Capitulo 3
|Corregido por EmmaPark1104|
By Jongin
Todo fue un total desastre ayer. Casi violo a mi sobrino y lo peor: lo amenacé, logrando que llorara. Pero ¿saben?, hay algo mucho más raro. Después de que salió corriendo de la cocina, algo en mi pecho dolió y sentí una fuerte necesidad de abrazarlo y disculparme; como dije, corrí tras él e hice lo que yo, Kim Jongin, jamás había hecho. Le pedí perdón y le besé con delicadeza.
Flashback.
-¡Ah!- grité de dolor. Kyungsoo me había mordido el labio inferior.
-Yo no seré tu juguete estúpido y deja de acosarme ¡YA NO SOY EL NIÑO DE HACE 6 AÑOS!- me gritó enfadado para luego bajar de la barra y correr fuera de la cocina.
-¡Regresa o vas a ver de lo que soy capaz!– le advertí, pero él me ignoró, por lo que volví a gritar. -¡Si no vienes aquí, me las pagarás! - pero fue inútil. Sólo escuché cómo subía las escaleras a toda prisa y ahí es cuando me doy cuenta de que algo me incomodaba en el pecho, un sentimiento que nunca había experimentado, las lágrimas que KyungSoo había derramado y que aún derramaba, me ponían mal.
Eso era lo que yo quería que él sintiera pero, ¿por qué me sentía mal? Me pregunté.
-¿Qué rayos he hecho?– cuestioné mis acciones irrazonables. Y tan rápido me di cuenta de lo que acababa de hacer, me recriminé - Soy un completo idiota, lo he lastimado.- ese era el propósito, pero yo no me sentía bien. No tuve más opción más que correr tras él.
Subí las escaleras a toda prisa y, una vez fuera de su cuarto, escuché sus sollozos, Soo estaba llorando. Traté de abrir la puerta pero tenía seguro.
-Kyungsoo, abre– pedí. No tengo mucha paciencia, me desesperé y acudí a los gritos.
-¡Maldita sea! ¡Que abras la puta puerta!– estaba frustrado, y enfadado; pero luego me di cuenta de que con mis gritos y mi vocabulario solo lo asustaría más y provocaría levantar a KyungMin.
-Por favor, ábreme. Necesito hablarte, por favor– supliqué.
- No quiero verte, ¡lárgate!– me gritó; su voz se escuchaba tan destrozada.
-Lo siento, en verdad lo siento. – si alguien que me conociera, y me hubiese escuchado, pensaría que no era yo; yo nunca me arrepiento de lo que hago, pero en estos momentos sueno miserable.
-No, me vas a lastimar. – me dijo.
- No, no lo haré, pero ábreme, por favor. – al ver que KyungSoo jamás me abriría, corrí hacia la mesita que estaba en el pasillo y de un jarrón saqué la llave de su habitación, tenía una copia escondida por si acaso.
Metí la llave y a los segundos, la puerta cedió. Mi corazón se partió aún más, él estaba en una esquina de la habitación; me miraba con pánico, sus ojos estaban rojos por lo mucho que había llorado.
Temeroso de su rechazo, me acerque a él, quien sólo retrocedía negando con su cabeza, pidiéndome que no me acercara, pero no me importó y terminé hincado frente a él. No sé por qué lo hice, pero lo abracé, él al principio se negaba pero después dejó de forcejear y empezó a llorar en mi pecho. Joder, me sentía como el más grande idiota; esperen, lo era.
-Lo siento, yo no quería hacerte daño. – mentí. Sí que le quería hacer daño, pero al verlo, algo dentro de mí no se sentía bien con ello.
Él en respuesta, me sujetó más fuerte de la playera que llevaba, y lograba transmitirme el dolor que le había causado.
Cuando me enteré que él se quedaría conmigo por 7 meses, me sentí feliz. Después de 6 años lo volvería a tener para mí, sólo para mí, y volvería a ser mi juguete, aunque en el pasado no lo hubiera sido, sino algo más fuerte que solo eso. Pero grande fue mi sorpresa, él me odiaba y yo cada vez lo deseaba más y ahora este chico de ojos grandes, de labios rojizos, carnosos y deseables que es mi sobrino, hace que me sienta culpable, arrepentido y que mi corazón lata como nunca y esto no es normal, es algo que Kim Jongin jamás, escúchenlo bien, jamás había sentido; bueno, quizá en el pasado. Pero volvía a ser con él.
-Yo no quiero que me lastimes. – confesó una vez que se tranquilizó.
-Y no lo serás, es solo que hoy me he pasado de copas y mi deseo por ti está al borde. –admití. Todo lo que estaba diciendo era verdad, había tomado unas cuantas copas en mi despacho y todo porque lo deseaba a él, solo a él. –Kyungsoo, ¿me dejas besarte?– le solté de golpe y él me miro con esos grandes y bonitos ojos. Yo quería besarle y ser correspondido, no esperé respuesta y acerqué mis labios a los suyos. Lo besé y él no opuso resistencia, solo se dejó hacer, hasta que sentí cómo movía sus lindos labios. ¡Wow, esto era el cielo!, Kyungsoo me estaba correspondiendo el beso. Pasó sus delicados brazos por mi cuello y yo lo cargué para que se sentara en mi regazo, y sus piernas se enredaran a mi cintura. El beso fue delicado, nada de pasión, lujuria o deseo, solo un beso delicado y lleno de sentimientos que aún no lograba descifrar, o que no quería sacar de la caja que estaba cerraba bajo llave y con miles de candados alrededor dentro de mi mente.
Después de un rato tuvimos que romper el beso por falta de aire, él me miro y se sonrojó, se veía tan lindo y tierno, puso su cabecita sobre mi hombro evitando verme por la vergüenza y el sueño.
-Tío, creo que una vez más estoy cayendo en tu juego. – me dijo en un susurro.
Al parecer traía sueño y yo sonreí como idiota enamorado. Cuando iba responder, observé por el rabillo de mi ojo que él estaba ya en el mundo de los sueños. Le di un pequeño beso en los labios y lo cargué hasta ponerlo en la cama, le tapé con las sábanas y le di un último beso en la frente para después susurrarle: -Y yo estoy cayendo en el tuyo. – Suspiré-¿Qué rayos me estás haciendo Do KyungSoo? Y con eso, salí de su habitación para irme a la mía, que estaba al lado de la suya.
Simplemente mi juguete me estaba haciendo sentir cosas raras, que no quería volver a sentir, sin embargo, se sentían tan bien.
Fin Flashback.
Kyungsoo comienza a despertar por los golpes que se escuchan en su puerta.
-¡Kyungsoo levántate!– le gritan desde el exterior.
-...-la otra persona no recibe respuesta.
-Do Kyungsoo, si no abres la puerta ahora, entrare y te aventaré agua fría en la cabezota –advierte la voz contraria. Esa voz chillona que tanto conoce pero más por las mañanas, KyungMin.
- 5 Minutos más... - pide entre el sueño lo suficientemente alto para que su gemela escuche.
KyungSoo parece un oso en invierno, con la cabeza aún hundida entre la almohada, el cabello como una palma en día de viento y el edredón sobre su cabeza, sin cubrirlo del todo.
-Lo he dicho. - Justo cuando KyungMin abre la puerta y está a punto de cubrirlo con el agua fría que lleva en el vaso de cristal, KyungSoo se levanta y corre hacia el baño - .Lo sé, me amas, nos vemos abajo. Hoy iremos al nuevo colegio. - con una enorme sonrisa de oreja a oreja, KyungMin sale de la habitación.
Su hermana es un caos, KyungSoo no se imagina que exista persona humana que la supere o si quiera que la "cure" o la "detenga".
-¡Ya! ¡Eres insoportable!- grita él.
Mientras KyungSoo se baña, recuerdos de la noche le comienzan a llegar. Sus ojos abriéndose de par en par, dejando quieta la esponja que lo enjabonaba, y un gritito nada varonil se escapa de él.
-¿Qué rayos he hecho?– la histeria comienza a hacer presencia. -L-Lo he besado ¡¡Y ME GUSTÓ!! ¡NO!- Y así fue la ducha de KyungSoo.
Una vez que sale de ella, un uniforme yace en su cama. Seguro una empleada lo puso ahí, piensa. Comienza a vestirse, después seca su cabello. Está a punto de salir de la habitación para reunirse con KyungMin en la cocina, cuando recuerda que a lado de su habitación esta la habitación de su tío y no quiere topárselo ahora, así que abre un poco la puerta, da una mirada hacia la habitación de su tío, y no ve movimiento. ¡Listo! Puede salir.
-Vamos, tenemos que desayunar ya o se nos hará tarde. -Kyungsoo salta en su lugar por el susto. Jongin está frente a él, con su típica sonrisa de "Soy un Dios".
El pequeño de ojos lindos sólo se queda ahí parado sin saber qué hacer o qué decir; el mayor percibe del nerviosismo del más pequeño, así que actúa rápido y lo toma de la mano para así sacarlo de la habitación, pero antes de bajar las escaleras para ir a desayunar, el mayor lo arrincona contra la pared para después susurrarle muy cerca del odio al más bajo: -Buenos días, Kyung.– un beso suave se desliza por los labios del menor, quien queda atónito.
¿Qué fue eso? Se pregunta KyungSoo.
Ya han pasado uno o dos minutos y el menor sigue ahí, en el mismo lugar donde su tío lo dejó, no se ha movido para nada cuando el timbre de su celular en el bolsillo de su pantalón para la escuela le hace salir de su trance.
-¿Hola?– contesta.
-¿Piensas quedarte todo el rato ahí? ¿Te gustó tanto mi beso?-la voz grave y seductora de su tío, que ahora suena más burlona que nada, se hace escuchar.
-Ah, eres un estúpido. – KyungSoo frunce graciosamente sus cejas.
-Un estúpido que quiere que bajes a desayunar, KyungMin esta como loca. Te quiero aquí y ahora. – ordena.
- Ya voy. - la voz fastidiada del menor hace saber al mayor que le ha molestado y eso le alegra. -Por cierto, ¿quién rayos te dio mi número? Además, vivimos en la misma casa no hay necesidad llamar. – el pequeño comienza a deslizarse escaleras abajo.
-KyungMin quiere que esté pendiente de ti, así que no fue difícil conseguirlo. Además, es mi casa, mi dinero y yo hago lo que quiero, así que te doy 5 segundos para que estés aquí.-
-Sí, sí tu dinero, bla, bla, bla... ad- no puede terminar de hablar por la interrupción de la voz de su tío.
-Uno... se te acabará el tiempo y no quieres que yo me las cobre, ¿o sí?-
-Eres un tonto. - KyungSoo cuelga para ahora apresurar el paso, mejor dicho, correr por las escaleras.
Al llegar a la cocina, ve a KyungMin platicando con Jongin muy animadamente, el mayor le sonríe con evidente falsedad, pero la pequeña KyungMin es muy inocente (o muy despistada) para notarlo; la verdad es que a su tío no le interesa absolutamente nada de lo que su sobrina diga, él solo quiere ver a KyungSoo entrar por el marco grande de la cocina. Y cuando le ve, Jongin sonríe lascivamente, provocando un sonrojo al menor.
El moreno muestra despistadamente a Kyungsoo que ha llegado a tiempo, el menor solo frunce el ceño para luego sentarse de mala gana.
-Kyung, por fin llegas. – su gemela pone toda su atención en su hermano -Pensé que nuevamente te quedarías dormido en el baño. - las mejillas pálidas del nombrado se tornan de un color carmesí gracias al comentario de su hermana.
En Londres KyungSoo solía, cada mañana, quedarse dormido en el baño después de que KyungMin entrara invadiendo su espacio personal para levantarlo, por eso el comentario de su gemela.
-Pues fíjate que no me quede dormido porque un tonto pájaro me fastidiaba. - una mirada profunda es la que recibe Jongin de parte de KyungSoo.
Así se pasa el desayuno, miradas cómplices entre tío y sobrino mientras que KyungMin solo habla, no se sabe de qué, porque nunca se calla. Una vez terminaron de desayunar, Jongin les indica que es hora de marcharse y les informa que los llevará a su nuevo colegio.
La pequeña KyungMin es la primera en correr al auto que les espera fuera de la casa listo para arrancar, KyungSoo y Jongin son los siguientes.
El camino al colegio pasa en un cómodo silencio durante los 20 minutos de recorrido; cuando están frente al colegio, el mayor estaciona el auto.
-Bueno chicos, espero les vaya bien en su primer día de clases. –desea.
-¡Gracias tío! Nos vemos más tarde. - agradece KyungMin para luego depositar un beso en la mejilla de Jongin y bajar del auto, espera a Kyungsoo distraídamente mientras mira hacia todas partes con esa hermosa sonrisa de corazón.
Ahora solo queda Kyungsoo en el auto.
-E-em... bueno... yo... adiós. – se despide nervioso. Está a punto de bajar, pero se ve detenido por la mano de su tío rodeándole la muñeca y, girándose en el asiento trasero, lo encara.
- ¿No te despedirás de mí?-
-Ya he dicho adiós.-
-Así no.-
-¿Entonces cómo?- pregunta confundido.
-Así. – su tío ejerce más fuerza pero, en esta ocasión, halándolo hacia él, para así plantarle un beso lleno de pasión a su sobrino quien corresponde un torpe. Ambos se separan gracias al llamado de KyungMin en la ventana polarizada.
-Vaya, fue una gran idea ponerle vidrios polarizados al auto, ¿no crees?– pregunta burlón.
- Idiota. - KyungSoo ríe y baja del auto.
-Pasaré por ustedes a la salida. Recuerda Kyungsoo, no te quiero cerca de nadie más. –recuerda. Dicho eso, Kyungsoo cierra la puerta y su tío se marcha.
El menor camina hacia su hermana para reunirse e ir juntos a clase.
-¿Qué tanto te dijo el tío?- Inquiere curiosa su gemela.
-Nada especial, solo que tuviéramos cuidado y que lo esperáramos aquí mismo. – miente.
-OK. Kyungsoo, por cierto, quiero que conozcas a alguien.-
- ¿A quién?-
- Es una sorpresa.-
- KyungMin ¿cómo puedes conocer a alguien aquí si apenas acabamos de llegar a este colegio?-
-No, Kyung. Tú acabas de llegar, yo jamás rompí contacto con mis amigos de aquí.-
-¡Oh! Ya entiendo. Entonces eso quiere decir que aún les sigues viendo y hablando.
-Sí.-
-Yo ya no los recuerdo. – Suspira melancólico. -Pero ellos fueron grandes amigos. – una hermosa sonrisa ilumina su rostro.
- Lo sé, Kyung.-
Suena la campa para dar inicio a clase.
-Es hora de entrar a clase, Kyung. – Su hermana lo empuja por los hombros, ayudándole a caminar -No te preocupes, estamos en el mismo salón. - tranquiliza antes de que su mellizo se altere o comience a ponerse nervioso.
-¡Genial!- festeja el pelinegro.
Van caminando deprisa para llegar temprano al salón; en el recorrido, KyungMin le explica todo a KyungSoo, ya que ella conoce muy bien el instituto gracias a sus amigos, los cuales también fueron de Kyungsoo.
Ya están a punto de entrar al salón cuando alguien llama a KyungMin y ésta, en cuestión de segundos, sale disparada en su dirección, abandonando a su hermano.
-¡KyungMin!– grita asustadizo el varón pero su hermana ya se ha perdido en el montón de estudiantes, solo le queda resignarse y entrar solo al salón. -No te quiero- susurra como un niño berrinchudo.
Justo cuando KyungSoo está en la puerta del salón, choca con alguien y cae de espaldas, golpeándose el trasero.
-¡Auch!-
-¡Oh! Lo siento, yo no me fijé. – Se disculpa el chico con el que ha chocado accidentalmente. Éste lo ayuda a levantarse, extendiéndole la mano para que así se levante.
-No te preocupes. – Dice KyungSoo mientras sacude su trasero con las manos, queriendo quitar el polvo inexistente de ahí.
-Eres nuevo, ¿cierto?– pregunta el contrario en un tono de burla. Kyungsoo levanta la vista para ver al chico, pero su cuerpo ya no reacciona, sus ojos se abren desmesuradamente, no puede ser. -Hola Kyunggie, soy yo. - El chico le dedica una sonrisa ansiosa y muy linda.
- T-Tú. – Tartamudea, incrédulo, el más bajo.
- Te extrañé tanto... - El contrario le abraza, pero KyungSoo no responde, jamás imaginó que volvería a toparse con su mejor amigo, y primer amor, en ese colegio.
Sin duda, su vida sí que cambiaría.
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