Rin mientras veía a las gemelas paradas allí con sus pijamas rosadas.
"No podíamos dormir", respondió Towa con su dulce voz mientras se acercaba a su madre. Setsuna, por otro lado, tenía lágrimas en los ojos al no encontrar a su madre a su lado.
Después de eso, recordaba cómo había sentido la curiosidad de ver esa foto y conocer el rostro de su padre. Por eso, en una de esas tardes en que su mamá no estaba, la había tomado de aquel libro.
Tiempo actual
Aunque Towa conocía que ese hombre era su padre y sabía que no debían temerle, también comprendía la confusión y el miedo de su hermana, los cuales eran válidos. Sin embargo, aún no sabía cómo decirle que él era su padre.
Con ternura, Towa miró a los ojos de su gemela y secó las lágrimas de su rostro con sus pequeñas manos.
"Sí, Setsuna, conozco a ese señor", comenzó Towa, tratando de tranquilizar a su hermana. "Es alguien que mamá conoce y en quien confía. Nos dijo que debíamos irnos con él y que mamá nos alcanzaría más tarde".
Setsuna miró a su hermana mayor con ojos llenos de duda, pero Towa continuó hablando con calma y seguridad.
"Sabes, mamá siempre nos dijo que confiáramos en la tía Kagura y que, si ella nos pide algo, debemos hacerle caso", explicó Towa. "Ese hombre de la tarde es amigo de mamá, así que estamos a salvo con él. Mamá vendrá por nosotras, lo prometió".
Aunque aún no revelaba la verdad sobre la identidad del hombre, Towa se esforzaba por proporcionar consuelo a su hermana.
Las hermanas se miraron entre sí, y Setsuna finalmente asintió, confiando en las palabras reconfortantes de Towa. Juntas, se dirigieron de nuevo a la habitación, esta vez más unidas y seguras, aferrándose a la promesa de su madre y a la confianza depositada en Kagura.
Mientras esperaban, Towa decidió cantarle a Setsuna la misma canción de cuna que su mamá solía entonarles cuando eran más pequeñas. La melodía suave llenó la habitación, trayendo un poco de consuelo y familiaridad en ese momento de incertidumbre.
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En otra parte de Tokio..
Por otro lado, Jacken seguía inmerso en su oficina, dedicándose a buscar cualquier pista que pudiera llevarlo al paradero de la joven. Se enfocaba en encontrar algo que lo ayudara a ubicarla y había concluido su búsqueda revisando las cámaras de videovigilancia de la sala de fiestas donde tuvo lugar el compromiso de su jefe. Encontró el momento exacto en que esas niñas aparecieron, tomadas de la mano por esa misteriosa mujer.
Ahora, su objetivo era localizar más cámaras de vigilancia que le proporcionaran información adicional sobre el origen de las niñas. Para ello, utilizó su computadora para revisar la placa del automóvil en el que llegaron.
En unos instantes, el anciano logró descubrir que la placa pertenecía a otro distrito de Japón, específicamente a Osaka. ¿Acaso podría encontrar a la joven en Osaka? La nueva pista lo llenaba de esperanza y determinación para seguir con su búsqueda en esa dirección.
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"¿Qué le costaba informarle?" dijo la mujer, muy molesta, mientras realizaba sus labores domésticas. "¿Acaso el señor Sesshomaru era más importante que su esposa?" refunfuñó entre dientes. Aunque era cierto que él les había apoyado demasiado, eso no era excusa para no informarle, pensó ella mientras escuchaba una canción en su teléfono, completamente concentrada. Estaba tan molesta maldiciendo a su esposo que el timbre de su celular la alteró.
Era el tono característico del indeseable, que finalmente recordaba que estaba casado. "50 años que parecían no significar nada para el anciano."
Estaba a punto de no contestarle cuando la cólera de regañarlo le ganó. "Lo siento, Naoko," lo escuchó hablar agitado al hombre. "Hasta que..." iba a regañarlo cuando el hombre no le dejó hablar. "Estoy en el aeropuerto, a punto de viajar. He encontrado una pista de Rin..."
"¿En serio?" respondió preocupada al escuchar esa noticia. "Ayer que no vine, me enteré de algo."
"¿Qué cosa?" cuestionó la mujer.
" Rin ,tiene dos hijas."
"¿Qué...?" exclamó la mujer al escuchar esa noticia.
"Por eso no llegué a casa, me quedé averiguando. Realmente me costó, porque nadie quería soltar información de donde llegaron las pequeñas ,pero encontré una grabación sobre el automóvil ,que pertenece a Osaka" confeso rápidamente el hombre
"Naoko, recuerdas que nunca pude encontrar una pista de ella?, quizá esto podría ser definitivo para encontrarla "dijo motivado el hombre al otro lado de la linea .
"Jacken," iba a decirle algo.
"Nos vemos en unos días," dijo por último y cortó.
La mujer quedó en silencio, impactada por la noticia de las hijas de Rin. La causa de que su marido no hubiera llegado a casa en toda la noche estaba ahora más clara. Estaba demasiado intrigada y preocupada por lo que pudiera suceder en los próximos días.
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Nueva York
El alto hombre de cabello negro suspiró mientras subía las escaleras de la pequeña casa en los suburbios de la ciudad. Mientras ascendía, se encontró con la anciana que parecía esperarlo.
"¿Las encontraste?" cuestionó la anciana, mostrando profunda preocupación.
"No, señora Kaede," habló el hombre con tristeza.
Continuara...
No pensaba subir mas capítulos esta semana, pero de alguna forma me motivaron sus comentarios y su apoyo que le dieron al anterior capitulo, que quise corresponderles de alguna manera con este capitulo.
Espero los disfruten , y resuelvan algunas dudas y si hay fallas me las dicen ,ando algo volada.
Adiós ,los quiero y gracias por las 30 estrellas que me dejaron.
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