Capitulo 20

La lluvia, fiel a las situaciones dramáticas y de tensión pura, comienza a caer y no sólo en un chubasco, sino en un diluvio, empapando todo a su paso.  

― SeHun ―llama KyungSoo, elevando un poco la voz por causa de la lluvia. 

―¿Si? ―el nombrado responde con el mismo tono de voz que su amigo. 

―No luches ― Sehun se gira logrando que ambos crucen miradas. 

―¿Qué? ―la confusión se adueña del castaño.

―Que no luches por mí. Será en vano. Amo a Jongin. Eso nadie lo cambiara ―con esto último, Kyungsoo se da la vuelta y camina a paso rápido hasta la camioneta de su tío, dejando a un SeHun completamente destrozado. 

Kyungsoo está empapado. Abre la puerta del copiloto y entra a la camioneta. Jongin le mira con atención, lo está analizando todo, hasta que se topa con esos labios que son suyos. Nota la inflamación y el corte en ellos. 

―¿Qué le sucedió a tu labio? ―cuestiona inmediatamente con la furia comenzando a encenderse dentro de él.

―Oh, eso, yo-yo me mordí ―responde nervioso. Gira su cabeza y mira por la ventana evitando así la mirada de su tío. 

Jongin se acerca un poco a Kyungsoo, le toma del mentón, obligándolo a que le mire. 

―Dime la verdad ―sentencia. Su voz esta disfrazada de tranquilidad pero realmente aguarda una furia segura. 

KyungSoo se estremece. 

―Me mordió él ―sisea. Ambos se quedan mirando por varios segundos. El menor nota como el cuerpo de Jongin se tensa.

―¡Maldición! ―espeta―. Lo voy a matar ―jura. Golpea con sus puños el volante.

―Él sól―KyungSoo se ve interrumpido por los labios de Jongin sobre los suyos. El beso es suave, delicado, lento. Jongin lo besa como si de un fino cristal se tratase.

―Te haré mío y borrare cada rastro de él en ti ―anuncia provocando que el menor  baje su cabeza una vez roto el beso. Sus mejillas se sonrojan, están calientes y él está avergonzado. Jongin ríe por lo hermoso y tierno que es su precioso niño―. Mío ―sentencia con posesión. KyungSoo le mira con esos hermosos ojos expresivos y  sin previo aviso, Jongin le toma nuevamente del mentón acercándolo a él, para así robarle un beso fugaz, pero lleno de pasión.

Su tío  le sonríe ladino, KyungSoo evita su mirada penetrante que por muchas razones siempre le quita el aliento y le pone nervioso como nunca. El mayor  toma el volante y maniobra con él  con una sola mano, la otra la posa en el muslo de su sobrino, así acariciándolo suave y delicadamente. KyungSoo está que pierde el aliento. Mira por la ventana y observa esas gotitas resbalando por el cristal. 

―Te pongo nervioso ¿no es así? ―el mas bajo abre sus ojos sorprendido, pero no voltea a verlo y sólo asiente tímido―. Eso me alegra, aunque no deberías.

―E-Esto, es... solo... ha sido muy rápido ―KyungSoo por fin posa sus expresivos ojos en el rostro ladeado de Jongin que solo le mira por el rabillo.

―Sí que lo es ―le da la razón. El mayor  deja la posición de su mano en el muslo del menor. Ahora con esa misma mano, toma la mano izquierda de este con su derecha y las entrelaza. KyungSoo se pone aún más nervioso pero por alguna extraña razón, también cálido y protegido.

El viaje a casa es tranquilo y fundido en un cómodo silencio donde ambos sonríen como tontos enamorados. Miradas cómplices y tiernas. Pero aun sin dejar de entrelazar sus manos.

―KyungSoo ―le llama suave.

― Mmmh ―ronronea en el asiento. El nombrado está en un cálido sueño.

La camioneta esta estacionada frente a la entrada principal de la casa. Jongin sonríe enternecido. Su niño se ve hermoso, así dormido, con su boquita entre abierta y sus largas pestañas complementando esa piel pálida y blanca, pero antes de cargarlo en esa pose comúnmente usada en las lunas de miel "Pose princesa" se percata en su cuello, de esas marcas rojizas; marcas que él le dejo la noche pasada, cuando lo hizo suyo.

―Eso es mío, y tú, también ―sonríe ladino para después cargarlo. KyungSoo inconscientemente le rodea el cuello con ambos brazos, así apoyando su cabeza en su hombro―. Voy a mantenerte conmigo ―concluye. 

Jongin  comienza a caminar hacia el interior de la residencia. Maniobra para abrir la puerta y lograr entrar, y cuando lo hace, observa que las luces de la sala y las escaleras son las únicas encendidas, avisando que las personas del servicio a terminado su jornada, así que ya son mas de las 9 de la noche. Esta a punto de caminar hasta las escaleras cuando...

"Flash"

Jongin cierra los ojos. Una estúpida e irritante luz lo ciega.

―¿Qué mierda? ¿Qué es eso? ―suelta irritado.

― ¡Ops! era una tierna y linda foto del recuerdo, no lo pude evitar  ―y ahí esta KyungMin, sonriendo de oreja a oreja, tras el perchero con una cámara entre sus manos que cuelga de su cuello.

―¿Pero qué mierda has hecho? ―dice molesto, pero la irritante chica ensancha más su sonrisa de corazón. ¡Hasta con los jodidos ojos sonrie! 

―Es que es hermoso. El Gran Kim Jongin cargando al amor de su vida en esa pose tan cursi... ―chilla de emoción.

― Basta ―le riña. La melliza  sigue chillando ignorando su voz filosa―. Lo despertaras ―le reprende nuevamente.

―Bien, bien ―se detiene de chillae. Pero pregunta―: ¿Qué le pasó? ― se asoma y ve el labio inferior de KyungSoo algo herido para despues dirigir su mirada interrogante a Jongin, pero éste la evita con molestia―. ¿Fuiste tú? ―la sorpresa se refleja en sus ojos cuando ve que su tío se ve incomodo y a la vez furioso. No fue él.

―Eso quisiera ―dice por lo bajo. KyungMin ríe. 

―¿Qué te causa risa? ―ella  le mira y niega con la manp ―. ¿Quieres dinero para comprar un nuevo celular y tu ropa de marca?―KyungMin deja de reír y asustada. La amenaza le cayó directo. 

―Bien, bien. Es solo que ya veo que SeHun no es nada lento, al contrario... está actuando ―la melliza sonríe por última vez, pero antes besa la mejilla rosada de KyungSoo y luego la de su tío para después subir las escaleras hasta su habitación.

Jongin se queda pensando... ¿Actuando? ¿Cómo?. Con ese pensamiento en mente termina de subir todas las escaleras olvidándose de la foto que su irritable sobrina les ha sacado. Una vez en la habitación del menor,  lo deposita con demasiado cuidado sobre la cama. Le quita los converse, lo arropa con sus colchas de Pororo, sí señor, Pororo.

El mayor  está apunto de marcharse pero la mano de KyungSoo le sujeta por la muñeca.

―Quédate ―susurra―. Por favor...―su tío le mira y es inevitable negarse. Así que solo asiente. Se quita sus zapatos y su abrigo dejándolo en el sillón de la izquierda.

Jongin se mete bajo el endredon aniñado con el embriagante aroma de KyungSoo. El menor  se acerca hacia él. Recarga su cabeza en el pecho de éste y le abraza por el torso.

―Tío― le llama.

―¿Mmh? ―responde.

― ¿Puedes hacerme el amor otra vez? ― Jongin se queda sin aliento. El corazón se le paraliza y el aire abandona sus pulmones.

―¿Qué? ―logra formular.

―Puedes...  yo... si quieres, no, dig―KyungSoo se ve callado por esos labios que tanto ha logrado amar en tan poco tiempo. Los labios expertos de Jongin.

Jongin deja bajo de sí  el cuerpo del  tímido KyungSoo sin romper el beso. Le toma de la nunca para así profundizar en esa cálida y dulce cavidad. Con su mano libre y traviesa comienza a toquetear el cuerpo delicado y níveo de su niño. Los toques son traviesos pero placenteros. Introduce sus manos bajo la sudadera llegando a la playera del menor.

La habitación comienza a llenarse del sonido de ambos labios chocando sin remedio y los gemidos dulces de KyungSoo y los placenteros de Jongin, éste separa sus labios de los del menor y dice―: Tu ropa esta húmeda. Te la quitare ―sonríe coqueto y KyungSoo tímido, pero asiente.

Jongin está ahorcajadas del cuerpo pequeño y hermoso de su sobrino. Le hace levantarse un poco para  poder quitarle la sudadera junto con la playera. Y  se queda embelesado con esa piel blanca y pálida que el mismo ha marcado con ese color rojizo. KyungSoo voltea su cabeza evitando la mirada lujuriosa de Jongin. Tiene las  mejillas rojas, rojas como una fresa.  Está completamente avergonzado.

―Eso me gusta ―Jongin se inclina y comienza a repartir besos por todo el blanquecino y finito cuello de KyungSoo.

― Mgh ―el sonido que sale de los labios de KyungSoo pone aún más excitado a Jongin. Las manos del menor  están aferradas en puños a las sábanas blancas que están bajo de él. 

Su tío  deja de besar su cuello y vuelve a los labios hinchados y rojos. Jongin sale de arriba del cuerpo pequeño  y se sienta, obligando así a KyungSoo a sentarse a horcajadas sobre él, dejando que le abrace  por el cuello llevando sus manos a su cabello azabache.  

El moreno le muerde el labio inferior y luego se lo jala un poco, provocando un poco de dolor por la pequeña herida  que SeHun ha provocado en él. Jongin se separa nuevamente de KyungSoo, pero solo para quitarse su ramera y aventarla al suelo. El menor  se muerde el labio inferior, algo demasiado común en él. Ambos sonríen; KyungSoo tímido y Jongin ladino y atrevido. Vuelven a juntar sus labios. Pero esta vez el mas bajo se muestra un poco más atrevido y comienza a moverse sobre el bulto ya despierto de su tío. 

― Mgh, KyungSoo... ―Jongin intenta decir lgo más, pero se ve callado por la excitación y los labios del nombrado. 

― ¡Tío! ―gime entre el beso.

El ambiente en esa habitación es caliente, lujurioso, pasional y lleno de electricidad entre esos dos. El momento perfecto de ambos. O eso era hasta que la voz de KyungMin se hace escuchar al otro lado de la puerta.

―KyungSoo, ¿estás despierto? ―pregunta. Su voz suena  apagada y seria, algo demasiado extraño y poco probable en ella. Jongin maldice por lo bajo. El mellizo comienza a separarse de Jongin, pero éste lo sujeta firme por la cintura, juntando KyungSoo a su cuerpo, quedando frente a frente, a centrimentos de distancia.

―No ―suelta sobre su boca. 

―Es KyungMin ―hablan en voz baja.

―No importa ―el menor lleva sus ojos hasta los labios hinchados y brillosos de su tío que están igual que los suyos y se sonroja más de lo que ya está.

― KyungSoo, papá está al teléfono ―en ese momento es cuando el mundo de Jongin se viene abajo―. Quiere hablar contigo. No contestas tu celular ―y KyungSoo mira en su mesilla; su celular sin batería desde hace horas.

― Voy ―logra formular en un grito sin que su respiración suene agitada, baja de encima de Jongin. KyungSoo le mira preocupado, Jongin está serio, demasiado, no reacciona, es como si se hubiera congelado.




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