VI
La música fuerte, el olor a tabaco y alcohol inundaban por completo el lugar, sin contar aquellos traviesos que traía una que otra droga para pasar bien la noche, los baile y las charlas era otra forma de divertirse, pero no para el chileno, quien se encontraba apoyado en una pared, mientras que bebía un algún tipo de licor.
—(Pensé que sería más divertido)—
—Chilito!—
Miro de adonde provenía aquel grito y se fijo que era su amigo México, quien le hacía una seña para que fuera a la mesa en la que estaba con el argentino, soltó un suspiro cansado y fue a paso lento donde ellos, pero al estar ahí, se sintió un poco incomodo al ver como el argentino, besaba a alguien con desesperación y necesidad.
—(Hasta este weon se divierte)—
—¿Pasa algo? Te ves un poco distraído y molesto—
—Solo tuve una tarde horrible, pero ya se me va pasar... —
Dijo con frustración con solo recodar lo sucedido, sintió como alguien le tocaba el trasero haciendo que su irritabilidad y malestar aumentara, por lo que estaba apunto de golpear aquel el que hizo aquello, pero se quedó quieto con solo mirar aquella persona, no era nada más ni nada menos que su psicópata.
—Es bueno verte por estos lados, no es así pequeño?—
—No digo lo mismo sinceramente...—
Noto como el contrario reía por lo bajo para seguido de sentir como ponía su brazo en su cintura, algo que hizo que instintivamente quisiera alejarse de él, pero este solamente lo apegaba más a su cuerpo.
—Vamos, te voy a invitar unos tragos—
Miró a sus amigos para solicitarle ayuda, pero estos solamente les daba ánimos para que fuera con aquel hombre.
—(Los voy a matar, sin dudar)—
Fueron a otra mesa donde se sentó al frente de su psicópata, quien lo miraba con una sonrisa bastante intimidante para cualquiera, pero para el no lo era tanto.
—¿Qué quieres?—
—Nada, solo quiero convivir contigo—
—Realmente jamás te entenderé, primero me atacas, me insultas, hasta intentaste matarme... eres raro de muchas manera... ¿Por lo menos me dirás cómo te llamas?—
—Soy Rusia, un gusto—
—... Ya sabes quien soy, asi que no hace falta presentación...—
Trato de no mirarlo, ya que de alguna forma se sentía muy incomodo por su presencia, noto como un camarero se paraba frente de su mesa donde dejo los tragos pedidos por el ruso.
—Gracias y ten tu propina—
—Gracias señor, si necesita algo más no dude en llamarme—
Lo vio irse para seguido dirigir su mirar al chileno, quien solamente lo ignoraba o por lo menos trataba de hacerlo, tomo de forma delicada su mano que estaba en la mesa, pero este solamente lo alejo con rapidez.
—¿Qué es lo que quieres realmente de mi? No se si sera un tipo de pasa tiempo en molestarme o que, pero con solo tenerte al frente mío, ya eres una molestia total... Te invito a que te vayas a la mierda y me dejes tranquilo...—
—No deberías de tratarme de esa manera, tienes que tener respeto por mi, soy superior a ti—
—Aja, primero trátame como se debe y quizás lo piense...—
Suspiro con frustración para finalmente levantarse y volver con sus amigos, quienes al verlo de vuelta se sorprendieron bastante.
—Veo que te fue mal—
—Me iré, no pienso estar ni un segundo más en este lugar—
—No te vayas, esto apenas comienza—
Dijo para tomar de su mano, pero este solamente lo aparta para irse del lugar, el mexicano quedo un poco confundido por tal comportamiento para seguido de ver al argentino, quien hacia un gesto con sus hombros diciéndole que no sabia nada.
—¿Qué le habrá pasado?—
Se pregunto a si mismo para si suspirar y seguir bebiendo de forma aburrida. Por otro lado el chileno caminaba por las calles de forma cansado e irritado, pensaba que aquella noche iba ser una forma de relajarse, pero al parecer todo iba en su contra.
—No es muy peligroso andar a estas horas de la noche solo ¿Quieres que te acompañe?—
—Mira pedazo de mier!-... Eeh, p-perdón yo... N-No fue mi intensión...—
Decía avergonzado al estar frente del alemán, quien lo miraba un poco sorprendido para seguido comenzar a reír.
—Sabes que insultar a un funcionario es un delito?—
—L-Lo siento, p-pense q-que eras uno d-de esos... Olvídalo, ¿Qué me vas hacer?—
—Nada, solo te vi y quise saludar... Y agradecerte—
—Agradecerme?—
—Si, agradecerte, en el Club en la cual trabajas, me dijeron que me habia emborrachado, hasta el punto que hice un pequeño escandalo y que tu fuiste el único que me detuvo... No recuerdo nada de eso, pero si recuerdo haber despertado en lo que parecía ser tu habitación de trabajo —
—Oh eso... Te deje ahi, ya que no sabia donde llevarte, además justo a esa hora termino mi turno, por eso no estaba ahi cuando despertaste obviamente—
—Eso tiene sentido, al menos, no hice nada estúpido gracias a ti—
—Si, supongo (Si lo llega saber, me lleva detenido) Hmm... Soy Chile, por si no lo sabias jeje—
Lo miro con una sonrisa tranquila, aunque en el fondo sentía demasiado nerviosismo por haberle mentido, pero tampoco debía decirle la verdad o se metería en muchos problemas.
—Un gusto Chile, soy Alemania, se que apenas no conocemos y puede que ese dia no te trate tan bien como merecías, pero quería saber si te puedo invitar a salir como recompensar ¿Qué te parece?—
—No quiero que te sientas obligado en hacer eso—
—Para nada, además quisiera conocerte—
—(¿Conocerme?) No lo se, además solo traigo desgracias a las personas que apenas conozco—
—Pues quisiera tomar ese riesgo con tal de conocerte—
Lo miro un poco sorprendido para seguido de reír por lo bajo y asentir, ya le habia advertido, por lo que el alemán correría su propio riesgo.
—Ten en cuenta que te lo advertí jaja—
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