CAPÍTULO 7
Capitulo7: MELANCOLIA
Sesshomaru se encontraba en su auto, el ruido del tráfico y el molesto claxon de los coches cercanos lo sacaron de sus pensamientos. Las pruebas de paternidad habían confirmado lo que Kagura había dicho: "Las pequeñas eran sus hijas, hijas suyas y de Rin".
Una lágrima rodó por su mejilla, la impotencia creciendo dentro de él no lo dejaba en paz y no sabía qué debía sentir en ese momento. "Solo quería saber la verdad", "quería saber dónde estaba Rin", "quería saber qué hacer en ese mismo instante y no sentirse de esa manera". "Pero sobre todo, quería saber si sería un buen padre para sus hijas".Estaba conduciendo sin rumbo, cuando una idea fugaz pasó por su mente, provocando que volteara intempestivamente el movimiento de su auto para dirigirse al otro lado de la ciudad. "¿Y si ella estuviera ahí?", pensó tontamente, tratando de buscar alguna respuesta a la pregunta que lo atormentaba.No pasó demasiado tiempo para darse cuenta de que había llegado a aquel viejo edificio de dos pisos, donde alguna vez Rin llamó hogar. Aquel que había comprado con todo su dinero en aquel entonces con la esperanza de que alguna vez ella volviera a ese lugar.Bajó del auto e ingresó a aquel lugar que había salvado de la demolición, con la única esperanza de volver a encontrarla. Cuando ingresó se encontró con aquellas paredes y recuerdos, que aún le recordaban a ella y aquellos momentos en los que convivieron. Con pasos lentos recorrió aquel lugar vacío en donde no encontró nada diferente, algo decepcionado estaba por irse cuando algo llamó su atención.En una de esas mesas empolvadas aún estaba un retrato de la pequeña Rin que no había sido movido ni limpiado con el tiempo. Tomó el retrato y observó aquellos pequeños gestos de aquellas niñas reflejados en los de ella. Aún sin fuerza para poder estar en ese lugar, dejó el retrato en donde lo había encontrado y subió a su automóvil, para dirigirse hacia su departamento.No pasó demasiado tiempo para que llegara a aquel lugar silencioso al que llamaba hogar. Aun abrumado, solo pensó en dirigirse a su pequeño bar y servirse una pequeña copa de licor.La tomó rápidamente y sintió el ardor del licor bajando por su garganta, un sentimiento al que no estaba acostumbrado.
En ese momento una duda llegaron una infinidad de preguntas , ¿Cómo es que Rin había hecho todo esto sola?, ¿Cómo había criado a sus hijas sin él? y ¿Qué es lo que haría ahora él?.
Se sirvió otra copa, y luego otra, perdiendo la cuenta de cuántas había tomado.
-"Te busqué, te esperé, te añoré", susurró, su voz llena de tristeza. "Pero nunca regresaste a mí. En mis días más tristes, solo fuiste un recuerdo, un recuerdo de un amor que prometimos tener y que terminó siendo solo una mentira."
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"Sessesshomaru", escuchó su nombre en una delicada voz, mientras se acercaba sigilosamente a ella por detrás y la tomaba de la cintura, para luego besarla suavemente en la nuca."¿Qué lees?", preguntó con curiosidad al verla ahí parada sosteniendo un libro."Mientras me olvidas", respondió ella, haciendo un mohín en su bonito rostro, al voltearse y mirarlo con esos grandes ojos chocolates que lo volvían loco."Esa hermosa señorita que solía llamar novia.""¿Una novela triste?", preguntó con incredulidad el joven peliplata, mientras ella asentía con la cabeza. "Creía que dijiste que no volverías a leer algo triste", mencionó al recordar la última vez que la vio leyendo una de esas novelas tristes y lo mal que se puso al ver que el personaje principal moría."Pero me han dicho que es muy bonita", contestó ella con un puchero mientras cerraba aquel libro. "Quizás tenga un final feliz", dijo con esperanza. "El primer capítulo está muy bonito.""Pero con ese título, me parece que terminarás llorando como la anterior vez", le recordó él y ella, con una mirada suplicante, lo miró."Pero quiero leerlo", dijo con una voz suave, mientras un mohín dulce se mostraba en sus labios. "Si me dejas llevarlo, te lo leeré."Sesshomaru solo sonrió, pues después de todo él siempre terminaba escuchando sus lecturas y enterándose de lo que sucedía en la historia. Eran algunos momentos que disfrutaba pasar con ella. Aunque en un principio le pareció aburrido, se volvió un pasatiempo bastante interesante que tenía con ella. "Llévalo entonces", comentó para seguir su recorrido en esa biblioteca. Estaba por moverse del lugar cuando sintió las manos de su novia en su cintura."Eres el mejor", dijo ella con su dulce voz. Él no pudo más que sentirse orgulloso de tenerla a su lado. Al cabo de unos segundos, correspondió aquel abrazo para luego mirarla a los ojos. "Te amo", la escuchó decir.Aquella voz que tanto amaba se escuchó como un eco a cada momento, mientras sentía cómo ella se alejaba y aquella sensación de incertidumbre se acrecentaba en su alma, mientras sentía cómo dolía demasiado.
"Rin", gritó en su desesperación, pero ella ya había desaparecido.
Una lágrima rodó por sus labios y abrió los ojos. Vio por el gran ventanal de su departamento que empezaba a amanecer, se levantó del suelo frío en el que estaba y con lentitud levantó todo el desastre de la noche anterior. Solo sintió ese enorme vacío y ese dolor de cabeza por la resaca, cuando se echó en su cama. Después de mucho tiempo había vuelto a soñar con ella y aquellos momentos felices que había vivido con ella."¿Dónde demonios estaba ella ahora?", se cuestionó mientras cerraba los ojos. La había buscado como loco por años, pero nunca consiguió ningún rastro que le permitiera saber dónde estaba.
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Una lágrima rodó por sus labios y abrió los ojos. Vio por el gran ventanal de su departamento que empezaba a amanecer, se levantó del suelo frío en el que estaba y con lentitud levantó todo el desastre de la noche anterior. Solo sintió ese enorme vacío y ese dolor de cabeza por la resaca, cuando se echó en su cama. Después de mucho tiempo había vuelto a soñar con ella y aquellos momentos felices que había vivido con ella."¿Dónde demonios estaba ella ahora?", se cuestionó mientras cerraba los ojos. La había buscado como loco por años, pero nunca consiguió ningún rastro que le permitiera saber dónde estaba.En otro lugar, una mujer miraba al espacio vacío mientras trataba de entender a su querido hijo. Las palabras dichas tan frías por su hijo, debía esperarlo de él después de todo lo que había hecho."Irasue", escuchó hablar a su exmarido mientras este intentaba consolarla. "Sesshomaru no quiso decir aquellas cosas", susurró el hombre mientras miraba la tristeza de aquella mujer."No hace falta", le dijo mientras abría la puerta del automóvil y con su mano le pedía que se callara."Irasue...", intentó replicar el hombre mientras la veía bajarse del automóvil.Pero aquella mujer no respondió, su mente solo divagaba en una incógnita que trataba de resolver...
Nueva York
A grandes zancadas, aquel alto pelinegro bronceado ingresaba al gran edificio donde trabajaba."¿Qué demonios sucedió?", cuestionó ofuscado al entrar a la pequeña oficina de su superior y a la vez su padre.Su superior solo lo miró, con los brazos cruzados y una expresión seria en su rostro."No pudimos hacer nada, hijo", contestó el hombre con tristeza al menor."Yo... se los dije", contestó muy molesto. "Ellas estaban en peligro."La mirada afligida de su padre lo decía todo. Habían fallado."¿Y las pequeñas?", cuestionó preocupado al ver el rostro de su padre."No sabemos nada de ellas", respondió su padre con un suspiro."Es algo que se nos salió de las manos", indicó el mayor, juntando sus manos en un gesto de resignación. Habían hecho todo lo posible, pero no había sido suficiente. Ahora, solo podían esperar y rezar por lo mejor.
Continuara...
Ah ya llegamos a las 15 estrellas , espero que les guste.
Realmente estoy tratando de salir de mi bloqueo, pero lo bueno es que desde la próxima semana ya tendré más tiempo para publicar.
Enserio gracias por sus comentarios, realmente me alegran mi día.
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